Alina Pérez Martínez1 y Heriberto Acosta Díaz2
La convergencia multimediática es uno de los grandes retos de la era
digital. En un entorno donde desaparecen las fronteras entre medios masivos
y servicios de comunicación como el teléfono, la televisión,
la radio y la computadora, entre otros, esta puede entenderse como un fenómeno
con múltiples dimensiones: tecnológicas, económicas, sociales
y políticas. Se revisó la literatura existente sobre el tema para
determinar las tendencias fundamentales que caracterizan a este fenómeno.
Se tratan sus aplicaciones, perspectivas y trascendencia. Un nuevo escenario
para la gestión de información está emergiendo, sus profesionales
tienen ante sí un gran desafío.
Clasificación: Artículo de revisión
Descriptores (DeCS): CIENCIAS DE LA INFORMACION; MEDIOS DE COMUNICACIÓN;TECNOLOGIA;
Descriptores (DeCI): SOCIEDAD DE LA INFORMACION; TECNOLOGIA DE LA INFORMACION;
TECNOLOGIA DE LA COMUNICACIÓN/tendencias; CONVERGENCIA; INFOMED; INTERNET;
ERA DIGITAL; GESTOR DE INFORMACION; HABITOS DE CONSUMO/evolución
The multimediatic convergence is one of the greatest challenges of the digital
era. In an environment where the boundaries between mass media and communication
services such as telephone, TV, radio and computers among others are disappearing,
mediatic convergence can be understood as a phenomenon with many dimensions:
technological, economic, social and political. The literature on this topic
was review to determine the main trends that distinguish this phenomenon. The
applications, perspectives and transcendency were analyzed. A new scene for
information management is emerging, it is a great challenge for professionals.
Classification: Review article
Subject headings (DeCS): INFORMATION SCIENCE; COMMUNICATIONS MEDIA;
TECHNOLOGY
Subject headings (DeCI): INFORMATION SOCIETY; INFORMATION TECHNOLOGY;
COMMUNICATION TECHNOLOGY/trends; CONVERGENCY; INFOMED; INTERNET; ERA DIGITAL;
INFORMATION MANAGER; CONSUMPTION HABITS/evolution
A inicios del nuevo milenio, el escenario de la comunicación descansa
en la convergencia de las industrias de las telecomunicaciones, la informática
y los contenidos. Las transformaciones en el terreno de las tecnologías
de la información y la comunicación (TIC) anuncian una nueva era,
saludada con optimismo por unos y con pesimismo por otros, que temen el control
monopólico de los medios. Pero lo que nadie puede negar, es la magnitud
de la revolución tecnológica que guía la sociedad de la
información.
En la nueva era, surgirán nuevas formas de transmitir la información.
Y ahí, en ese nuevo escenario que traspasa las fronteras hasta ahora
conocidas, deberán situarse los actuales medios-prensa, radio y televisión.1
La convergencia mediática es una realidad tal que ha conducido a la
redefinición de la industria del conocimiento. Tanto la computadora con
sus aditamentos de multimedia e Internet como la televisión con su aproximación
al WWW están acercándose a una nueva forma de enseñar y
de entretener.2
Sin la convergencia, la creación de una sociedad de la información
presentaría un considerable retraso. Por ello, es necesario un marco
flexible y equilibrado para su desarrollo, que favorezca la inversión
y la aparición de nuevos servicios.3
Los grandes avances en el campo de las TICs generan cambios en los hábitos
sociales y económicos, con tal rapidez que se habla de "una tercera
revolución industrial", la llamada de la sociedad de la información
o del conocimiento.4
Cuba, por su parte, se encuentra inmersa en una batalla por una cultura general
integral que, más allá de lo propiamente cultural, tiene otros
alcances en lo social, educacional, ideológico y político, denominada
"batalla de ideas" en la que la información, la comunicación
y el desarrollo de sus tecnologías son sus pilares fundamentales.
Algunos hechos recientes apuntan hacia el desarrollo en este sentido:
Es precisamente en este escenario en el que el Sistema Nacional de Información
de Ciencias Médicas proyecta desarrollar nuevos productos y servicios
de información para diversos medios, dirigidos a satisfacer las necesidades
de algunos cientos de miles de técnicos y profesionales de la salud entre
otros usuarios y contribuir, por tanto, a elevar el estado de salud de la población.
Pero, ¿cómo la referida convergencia de los medios se relaciona con la manera en que se plantea la gestión de la información en salud en el contexto nacional?. La respuesta a esta interrogante pasa por entender qué es la convergencia mediática, cómo se comporta este fenómeno en el mundo, cuáles son sus perspectivas, aplicaciones y desafíos, y qué trascendencia entraña para el futuro.
La idea de la convergencia descansa en la homogeneización de los soportes,
productos, lógicas de emisión y consumo de las industrias infocomunicacionales,
incluidas la prensa escrita, las telecomunicaciones, la informática y
la industria audiovisual.
El término "convergencia" sugiere la idea de objetos que se
mueven hacia un mismo punto. Cuando el término se emplea en referencia
a las comunicaciones, significa la integración de la computación
con las telecomunicaciones.5
El Libro Verde de la Organización de Naciones Unidas ofrece dos definiciones:
"Convergencia es la capacidad de diferentes plataformas de red de transportar
tipos de servicios esencialmente similares y la aproximación de dispositivos
de consumo, como el teléfono, la televisión y la computadora".6
La convergencia multimediática no es la aparición de una serie
de servicios que combinan texto, voz, imagen en movimiento y sonido; es en realidad
la desaparición de las fronteras firmes entre medios masivos y servicios
de comunicación, y la convergencia de estos en un único mecanismo
digital de transporte de datos, de banda ancha, conmutado (Internet), mediante
una interfaz o envoltorio totalizador (la World Wide Web); tanto el mecanismo
como la interfaz son accesibles desde una multitud de dispositivos, mediante
muchos tipos de redes, y se utilizan los servicios que una gran cantidad de
empresas proveedoras de productos y servicios tradicionalmente disímiles,
ofrecen.7
Las computadoras, que eran máquinas lentas y caras controladas por tarjetas
perforadas, se han convertido en poderosas unidades de bajo costo. Al mismo
tiempo, ha invadido nuestro mundo una maraña de cables telefónicos,
fibras ópticas, cables submarinos, enlaces por microondas, canales de
televisión y comunicaciones por satélite. En la intersección
de ambos fenómenos se encuentra Internet, resultado directo del cruce
entre la tecnología informática y la tecnología de la comunicación.
