La evaluación de la calidad de los recursos de información disponibles
en Internet es una preocupación importante para sus usuarios. Con el
objetivo de identificar los criterios más utilizados para evaluar la
calidad de los documentos recuperados en la red y sus sitios de referencia,
se realizó una revisión del tema con el auxilio de los conocidos
buscadores Google, Yahoo, Altavista, en las bases de datos Medline y DoIS, así
como en revistas especializadas. La calidad de la información de los
sitios de salud disponibles en Internet es muy variable, desde excelente hasta
muy pobre, debido a la libertad de publicación existente y la ausencia
de proceso de revisión. A pesar de la diversidad de normas y guías
desarrolladas para la evaluación, los criterios de Caywood, Ciolek, Smith,
Tilman y Grassian, pioneros en esta materia, presentan altos índices
de citación entre los trabajos más actuales. Aunque no existe
consenso entre los autores sobre el conjunto de principios y criterios a utilizar,
es posible identificar elementos comunes en sus propuestas. Son muchos los sitios
que no reúnen los más mínimos patrones de calidad. Es necesario,
por ende, desarrollar habilidades, tanto para la búsqueda como para la
evaluación de la calidad de la información disponible en los sitios.
Sin una valoración previa, nunca deberá considerarse como un recurso
de información para una investigación científica, un sitio
o un documento recuperado en la red.
Clasificación: Artículo de revisión
Descriptores (DeCS): SISTEMAS DE INFORMACIÓN; INTERNET.
Descriptores (DeCI): EVALUACIÓN DE LA CALIDAD; RECURSOS DE INFORMACIÓN;
INFORMACIÓN EN SALUD; INTERNET.
The quality assessment of information resources available in Internet is a
great concern for users. A review was carried out, aim at identifying the most
used criteria to assess quality of web retrieval documents and its sites of
references with the assistance of the well known search engines: Google, Yahoo,
Altavista, in Medline and DoIS databases and specialized journals. The information
quality from the health sites available in Intenet is diverse, varying from
excellent to very poor, due to publication freedom and also the lack of review
process. In spite of the diversity of patterns and guides developed for the
assessment, the Caywood, Ciolek, Smith, Tilman, and Grassian criteria, pioneers
in this field, presented the highest citation indexes among the most actual
researches. Although the authors are not agree with the principles and criteria
to be used, the identification of common elements in their proposals is possible.
Most of the sites did not fulfill the minimal quality patterns. The development
of abilities for searching and quality assessment, is needed. Without a previous
assessment, a site or a web retrieved document could be never considered as
an information resource for a scientific research.
Classification: Review article
Subject headings (DeCS): INFORMATION SYSTEMS; INTERNET.
Subject headings (DeCI): QUALITY EVALUATION; INFORMATION RESOURCES; HEALTH
INFORMATION; INTERNET.
A finales de los años noventa, la calidad de la información en
salud existente en Internet se convirtió en una preocupación para
los profesionales de la salud, los especialistas de información, autoridades
sanitarias y usuarios en general.
El crecimiento rápido e ilimitado de los recursos en Internet y, en
particular, en el World Wide Web, genera que, diariamente se sitúen grandes
cantidades de información en la red que no transcurren por sistemas de
revisión capaces de garantizar su calidad.
En la red, existe un gran volumen de información sobre distintas enfermedades,
afecciones, tratamientos, terapias alternativas, medicamentos..., así
como sobre organizaciones e instituciones sanitarias, profesionales o asociaciones
de pacientes, innumerables recursos de información en general; sin embargo,
la calidad de la información sobre salud varía mucho de un recurso
a otro y, en ocasiones, es difícil para el lector distinguir cuándo
la información procede de una fuente fiable con contenido veraz, completo
y actualizado, de otra que no lo sea o sea de carácter promocional.1
Como indican actualmente los análisis de contenido, un gran parte del
material dispuesto en Internet es autopromocional o comercial -21,9 % de relaciones
públicas y 20,7 %, anuncios.2
Más de 60 millones de residentes en Estados Unidos, se conectaron para
buscar información en temas de salud en el año 2000. Más
del 36,7% de los consumidores realizan búsquedas en esta esfera del conocimiento
en Internet, una razón determinante para establecer la importancia de
la calidad de la información existente. Según los datos de Global
Internet Statistics, disponible en: http://www.glreach.com/globstats/index.php3,
en diciembre del 2001, 530 millones de personas utilizaban Internet, -31,6%
de la población mundial; de éstas, entre un 30 y 35%, realizaron
búsquedas de información en temas de salud.2
Más de 10 000 sitios web de salud visitados reflejan la alta demanda
de información médica que existe3 y que el 58% de los recursos
colocados en la red no es posible encontrarlos.
