Rubén Cañedo Andalia1, Ricardo Jorge Arencibia2, Ligeya Perezleo Solorzano2, Clara Conill González3 y Juan A. Araújo Ruiz4
OBJETIVOS: Mostrar las características del flujo de información
sobre ensayos clínicos publicados por autores iberoamericanos, procesados
en la base de datos Medline desde sus inicios. MÉTODOS: Se identificaron
los informes de ensayos clínicos publicados por autores cuya afiliación
correspondiera a instituciones situadas en los países de Iberoamérica,
a partir de varias estrategias de búsquedas diseñadas para su
recuperación. Para caracterizar la producción de ensayos clínicos
en la región, se determinó el número de ensayos clínicos
publicados según país, así como su distribución
por años, fuentes, país de la revista, tipo de publicación,
idioma, autor, afiliación del primer autor, etcétera. RESULTADOS:
Se identificaron 4 191 informes de ensayos clínicos, que presentaban
como primer autor, a un especialista, cuya afiliación correspondía
a una institución situada en el territorio estudiado. Esta cifra representa
el 0,97% de los 431 960 registrados en Medline en la fecha en que se realizó
la exploración Un total de tres países acumulan aproximadamente
el 70 % de la producción de la región: Brasil, México y
Argentina. Cuba se ubica en la sexta posición según el número
de ensayos clínicos lidereados. La producción total de informes
de ensayos en Iberoamérica es similar a la de Finlandia como país.
Desde el año 1987, donde aparecieron los primeros registros de ensayos
en Medline, y hasta el año 2002, su producción tiende a crecer
aunque lentamente. Las instituciones más productivas fueron las universidades
de Sao Paulo y Chile. Los 4 191 informes de ensayos hallados se distribuyeron
entre 954 fuentes procedentes de 35 países. La fuente más productiva
fue la Revista Médica de Chile con 121 trabajos. Las fuentes de los Estados
Unidos y el Reino Unido acumulan el 57,17% del total de ensayos hallados. A
su vez, comprenden el 62,89 % de las fuentes identificadas. La América
del Norte y Europa, como regiones, abarcan el 77,76 % de los ensayos, así
como el 91,72% de las fuentes. América Latina, relegada a una tercera
posición, registra sólo una quinta parte de los ensayos, sus fuentes
apenas rebasan el 5% del total. Los ensayos clínicos analizados se realizan
con mayor frecuencia en adultos que en adolescentes, personas mayores y niños;
con mujeres algo más que con hombres, sin el financiamiento del gobierno
de los Estados Unidos, para comparar terapias o técnicas diferentes,
a doble ciego y en forma prospectiva. Los ensayos controlados aleatorios comprenden
el 50,05% del total. Brasil encabeza la lista de países más productivos
en este renglón con 763 informes. Brasil, México y Argentina abarcan
prácticamente el 70% del total identificado. El predominio del idioma
inglés entre los informes estudiados es absoluto: con más del
80%. CONCLUSIONES: El ensayo clínico es considerado actualmente como
el método de excelencia para probar la validez de una intervención
en salud. La generalización de una medicina basada en evidencia depende,
en gran medida, de su aplicación repetida como instrumento para evaluar
los conocimientos acumulados en la investigación clínica. El consenso
existente sobre el valor de la metodología que propone el ensayo impone
también, para todos aquellos interesados en introducir sus productos,
terapias, técnicas, dispositivos y equipos en el mercado internacional,
su utilización sistemática como herramienta de trabajo para demostrar
sus beneficios con solidez.
Clasificación: Artículo original
Descriptores (DeCS):MEDICINA BASADA EN EVIDENCIA/métodos ; ENSAYO
CLINICO; INVESTIGACIÓN; BASE DE DATOS; MEDLINE; AMERICA LATINA
Descriptores (DeCI): FLUJO DE INFORMACIÓN; BASES DE DATOS; MEDLINE;
INFORMACIÓN EN SALUD; AMERICA LATINA
AIMS: To show the features of information flow on clinical trials published
by Latin American authors, processed in Medline database from its beginning.
METHODS: The clinical trial reports published by authors affiliated in institutions
located on Latin American countries were identified using several search approaches
designed for their retrieval. The characterization of clinical trial reports
in the region, included the number of clinical trial published according to
country, years, sources, journal country, type of publication, language, author
and first author affiliation. RESULTS: A total of 4 191 clinical trial reports
having as first author a specialist whose affiliation corresponded to an institution
located in the studied region were identified.This figure represents the 0.97%
of all 431 960 registered in Medline in the searching date. A number of three
countries gathered the 70% of production: Brazil, Mexico and Argentina. Cuba
was situated in the 6th place according to the number of clinical trials with
a Cuban leadership. The total production of clinical trial reports in Latin
America is similar to those found in Finland as a country. Since 1 987, where
the first records of clinical trials appeared in Medline to year 2002, the production
tended to increase slowly. The most productive institution were Sao Paulo and
Chile Universities. The 4 191 reports found were distributed among 954 sources
from 35 countries. The most productive source was "Revista Medica de Chile",
with 21 records. The sources from the United States and United Kingdom gathered
the 57.17% of the total number of trials found. That at the same time comprised
the 77.76% of the trials as well as the 91.72% of the sources. Latin America,
relegated to a third place, registered only a fifth part of trials and its sources
hardly exceeded the 5%. The analyzed clinical trials were carried out on a higher
number in adult than on adolescents, senior people and children, in the case
of women, they were a slightly higher than men, without the US Goverment financial
supports to compare therapies or different techniques, double blinded and prospective.
The controlled alleatory trials comprised the 50.05% of the total number. Brazil
leads the list of the most productive countries in this case with 763 reports.
Brazil, Mexico and Argentina comprised almost the 70% of the total identified.
English language was a total predominance among the reports studied. CONCLUSIONS:
The clinical trial is currently considered as a choice method to prove the validity
of a health care intervention. The generalization of an evidence based medicine
depends, to a great extent, on its repeated application as an instrument to
assess the experience gathered in a scientific research. The general agreement
on the value of this methodology that propose the trial, also impose for all
the personal interested in introducing their products, therapies, techniques,
devices and equipment into the international market, the systematic use of this
tool to show its consistent benefits.
