Se trata el origen, evolución histórica y estado actual de los
servicios bibliotecarios para personas con discapacidad visual en Cuba y otras
regiones del mundo. Se destaca el lugar de IFLA, como organización líder
en el desarrollo de las bibliotecas para ciegos; así como la labor realizada
por Cuba en el desarrollo de los servicios de información para los discapacitados,
especialmente en el Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas. En muchos
países del tercer mundo, los discapacitados visuales sufren una doble
desventaja informacional, un hecho que se pudo constatar en la recién
terminada Primera Cumbre de la Sociedad de la Información.
Palabras clave: bibliotecas, discapacitados visuales, Cuba.
The origin, historical course and current state of library services for the
visually handicap in Cuba and other countries is discussed. The placed ocuppied
by IFLA, as leading organization in the development of libraries for the blind
and Cuba´s work in the development of information services for the handicap,
specially in the National System of Public Libraries is pointed out. In many
developing countries the visual impaired undergo a twice informational disadvantage,
as it was confirm in the First Summit of Information Society.
Keywords: libraries, visually handicap, Cuba.
"La humanidad no es un solo tipo ni un solo modelo de persona.
La humanidad está formada por quienes pueden ver y quienes no ven, por
quienes pueden oír y quienes no oyen, por quienes caminan y por quienes
no pueden caminar. Y todos, absolutamente todos, son igualmente útiles
y necesarios para mejorar la vida de la humanidad".
Enrique Elissalde
Una discapacidad, lo que alguien no puede hacer, tiene una relación
muy estrecha con su entorno. Una discapacidad, por tanto, debe entenderse dentro
de un contexto histórico y cultural específico. La relación
entre una persona y su medio es la que determina los efectos de una deficiencia
física o mental en la vida cotidiana.
Desarrollar un medio no agresivo para las personas que presentan alguna clase
de limitación es un objetivo esencial en una sociedad justa.
Para que se produzca una verdadera integración de los discapacitados
a la sociedad, ellos no sólo deben aspirar a poseer los mismos derechos
y deberes que el resto de los ciudadanos como: el derecho al trabajo, la salud,
la educación, el deporte, la recreación y la cultura, sino que,
además, deben erradicarse de la sociedad, las barreras físicas
y mentales que puedan existir entorno a los discapacitados, debido a sus limitaciones
físicas o motoras, cuando no se considera que pueden desempeñar,
como otro cualquier ciudadano, funciones sociales a partir del desarrollo de
sus aptitudes y capacidades personales
Según datos proporcionados por la Organización Mundial de la Salud
(OMS), unos 500 millones de personas en todo el mundo, es decir, aproximadamente
el 10 por ciento de la población mundial, presenta algún tipo
de discapacidad. Se estima que existen cerca de 85 millones de personas ciegas
o débiles visuales; de ellos, unos 10 millones viven en América
Latina.
El Sistema de Atención a la Discapacidad Visual en Cuba, con todos sus
componentes - educación, cultura, salud, seguridad social, con su programa
de empleo, etc.-, tiene un único propósito: la integración
y rehabilitación de las personas con limitaciones visuales.
Los propósitos fundamentales de la presente contribución, está enfocada al área de la cultura, enmarcada en el ámbito de las Bibliotecas Públicas y de los servicios que se brindan a las categorías especiales de usuarios, entre los que se definen los usuarios discapacitados visuales; mostrar el papel de la IFLA, como organización líder en el desarrollo de las bibliotecas para ciegos; describir el origen y desarrollo de los servicios bibliotecarios para esta clase de usuarios en Cuba; así como establecer el estado actual de estos servicios de información, actividad que realizan con gran fuerza el sistema de bibliotecas públicas del país.
IFLA: una organización líder en el desarrollo de las bibliotecas
para ciegos
Desde 1837, en que se aprobó la versión definitiva del sistema
Braille y que se adoptó como universal en el Congreso de Berlín
en 1879, el sistema de lecto-escritura Braille se ha utilizado hasta la actualidad
para permitir a las personas ciegas, la oportunidad de leer y escribir, de acceder
a la información y de comunicarse.