Pero, a juicio de muchos, este fenómeno no es más que un primer
hito de lo que promete convertirse en una gigantesca revolución de la
forma en que los individuos se comunican, se distraen y trabajan. Hemos entrado
en la era de la convergencia digital.
Según un artículo del Scientific American, esa convergencia es
en principio "la unión del audio, el video y la transmisión
de datos en una sola fuente, recibida en un solo aparato y con una sola conexión."
La tecnología digital proporciona un mecanismo para integrar medios que
hasta ahora necesitaban canales diferentes. La plena convergencia digital augura
un acceso a la información en tiempo real en cualquier lugar del mundo,
así como la posibilidad de comunicarse con alguien dondequiera que se
encuentre mediante un texto, gráficos, video y audio. De hecho, no parecen
existir límites tecnológicos a las posibilidades que se abren.8
Las fusiones de los gigantescos corporativos mediáticos obedecen a la
necesidad de vincular, por una parte, continentes con contenidos (internet con
empresas productoras de información, por ejemplo); por la otra, de explorar
las potencialidades de las tecnologías de la información y la
comunicación para ofrecer servicios transparentes para el espectador:
éste los recibe sin percatarse cómo, en una misma plataforma,
convergen tecnologías varias. Este el caso de los videos musicales, lanzados
en su estreno mundial, por Internet, y que integran audio, video, texto y datos,
de manera simultánea. O bien, la posibilidad de recibir música
o mensajes escritos, a través del teléfono portátil de
"tercera generación" y, en tiempo real, responderlos. Es decir,
diversas tecnologías, creadas de manera separada en sus inicios, convergen
en un solo canal.8
La convergencia digital convierte toda señal en un solo lenguaje, el de ceros y unos, y hace posible su manipulación en un solo aparato y el manejo simultáneo de voz, datos e imágenes mediante medios electrónicos que generan nuevas tecnologías de la información que, a la vez, crean nuevos escenarios para el desarrollo del hombre.5
A finales de 1977, Koji Kobasyashi, un especialista japonés que
trabajaba al servicio de la Nec Corporation, anunció en Estados Unidos
que el desarrollo futuro de su compañía descansaría en
la combinación de los medios de comunicación con las computadoras,
posible, como resultado de la creación de nuevos dispositivos semiconductores
a larga y alta escala de integración (miles de transistores en un área
milimétrica).
La Teoría C y C se basa precisamente en el permanente aceleramiento
de los métodos de difusión de señales: los métodos
analógicos y los digitales. Así, el teléfono permitió
el intercambio de información inicialmente por transmisión análoga,
luego por transmisión digital (o por pulsos) y finalmente por redes de
transmisión integradas que comprendían la comunicación
de datos, el vídeo y la voz. Por otro lado, ya en 1950, se ensayaba con
el ENIAC (la primera computadora a escala mundial) la aplicación de elementos
de radio y telefonía para el procesamiento de datos por computadora.
Sistematización y digitalización se encontraron en el vértice
del camino tecnológico hacia la tercera ola, en 1980, con la comunicación
de la información desmasificada. "Mi sueño, es crear una
vida social y cultural más plena para toda la gente en todas partes y
hacerlo con sistemas de información que cualquiera pueda usar",
afirmó Kobasyashi.9
Luego, en febrero de 1995, en la cumbre del Grupo de los Siete, celebrada en
Bruselas, el exvicepresidente de Estados Unidos Albert Gore, dio a conocer
el informe titulado "Toward a Global Information Infrastructure: The
Promise of a New World Information Order". En esa reunión, la
desregulación y la privatización de los medios de comunicación
del Estado y las telecomunicaciones fue una petición que no hizo si no
poner en palabras, una tendencia mundial registrada en esa área y promovida
por el sistema económico extendido casi a escala global, el neoliberalismo.
Ante un panorama como el anterior, el proyecto Gore que promovía una movilización mundial en torno de las nuevas redes y servicios no sonaba descabellado. El nombre de uno de los textos pioneros del exvicepresidente estadounidense, "Forging a new Athenian Age of Democracy" (1994), se refería a esa visión en la que la convergencia tecnológica favorecería tanto el fortalecimiento de la "democracia" en muchas naciones como su surgimiento en otras. Libertad y posibilidades de elección casi sin límites para el consumidor mediático formaban parte de esa promesa entusiasta, la cual también suscitó otro tipo de augurios, mucho menos optimistas: desmembramiento social, monopolios, control ideológico, homogeneidad global, ahondamiento de la brecha que separa a los países más fuertes de los más débiles.8
Al prometer fusionar medios tan diversos como la televisión, el teléfono,
los videos, la música y la transmisión de datos, la era de la
convergencia digital resulta más prometedora que la ayer tan ponderada
"superautopista de la información".8
El futuro de la comunicación pasa por la digitalización de todo
tipo de información en cualquier formato (audio, video, texto, datos...).
Esta se comprime y entonces existe la posibilidad de manipularla, almacenarla
y transportarla con gran rapidez mediante una red. La revolución tecnológica
y, concretamente, el paso de los sistemas analógicos a los digitales
ha producido notables cambios en el área de la comunicación: nuevas
redes, nuevas fórmulas de comunicación, nuevos soportes, nuevos
formatos, nuevos lenguajes, nuevas formas de trabajo, etcétera.10
Uno de los principales desafíos consiste en fomentar la innovación
con los lenguajes y los productos para descubrir otras formas de contar historias,
así como mejorar la interactividad con calidad mediante nuevas herramientas
y en nuevos soportes.1
La base de toda aplicación digital es un sistema de codificación
binario. El código binario permite asignar a los números, letras
y caracteres, representaciones digitales únicas que pueden registrarse
en cinta magnética, discos compactos, DVD y archivos informáticos.
