El hombre primitivo, como nosotros, necesitaba procurarse alimentos. A diferencia
nuestra, no tenía bodega o supermercado a donde ir, necesitaba de sus
venablos y otros instrumentos rudimentarios y, si se trataba de cazar un mamut,
debía hacerlo en grupo y coordinar sus acciones.
Así, se iniciaron dos fenómenos básicos y claves para
el desarrollo humano: la emisión, recepción y empleo de "contenidos";
así como el trabajo en colaboración entre dos o más "homo
sapiens" para lograr una meta compartida por un grupo.
Cuán antiguo entonces, resulta el tema que me ocupa hoy!
Inicialmente, con la escritura y la capacidad tecnológica de emplearla
sobre tablas de arcilla, papiro y papel sucesivamente; los grupos humanos lograron
colocar en el espacio y transferir en el tiempo, la información, los
contenidos y el conocimiento. Con las capacidades tecnológicas actuales
y como resultado de su estructura interior, en esa nebulosa a la que puede llamarse
"La Red", la información, los contenidos y los conocimientos
han alcanzado una tercera dimensión: la ubicuidad: la información,
los contenidos y el conocimiento pueden estar accesibles desde todas partes
al mismo tiempo.
La ubicuidad me recuerda los preceptos de la Iglesia.
En ella, se desarrolló, desde muy temprano, uno de los sistemas de gestión de los contenidos más efectivos que han existido. Basado en la confesión, organizó una envidiable "intranet" y "extranet" para conseguir sus objetivos de conducción grupal; tanto durante su período gubernamental como cuando lo perdieron, y se dedicaron entonces, con ello, a gestionar la esperanza.
A sus predicadores no les agradó el surgimiento de la imprenta, aunque
Gutemberg tuvo el acierto de imprimir la Biblia antes que cualquier otro libro.
Después, la imprenta fue puesta a su mejor servicio. Alguien me ha contado
que la intranet de la Iglesia dispone actualmente de uno de los mejores sistemas
de seguridad y protección informática que existe; al tema de la
seguridad en la red no escapa nadie.
Al igual que aquel hacker de la obra de Humberto Eco "En nombre de la
rosa"; saltaba todas las barreras corta fuego y finalmente, el veneno que
llevaba en sus hojas el contenido prohibido, le hacía pagar con la vida
el éxito de sus violaciones, esta nueva dimensión de la ubicuidad
que han adquirido los contenidos en Internet, está urgida de medidas
de seguridad que ofrezcan confianza y fiabilidad, como lo consiguió la
tecnología del papel para el intercambio, almacenamiento y empleo de
la información, a los conocimientos digitales.
Con la necesidad de estar informados, se suele decir: veamos que dice la televisión,
la radio o el periódico; de tal suerte que convertimos una tecnología
o un producto de la información y la comunicación, en un objeto
de nuestra cotidianidad que se lleva encima como un reloj de muñeca para
cuando lo necesitamos. Esto también pasa con Internet, y resulta normal
oír expresiones similares a las mencionadas con respecto a los medios
tradicionales.
Por otra parte, cuando leo que Mr. Bill Gates escribió, no hace mucho:
"en el fondo la mayoría de los problemas de las empresas son problemas
de información, nadie sabe utilizar la información bien. La diferencia
entre lo que gastan las empresas en tecnologías de información
y lo que consiguen a cambio, proviene de un entendimiento incompleto de sus
posibilidades, unido a una falta de visión en cuanto al potencial que
ofrece la tecnología para hacer llegar la información oportuna
en el momento oportuno a cualquier persona de la empresa",1 uno se siente
tentado a concluir que vender tecnologías de información a "entendederas
incompletas" y "débiles visuales", puede convertir a cualquiera
en multimillonario, así como que, desde la época de los hombres
primitivos, cuando se cazaba al mamut, hasta la fecha, intercambiar y emplear
con efectividad contenidos y lograr un trabajo grupal en colaboración
positivo y eficiente, puede hacer gastar recursos a unos, llevar a obtenerlos
a otros y finalmente percatarse de que no se ha resuelto satisfactoriamente
el problema principal.