El grado de libertad que presenta la acción de publicar unido a la ausencia
de un proceso de revisión, genera, con frecuencia, la entrega de información
inexacta, errónea u obsoleta para el visitante. Así, por ejemplo,
sólo entre un 10 y un 20% de las páginas web sobre el tratamiento
de la fiebre y la diarrea aguda en los niños siguen las recomendaciones
académicas más actuales.4
Internet es considerada una fuente abundante de recursos de información.
Esta puede verse como su mayor ventaja. Pero no siempre, esta información
proviene de fuentes consideradas como confiables, a causa de la facilidad que
presenta crear una página web y colocarla a disposición del mundo.
Esta, tal vez, es su principal desventaja. Así como se juzga la calidad
de los recursos impresos, también los recursos en red precisan de ciertos
criterios para su evaluación.
Todos los recursos deben utilizarse, en cualquier caso, con sentido crítico,
porque, si existe un medio carente de estándares de calidad para publicación
de información, ese es Internet.3
El acceso a la información es una de las exigencias actuales más
importante para la actividad humana. Dicha necesidad recibe un reconocimiento
universal y de ella, se deriva un continuo esfuerzo por describir y organizar
la información con vistas a cumplir las expectativas con respecto a un
acceso y una recuperación rápida.5
El crecimiento de los recursos en Internet gana ímpetu cada día,
pero paradójicamente, con frecuencia, sus usuarios se sienten escépticos
y frustrados cuando en la búsqueda de información provechosa y
autorizada, hallan que sus resultados contienen datos indeseados y que la calidad
de información, extremadamente variable, limita su uso, tanto entre los
profesionales de la salud como para los pacientes.5
Es, entonces, necesaria alguna forma de protección y apoyo a los usuarios
de Internet, más aún de la información médica y
de salud, que si es incorrecta puede inducir conductas potencialmente peligrosas
para la vida.
La explosión de información electrónica demanda el desarrollo
de profesionales aptos y de herramientas adecuadas para el desarrollo de servicios
específicos de selección, tratamiento y recuperación de
la información.2
Es precisamente el objetivo del presente trabajo determinar los criterios empleados con más frecuencia para evaluar la calidad de los recursos de información disponibles en Internet.
En este contexto, se entiende por recurso de información a aquellos,
en formato electrónico, que pueden localizarse, recuperarse y accederse
mediante redes electrónicas u otras tecnologías electrónicas
de procesamiento de datos. Se consideran, tanto a las colecciones de documentos
electrónicos disponibles como a los documentos electrónicos, servicios
y sistemas existentes en una biblioteca virtual.5
Por sitio se entiende el conjunto de documentos web asociados a una home page
(página de entrada) que conforman la información colocada por
una institución o individuo con un propósito específico.6
La calidad, convertida en un elemento esencial de la gestión contemporánea,
debe considerarse como una característica inherente a los productos y
servicios de la organización, debe estar siempre presente y establecerse
como una estrategia para los negocios.7 Aponte
D´Alessio, afirma que una estrategia de calidad implica la creación
continua de valores para el cliente, y que incluye el soporte técnico
para identificar cuál es el producto, qué es lo que necesita,
...8
El enfoque de la calidad ha evolucionado y se ha hecho más explícito
en la medida en que el mundo se ha desarrollado, así pasó del
control de la calidad que se detiene a separar las unidades buenas de las malas,
el aseguramiento de la calidad que actúa sobre las causas y no sobre
las consecuencias hasta llegar a la gestión total de la calidad, que
centra su atención en los procesos y las personas.9
Según Bernillón, la calidad total es un conjunto de principios y métodos, una estrategia global, que intenta movilizar toda la organización para obtener una mayor satisfacción del cliente a un menor costo. La gestión total de la calidad, como nueva filosofía gerencial, comprende varios componentes que, al actuar en conjunto, intentan atenuar la diferencia que existe entre lo que ofrece la organización y lo que espera el usuario. Los componentes de esta filosofía son: el liderazgo, el enfoque hacia los empleados, su compromiso, el reconocimiento y la recompensa, el adiestramiento, el enfoque hacia el usuario-cliente, la planificación estratégica, la transición o el cambio, la gestión de proceso, el benchmarking, el diseño de producto/servicio, la recolección de datos y sus análisis, la gestión, los contactos con los usuarios clientes, la calidad de los suministros, la responsabilidad corporativa y la evaluación del sistema.10
Para cumplir con los objetivos propuestos, se realizó una revisión del tema con el auxilio de los conocidos buscadores Google, Yahoo, Altavista y de los meta-buscadores Web Ferret y Copérnico, en las bases de datos Medline y DoIS, esta última especializada en temas de información, así como en revistas orientadas a estos aspectos.