Dichos códigos pueden transmitirse fácilmente mediante alambres
de cobre, fibra óptica u ondas radiofónicas. Y, por consiguiente,
una vez reducidos a formato digital, los textos, el audio, los gráficos
y el vídeo pueden procesarse con gran precisión por una sola tecnología
común.8 pero, no resulta tan sencillo
dar forma a esa tecnología única.
Actualmente, el acceso a Internet se basa en conectar una PC a una banda angosta
o línea telefónica, o a una conexión ADSL de alta velocidad.
Hoy, existen, al menos, dos plataformas o tipos de terminales adicionales, una
es la televisión; y la otra, la terminal móvil. Estas tres plataformas:
PC, televisión digital y terminales móviles, probablemente serán
con mayor frecuencia complementos más que sustitutos.11
Por su parte, los fabricantes, creadores e impulsores de plataformas buscan
receptores capaces de integrar voz, datos e imágenes, de fácil
manejo, para un público que podrá acceder a tecnologías
con una magnitud desconocida en estos momentos.12
Uno de los grandes retos de la convergencia en esta línea es la fusión
del protocolo TCP/IP, base de Internet, y el sistema de codificación
de la televisión digital, que permitirá fusionar las pantallas
de la televisión con las de la computadora. En tanto, es posible contar
con señales separadas, pero accesibles mediante el mismo aparato.8,13
Los medios de comunicación de masas, a la vez que continúan con
sus soportes tradicionales, se adecuan a Internet y otros surgen exclusivamente
para estar presentes sólo en la red. Las agencias de televisión
se han enriquecido con funcionalidades interactivas gracias a los decodificadores
digitales y su conexión a las redes digitales. Ellos permiten el acceso
a las redes de Internet y forman la interfaz de nuevos servicios de la televisión
digital . Pero el proyecto de un terminal único para televisión
e Internet, que muchos esperan como la gran síntesis tecnológica
del usuario de masas, depende de los resultados comerciales , y estos por ahora
no son muy satisfactorios.14
La radio digital utiliza como soporte de transmisión, tanto el DAB en
el espectro electromagnético, como el cable, los diferentes sistemas
de radio digital por satélite, la televisión digital terrestre
y por satélite, la tecnología WAP y UMTS (la próxima generación
de telefonía móvil), e Internet.15
El teléfono ( redes de telecomunicaciones) se fusiona con la radio y
la televisión (broadcasting) y emerge el pointcasting, un sistema de
difusión audiovisual que es, a la vez, universal y personalizado.16
Los continuos avances en las telecomunicaciones y las redes que se tienden
hasta los hogares en los últimos tiempos hablan de un futuro en el que
la electricidad, el teléfono, la televisión y conexión
web emplearán un mismo canal.17
La mediática y la interactividad se nos viene encima y dentro de poco...
tendremos un "virtuatelevintercomunicawebfono".18
El otro sentido en el que opera la convergencia es en los lenguajes, y era
previsible que después de décadas de alfabetización televisiva,
el web como nuevo medio con aspiraciones universales, "canalizará"
el lenguaje audiovisual tanto como se lo permitiera el ancho de banda disponible.
Nos movemos hacia un entorno dominado por la comunicación visual, el
sonido y el movimiento.16
Otra de las características de lo digital es que se trata de un lenguaje
y un entorno en el que confluyen diferentes dimensiones comunicativas. Por ejemplo,
la radio pasa de ser un "unimedia" en el que sólo contaba con
el sonido para ser ahora un "multimedia", un universo de síntesis.
Y se vislumbra que hay otros servicios de audio que no son la radio en el sentido
tradicional del término. La radio digital deja de ser sólo sonido
radiofónico para integrarse en otro lenguaje con el que se complementa.
Al cambiar la forma de hacer y presentar la oferta de los mensajes, se establece
otra forma de acceso y consumo y se modifica el modelo de comunicación
tradicional de la radio. "Se establece un modelo personalizado progresivamente
alejado de las audiencias masivas, con diferentes niveles de interactividad,
a demanda, en el que es posible la lectura diacrónica y sucesiva".16
En el caso de la televisión, " el paso del discurso televisivo unicanal
al discurso multicanal y multitemático e interactivo", genera una
nueva dimensión comunicativa.14
Uno de los retos actuales de los centros de investigación aplicada en
el ámbito de la comunicación reside en la búsqueda de nuevas
formas para hacer periodismo en Internet, sobre todo pensando en las renovadas
posibilidades que ofrecerá la construcción de redes de banda ancha,
en las que la multimedialidad y la interactividad superarán las limitaciones
que se han encontrado hasta ahora.1
"Los medios virtuales o sólo digitales, así como las versiones electrónicas de los medios convencionales constituyen nuevas realidades mediáticas que no se explican mediante el recurso a los viejos paradigmas matemáticos o ideológicos de la comunicación. Hoy, un periódico, una radio o una televisión en la red llegan a parecerse tanto que comienza a resultar anacrónico seguirles llamando según su viejo nombre".16
La convergencia de las nuevas tecnologías permite ofrecer nuevos servicios
y afecta la forma de vivir de los ciudadanos, su trabajo, la forma de relacionarse,
etcétera.4
Se desarrollan nuevas aplicaciones de la sociedad de la información:
el teletrabajo, la educación a distancia, las redes de asistencia sanitaria
y la telemedicina, el comercio electrónico, la gestión del tráfico
por carretera y los servicios de la administración pública. Las
posibilidades de la convergencia digital son enormes. A los servicios que ofrece
internet: (prensa digital, literatura virtual, teleconferencias, etc); se suma
el auge de otros como el vídeo bajo demanda, la multimedia interactiva
y el voto electrónico.
