Lic. José Antonio López Espinosa1
En noviembre de 1875 vio la luz pública en la ciudad de Leipzig la primera
parte del tomo V de un importante tratado de Oculística, redactado por
los profesores Alfred Graefe y Theodor Saemisch, con la colaboración
de los especialistas más distinguidos en cada rama de la Oftalmología.
Esa obra presentó, bajo la garantía de los nombres más
autorizados, los conocimientos sancionados por la ciencia de aquella época
en cuanto a doctrinas y a aplicaciones prácticas en los diferentes aspectos
de esa especialidad.
En virtud de que el idioma en que se escribió no era del dominio de
una gran cantidad de profesionales hispanoparlantes que entonces deseaban cultivarla,
el doctor Carlos J. Finlay se propuso salvar ese inconveniente y tradujo
del alemán al español la parte del tomo V referente a uno de los
puntos más interesantes de la Oculística práctica, a saber,
la patología y la terapéutica del aparato lenticular.
La paciencia y perseverancia de Finlay en esta labor, dio por resultado
un libro de 432 páginas de gran utilidad desde el punto científico
y cultural para los que se dedicaban a la Oftalmología en un país
colonizado y prácticamente aislado de los progresos que se operaban en
esa disciplina en el último tercio del siglo XIX, con independencia de
que su texto, de primerísima calidad en lo que a redacción se
refiere, es demostración de la vasta cultura, versatilidad e inspiración
filantrópica del traductor quien, de modo desinteresado, puso a la disposición
de sus colegas sus conocimientos de la lengua alemana y de la ciencia dedicada
al estudio de las enfermedades de la visión, para regalarles un documento
de inapreciable valor.1
Este libro es pues otra prueba de esa faceta de Finlay, tan poco abundante
hoy día en el mundo, del trabajador infatigable que lucha como guiado
por un designio superior de amor a la ciencia, para quien la mejor recompensa
es el bienestar que sus esfuerzos puede proporcionar a los demás. En
suma, en el producto logrado con esta traducción está implícito
que Finlay, además de un gran científico, fue un hombre
honrado con la verdadera honradez, cuya constancia, tenacidad, bondad y desinterés
regían un accionar que le era inherente y parecía tener presente
las palabras del sabio francés Louis Pasteur poco antes de su
muerte:
"Confiémonos a los métodos seguros y fecundos. No nos entreguemos jamás al escepticismo estéril y denigrante ni nos dejemos abatir por los reveses de nuestra patria. Vivamos en el tranquilo ambiente que proporcionan los laboratorios y las bibliotecas y preguntémonos siempre ¿qué hemos hecho para instruirnos; y qué hemos hecho en fin por nuestra patria? Así alcanzaremos quizás la inmensa dicha de saber que hemos contribuido al bienestar y progreso de la humanidad".
Recibido: 17 de febrero del 2004. Aprobado: 10 de marzo del 2004
Lic. José Antonio López Espinosa.
Universidad Virtual de Salud de Cuba. Red Telemática de Salud en Cuba
(Infomed).
Calle 27 No. 110 entre M y N, El Vedado. Habana 4.
Correo electrónico: jale@infomed.sld.cu
1 Licenciado en Información
Científico-Técnica y Bibliotecología. Sección de
Humanidades Médicas. Universidad Virtual de Salud. Red Telemática
de Salud en Cuba (Infomed). Centro Nacional de Información de Ciencias
Médicas.