La consulta de la literatura especializada revela la existencia de un número
grande de investigadores, organizaciones y diseñadores de sitios web
que exploran las maneras de ayudar a las personas a buscar y utilizar la información
de alta calidad disponible en Internet.
En la búsqueda realizada, se obtuvo un grupo de criterios para evaluar los recursos de información existentes en el web. Entre ellos, se destacan:
C Caywood:6,11
- Acceso
- Diseño
- Contenido
T Matthew:6,12
- Originalidad de la información
- Facilidad de encontrarla en la red
- Facilidad de acceso
- Estructura y organización
- Formato y presentación
- Utilidad e integridad de la información
- Facilidad de mantenimiento del recurso
H Tillman:6
- Facilidad para determinar el alcance del recurso
- Facilidad para identificar los metadatos
- Estabilidad de la información
- Facilidad de uso
E Grassian:2,6,13
- Contenido
- Cobertura
- Fuente y fechas de creación y revisión
- Estructura del documento
A Smith:6,14,15,16
- Alcance
- Contenido
- Diseño gráfico y multimedia
- Propósito
- Revisión
- Aplicabilidad
- Costo
A continuación, se exponen otros criterios, pero es importante señalar, que su punto de partida se encuentra en los trabajos de los autores citados anteriormente.
T Jacobson y L B Cohen:2,17
- Objetivos (audiencia esperada, la fuente)
- Fuente (autoridad del creador, dirección y correo electrónico)
- Contenido (exactitud, balance, calidad, rango, actualización, enlaces).
- Estilo y funcionalidad.
A Scholz:18
- Autor
- Institución
- Propósito
- Actualización
Sugiere que, cuando se busque información sobre temas de salud en Internet
y se desee que sea fiable o evaluada, considere:1
Si no se está familiarizado con una fuente o no se conoce, se debe intentar
buscar la opinión que existe sobre ella entre profesionales sanitarios
o en organizaciones de su confianza, que podrán ayudar a evaluar la calidad
y la veracidad de la información encontrada en una página.
Antes que de nada, debe confirmarse si una página web es fiable, mediante
las siguientes interrogantes:
Integra todo tipo de proveedores de información en el área de
la salud (universidades, editores, laboratorios, asociaciones de pacientes,
etc.). Plantean diez principios, pautas o enunciados orientados, en principio,
al consumidor, pero, sin dudas, también son de utilidad para el médico.
Ellos son los siguientes:2,19,20
La Internet Healthcare Coalition en su "Código de ética
de salud" evalúa, en forma integral, los principios éticos
que deben considerarse al momento de proporcionar la información de salud,
tanto a los profesionales como a la población en general. Este código
contempla los siguientes aspectos:2,19,20
Estableció normas concebidas para orientar a los creadores de sitios que proporcionan información médica y sanitaria, tanto para los profesionales como para los consumidores. Dichas normas abordan los siguientes criterios:21,22
Desde el año 2000, AMA ha desarrollado una serie de principios para
guiar el desarrollo y la ubicación del contenido en todos sus sitios
web, ellos rigen la presentación y funcionalidad de las cuatro áreas
principales para las que se necesitan normas de calidad: el contenido, la publicidad
y el patrocinio, la privacidad y la confidencialidad, así como el comercio
electrónico.
La Health on The Net Foundation (HON) dispone también su propio código
de conducta para Internet HON.23
Localizador de Información en Salud (LIS)
Como parte de la Biblioteca Virtual de Salud de América Latina y el
Caribe, es el portal o el catálogo de fuentes de información disponibles
en Internet, seleccionadas según criterios de calidad.