La convergencia digital permitiría explorar variantes de la televisión
por cable: una de dichas variantes es la televisión comunitaria. En ella,
se emplea un sistema de emisión de baja potencia dirigido a un área
geográfica muy limitada y cuyo objetivo esencial son las asociaciones,
ayuntamientos, instituciones educativas, etcétera. Así, por ejemplo,
puede verificarse desde qué actividades habrá en las escuelas
de la ciudad (en el caso de pequeñas urbanizaciones) hasta el menú
del día en sus guarderías.19
El videotexto es una muestra de los avances de la telemática, entendiendo
esta como "la unión de dos sectores tecnológicos como: las
Telecomunicaciones y la Informática, que unidos transmiten distintos
tipos de información: datos, textos, voz e imágenes". Es
un servicio interactivo, en el que el diálogo real entre el usuario y
el que informa se realiza vía línea telefónica, mediante
un aparato de televisión. Muy avanzado en Inglaterra y Francia, implica
un costo que varía según la naturaleza de la información
que se demande. Dicha información puede ser de tipo general (noticias,
espectáculos, programación televisiva), especializada (bolsa,
cotizaciones, precios), transaccional (movimientos bancarios, inscripciones
a escuelas o clubes, compra de boletos, etc.), entre otras. Una aplicación
muy sencilla para la televisión por cable o satelital en México
es el anuncio de la programación diaria, en la que puede conocerse la
naturaleza del programa, sus actores, así como consultar un breve resumen
sobre su contenido.19
En el caso del teléfono, se encuentra predefinida una página
inicial que se llama portal WAP. Entre los servicios que se ofrecen en algunos
sitios se hallan las páginas de bancos, Yahoo, salas de cine, Google,
restaurantes, juegos, chat y consulta de correo electrónico.20
La convergencia ocurre de modos diversos: se emplean distintos aparatos para satisfacer las necesidades de información, comunicación, educación y ocio, según las circunstancias y las urgencias. Puede enviarse y recibirse mensajes de correo electrónico por computadora, teléfono móvil, televisor digital, agenda electrónica, y pronto desde el frigorífico.4, 8,14, 16, 21
Todas las aplicaciones, servicios y redes se construyen por y para el usuario.
La importancia del consumidor es clave, y de su reacción ante las nuevas
posibilidades depende, en último término, el éxito de la
convergencia. En este sentido, es necesario que todos los agentes dirijan una
parte de sus esfuerzos en el usuario, para que pueda utilizar las nuevas tecnologías
de forma sencilla y disponga de contenidos y aplicaciones a la medida de sus
necesidades.22
La convergencia promueve una reingeniería en la gestión de información
en los medios de comunicación.
La tendencia es la convergencia de las redacciones. "Los directivos que
abogan por la convergencia comparten la visión estratégica de
que su negocio no se basa en el papel, en la televisión o en Internet,
sino en la información. De esta manera, pretenden aprovechar las ventajas
que incorpora la tecnología digital".23
La convergencia en las redacciones digitales, de acuerdo con Kerry Northrup:
La simplificación por los ciclos de la tecnología, la actualización
de los equipos es cada vez mayor. Ahora es posible centralizar, automatizar
y diversificar la producción de contenidos.24
Tim Lester, vicepresidente de CNN, explica como funciona una mesa de
asignaciones para trabajar con diversas plataformas. " El llamado "super
desk" (la mesa de asignaciones) trabaja con las diferentes plataformas
(televisión e Internet) y con los doce canales de CNN: CNNI, CNN US,
CNN Sports Illustrated, CNN Finantial, CNN en Español, CNN Headline News,
CNN Airport... La mesa coordina el flujo de información en todas las
operaciones. La integran una docena de personas, editores jefes de cada redacción,
con capacidad de decisión sobre los temas que se cubren, cómo
se cubren, en qué orden y cómo se distribuye el tráfico
de la cobertura televisiva a la web (y viceversa, porque las redacciones de
los servicios en línea cada vez generan más material propio que
encuentra salida en los informativos televisados)".25
Según José Alberto García Avilés, la convergencia
entre medios y redacciones es una de las grandes tendencias que modifica el
modus operandi de muchas empresas informativas en Europa, Asia y Norteamérica.
En Estados Unidos, el Poynter Institute presenta cinco casos de empresas que
han implantado con éxito diversas estrategias de convergencia: el Tampa
Tribune, el Washington Post, la Minnesota Public Radio, el New England Cable
News y el Sun-Sentinel de Florida. Las redacciones digitales son el nuevo paradigma
de cómo hacer información a la medida de una pluralidad de audiencias,
anunciantes y medios mediante la reingeniería de los sistemas redaccionales,
que se convierten en plataformas multimedia capaces de integrar imágenes,
texto y sonido.26
Según el director de informativos de WFLA, Forrest Carr, la convergencia
entre los tres medios se traduce en siete niveles de cooperación:
Para facilitar el flujo de información se creó una "mesa
multimedia", que dispone de un editor por cada medio, a su vez supervisados
por un editor multimedia.
Desde febrero del 2000, los tres medios pertenecientes al grupo Media General trabajan conjuntamente, aunque cada uno mantiene su personalidad. Las redacciones del diario (Tampa Tribune), la emisora de TV (WFLA) y el servicio en Internet (TBO.com) comparten un mismo edificio.26
Pero también plantea interrogantes cruciales: ¿qué servicios
se necesitan?, ¿cuál es la plataforma ideal?, ¿será
esta plenamente interactiva?, ¿puede lo antiguo combinarse tan fácilmente
con lo nuevo?, ¿qué pasará con los nuevos medios que exigen
nuevas estructuras y criterios de inversión, así como una mayor
flexibilidad lingüística en la creación de contenidos?. "Los
nuevos medios exigen nuevos usos cuyos efectos producirán una diversificación
radical que dependerá de la variación de las distancias frente
a las pantallas, el compromiso entre el carácter portátil y funcional
de las terminales telefónicas, así como de su carácter
colectivo o individual. Los contenidos no podrán elaborarse fuera de
esta realidad tecnológica. Hasta los años '90 se ha producido
para televisión. Ahora toda la producción es multimedia y multiformato.
Las series de televisión y la información televisiva o periodística
se emiten por Internet y se puede ver en la pantalla de la computadora o del
teléfono".14
Actualmente hay tres grandes normas de transmisión por televisión,
todas incompatibles entre sí. Pero esto no es nada comparado con la diversidad
de tecnologías que sirven de soporte a Internet. Los problemas que plantea
el diseño de plataformas y sistemas de comunicación aceptables
en el mundo pueden parecer insuperables.27
La Organización Internacional de Unificación de Normas (OIUN)
cumple una función decisiva en los esfuerzos por elaborar normas mundiales
de codificación de la información audiovisual. Su grupo de expertos
en Imágenes en Movimiento ha logrado progresos importantes gracias
a normas sobre medios de almacenamiento y difusión, en tanto que MPEG-4,
actualmente en fase de desarrollo, establecerá mecanismos para el almacenamiento,
la transmisión y la manipulación interactiva de datos de vídeo,
que es la esencia de lo que la convergencia digital promete ofrecer.
