"El carácter es aquello que revela
la finalidad moral, lo que pone de manifiesto
la clase de cosas que una persona prefiere o evita".
Aristóteles
Se definen los conceptos de psicología y ética desde una perspectiva
eminentemente humanista. Dichos conceptos se introducen en la práctica
bibliotecaria con el fin de mejorar la relación bibliotecario-usuario
y, por tanto, su atención.
Descriptores (DeCS): PSICOLOGIA; ETICA PROFESIONAL; RELACIONES INTERPERSONALES
Descriptores (DeCI): PSICOLOGIA DE LA INFORMACION;ETICA PROFESIOINAL;
SATISFACCION DEL USUARIO
The concepts of Psychology and Ethics are defined from a basically humanist
perspective. These concepts are introduced in the librarian practice with the
aim of improving the relationship between librarian and user, and, consequently,
the service provided to the user.
Subject headings (DeCS): PSYCHOLOGY; PROFESSIONAL ETHICS; INTERPERSONAL
RELATIONS
Subject headings (DeCI): INFORMATION PSYCHOLOGY; PROFESSIONAL ETHICS;
USER SATISFACTION
No es posible, en modo alguno, vincular la psicología y la ética a la atención al usuario y a la práctica bibliotecaria, sin antes conceptuar estas disciplinas científico-humanistas.
La psicología es la ciencia que estudia las leyes, categorías
y principios sobre los cuales se estructura la vida psíquica y espiritual
de la persona humana.1 Según la Enciclopedia Encarta (versión
electrónica de 1999), la ética, cuya raíz etimológica
procede del griego ethika, es la disciplina filosófica que tiene por
objeto el estudio de los juicios de valor cuando se aplican a la distinción
entre el bien y el mal. La ética, como rama de la Filosofía, se
define como una ciencia normativa, porque se ocupa de las normas morales (no
moralizantes), que regulan la conducta humana.
Para Emma Godoy, la ética no es otra cosa que "encontrarle
sentido a la vida y hacer de ella una gran obra maestra",2
porque la ética es, en síntesis, una actitud ante la vida;
actitud que en tanto mediatiza el comportamiento del hombre, está implícita
en todas y cada una de sus decisiones libres y soberanas.3
De acuerdo con esta línea de pensamiento, se estima que "el propósito
de la ética como ciencia es descubrir la validez o invalidez de las orientaciones
morales estructuradas sobre la base de consideraciones precientíficas,
el poder o la intransigencia, para ponerlas al servicio de la autonomía,
la objetividad, la criticidad.4
Ahora bien, para comprender qué significa la palabra ética, hay
que distinguir y delimitar bien los siguientes conceptos:
Ser. La verdad, la bondad y la belleza son atributos del ser, de todo ser, porque
lo absolutamente falso sería aquello que careciera de todo ser, la nada,
y sería absolutamente feo lo inexistente, el no ser. Acéptese,
que si algo existe es verdadero, bueno y bello. Como ser, por el hecho de ser,
en su esencia misma, toda persona humana es verdadera, buena y bella. Estas
disquisiciones filosóficas son, no obstante su carácter abstracto,
muy útiles a la hora de pensar sobre nosotros mismos y sobre las demás
cosas. Así, todo lo que existe, necesariamente, es bello, bueno y verdadero,
en tanto existe. Si algo existiera sólo en parte, sería bueno,
bello y verdadero, en aquella parte en que existe; y feo, malo y falso en el
aspecto en que no existe. De ahí, se deriva el primer concepto ético:
bueno. Bueno es lo que existe, sea cual sea su forma de existencia.4
Obrar. De acuerdo con los filósofos, todo agente obra conforme con su ser, y no puede ser de otra forma. El ser humano obra según su modo de ser, y el modo humano de ser es sumamente complejo, porque implica su ser biológico (incluido el animal) y su ser espiritual (la dimensión más importante de la persona humana), además de su inteligencia y voluntad. Por ende, nunca será fácil lograr el equilibrio y la armonía entre los componentes biológicos, psicológicos, sociales y espirituales sobre los cuales descansa la dimensión humana del homo sapiens. Sin embargo, Cintio Vitier, Premio Nacional de Literatura, advierte que "en toda la obra literaria y periodística del Apóstol se halla esa continua referencia, explícita o tácita, a un momento superior y sintetizador todavía no alcanzado por la historia humana en que las necesidades del cuerpo y las necesidades del alma, los valores de la razón y los valores de la esperanza, se compensen, articulen y equilibren".5 Por otra parte, el ser humano es su misma compleja realidad, la cual conoce, y mediante ese conocimiento, obra, actúa. Hay actividades, acciones o actos humanos, que para su realización concreta requieren la intervención del conocimiento y la voluntad. He ahí, el segundo concepto ético: acto humano, es decir, aquel que se hace con conocimiento y voluntad, o sea, el acto libre y responsable.4,6
Relación. La relación entre los seres es una realidad fundamental en el universo, donde todas las cosas están íntima y estrechamente relacionadas entre sí. Por ejemplo, la tierra depende del sol para su existencia, el sol de la galaxia y esta, finalmente, de todo el universo. Y en el planeta que habitamos, cada cosa necesita y se dirige hacia otra. Esta relación se denomina relación trascendente. Y así se llega al tercer concepto ético: relación trascendente, que ocurre entre un ser necesitado y otro que satisface esa necesidad. Por lo tanto, se supone que es bueno para un ser lo que satisface su necesidad, lo que lo perfecciona, mientras que lo que lo destruye o aniquila es malo.4,7