Classification: Original article
Subject headings (DeCS): EVIDENCE-BASED MEDICINE/methods; CLINICAL TRIAL;
RESEARCH; DATABASES; MEDLINE; LATIN AMERICA
Subject headings (DeCI): INFORMATION FLOW; DATABASES; MEDLINE; HEALTH
INFORMATION; LATIN AMERICA
La práctica clínica puede definirse como el proceso de la actuación
médica en relación con el cuidado del paciente.1
Adquirió su carácter científico a partir de los trabajos
realizados por el fisiólogo Claude Bernard durante la segunda mitad del
siglo XIX. Ellos posibilitaron la introducción del método científico
a la práctica clínica. Hasta entonces, la medicina estuvo contaminada
con la magia, la filosofía y la religión.2
Los principios del método científico se convirtieron, entonces,
en los principales pasos del método clínico: el interrogatorio
y el examen físico -para establecer el problema-, la identificación
de los posibles diagnósticos - para formular una hipótesis-, la
realización de pruebas y exámenes confirmatorios -para realizar
la comprobación experimental- y el establecimiento de una conducta para
devolver la salud al paciente.2,3
La práctica clínica se mantuvo casi sin cambios durante siglos.
No es hasta la segunda mitad del siglo XX que, como resultado de los logros
alcanzados en diferentes ciencias -como la biología, la química,
la física, la electrónica, la computación, la gerencia,
etc.- relacionadas directa o indirectamente con la medicina, que se iniciaron
las transformaciones más revolucionarias. Y como parte de dicha revolución,
nació un nuevo paradigma para la práctica clínica, basada
en la evidencia, propulsada por la conjugación de dos factores esenciales:
la demanda de servicios médicos de una mayor calidad y la reducción
de sus costos.
Dicho enfoque, centrado en el valor de la información para elevar la
calidad de los cuidados al paciente, promueve la integración de los resultados
de las investigaciones clínicas útiles, sólidas y significativas
a la asistencia médica; defiende la experiencia clínica; enaltece
las preferencias y valores del paciente, estimula la introducción sistemática
del conocimiento científico a la práctica profesional, la educación
continua y la investigación, como vías para mejorar la calidad
de la atención médica.
La práctica médica cambia y este cambio, que implica el uso eficaz
del conocimiento, la información, los resultados de las investigaciones
y, en general, de la literatura médica, como una de las bases para la
asistencia clínica, es suficientemente profundo para tratarse como un
cambio paradigmático. La implementación de los modelos y propuestas
de la medicina basada en evidencia representa, sin dudas, la institucionalización
de las aspiraciones históricas de médicos y pacientes en materia
de información. Y como cambio paradigmático que es, presenta sus
propios métodos, postulados, enfoques, tecnologías, productos
y capitales.
Desde hace varias décadas, aparejado al creciente volumen del conocimiento
científico médico y de la información disponible, se requería
de la aparición de un modelo, capaz de asimilar dicho conocimiento, de
una tecnología y de una metodología para su aplicación,
que permitiese a los profesionales de la salud identificar sus lagunas de conocimientos
para tomar sus decisiones clínicas, identificar y acceder a la información
existente, evaluarla y aplicarla a situaciones concretas, a enfermos particulares,
que dicho sea de paso, constituye uno de los retos más grandes a los
que se enfrentan, tanto la medicina como la bibliotecología clínica
basada en la evidencia.
A consecuencia de los referidos cambios, el proceso de actuación médica
se ha convertido en objeto de estudio constante, en el que se busca evaluar
los resultados de las acciones clínicas, donde se buscan las determinantes
y consecuencias de las decisiones médicas, un campo de una disciplina
en rápido ascenso: la epidemiología clínica. Ello, en el
plano gerencial incorpora una dinámica de innovación permanente
y de maximización de la eficiencia.1
Es precisamente la ausencia o la falta de disponibilidad de las evidencias
clínicas necesarias en muchas circunstancias, la gran debilidad que enfrenta
el ejercicio de una práctica médica basada en la evidencia. (Entrevista
a Fernando García Alonso. Disponible en: http://www.biomeds.net/biomedia/R11/entrevista01.htm
Consultado: 8 de octubre del 2003).
Y por ello, es imprescindible realizar un esfuerzo, cada vez mayor, a escala
internacional, para incrementar y perfeccionar la investigación clínica.
La investigación clínica es el estudio sistemático de
la biología, la salud y las enfermedades humanas. Su objetivo principal
es proveer a la práctica clínica de un conocimiento generalizable
útil para prevenir, diagnosticar y tratar las enfermedades o condiciones
de uno o más individuos. El procedimiento aceptado para la realización
de las investigaciones clínicas es el ensayo clínico.4
Un ensayo clínico es un experimento planificado que se propone evaluar
la eficacia de una o varias intervenciones sanitarias, médicas o quirúrgicas.
Es una evaluación experimental de una droga, equipo o técnica,
que se realiza en seres humanos, con el propósito de establecer sus efectos
beneficiosos y perjudiciales.4,5,6
Se caracteriza por su carácter prospectivo, la utilización de
muestras de pacientes, la realización de intervenciones, el uso de grupos
control, la asignación aleatoria de los individuos a los grupos -cada
individuo tiene la misma probabilidad de asignarse a uno u otro grupo: tratamiento
y control-, así como el enmascaramiento: la evaluación a doble
ciego, por ejemplo, donde los individuos estudiados ni los investigadores conocen
a que grupo pertenece cada uno de los sujetos participantes.4,5
El ensayo clínico, a pesar de sus limitaciones, inherentes a toda vía
de investigación, es la metodología que presenta actualmente la
mayor efectividad, y consenso sobre su solidez, para demostrar científicamente
-y con menos posibilidades de sesgo- la eficacia y seguridad de una droga, equipo
o técnica que pretende utilizarse en la práctica clínica.