Incluso una vez que se impongan las normas, quedará otro obstáculo
por salvar. Internet tiene el inconveniente de unos tiempos de respuesta largos
e irregulares, porque es una tecnología de extracción que opera
en función de la exigencia de los usuarios. En cambio, en la tecnología
de emisión, utilizada por la radio y la televisión, la relación
se invierte: lo que hacen los servidores es simplemente enviar información
a usuarios pasivos. Resulta muy difícil imaginar cómo funcionaría
algún tipo de combinación entre ambas tecnologías. La actual
tecnología de la red no podría servir de soporte a un sistema
de televisión basado en la extracción, mientras que un sistema
fundado en la emisión sólo duplicaría los que existen:
televisión o radio no interactivas.
Pero la fusión de Internet con la televisión plantea además
el problema de definir los servicios a ofrecer. Steve Jobs, director
ejecutivo de Apple, observa: "Lo que uno hace con la TV es desconectar
su cerebro; con la computadora tiene que conectarlo." La información,
el esparcimiento y el descanso parecen ser necesidades bastante distintas. Y
no está nada claro que a los consumidores deseen hacer algún tipo
de esfuerzo mental relacionado con la informática cuando se instalan
frente al televisor. "Contrariamente a numerosas previsiones, hay muchas
personas que no se sienten atraídas por los nuevos medios de comunicación,
y ese sector de la población se reduce con más lentitud que los
témpanos de la Antártida", advertía recientemente
Horst Stipp, director de investigación de la cadena de televisión
NBC en Estados Unidos.
Además del problema de los hábitos de los consumidores, los costos
de la infraestructura van a ser enormes y tendrán que sufragarlos los
estados o el sector privado antes de cargárselos a los usuarios. Las
plataformas no tienen por qué ser caras. El teléfono móvil
es un buen ejemplo de cómo un producto de gran complejidad tecnológica
se vende casi por nada, porque su costo se recupera con el cobro de los servicios
que presta.
Otros aspectos vitales son la creación del contenido digital y la protección del derecho de autor. Ya se ha visto que la televisión por satélite ofrece tantos canales que los programas han de repetirse indefinidamente para llenar el espacio disponible. Pero, tal vez la convergencia digital resuelva ese problema al facilitar la creación de programas de televisión totalmente sintéticos, con decorados y actores virtuales.27
La clave de la comunicación se ha desplazado desde la transmisión
de información, característica de la era analógica, hacia
la producción de contenidos, propia de la era digital. El foco de los
procesos de comunicación pública está ahora centrado en
los contenidos, no en los medios; en los usuarios, no en los editores; y tiende
a centrarse más en los servicios que en la tecnología que los
hace posibles.16
La emergencia de lo tecnológico parece haber provocado, a diestra y
siniestra, una amnesia generalizada en torno de qué es lo que va contenido
en un soporte aparentemente tan complejo que obliga primero a resolver esa complejidad
y después vemos qué ponemos.28
La nueva era demanda respuestas atrevidas y responsables para garantizar contenidos
de calidad y anticiparse a lo que viene.1
El público sedentario de los medios tradicionales se ha reconvertido
en usuario activo, que no se limita al consumo de medios interactivos, sino
que también participa en la producción de contenidos. Son los
llamados prosumidores.16
El grupo Convergencia Digital, A.C. (Codiac) y el gobierno mexicano mediante
su proyecto e-México se propone atender los retos y oportunidades
derivados del fenómeno de la era digital. Rossana Fuentes, presidenta
de Codiac, dijo que " la apuesta del grupo va por la generación
de contenidos que aprovechen la riqueza cultural de México. En lugar
de repartir el poco mercado que existe queremos que se cree un nuevo mercado:
el de los contenidos", agregó. "El propósito es competir
con los grandes generadores internacionales de multimedia". Mateo Lejarza,
vicepresidente del grupo e integrante del sindicato de telefonistas, dice que
"los contenidos serán lo más importante para que el plan
trazado a largo plazo vea resultados positivos. Si el país quiere sacar
provecho de la convergencia digital va a ser de los contenidos, no de la infraestructura".29
Tanto el caso de Tampa como las otras estrategias de convergencia analizadas
por el Poynter Institute parecen indicar que el futuro no reside ni en los medios
ni en las tecnologías de distribución, sino en la capacidad de
buscar, analizar, crear y elaborar contenidos que agreguen valor añadido
a la información bruta. "Las empresas de información se convierten
cada vez más en auténticas refinerías de información,
y cuando esto ocurre, los medios de comunicación no se diferencian por
las tecnologías que utilizan, sino por su "octanaje informativo",
por su capacidad de "destilar la información disponible. Y en ese
escenario, las redacciones, que en definitiva son los periodistas, vuelven a
erigirse en la auténtica columna vertebral de las empresas de comunicación".26
La mayor variedad de soportes sólo incrementa las vías para canalizar información, pero no satisface las demandas sociales para hacer buen periodismo.1
Aunque según la Ley de Propiedad Intelectual el soporte de la obra no
debería afectar a su protección, es evidente que los nuevos soportes
generan nuevas modalidades de explotación y modifican casi todos los
conceptos legales como por ejemplo: el concepto de obra, de autor, la atribución
de autorías y derechos, los derechos morales, los derechos económicos,
la transmisión de derechos, los sistemas de protección y los sistemas
de gestión.33
Los cambios en el panorama mediático convergente implican replantearse la forma en que se ha manejado hasta hoy el tema de la propiedad intelectual. A pesar de que en los inicios de Internet se pronosticaba la muerte del derecho de autor, "se ha demostrado que el sistema está muy arraigado, tiene probada capacidad de resistencia, hay muchos intereses económicos de por medio y será muy difícil su desaparición, especialmente después de los nuevos tratados mundiales. Sin embargo, se tendrá que crear un nuevo marco normativo que afronte el cambio y que regule la conflictiva relación entre los titulares de los derechos y los usuarios, que es donde realmente radica actualmente el problema de los derechos de autor".30
La convergencia se encuentra realmente en el corazón de los desarrollos
de la sociedad de la información. Es un fenómeno con múltiples
dimensiones, tecnológicas, pero también económicas, sociales
y políticas.12
La manifestación puntual de una serie de mezclas de lenguajes habitualmente
separados, es apenas una de las muchas razones por las que se puede hablar de
fronteras en proceso de difuminación; proceso no meramente técnico,
sino el reflejo de varias dinámicas en ámbitos financieros, industriales
y políticos, y ciertamente también culturales, que permiten que
lo que normalmente existía por separado como servicio en la medida que
era parte de una industria y de un conjunto de tecnologías claramente
diferenciadas a las demás del dominio de las comunicaciones, comience
a manifestarse como complemento o parte de servicios que son ofertas de conglomerados
montados a caballo entre dominios industriales distintos a los tradicionales,
que usan tecnologías esencialmente similares entre sí.7
Las alianzas y las fusiones entre los sectores de la telecomunicación, los medios de comunicación y la industria en general así como la integración de soportes que propicia la digitalización son los niveles en donde se registra la mayor actividad relacionada con la convergencia.8
Mas allá de la convergencia tecnológica convergen la propiedad
y los intereses económicos que concentran el poder en pocas manos.