El LIS, en sus políticas de desarrollo de las colecciones, toma la calidad
como una condición insoslayable. Por ello, se estipula la aplicación
de una selección y evaluación de los recursos sobre la base de
criterios que abarcan, tanto el alcance como la propia evaluación.5
El alcance comprende: tipología de los documentos, cobertura temática,
cobertura geográfica e idiomática, tecnología, descripción
del recurso y formato bibliográfico.
La evaluación incluye el contenido y la forma.
En el contenido se consideran aspectos éticos, validez, autoría
y reputación de la fuente, confiabilidad de los filtros, autenticidad
de la información, sustantividad, exactitud, revisión, comprensibilidad,
originalidad, composición y organización.
En la forma, el diseño, fácil navegación, funcionalidad
del sitio web como sistema, integralidad de la información, carácter
permanente, mantenimiento adecuado del contenido e integralidad.
Varias organizaciones, incluso de gobierno y entidades sin fines de lucro,
han desarrollado criterios para organizar e identificar información de
salud válida. Otros grupos preparan sus propios mecanismos. Son muchos
los sitios que ofrecen información al respecto, entre ellos:9
Debido al creciente número de sitios con información sobre salud
disponibles en Internet, la cantidad de consumidores de esta clase de información
y la variabilidad de la calidad de las fuentes, que va desde aquellas de carácter
puramente comercial o publicitaria hasta las más académicas, es
imprescindible desarrollar herramientas útiles para seleccionar y evaluar
la información.
Existen algunos servicios, unos norteamericanos y otros europeos, en los que
los propios bibliotecarios realizan un análisis de los recursos colocados
en Internet, por ejemplo: Internet Reviews, WebWatch, Proyecto Infofilter, Internet
Detective, etcétera. Sin embargo, ellos son pocos y su capacidad de evaluación
es muy limitada. Es oportuna entonces, la creación de métodos
y algoritmos que permitan a los propios usuarios disponer de las herramientas
para realizar esta tarea.2
Los criterios más citados en la literatura consultada, y considerados
el punto de partida de los demás, son los de Caywood, Ciolek, Smith,
Tilman y Grassian, los primeros autores que incursionaron en el tema de la calidad
de la información en la red.
Desde 1997 hasta la fecha, los criterios de Susan Beck -precisión y
exactitud, autoridad, objetividad, actualización, cobertura o alcance
de la información-) se han empleado por muchos autores para confeccionar
directorios de recursos de información, test, guías e instrumentos
para valorar la calidad de los sitios.
Ninguno de los criterios expuestos ofrece una garantía absoluta de calidad
de una fuente de información. Sin embargo, cuando los sitios reúnen
los requisitos expuestos, disponen a priori de un pronóstico positivo
de evaluación. Ahora bien, se requiere revisar periódicamente,
no sólo que los sitios cumplan los estándares de calidad predeterminados,
sino también las nuevas exigencias de calidad que aparecen regularmente
en la literatura, en especial, aquellas que proceden de prestigiosas organizaciones
en el campo de la salud.
Es necesario también valorar, con visión propia, el significado
de cada criterio de evaluación que se emplee, así como su adecuación
al contexto en que se utiliza. Las experiencias expuestas son mayormente norteamericanas
y europeas. Así, puede suceder que ellas, en ocasiones, no se adecuen
al contexto latinoamericano, a la idiosincrasia de otros países y a ciertas
cuestiones de índole tecnológica, pero es necesario que se trabaje
para desarrollar principios, indicadores, habilidades y mecanismos útiles
para evaluar la calidad de la literatura médica.
Los criterios de evaluación referidos en esta revisión bibliográfica, pueden servir como base para crear un instrumento específico en tal sentido. A pesar de que no existe un consenso total entre los autores, las guías propuestas contienen aspectos comunes y, en muchos casos, su punto de partida son las normas utilizadas desde hace varias décadas para valorar los documentos impresos, hecho que facilita su comprensión y aplicación en los nuevos entornos.
Los resultados de una búsqueda deben analizarse con detenimiento porque no siempre ellos contienen los documentos pertinentes y con la calidad requerida, como resultado de que muchos sitios situados en Internet carecen de normas y formatos adecuados para la descripción y representación de los documentos electrónicos, como los que propone Dublín Core16 que establece un conjunto de elementos para asignar a cada recurso un grupo de metadatos (título, autor, materia, palabras claves, descripción, fecha, etc.) que identifican y caracterizan a cada documento. Otro factor determinante, en este sentido, es la falta de un proceso de revisión que medie la publicación.
Para facilitar el análisis de los recursos recuperados hay que identificar:
La autoría del web.