Es el pilar metodológico más importante sobre el que se sustenta
la investigación clínica moderna.
La investigación clínica, a su vez, es el motor de una medicina
basada en evidencia,7 donde la verificación
experimental destierra la autoridad, la valoración subjetiva, la conveniencia,
la comodidad y el dogma.8
Conforman precisamente el primer nivel de la evidencia científica, los
ensayos aleatorios controlados de gran tamaño, las revisiones sistemáticas
y los metanálisis de ensayos aleatorios controlados. El término
metanálisis describe la integración estadística de un grupo
de estudios combinables realizados en forma independiente. Por su parte, una
revisión sistemática es un examen de la literatura, que responde
a una interrogante clínica, que se realiza con criterios y métodos
claramente definidos.9
Son entonces, los ensayos clínicos el corazón de la investigación
médica actual. Y la publicación de los informes de ensayos clínicos
un indicador esencial y revelador de la producción científica
en el sector de la salud. Por ello, es razonable, cuando se pretende conocer,
medir o comparar los niveles alcanzados por la investigación clínica
en dos o más organizaciones, países o regiones, analizar, cuantificar
y describir las magnitudes y características esenciales que presentan
los flujos de información sobre ensayos clínicos generados por
dichas entidades.
El objetivo del presente artículo es precisamente mostrar las características cuantitativas ycualitativas del flujo de información sobre ensayos clínicos publicados por autores iberoamericanos, procesados en la base de datos Medline desde sus inicios.
Se identificaron los informes de ensayos clínicos publicados por autores
cuya afiliación correspondiera a instituciones situadas en los países
de Iberoamericana, a saber: Brasil, México, Chile, Argentina, Perú,
Colombia, Cuba, Guatemala, Venezuela, Puerto Rico, Ecuador, Costa Rica, República
Dominicana, Panamá, Honduras, Bolivia, El Salvador, Nicaragua, Uruguay
y Paraguay.
Se consideraron como ensayos clínicos los informes de un estudio clínico, previamente planificado, sobre la seguridad, eficacia o esquema de dosis más adecuado de una o más drogas profilácticas, terapéuticas o diagnósticas; de equipos o dispositivos, así como de diferentes técnicas. Se realiza con seres humanos, seleccionados de acuerdo con criterios predeterminados de elegibilidad en los que se observan evidencias predefinidas de los efectos favorables y desfavorables de la intervención.
Mientras que la mayoría de los ensayos clínicos comprenden seres
humanos, este tipo de publicación puede utilizarse para calificar artículos
sobre veterinaria clínica que cumplan los requisitos establecidos para
la ejecución de dichos estudios en seres humanos. 6
Comprenden los ensayos que transcurren por cualquiera de las cuatro etapas
reconocidas para estos estudios. Ellos son: 6
- Ensayo clínico, Fase I.
Es un informe de un estudio clínico, comúnmente controlado, previamente
planificado, sobre la seguridad y eficacia de drogas profilácticas, terapéuticas
o diagnósticas, así como de dispositivos y técnicas. Se
realiza con un número pequeño de personas sanas durante un período
cercano a un año.
- Ensayo clínico, Fase II.
Es un informe de un estudio clínico, comúnmente controlado, previamente
planificado, sobre la seguridad y eficacia drogas profilácticas, terapéuticas
o diagnósticas, así como de dispositivos y técnicas. Se
ejecuta con varios cientos de voluntarios, que incluye un número limitado
de pacientes, durante un período cercano a los dos años.
- Ensayo clínico, Fase III.
Es un informe de un estudio clínico, comúnmente controlado, previamente
planificado, sobre la seguridad y eficacia drogas profilácticas, terapéuticas
o diagnósticas, así como de dispositivos o técnicas, que
se aplica el cumplimiento de las fases I y II del ensayo clínico. En
esta fase del ensayo, se estudia y sigue estrechamente por los médicos
un grupo lo suficientemente grande de pacientes en busca de respuestas adversas
a una exposición a largo plazo, a menudo cercano a los tres años.
- Ensayo clínico, Fase IV.
Es un informe de un estudio post-marketing sobre drogas profilácticas,
terapéuticas o diagnósticas, así como de dispositivos o
técnicas aprobadas para la venta. Se practica tras el cumplimiento de
las fases I, II y III de su ensayo clínico. Con frecuencia, proveen datos
adicionales sobre la seguridad y la eficacia del producto.
Dichos ensayos incluyen, además, a: 6
- Ensayos clínicos controlados.
Es un informe de un ensayo clínico que involucra uno o más tratamientos
a prueba, al menos un tratamiento control, criterios y medidas específicas
para evaluar los resultados de la intervención estudiada, así
como un método libre de sesgos para asignar los pacientes al tratamiento
a prueba. Los tratamientos pueden ser drogas, dispositivos o procedimientos,
cuya efectividad profiláctica, terapéutica o diagnóstica,
se busca evaluar. Las medidas de control incluyen placebos, medicamentos activos,
no tratamientos, regímenes y dosis, comparaciones históricas,
etcétera. Cuando la aleatorización, se realiza mediante una técnica
matemática, como es el uso de las tablas de números aleatorios,
para la asignación de los pacientes al tratamiento control o prueba,
el estudio se denomina ensayo controlado aleatorio.
- Ensayos controlados aleatorios.
Es un informe de un ensayo clínico que comprende, al menos, un tratamiento
a prueba y otro control, el alistamiento concurrente y el seguimiento, tanto
del grupo control como a prueba, donde el tratamiento que debe administrarse
se selecciona mediante un proceso aleatorio, como es el uso de las tablas de
números aleatorios. Un ensayo, donde la asignación del tratamiento
mediante el lanzamiento de monedas, el número de hoja clínica,
los días de la semana u otro proceso casi aleatorio, es decir, mediante
un procedimiento que no es verdaderamente aleatorio, se considerará como
un ensayo clínico controlado.
Para identificar los ensayos procesados por la base de datos Medline, desde
su fundación hasta el presente, 1966-2003, se empleó la siguiente
estrategia de búsqueda:
1: (clinical trial) OR (controlled clinical trial) OR (randomized controlled
trial) in PT
PT es el tipo de publicación.