¿La convergencia digital es un mero proceso tecnológico o bien
supone un cambio de mayor trascendencia en los medios de comunicación?.
Las tecnologías digitales pueden ofrecer numerosas posibilidades y actividades nuevas, pero, según Robert McChesney, destacado comentarista de los medios de comunicación, el poder de las grandes empresas sigue aumentando: " no se puede negar la existencia de la convergencia tecnológica. La transición de prácticamente la totalidad de los medios y las formas de comunicación al formato digital hace continuos progresos y estará concluida en un futuro próximo, pero más impresionante aún es la convergencia de la propiedad de los medios de comunicación de masas, que en muchos aspectos la precede. A mi juicio, los cambios que se producen en la propiedad van a ejercer una influencia decisiva en la futura configuración del mundo digital. La tendencia dominante es la integración vertical o, en términos más generales, la conglomeración de la propiedad de los medios".31
"La sinergia de la hoy megaempresa AOL-Time Warner responde a las necesidades
actuales. Así, el proveedor de internet más importante del mundo
se unió en el 2000 a uno de los conglomerados mediáticos (cine,
televisión, noticiarios, revistas, periódicos, disqueras, editoriales,
equipos deportivos, cadenas de radio, servicios de cable, etc.) con mayor presencia
global. America On Line brinda así el vehículo, mediante el cual
es posible transmitir contenidos informativos y de entretenimiento, principalmente.
Una década antes, en 1989, se creó el gigante Time-Warner, a partir
de la fusión de la empresa Time Inc., dedicada fundamentalmente a los
medios impresos, y la Warner Communications, a la industria audiovisual. Mencionar
los canales de televisión pagados que pertenecen a este grupo indican
su variedad y su penetración: Cartoon Network, TNT, CNN en español,
CNN internacional, CNN Finantial Network, CNN Sports Ilustrated y Head Line
News. La perspectiva de la concentración mediática, tanto de orden
horizontal como vertical, estaba presente desde ese momento y aparentemente
dio el banderazo para una serie de adquisiciones, alianzas y vínculos,
cuyo objetivo era consolidar y diversificar.8
Otro ejemplo de la concentración de la propiedad es la empresa Corbis Corporation, fundada por el magnate de la informática Bill Gates... "Corbis Corporation se ha dedicado a comprar derechos de imágenes (de todo tipo: fotográficas, pictóricas, de diseño, etc., sobre todo célebres y reconocidas por el espectador). De esta manera, su dominio sobre el mercado digital de la edición (en la actualidad, con más de 20 millones de unidades) es un hecho. Las demás compañías interesadas en el ramo, habrán llegado demasiado tarde".8
La convergencia digital ha contribuido de manera sensible a otro tipo de convergencia:
la cultural. Según refiere Mattelart, las comunidades de consumo
(consumption communities) son una realidad reforzada por "las tipologías
transfronterizas de estilos de vida o de mentalidades socio-culturales'"
y en la medida en la que las referencias y los símbolos se comparten
de forma cada vez más universal, el mercado de contenidos e imágenes
se fortalece. De aquí que un mismo programa televisivo, un mismo estilo
musical, un mismo código cinematográfico funcione de manera similar
en todo el mundo.8
No todos los "integrados" que apuestan por las nuevas tecnologías lo hacen con los mismos fines. Algunos, los defensores del tecnoglobalismo, las aprovechan para la homogeneización cultural, mientras otros, los reformistas, hacen de ellas herramientas para la defensa de la interculturalidad y la diversidad frente a la homogeneización.1
La convergencia es precondición para la formación de nuevas estructuras
de mercado, las propias de una economía de redes.32
La convergencia digital es el sustento de la economía digital, base
de una nueva economía, cuya creación de valor esta en los intangibles,
en la innovación y en la creatividad.33
En vista de la rápida evolución que ha experimentado en los últimos años cierto modo de producir, aprender, curar, jugar e interactuar unos con otros, se dice que el mundo está en el umbral de una nueva revolución industrial. Ha nacido una era en que los productos se pueden comprar, enviar, utilizar y pagar sin dejar los sistemas de información y las redes de comunicaciones donde se crearon. En esta nueva economía basada en las redes, el capital de inversión es el conocimiento y los medios de producción están representados por el intelecto humano. Las telecomunicaciones son el epicentro de esta revolución.33
La revolución digital es el tren hacia el progreso y la modernización.
El rezago de algunos países en cuanto al acceso a las tecnologías
de información y comunicación será un nuevo sello que marque
el destino de las naciones hacia el subdesarrollo. Las enormes diferencias internacionales
en cuanto a la inserción en esta nueva revolución han creado el
concepto de brecha digital, con el que se identifica la desigualdad de oportunidades
en el futuro.