Con apoyo en estos indicadores teórico-metodológicos, es posible formular la primera cuestión ética; ¿existen actos humanos buenos y malos? Y en consecuencia, la primera propuesta ética: un acto humano es bueno cuando su relación trascendente es correcta. En el contexto de las relaciones humanas, una relación trascendente es correcta cuando facilita el crecimiento multidimensional de la persona, es decir, cuando se le ayuda a descubrir por sí misma, que su esencia íntima es buena y sana, no obstante todo lo que pueda argumentarse en contra de esta verdad antropológica.8 Y es incorrecta cuando destruimos física, psicológica, moral o espiritualmente al otro o no yo. De ahí, se desprende un enunciado ético: la vida (no sólo la humana, sino también la del resto de los seres vivos) debe ser cuidada y protegida.4
Por otra parte, habría que definir 2 conceptos básicos, utilizados
no sólo en el campo de la ética, sino también en el de
la ciencia psicológica: lo objetivo y lo subjetivo. Lo objetivo no es
más que la situación de las cosas en sí mismas, sin relación
con la conciencia. Con otras palabras, es lo que existe independientemente de
la voluntad del hombre, mientras que lo subjetivo sí implica, necesariamente,
la conciencia humana, o lo que es lo mismo, sí depende de la actividad
volitiva de la persona.1,4
Por último, el ser, la verdad, el bien y la belleza se identifican,
se presuponen. Si se busca la razón de por qué el hombre busca
el bien, la verdad y el ser, y no la nada, el mal y la mentira, tal vez se pueda
responder, que la razón de que se busque el bien, la verdad y el ser,
es la belleza que hay precisamente en el ser, en la verdad y en el bien. Al
respecto, José Martí, cubano
inmenso, que al decir del doctor Eusebio Leal, Historiador de la Ciudad,
escribió de cuanto tocó su sensibilidad, ilustra esta formulación
ética con una de sus frases geniales: "se es bueno, porque sí,
porque allá dentro se siente como un gusto cuando se ha hecho un bien
o se ha dicho algo útil a los demás".9 Esa belleza mueve
al ser humano y lo atrae hacia sí misma. Se desea lo bello por su luz,
por sí mismo, y entonces no puede desearse lo feo, que es malo, falso
y vacío, porque, precisamente, repugna por ser todo eso y mucho más.4
Desde otra perspectiva mucho más vinculada al tema que nos ocupa, la
ética y la psicología tienen un común denominador: estudian
el comportamiento de la persona humana en su contexto existencial. Por otro
lado, si el objeto de estudio de estas 2 ramas del conocimiento humano es el
hombre, sería oportuno preguntar aquí y ahora: ¿cómo
deben percibir al usuario los profesionales, técnicos y demás
trabajadores de una biblioteca?
Con base en estos presupuestos éticos, filosóficos y psicológicos,
los profesionales, técnicos y demás trabajadores de una biblioteca
deben percibir al usuario como un ser inacabado e inacabable, imperfecto pero
perfectible, que integra en una unidad viviente todas sus dimensiones humanas:
biológicas, psicológicas, sociales y espirituales;10
como una persona libre y responsable de sus actos,6
que vale no por lo que tiene, sabe o sirve, sino por lo que es: un ser
humano único, especial, irrepetible, encantador, que por ser todo eso
y mucho más, merece amor y respeto a su inviolable dignitatis humanae,
porque la persona no cabe en un concepto, en una imagen, o en una valoración,
por genial que esta sea, pues supera, sintetiza y trasciende todo lo que de
ella puede decirse o pensarse, por el solo hecho de que es un ser en continuo
proceso de crecimiento humano y espiritual.10
Si se percibe al usuario desde esta óptica eminentemente humanista, no queda otra alternativa que racionalizar, interiorizar e incorporar a nuestra conducta ética y profesional, que la persona a quien se le va a ofertar un servicio es buena y sana; que es un acto humano libre, porque se hace con amor, conocimiento y voluntad; y que es una relación humana trascendente, en tanto implica la satisfacción de una necesidad experimentada por el usuario; necesidad que debe ser satisfecha sobre la base de un ideal de belleza, entendida esta como todo aquello que exalta o dignifica la condición humana de la persona.
Se concluye que si los profesionales, técnicos y trabajadores de una
biblioteca son, obran y se relacionan con el usuario desde esta dimensión
ética, no cabe duda alguna de que no sólo están actuando
correctamente, sino que también protegen al usuario, y en consecuencia,
cuidan su dignidad humana, el tesoro más preciado que tiene la persona,
al margen de la época socio-histórica o el entorno geográfico-cultural,
donde el hombre ama, vive y crea.
Me agradaría finalizar con una frase poco conocida de Dulce María Loynaz, dama del verso y de la prosa: "arte y ciencia tienen que aliarse en el magno esfuerzo para acudir el uno cuando la otra necesite auxilio. De modo que si la ciencia se fatiga, le prenda el arte sus alas invisibles; y si al arte se le derriten las alas, sea la ciencia quien se lo eche al hombro y siga andando."11
* Doctor en Medicina. Profesor-asesor y periodista del Hospital
Psiquiátrico de La Habana.