2: Nombre del país [AD]
Si el nombre del país es compuesto, por ejemplo, Costa Rica:
2: Costa AND Rica [AD]
Si el nombre del país, se escribe de formas diferentes, la búsqueda
se realizó por cada una de sus equivalencias, por ejemplo:
2: Brazil [AD]
2: Brasil [AD]
3: # 1 AND # 2
Y así se hizo sucesivamente, con cada uno de los 20 países integrantes
del territorio iberoamericano.
En el caso de México, se utilizó una búsqueda adicional
dirigida a eliminar los registros de instituciones pertenecientes a Nuevo México,
un estado norteamericano fronterizo con dicho país y de nombre muy parecido.
Los resultados de las búsquedas se examinaron manualmente para eliminar
registros que, debido a las limitaciones de las búsquedas automatizadas,
pudieran considerarse como no relevantes.
Todas las búsquedas se realizaron los días 25 y 27 de agosto
del 2003.
Para caracterizar la producción de ensayos clínicos en Iberoamérica,
se determinó el número de ensayos clínicos publicados según
país, así como su distribución por años, fuentes,
país de la revista, tipo de publicación, idioma, autor y afiliación
del primer autor.
Los campos que se utilizaron para el procesamiento fueron: para el año:
(SO), para la fuente: (TA), para el país de la fuente: (PL), para el
tipo de publicación: (PT), para el idioma: (LA), para el autor: (AU),
para las materias (MH) y para la afiliación: (AD).
La elaboración de los índices de frecuencia para las variables
mencionadas se realizó con el auxilio del software denominado Procite.
Pero, como Procite es incapaz de analizar automáticamente las afiliaciones de los autores, entonces, de acuerdo con el total de registros identificados (4 206), se procedió a seleccionar una muestra (370), según las recomendaciones establecidas al efecto,10 mediante muestreo simple aleatorio.
Se identificaron 4 191 informes de ensayos clínicos, que presentaban como primer autor, a un especialista, cuya afiliación correspondía a una institución u organización situada en alguno de los 20 países que conforman el territorio de Iberoamérica (tabla 1). Un total de tres países acumulan aproximadamente el 70 % de la producción de la región: Brasil, México y Argentina. Cuba se ubica en la sexta posición según el número de ensayos clínicos lidereados.
Tabla 1. Distribución de la producción de ensayos clínicos, según países (1966-2003)
|
País |
Total de ensayos clínicos |
Total de registros |
% (1) |
% (2) |
% acumulado (2) |
|
Brasil |
1 496 |
40 106 |
3,73 |
35,69 |
35,69 |
|
México |
862 |
16 656 |
5,17 |
20,56 |
56,25 |
|
Argentina |
621 |
17 101 |
3,63 |
14,81 |
70,53 |
|
Chile |
425 |
8 112 |
5,23 |
10,14 |
80.57 |
|
Venezuela |
151 |
3 371 |
4,47 |
3,60 |
84.17 |
|
Cuba |
140 |
2 185 |
6,40 |
3,34 |
87,51 |
|
Colombia |
109 |
1 642 |
6,63 |
2,60 |
90,11 |
|
Perú |
93 |
837 |
11,11 |
2,21 |
93.32 |
|
Puerto Rico |
71 |
1 920 |
3,69 |
1,69 |
94.01 |
|
Uruguay |
57 |
1 182 |
4,82 |
1,36 |
95,37 |
|
Guatemala |
39 |
330 |
11,.81 |
0,93 |
96,30 |
|
Ecuador |
38 |
327 |
11,62 |
0,90 |
97,20 |
|
Costa Rica |
31 |
730 |
4,24 |
0,73 |
97,93 |
|
Panamá |
23 |
560 |
4,10 |
0,54 |
98,47 |
|
Bolivia |
11 |
149 |
7,38 |
0,26 |
98,73 |
|
República Dominicana |
10 |
46 |
21,73 |
0,23 |
98.96 |
|
El Salvador |
5 |
30 |
16,66 |
0,11 |
99,07 |
|
Nicaragua |
4 |
84 |
4,76 |
0,09 |
99,16 |
|
Honduras |
3 |
61 |
4,91 |
0,07 |
99,23 |
|
Paraguay |
2 |
250 |
0,80 |
0,04 |
99,27 |
|
Total |
4 191 |
95 679 |
4,38 |
99,27 |
99,27 |
La producción total de informes de ensayos en Iberoamérica es similar a la de Finlandia, un país escandinavo que ocupa la posición número 12 entre un grupo de países altamente desarrollados, seleccionados con fines de comparación (tabla 2).
Tabla 2. Producción de ensayos clínicos en países industrializados seleccionados
|
País (Equivalencias) |
Total de ensayos clínicos |
Total de trabajos |
|
Estados Unidos (USA) |
70 246 |
1 182 384 |
|
Reino Unido (United Kingdom OR UK) |
20 189 |
416 243 |
|
Italia (Italy) |
14 952 |
173 189 |
|
Alemania (Germany) |
14 625 |
230 256 |
|
Japón (Japan) |
11 991 |
421 209 |
|
Canadá (Canada) |
10 793 |
184 056 |
|
Francia (France) |
10 699 |
207 003 |
|
Holanda (Netherlands) |
9 730 |
116 118 |
|
Suecia (Sweden) |
7 673 |
99 978 |
|
Australia (Australia) |
5 949 |
105 076 |
|
Dinamarca (Denmark) |
4 754 |
47 083 |
|
Finlandia (Finland) |
4 296 |
44 835 |
|
España (Spain) |
3 829 |
86 789 |
|
Suiza (Switzerland) |
3 648 |
59110 |
Los primeros registros de informes de ensayos clínicos lidereados por autores, afiliados a organizaciones de la región estudiada, corresponden al año 1987 (tabla 3). Desde aquel entonces, y hasta el año 2002, su producción tiende a crecer aunque lentamente. La declinación del número de trabajos durante el año 2003, obedece al corte realizado a finales del mes de agosto.