Cuando se hace referencia a la brecha digital, se habla de algo más
que la falta de computadoras y concesiones. La tecnología no significa
nada si no se utiliza. La gente que podría beneficiarse no emplea, en
su mayoría, tecnologías de información para resolver los
problemas que enfrentan, no sólo porque no saben hacerlo, sino también
por las políticas gubernamentales, con frecuencia, carecen de tecnología
accesible. Y el impacto potencial es profundo, como un informe lo indica, existen
más teléfonos en la ciudad de Nueva York que en toda el Asia rural;
más cuentas de Internet en Londres que en toda África. El 80%
de la población mundial nunca ha hecho una llamada telefónica
(Digital Dividends 2001).34
Según datos del 2002, Estados Unidos está en un primer lugar según el uso y el aprovechamiento de la tecnología, esto no impide que la brecha tecnológica también sea cada vez mayor, dentro de los mismos usuarios estadounidenses. La alta tecnología que implica más rapidez de acceso, más datos disponibles, más portabilidad del hardware, más variantes de uso, etc., implica un costo económico, que no toda la población puede pagar. La implicación inmediata es el surgimiento de dos tipos de usuarios: aquellos que dispondrán de la capacidad de generar información estratégica, aprovecharla de primera mano y en tiempo real, y los que se limitarán a consumirla, a reproducirla, a apropiarse de ella sin cuestionarla. En México, como en muchos otros países, cada vez es más extendido pagar para obtener un servicio vinculado con los medios de comunicación (Internet, tv por satélite o cable), ello indudablemente ahonda la disparidad entre quienes pueden obtener productos de alto nivel y quienes deben conformarse con infraestructuras y contenidos de segunda (compárese la programación de la gran mayoría de los canales de TV abierta con la que requiere de suscripción). La revolución tecnológica, entonces, ha llegado al país, pero no todos sus habitantes fueron invitados a participar en ella.8
Asistimos al desarrollo de la televisión digital. Se trata de un cambio
de generación en la tecnología audiovisual que transforma las
estrategias de programación y de servicios. Nacen nuevos modelos de televisión,
surgen otras modalidades de diseño de canales, se crean grandes plataformas
que acogen una diversidad de proveedores de canales y de programas. No es sólo
un cambio cuantitativo por el ingente número de canales sino un cambio
cualitativo que genera otros modelos comunicativos y da origen a la televisión
del siglo XXI.20
Además, las tendencias de la televisión digital se dirigen hacia
la multiplicación de canales, nuevos formatos y tratamientos, interactividad
del sistema, así como a la creación y fusión de los grandes
grupos que lideran las telecomunicaciones. Es decir se tiende a la televisión
de pago, temática y multicanal.10
Entre los nuevos recursos disponibles que pueden encontrarse como aportación
de este nuevo concepto de televisión estaría la "televisión
a la carta" en la que el espectador más activo selecciona los contenidos
que desea ver :10
Después de diversos intentos fallidos de convertir la televisión
en un medio interactivo, la implantación de la tecnología digital
y la consolidación de Internet como modelo de interactividad han abierto
nuevas perspectivas, que aumentan significativamente la capacidad del espectador
para controlar eficazmente el mensaje. Como consecuencia, surge un nuevo modelo
de uso de la información audiovisual interactiva, caracterizado por la
inmediatez en el acceso, la participación de los usuarios, la profundización,
la personalización y la narración no lineal. En este contexto,
existen nuevas perspectivas sobre el futuro desarrollo de la información
en el entorno de la televisión interactiva.35
Desde que se empezó a hablar de televisión interactiva, numerosos
fueron los intentos por hacer que la televisión dejara de ser un medio
unidireccional y que permita al televidente participar en los programas desde
su casa.
La televisión en español se ha hecho eco de estas tendencias
al introducir las nuevas tecnologías para obtener respuesta inmediata
del televidente. Por ejemplo, Univisión y el Canal 23 de
Miami con sistemas de participación mediante correo electrónico.18
En el caso de contenidos especializados, son las nuevas tecnologías
las que presentan posibilidades infinitas y abren un extenso abanico de recursos
a la educación en sus diversos niveles; pero - como nos dice el subdirector
de la TV educativa "La Aventura del Saber", de la 2 de TVE, televisión
española, la educación no es sólo transmisión de
informaciones ni incluso conocimientos, sino también de valores. Por
ese motivo: "No se puede despreciar ni sustituir la figura del educador,
profesor o maestro "de carne y hueso".12
Sin embargo, el aporte que nos brinda Miguel Sáez, sobre la formación
multimedia por computadora, parece que puede abrir nuevos recursos educativos
al poder convertirse en fuente de información y formación, en
un medio de oferta permanente, con capacidad para la repetición y en
definitiva para la adaptación del propio usuario. Lo que puede traducirse
en un uso personalizado, como ocurre con el libro. Con una disposición,
por parte de cada usuario, para elegir el momento y el lugar de audición
y para captar el contenido que desee.12
Con Internet es la propia fuente la que difunde la información-formación
o distribuye los contenidos (conferencias, congresos...) como complemento del
aula presencial. "Con voz y video". También es el primer medio
que permite establecer relaciones individuales con sus alumnos potenciales en
tiempo real y con una comunicación en doble sentido.13
Una oferta innovadora de enseñanza que desarrolla sus contenidos e información
de acuerdo al "interés" y "elección" del estudiante,
docente o curioso, y según unas herramientas pedagógicas, capaces
de sacar el mayor partido a cada persona es la televisión temática
que Carmen Santos resume con los adjetivos de "digna, educativa, entretenida
y de calidad".13
Asimismo, se ha referido a la necesidad de "reutilización"
de los modelos analógicos en los digitales, sobre todo en el terreno
educativo y cultural, siempre que puedan ser adaptables y servir de experiencias
positivas (como es el caso de la televisión iberoamericana en materia
de Educación, sobre todo formal).12
Nos encontramos ante una revolución, que Manuel Espín, subdirector
de la Aventura del Saber, destaca, no como novedosa, de acuerdo con la calificación
que se concedía hace unas décadas a estas nuevas tecnologías,
sino como transformadora, crisol o herramienta destinada a perseguir un fin
que también representa el final de la concepción televisiva como
medio frío.12
Uno de los objetivos deseables de estos nuevos medios, es conseguir la máxima interactividad con el receptor. Lo que Mariano Cebrián calificaría de "recepción activista". Un medio concebido como mero transmisor de audio y video- la imagen de una "caja tonta" a la que hace referencia Manuel Espín- que será capaz de desarrollar su potencial tecnológico para convertirse en una auténtica terminal multimedia, como constata Eduardo García Matilla, por el que la audiencia se vea obligada a pasar de una actitud pasiva a otra productiva y acceda a contenidos, interactividad, Internet- aún en estado rudimentario- y servicios de valor añadido.12
A partir de ahora, se inicia un recambio del parque de receptores de radio
que no sólo es cambio tecnológico, sino que conlleva un cambio
de estrategia de la oferta de servicios y de consumo: junto a la señal
de audio, las empresas suministran servicios de valor añadido. La tecnología
digital genera la convergencia de las terminales de recepción: los aparatos
son portátiles y multipropósito con una tecnología flexible
y transparente, capaz de asimilar nuevos cambios y de fácil utilización.