Para ello, es necesario identificar el autor, la institución, su nivel
de autoridad, los grados científicos de los contribuyentes, otros trabajos
publicados por el autor o la institución sobre el tema, consultar a expertos
en la materia, determinar la forma de contactarlos, buscar experiencias anteriores,
sus patrocinadores ..., identificar quién edita el sitio y quién
lo avala.
Puede facilitar este paso buscar en los botones que se refieren a "quiénes
somos", en "contactos", o los datos del dominio: edu, gov, org,
u otro de la institución, organismo o empresa, el currículo de
los autores, y hasta es posible verificar sus índices de citación
en el Science Citation Index o las opiniones que merecieron sus trabajos mediante
los sistemas de retroalimentación científica de que disponen revistas
como la British Medical Journal y la base de datos Medline.
Se debe verificar si se trata de un sitio académico o publicitario,
si es un artículo original, un estudio multicéntrico, si aporta
información con valor añadido, su precisión y claridad;
si su contenido puede confirmarse con otras fuentes.
Para ello, puede comparar los conceptos, la terminología, los datos encontrados
con las definiciones que aparecen en obras de referencia (enciclopedias o diccionarios
médicos) actualizadas o con los libros de texto y los artículos
publicados en revistas de impacto, que transcurren por un proceso editorial.
Se debe determinar, si existen anuncios publicitarios, qué tipo de propaganda
se realiza y, si es mucha, analizar sus referencias bibliográficas, actualidad
y si refiere a expertos o investigadores destacados en el tema. Leer los resúmenes,
las tablas de contenido, los encabezamientos, títulos y subtítulos,
así como identificar su país de procedencia puede ayudar a encontrar
la filosofía o ideología que soporta el sitio, sus objetivos y
audiencia.
La fecha de creación y actualización.
Se debe buscar, tanto la fecha de creación como de actualización
de los recursos en el web, su actualidad incluye también la de sus enlaces.
Para esto, es útil identificar la fecha de creación, de revisión y la última actualización del sitio y de sus recursos, si se actualiza periódicamente y si los enlaces también están actualizados.
La arquitectura informacional.
Es necesario comprobar que en el sitio, la información se organice de
acuerdo con algún criterio y que presente algunas herramientas diseñadas
para facilitar la navegación y la búsqueda.24
Si se siente a gusto navegando el sitio, su diseño es atractivo, es
un web navegable, los enlaces funcionan, es de fácil acceso, utiliza
imágenes, gráficos y otros elementos explicativos, es ameno, no
presenta un exceso de enlaces, posee una estructura que permite un uso eficiente,
entonces es muy probable que su arquitectura sea la correcta .
A menudo, en los sitios, puede aparecer información que refiere a clubes
de amigos, anuncios y ventas de productos. En estos casos, es importante mantener
una secuencia lógica de búsqueda que impida "desviarnos"
a consultar de otros temas no contemplados en la estrategia inicial.
Aunque se coincide con la opinión de algunos autores,25
que la solución, a largo plazo, para el problema de la calidad de los
sitios y recursos puede estar en las manos de los propios productores y existen,
incluso, proyectos regionales para ello, es aconsejable dominar estos aspectos
e insistir en esto con los usuarios de Internet para apoyarlos en la difícil
tarea de garantizar que recuperen información útil y sólida.
Como nunca antes, adquieren hoy vigencia las palabras de Julio Cubillo cuando expresó: ..."Hoy vivimos muchas paradojas. Pero quizás una de las más dramáticas concierne a los profesionales de la información. Nunca antes, en este siglo al menos, esta profesión estuvo sujeta a tantas presiones del entorno por cambiar sus prácticas y comportamientos (...) Nunca antes, en nuestra opinión han existido tantas nuevas oportunidades para reposicionar el trabajo de información, en campos de la acción humana como son la investigación, la educación..."26
Recibido: 25 de febrero del 2004. Aprobado: 6 de marzo del 2004.
Lic. Elizabeth Ramos Sánchez.
Centro Internacional de Retinosis Pigmentaria "Camilo Cienfuegos"
Calle L No. 151 entre. Línea y 13. El Vedado. Ciudad de La Habana. Cuba.
CP 10 400. Correo electrónico: eliza.ramos@infomed.sld.cu
1 Licenciada en Información Científico-Técnica y Bibliotecología. Centro Internacional de Retinosis Pigmentaria "Camilo Cienfuegos"