Tabla 3. Distribución de la producción de ensayos clínicos, según años. (1966-2003)
|
Año |
Ensayos |
Año |
Ensayos |
Año |
Ensayos |
|
1987 |
55 |
1993 |
150 |
1999 |
404 |
|
1988 |
55 |
1994 |
242 |
2000 |
408 |
|
1989 |
81 |
1995 |
313 |
2001 |
434 |
|
1990 |
117 |
1996 |
306 |
2002 |
438 |
|
1991 |
133 |
1997 |
351 |
2003 |
178* |
|
1992 |
123 |
1998 |
403 |
**** |
*** |
Se hallaron 176 organizaciones, instituciones o entidades que liderearon, por
lo menos, un ensayo clínico desde el año 1987 hasta el presente.
De ellas, sólo 50 pudieron dirigir al menos 2 en un período de
casi 17 años. Las universidades de Sao Paulo y Chile, con 43 y 21 trabajos
respectivamente resultaron las más productivas.
La muestra, integrada por 370 registros tomados al azar entre los 4 191 informes encontrados, evidencia, no sólo una pobre productividad, si no una gran dispersión en la producción, que obligó a integrar las subafiliaciones de los autores, por ejemplo, departamentos, facultades, institutos, en universidades y organizaciones mayores, con el propósito de identificar las instituciones más productivas en el área.
Tabla 4. Relación de instituciones que produjeron tres o más ensayos
| Institución |
Total de ensayos |
|
Universidad de Sao Paulo (Brasil). |
43 |
|
Universidad de Chile |
21 |
|
Instituto Mexicano del Seguro Social |
14 |
|
Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán” (México). |
12 |
|
Universidad Federal de Campinas (Brasil). |
11 |
|
Universidad Nacional Autónoma de México |
10 |
|
Pontificia Universidad Católica de Chile. |
9 |
|
Universidad de Buenos Aires (Argentina). |
7 |
|
Hospital General de México. |
6 |
|
Universidad Federal de Río Grande do Sul (Brasil). |
6 |
|
Universidad Federal de Pernambuco (Brasil). |
4 |
|
Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía “Manuel Velázco Suárez” (México). |
4 |
|
Instituto Nacional del Cáncer (Brasil). |
3 |
|
Universidad Federal de Pelotas (Brasil). |
3 |
|
Universidad Federal de Bahía (Brasil). |
3 |
|
Universidad de Puerto Rico |
3 |
|
Universidad Federal Fluminense (Brasil). |
3 |
|
Universidad Federal de Minas Gerais (Brasil). |
3 |
|
Escuela Nacional de Salud Pública (México). |
3 |
|
Instituto Nacional de Cardiología de México “Ignacio Chávez” (México). |
3 |
|
Instituto Politécnico Nacional (México). |
3 |
|
Universidad Federal de Río de Janeiro (Brasil). |
3 |
|
Hospital Infantil de México “Federico Gómez”. |
3 |
|
Universidad Luterana de Brasil |
3 |
|
Grupo Oncológico Cooperativo del Sur (Argentina). |
3 |
|
Hospital de Niños de Buenos Aires (Argentina). |
3 |
Los 4 191 informes de ensayos hallados se distribuyeron entre 954 fuentes procedentes de 35 países. Un total de 35 fuentes acumularon 1 265 contribuciones, es decir, el 30,08% del total (tabla 5). La fuente más productiva fue la Revista Médica de Chile con 121 trabajos. Como sucedió con la distribución según la afiliación del primer autor, la distribución por fuentes presenta una gran dispersión. Y ambos casos, sus efectos son similares: la distribución de los recursos económicos, bien para la asignación de presupuestos de investigación o de adquisición, es mucho más difícil de realizar. De las 35 fuentes referidas, prácticamente la mitad, 17, corresponden a países situados fuera de los límites de Iberoamérica, ellas registran 544 (43,00 %) de los ensayos publicados en las revistas más productivas.
Tabla 5. Relación de fuentes que publicaron 20 o más ensayos
|
Fuente |
País |
Total de Trabajos |
|
Rev Med Chil |
Chile |
121 |
|
Arq Neuropsiquiatr |
Brasil |
70 |
|
Braz J Med Biol Res |
Brasil |
66 |
|
Contraception |
EUA |
65 |
|
Arch Inst Cardiol Mex |
México |
56 |
|
Transplant Proc |
EUA |
53 |
|
Arch Med Res |
EUA |
52 |
|
Medicina |
Argentina |
49 |
|
Rev Invest Clin |
México |
45 |
|
Ginecol Obstet Mex |
México |
44 |
|
Am J Trop Med Hyg |
México |
40 |
|
Rev Inst Med Trop Sao Pablo |
Brasil |
38 |
|
Cochrane Database Syst Rev |
Reino Unido |
36 |
|
Am J Clin Nutr |
EUA |
34 |
|
Arq Bras Cardiol |
Brasil |
32 |
|
Proc West Pharmacol Soc |
EUA |
30 |
|
J Clin Endocrinol Metab |
EUA |
29 |
|
Rev Alerg Mex |
México |
28 |
|
Clin Infect Dis |
EUA |
27 |
|
Int J Clin Pharmacol Ther |
Alemania |
27 |
|
Am J Cardiol |
EUA |
26 |
|
Vaccine |
Reino Unido |
26 |
|
Pediatr Infect Dis J |
EUA |
26 |
|
Gac Med Mex |
México |
25 |
|
Rev Gastroenterol Mex |
México |
25 |
|
Int J Dermatol |
Reino Unido |
24 |
|
Int J Gynaecol Obstet |
Irlanda |
24 |
|
Rev Neurol |
España |
24 |
|
Mem Inst Oswaldo Cruz |
Brasil |
23 |
|
Acta Gastroenterol Latinoam |
Argentina |
22 |
|
P R Health Sci J |
Puerto Rico |
22 |
|
J Urol |
EUA |
21 |
|
Rev Paul Med |
Brasil |
21 |
|
Am J Clin Oncol |
EUA |
20 |
|
Sao Pablo Med J |
Brasil |
20 |
Las fuentes de los Estados Unidos y el Reino Unido acumulan el 57,17% del total de ensayos hallados en la búsqueda realizada en Medline (tabla 6). A su vez, comprenden el 62,89 % de las fuentes identificadas.