Hasta aquí algunas pinceladas sobre algunos elementos relacionados con
la gestión de los contenidos.
Ahora bien, desde mi perspectiva, la gestión de los contenidos debe
considerar que:
Otro aspecto que considero muy importante es no equivocar las funciones. Una
dimensión compete a quien utiliza la tecnología para suministrar
contenidos y los servicios a ellos asociados, y otra, mutuamente complementaria
pero muy diferente, es la dimensión de quien opera y desarrolla la infraestructura
y las herramientas tecnológicas sobre las que se diseñan, operan
y perfeccionan los mencionados servicios de contenido.
Si me preguntaran una referencia positiva en cuanto a la dimensión de
los contenidos en nuestro medio, no dudaría un segundo en mencionar al
Centro Nacional de Información en Ciencia Médicas y su red Infomed.
Si tuviera que hacer alguna analogía con otras ciencias, diría
que en las ciencias y tecnologías de la información, se ha iniciado
el proceso que llevó a la Biología a una profunda transformación,
me refiero al paso a la Biología Molecular y a la Ingeniería Genética.
De alguna manera, se está frente al comienzo de una ciencia "molecular"
y una tecnología "genética" de la información
y esto, resulta trascendente entenderlo para el tema que nos ocupa.
Concedo mucha importancia a la comprensión de que el registro de la
información y su manejo perdieron la visibilidad tradicional que tenían
para nuestros sentidos y se han sumergido en un entorno micro y con toda seguridad
nanotecnológico; en un universo de códigos de programación
que emplean infraestructuras de transmisión cuyas velocidades rebasan
por momentos cualquier imaginación.
Se crean entonces sistemas y herramientas, que en su manera más cercana
de percibirlas, van desde las antiguas páginas web, pasan por los contemporáneos
sitios web y portales, sean horizontales o verticales, el alucinante cambio
de lo estático
a lo dinámico, la invasión de los web services, el relativamente
reciente desarrollo de los blogs , no muy bien traducidos como "bitácoras",
hasta los profundos sistemas de gestión de contenidos.
La tendencia en la gestión de contenidos es clara: se trata de integrar
los datos, la información y el conocimiento, registrados en el tejido
socio-institucional de la sociedad; compartirlos mediante herramientas y sistemas
de software, servicios, métodos y otros recursos que permitan su acceso
y uso desde todas partes al mismo tiempo a partir de una infraestructura de
conectividad que lo posibilite con su velocidad y fiabilidad. Todo, y no olvidarlo,
para hacer lo mismo que el grupo de homo sapiens cuando iba a la caza del mamut:
coordinar de manera eficiente y efectiva las acciones de la comunidad en favor
de alcanzar metas mayoritariamente compartidas.
Por ello, la gestión de contenidos implica un compromiso con los valores éticos y posiciones ideológicas revolucionarias y progresistas, independientemente del destino masivo o especializado que tengan, porque han de orientarse al disfrute pleno de los derechos del hombre, al amplio empleo del patrimonio gnoseológico creado por el hombre para ser más felices, mas plenos, más solidarios, más sostenibles y más humanos. Para que podamos llamarnos todos algún día, no arquitectos de la información o del conocimiento, sino arquitectos de la sabiduría.
Muchas gracias.
Recibido: 16 de abril del 2003. Aprobado: 21 de abril del 2003
Ms C. Humberto Arango Sales. Director General de Telefónica Data
Cuba. Ave. tercera entre 78 y 80 Edificio Jerusalén. Centro de Negocios.
Miramar. Ciudad de La Habana. Cuba. Correo electrónico: Humberto.Arango@telefonica-datacuba.cu
* Presentación realizada en la Conferencia Científica
Cuadragésimo Aniversario del IDICT y Congreso de la Sociedad Cubana de
Ciencias de la Información que tuvo lugar entre los días 15 y
17 de abril del año 2003 en el centro de convenciones Capitolio de La
Habana.
1 Máster en Ciencias en Administración de Negocios. Director General. Telefónica Data Cuba.