Estos nuevos formatos facilitan la sinergia de contenidos entre soportes y el
desarrollo de servicios complementarios o de valor añadido al mensaje
principal de radio.10
Al mismo tiempo se modifica la estructura de trabajo de los actuales radiodifusores
que comienzan a adoptar un perfil más cercano al de proveedor de contenidos
que al de radiodifusor tradicional. Un concepto que ha tardado en conquistar
Europa.16
También los procesos de producción se modifican: es la radio
de siempre con las ventajas e inconvenientes de un universo multimedia al que
se asoma por primera vez. Con el apellido "digital", los medios tradicionales
- prensa, radio, televisión-, claramente diferenciados en cuanto a ámbitos
de trabajo, lenguajes y públicos, utilizan ahora las mismas tecnologías
y soportes de comunicación. La radio convive con otros servicios de audio,
texto e imágenes y forma parte de una cadena integrada de servicios de
información, entretenimiento y educación. Al mismo tiempo, la
radio abandona su carácter de medio perecedero. Los soportes digitales,
sobre todo la red, detienen la fugacidad de la radio. El orden y el tiempo sincrónico
de la secuencia narrativa de la radio caracterizado por el aquí y ahora
se rompe con el consumo diacrónico realizado en diferido y de forma selectiva.15
La digitalización de la señal, la comunicación sin cables, los dispositivos portátiles, la tecnología de Internet, la globalización y la liberalización de las telecomunicaciones marcan el futuro de la nueva radio.10
A principios de diciembre del 2001, se dio a conocer la puesta en marcha de
Internet II, un proyecto anunciado por Bill Clinton desde 1997 y puntualizado
por Gore, un año después. Por el momento, consiste en una red
diseñada para un número limitado de universidades estadounidenses,
mediante la cual los datos viajan a una velocidad mucho mayor que la actual:
cien veces más rápido y, para un pequeño grupo de campo,
con un incremento del mil por ciento. Tampoco se ha implementado para su uso
comercial, sino "busca poder transmitir proyectos científicos de
última generación, aplicaciones en la telemedicina, tomar clases
en otras universidades, leer libros a larga distancia y controlar un microscopio
electrónico a través de la red, entre otras aplicaciones".8
Legalmente, en Estados Unidos, se ha determinado que para el 2006, todos los
"broadcasters" deberán emitir sus señales de manera
digital y en la Unión Europea, en el 2010. Se estima que en mayo de 2002,
90 % de las señales recibidas por la población de la Unión
Americana serán digitales (Serim, 2001). Esto implica que en un corto
lapso deberán terminar de cambiarse los más de 226 millones de
televisores existentes en Estados Unidos, a fin de que aparatos receptores,
señales e incluso computadoras manejen un solo sistema compatible técnicamente.8
De los dos tipos de sistemas de emisión: el analógico y el digital.
Será el digital el único "superviviente" tras el esperado
"apagón analógico" del 2012. Y a partir de entonces,
y ya desde ahora, a diez años de distancia, asistimos a una nueva forma
de entender los medios audiovisuales.
Digitalización que aporta a la industria de los contenidos, según
ha expresado Eduardo García Matilla: una capacidad para multiplicar ofertas
(de acuerdo con una segmentación de audiencias y especialización
de contenidos); una posibilidad de incorporar servicios de valor añadido
a los contenidos audiovisuales; habilidad para establecer una relación
directa con audiencias masivas, con grupos específicos o individuos (materializada
en sistemas de gestión de usuarios, estudios de mercado o comercio electrónico);
y, por último, otra nueva aptitud, esta vez de explotación real
entre tecnologías: TV., radio, redes y móviles.
Pero finalmente, ¿cuál es el camino de la convergencia: ¿Es la convergencia multimedia la respuesta a las necesidades comunicacionales de grandes sectores de la población de países como los nuestros? O más bien, ¿es tan sólo otra raya más del tigre dominador central?. ¿Tenemos delante otro espejismo determinista o un panorama realmente nuevo, un gran nuevo mundo de la comunicación?7
La convergencia mediática es un nuevo escenario para la gestión
de información en el que se destaca:
Los nuevos profesionales, los gestores de la información tendrán que asumir las funciones que les tiene reservada la sociedad en el nuevo escenario mediático, buscar alternativas que permitan aprovechar las innovaciones tecnológicas y ayudar a construir un mundo más justo.
Recibido: 6 de julio del 2003. Aprobado: 22 de julio del 2003
Dra. Alina Pérez Martínez. Red Telemática de Salud
en Cuba (Infomed). Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas.
Calle 27 No. 100 entre N y M, El Vedado. Plaza de la Revolución, Ciudad
de La Habana, Cuba. CP 10 400 AP 6520. Correo electrónico: aliperez@infomed.sldc.cu
1
Doctor en Medicina. Especialista de Primer Grado en Medicina General Integral.
Red Telemática de Salud en Cuba (Infomed). Centro Nacional de Información
de Ciencias Médicas.
2 Licenciado en Información Científico-
Técnica y Bibliotecología. Profesor Asistente. Red Telemática
de Salud en Cuba (Infomed).