Tabla 6. Relación de los países de procedencia de las fuentes
|
País |
Total de ensayos |
% del total |
Total defuentes |
% del total |
|
Estados Unidos de América |
1 754 |
41,85 |
407 |
42,66 |
|
Reino Unido |
642 |
15,32 |
193 |
20,23 |
|
Brasil |
336 |
8,02 |
16 |
1,68 |
|
México |
255 |
6,08 |
13 |
1,36 |
|
Alemania |
181 |
4,32 |
55 |
5,76 |
|
Chile |
146 |
3,48 |
4 |
0,42 |
|
Holanda |
135 |
3,22 |
45 |
4,72 |
|
Suiza |
120 |
2,86 |
38 |
3,98 |
|
España |
103 |
2,46 |
25 |
2,62 |
|
Argentina |
94 |
2,24 |
7 |
0,73 |
|
Irlanda |
88 |
2,10 |
15 |
1,57 |
|
Italia |
55 |
1,31 |
23 |
2,41 |
|
Dinamarca |
50 |
1,19 |
23 |
2,41 |
|
Noruega |
45 |
1,07 |
12 |
1,26 |
|
Canadá |
42 |
1,00 |
14 |
1,47 |
|
Puerto Rico |
31 |
0,74 |
2 |
0,21 |
|
Francia |
21 |
0,50 |
13 |
1,36 |
|
Venezuela |
19 |
0,45 |
3 |
0,31 |
|
Japón |
13 |
0,31 |
10 |
1,05 |
|
Nueva Zelanda |
11 |
0,26 |
6 |
0,63 |
|
Australia |
7 |
0,16 |
6 |
0,63 |
|
Austria |
6 |
0,14 |
3 |
0,31 |
|
India |
6 |
0,14 |
4 |
0,42 |
|
Bélgica |
5 |
0,12 |
2 |
0,21 |
|
Perú |
5 |
0,12 |
1 |
0,10 |
|
Suecia |
4 |
0,10 |
1 |
0,10 |
|
Grecia |
3 |
0,07 |
2 |
0,21 |
|
Israel |
3 |
0,07 |
2 |
0,21 |
|
Cuba |
3 |
0,07 |
2 |
0,21 |
|
Rusia |
2 |
0,05 |
1 |
0,10 |
|
Portugal |
2 |
0,05 |
2 |
0,21 |
|
Colombia |
1 |
0,02 |
1 |
0,10 |
|
Polonia |
1 |
0,02 |
1 |
0,10 |
|
Panamá |
1 |
0,02 |
1 |
0,10 |
|
Tailandia |
1 |
0,02 |
1 |
0,10 |
La América del Norte y Europa, como regiones, abarcan el 77,76 % de los ensayos, así como el 91,72% de las fuentes (tabla 7). América Latina, relegada a una tercera posición, registra sólo una quinta parte de los ensayos, sus fuentes apenas rebasan el 5% del total.
Tabla 7. Distribución por regiones
|
Región |
Total de trabajos |
% del total |
Total de fuentes |
% del total |
|
América del Norte |
1 796 |
42,85 |
421 |
44,13 |
|
Europa |
1 463 |
34,91 |
454 |
47,59 |
|
América Latina |
891 |
21,26 |
50 |
5,24 |
|
Asia y Medio Oriente |
23 |
0,55 |
17 |
1,78 |
|
Australia |
18 |
0,43 |
12 |
1,26 |
Los datos presentan una realidad plausible: la probabilidad de procesamiento
de un ensayo clínico publicado en una revista iberoamericana en la base
de datos Medline es de uno contra cinco, si ese mismo ensayo se edita en una
fuente extranjera, en particular, en una estadounidense o inglesa. Y ante este
hecho, existen pocas alternativas para los autores de esta clase de investigaciones
en el tercer mundo: una, publicar su trabajo en una revista de la región
que procese Medline, Embase, Science Citation Index u otra similar; dos, registrarlo
en una revista ajena a esta área geográfica pero que igualmente
reciba un procesamiento en alguna base de datos internacionalmente poderosa
y tres, editarlo en una revista local, periférica y sin la visibilidad
y el reconocimiento que conceden los grandes bancos de datos bibliográficos
y condenarlo al desconocimiento. Una cuarta alternativa, nacida con las posibilidades
que ofrece Internet, es su publicación en algún sitio nacional
de cierta relevancia o su envío a alguna de las agencias de arbitraje
y publicación electrónica conocida, los motores de búsqueda
se encargarán de lo demás. Si existe la posibilidad de escoger,
sin dudas, la decisión debe producirse por alguna de las dos primeras
alternativas.
El procesamiento del total de registros encontrados produjo un total de 17
408 descriptores para un promedio de 4,15 por registro.
Los ensayos clínicos analizados se realizan con mayor frecuencia en adultos que en adolescentes, personas mayores y niños; con mujeres algo más que con hombres, sin el financiamiento del gobierno de los Estados Unidos, para comparar terapias o técnicas diferentes, a doble ciego y en forma prospectiva.