Su introducción marcó, sin dudas, un hito en la historia de la
alfabetización de las personas ciegas.
Sin embargo, no es hasta 1977 que, durante una mesa redonda desarrollada como
parte del programa de la sección de bibliotecas de hospitales de la 43
Conferencia Anual de la IFLA, celebrada en Bruselas, se realizó la primera
propuesta dirigida a la creación de un órgano que coordinara los
servicios bibliotecarios para individuos minusválidos físicamente
y ciegos a escala internacional. Así, se creó la sección
de bibliotecas para ciegos (SLB o SBC) de la IFLA.
La Federación Internacional de Asociaciones e Instituciones Bibliotecarias
(IFLA), fundada en Edimburgo en 1927, "es un cuerpo mundial que representa
los servicios bibliotecarios y de información, sus trabajadores y, hasta
cierto punto, sus usuarios... Sus objetivos son:
Promover altos estándares de diseño y entrega de servicios de
información y bibliotecarios.
Promover el reconocimiento del valor de los servicios bibliotecarios y de información
de buena calidad.
Representar los intereses de sus miembros en el mundo"
1
La referida propuesta comprendía el estudio y la identificación
de los formatos de producción existentes, su normalización, la
creación de un sistema efectivo de préstamo internacional y el
uso de una tecnología adecuada a los requerimientos de impresión
de los documentos para esta categoría de usuarios
Para aquel entonces, existían diversos servicios de bibliotecas -nacionales,
públicas y de asociaciones u organizaciones de servicio social- en todo
el mundo que proporcionaban materiales en Braille, cinta, tipografía
de gran tamaño u otros formatos llamados "alternativos".
En 1978, un grupo de trabajo proporcionó un programa a la Conferencia
General de la IFLA, celebrada en Checoslovaquia, que reunió a los interesados
en estos temas. En dicha reunión, se escucharon ponencias sobre diversos
temas [Massis BE. Serving print disabled library patrons: a text book. Notas
de clase]:
Como resultado, se creó el Grupo de Trabajo de Bibliotecas para Ciegos.
Desde entonces, el programa original se incrementó paulatinamente con
el objetivo de formar una base internacional de datos con cientos de bibliotecas,
organizaciones e instituciones que prestan servicios a lectores con necesidades
especiales.
Si la conferencia de Checoslovaquia despertó la conciencia sobre las
necesidades de información de las personas discapacitadas en general,
la conferencia general de 1979 en Copenhague, facilitó su florecimiento.
Se presentaron diez trabajos de seis naciones para un público integrado
por 28 países y 85 participantes. En esta conferencia, se tomó
como norma la presentación de un informe actualizado sobre el estado
de las bibliotecas para ciegos en el país sede, una práctica que
se extendió a todas las secciones permanentes de IFLA y que se mantiene
en nuestros días, donde todas las naciones representadas, presentan informes
actuales sobre sus respectivos países.
En la Conferencia General de IFLA, celebrada en Manila en 1980 y patrocinada
por la UNESCO, el grupo reunido incluyó a profesionales de 12 naciones
africanas. Se estableció además, un comité para viabilizar
el préstamo del libro en los servicios existentes y futuros. Por su parte,
el grupo encargado de las herramientas tecnológicas de grabación
y Braille reunió e identificó las áreas de mayor interés,
entre ellas [Massis BE. Serving print disabled library patrons: a text book.
Notas de clase]:
La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 1981 como el "Año
Internacional de las Naciones Unidas dedicado a los Discapacitados".
La presidenta de la IFLA, en su bienvenida a la conferencia celebrada en Alemania,
se dirigió a la membresía de la organización reunida allí
y se refirió específicamente a las actividades relacionadas con
el año de la discapacidad.