Tabla 8. Descriptores con 100 o más ocurrencias
| Descriptor |
Frecuencia |
|
Human |
4 053 |
|
Female |
3 094 |
|
Male |
2 777 |
|
Adult |
2 383 |
|
Middle Age |
1 898 |
|
Support, Non-U.S. Gov’t |
1 549 |
|
Comparative Study |
1 309 |
|
Adolescent |
1 056 |
|
Aged |
1 053 |
|
Double-Blind Method |
776 |
|
Prospective Studies |
715 |
|
Child |
665 |
|
English Abstract |
644 |
|
Treatment Outcome |
590 |
|
Child, Preschool |
473 |
|
Follow-Up Studies |
456 |
|
Time Factors |
396 |
|
Infant |
372 |
|
Animal |
342 |
|
Aged, 80 and over |
245 |
|
Drug Therapy, Combination |
233 |
|
Clinical Trials |
223 |
|
Administration, Oral |
216 |
|
Pregnancy |
207 |
|
Análisis of Variance |
200 |
|
Drug Administration Schedule |
193 |
|
Dose-Response Relationship, Drug |
157 |
|
Infant, Newborn |
155 |
|
Cross-Over Studies |
153 |
|
Sensitivity and Specifity |
141 |
|
Acute Disease |
139 |
|
Risk Factors |
135 |
|
Brazil |
126 |
|
Randomized Controlled Trials |
120 |
|
Combined Modalito Therapy |
114 |
|
Support, U.S. Gov’t, P.H.S. |
110 |
|
Recurrence |
107 |
Los ensayos controlados aleatorios, considerados los más sólidos científicamente, comprenden el 50,05% del total. Brasil encabeza la lista de países más productivos en este renglón con 763 informes. Brasil, México y Argentina abarcan prácticamente el 70% del total identificado. Los ensayos controlados y otras clases de ensayos, conforman la mitad restante de la población estudiada. Cuba se ubica, según este indicador, en la sexta posición.
Tabla 9. Distribución de la producción de ensayos clínicos en Iberoamérica, según tipo
|
País |
Total de ensayos aleatorios |
Total de ensayos clínicos |
% (1) |
% (2) |
% acumulado |
Controlados |
% |
Otros |
% |
|
Brasil |
763 |
1 496 |
51,17 |
36,36 |
36,36 |
253 |
16,74 |
480 |
32,19 |
|
México |
411 |
862 |
47,67 |
19,59 |
55,95 |
130 |
15,08 |
321 |
37,23 |
|
Argentina |
290 |
621 |
46,69 |
13,82 |
69,79 |
92 |
14,81 |
239 |
38,48 |
|
Chile |
222 |
425 |
52,23 |
10,58 |
80,35 |
76 |
17,88 |
127 |
29,88 |
|
Colombia |
67 |
109 |
61,46 |
3,19 |
83,54 |
13 |
11,92 |
29 |
26,60 |
|
Cuba |
66 |
140 |
47,14 |
3,14 |
86,68 |
26 |
18,57 |
48 |
34,28 |
|
Venezuela |
63 |
151 |
41,72 |
3,00 |
89,98 |
37 |
24,50 |
51 |
33,77 |
|
Perú |
59 |
93 |
63,44 |
2,81 |
92,49 |
19 |
20,43 |
15 |
16,12 |
|
Uruguay |
36 |
57 |
63,15 |
1,71 |
94,20 |
17 |
29,82 |
4 |
7,01 |
|
Puerto Rico |
32 |
71 |
45,07 |
1,52 |
95,72 |
16 |
22,53 |
23 |
32,39 |
|
Guatemala |
23 |
39 |
58,97 |
1,09 |
96,81 |
7 |
17,94 |
9 |
23,07 |
|
Ecuador |
22 |
38 |
57,89 |
1,04 |
97,85 |
10 |
26,31 |
6 |
15,78 |
|
Panamá |
16 |
23 |
69,56 |
0,76 |
98,61 |
5 |
21,73 |
2 |
8,69 |
|
Costa Rica |
13 |
31 |
41,93 |
0,61 |
99,22 |
5 |
16,12 |
13 |
41,93 |
|
Bolivia |
4 |
11 |
36,36 |
0,19 |
99,41 |
2 |
18,18 |
5 |
45,45 |
|
República Dominicana |
4 |
10 |
40,00 |
0,19 |
99,60 |
2 |
20,00 |
4 |
40,00 |
|
El Salvador |
3 |
5 |
60,00 |
0,14 |
99,74 |
2 |
40,00 |
-- |
0,00 |
|
Honduras |
2 |
3 |
66,66 |
0,09 |
99,83 |
-- |
0,00 |
1 |
33,33 |
|
Nicaragua |
1 |
4 |
25,00 |
0,04 |
99,.87 |
1 |
25,00 |
2 |
50,00 |
|
Paraguay |
1 |
2 |
50,00 |
0,04 |
99,91 |
1 |
50,00 |
-- |
0,00 |
|
Total |
2 098 |
4 191 |
50,05 |
99,91 |
99,91 |
714 |
17,03 |
1 379 |
32,90 |
El total de informes sobre ensayos clínicos hallados (4 191), representa
el 0,97% de los 431 960 registrados en Medline en la fecha en que se realizó
la exploración (tabla 10). El número de ensayos aleatorios se
comporta de manera similar con respecto al total general de esta clase de contribución,
que es de un 1,05%.
Tabla 10. Distribución de la producción de ensayos clínicos en Iberoamérica y el mundo, según tipo
|
Ensayos |
Medline |
Iberoamérica |
% |
|
Total de ensayos |
431 960 |
4 191 |
0,97 |
|
Total de ensayos aleatorios |
199 389 |
2 098 |
1,05 |
|
Total de ensayos controlados |
94 759 |
714 |
0,75 |
|
Total de otros ensayos |
137 812 |
1 379 |
1,00 |
La exigua presencia de la investigación clínica de Iberoamérica
en los grandes bancos de datos de la información bibliográfica
- académica ciertamente no es una noticia nueva. Sus causas son múltiples
y transcurren desde la carencia de recursos económicos y la falta de
una infraestructura adecuada para la investigación hasta la falta de
calificación profesional, una escasa cultura de la información
y la ausencia de una voluntad para cambiar la situación presente.
Sin embargo, este hecho, por sus implicaciones para el atraso y el aislamiento de la región, ha de estar presente en la visión y en la acción de los dirigentes de la política científica en la región, porque, como se ha demostrado, es posible hacer mucho más en este sentido, cuando existe la voluntad de realizarlo.
El predominio del idioma inglés entre los informes estudiados es absoluto: más del 80% (tabla 11). Y esto es lógico, si se considera la preferencia explícita de la base de datos seleccionada por las fuentes en idioma inglés. Sin embargo, apunta a una razón clara: para aumentar las posibilidades de difusión de los resultados de un ensayo clínico o de otra investigación, cuya institución productora considera como relevante, debe realizarse, además de su publicación en el idioma original, otra, en un idioma popular desde el punto de vista académico, particularmente en inglés.
Tabla 11. Relación de idiomas más frecuentes
|
Idioma |
Trabajos |
% |
|
Inglés |
3 496 |
83,41 |
|
Español |
587 |
14,00 |
|
Portugués |
77 |
1,83 |
El total de autorías identificadas ascendió a 22 863 para un promedio de autores por artículo de 5,46. Sin embargo, el total real de autores es de 14 995. De ellos, 91 produjeron 10 o más trabajos (1 237 autorías) y 21, 15 o más (tabla 12); 3 529, entre 2 y 9 artículos (10 251 autorías) y 11 375 autores liderearon sólo un ensayo (11 375 autorías). La entidad "et.al.", con un total de 58 autorías, no se consideró en los cálculos.
Tabla 12. Relación de autores con 15 o más trabajos publicados
|
Nombre |
País |
Trabajos |
|
Avilés, A. |
México |
42 |
|
De Nucci, G. |
Brasil |
31 |
|
Díaz-Maqueo, J.C. |
México |
27 |
|
Mas R. |
Cuba |
26 |
|
Faundes, A. |
Brasil |
24 |
|
Ramíres, J.A. |
Brasil |
24 |
|
Talavera, A. |
México |
24 |
|
Lauretti, G.R. |
Brasil |
23 |
|
Fernández, L. |
Cuba |
21 |
|
García, E.L. |
México |
21 |
|
Velasco, M. |
Venezuela |
20 |
|
Rodríguez, R. |
Argentina |
17 |
|
Terg, R. |
Argentina |
17 |
|
Brache, V. |
Rep. Dom. |
16 |
|
Pizarro, F. |
Chile |
16 |
|
Illnait, J. |
Cuba |
16 |
|
Bahamondes, L. |
Brasil |
15 |
|
Castaño, G. |
Cuba |
15 |
|
Coutinho, E.M. |
Brasil |
15 |
|
Croxatto, H.B. |
Chile |
15 |
|
Versiani, M. |
Brasil |
15 |
El ensayo clínico, considerado
actualmente como el método de excelencia para probar la validez de
una intervención en salud, no sólo entre los grandes centros
de poder en la investigación clínica a escala internacional,
requiere, tanto de una infraestructura y calificación avanzada como
de una voluntad en materia de política científica para su
realización.
Sin embargo, su presencia, como
metodología de investigación en Iberoamérica, es escasa,
y oportuno, es decir, que, en muchos casos, debido a factores claros, carece
del reconocimiento suficiente para su producción y consumo.
Ahora bien, para todos aquellos,
que presenten un interés por aplicar una medicina basada en evidencia
en sus instituciones asistenciales, es imprescindible reconocer su importancia
como instrumento para evaluación de las intervenciones clínicas,
para validar las decisiones y las acciones profesionales, sin descuidar
que: no siempre existen los ensayos necesarios, no siempre están
disponibles y, muchas veces, es imposible esperar por ellos.
El consenso existente sobre el valor de la metodología que propone
el ensayo impone también para todos aquellos interesados en introducir
sus productos, terapias, técnicas, dispositivos y equipos en el mercado
internacional, su utilización repetida como herramienta para demostrar
sus beneficios con solidez.
La búsqueda sólo de aquellos trabajos cuyo primer autor perteneciera
a una institución ubicada en la región estudiada presenta
ventajas y limitaciones. Si se establece que el nombre del país aparezca
en cualquier campo del registro, la recuperación, como es lógico
es mucho mayor, pero su precisión es también mucho menor,
porque los registros incluirían decenas de informes cuyo terreno
de estudio fue Iberoamérica, pero sus autores proceden de países
ubicados fuera del territorio de interés para la investigación.
Como toda estrategia para la recuperación automatizada de registros
bibliográficos con características específicas, presenta
inexactitudes, sólo superables mediante la revisión manual
de las referencias recuperadas, más aún de los trabajos originales.11
Por tanto, la producción analizada debe considerarse como una muestra
del total de los ensayos publicados por o con la participación de
los autores iberoamericanos, procesados por la base de datos Medline.
Es importante advertir que existen diferencias entre los requisitos establecidos
por la base de datos Medline y la Colaboración Cochrane para distinguir
los ensayos clínicos. La primera considera como ensayo clínico,
según se definió con anterioridad, cualquier estudio clínico
previamente planificado, sobre la seguridad, eficacia o dosificación
más adecuada de una o más drogas profilácticas, terapéuticas
o diagnósticas; de equipos o dispositivos, así como de diferentes
técnicas, que se realiza con seres humanos, seleccionados de acuerdo
con criterios predeterminados de elegibilidad en los que se observan evidencias
predefinidas de los efectos favorables y desfavorables de las intervenciones
probadas.
La Colaboración Cochrane, por su parte, exige además, que ellos sean controlados o aleatorios; por lo tanto, su definición corresponde, en gran medida, con las de ensayo clínico controlado y ensayo controlado aleatorio.12
Recibido: 15 de febrero del 2004. Aprobado: 3 de marzo del 2004.
Lic. Rubén Cañedo Andalia
Red Telemática de Salud en Cuba (Infomed). Centro Nacional de Información
de Ciencias Médicas.
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1
Licenciado en Información Científico-Técnica y Bibliotecología.
Red Telemática de Salud en Cuba (Infomed). Centro Nacional de Información
de Ciencias Médicas.
2 Técnico Medio en Información
Científico-Técnica y Bibliotecología. Centro Nacional de
Investigaciones Científicas (CNIC).
3 Técnico Analista de Información.
Centro Nacional de Investigaciones Científicas.
4 Ingeniero en Telecomunicaciones. Jefe del
Dpto de Información Científica. Centro Nacional de Investigaciones
Científicas.