Fue precisamente en ese año que la mesa redonda de bibliotecas para ciegos
realizó un llamado a sus instituciones para proponer programas que redujeran
las diferencias entre los bibliotecarios de las bibliotecas públicas
y los que prestaban servicios a los lectores con necesidades especiales.
Como resultado de dicha reunión, se establecieron diferentes objetivos,
entre ellos:
En 1986, concluyó un programa a mediano plazo que contribuyó
positivamente a la creación, fomento, divulgación de otro nuevo
que debía abarcar un período de cuatro años, en el que
se establecieron importantes líneas de acción dirigidas a:
La reunión de expertos de 1987 y la conferencia general se celebró
en Londres, patrocinada por el Instituto Real Nacional para Ciegos y la Biblioteca
Nacional para Ciegos; en ellas, participaron 90 delegados de 20 países.
En el contexto de la conferencia, se desarrolló un seminario sobre "Sistemas
Alternativos de Entrega de la Información", en el que se analizaron
temas relacionados con los "Servicios de lectura por radio para ciegos
en los Estados Unidos", los "Periódicos hablados en Dinamarca"
y la "Transmisión radial de periódicos en Suecia" [Vitzansky
W. Biblioteca nacional para ciegos de Dinamarca. En: Massis BE. Serving print
disabled library patrons: a text book. Notas de clase].
Es importante señalar que el Instituto Real para Ciegos de Gran Bretaña
es un gran impulsor del desarrollo de los libros hablados para las personas
ciegas en varios países del tercer mundo.
El Primer Seminario Latinoamericano y Caribeño sobre Servicios de Biblioteca
para Ciegos y Débiles Visuales en los países en vías de
desarrollo, se celebró en La Habana, Cuba, con una asistencia de 36 delegados
de 13 países de la región [Vitzansky W. Biblioteca nacional para
ciegos de Dinamarca. En: Massis BE. Serving print disabled library patrons:
a text book. Notas de clase]; la que tuvo una especial significación
al ser la primera vez que se realizaba esta reunión en el área
latinoamericana.
El patrón general del seminario siguió la línea establecida
en Tokio en enero de 1991, en la que fueron frecuentes las sesiones de presentaciones
y los talleres sobre la producción de literatura en Braille y de libros
en audio; el análisis del desarrollo y el funcionamiento de los servicios
de grabaciones para estudiantes y otros usuarios; el intercambio internacional
de materiales y la valoración, en general, de los servicios de biblioteca
para minusválidos visuales, así como la aplicación de las
nuevas tecnologías en ellos.
Los delegados participantes en el seminario latinoamericano plantearon sus
preocupaciones, tanto a nivel nacional como internacional. En la discusión
de los temas relacionados con el derecho de autor, aparecieron las más
diversas actitudes. Hubo un gran apoyo a la aceptación nacional del acuerdo
y las regulaciones establecidas por la Unión Postal Universal para el
servicio a ciegos. La demanda, oficializada en la sesión de clausura
en forma resolución, para crear un grupo de trabajo para promover la
cooperación en el establecimiento y desarrollo de los servicios bibliotecarios
para minusválidos visuales en todos los países de la región
fue uno de los aspectos de mayor trascendencia.
La Conferencia de la IFLA de 1994, celebrada en La Habana, Cuba, centró
su trabajo en la "Valoración de las necesidades del servicio
de bibliotecas para minusválidos visuales en América Latina y
el Caribe" [Setién Quesada E. Informe de la República
de Cuba. Seminario Latinoamericano y Caribeño de servicios bibliotecarios
para ciegos y débiles visuales en países en vías de desarrollo.
La Habana, Febrero de 1992].
En Cuba, en la medida que un mayor número de impedidos visuales alcanzaba
los diferentes niveles de educación, a raíz de la Campaña
de Alfabetización y otras sucesivas, dirigidas a la superación
masiva de la población, se generaba una mayor incorporaron a la enseñanza
técnica profesional y universitaria, lo que hizo necesario la creación
y aumento de los formatos alternativos e impresos. Las bibliotecas públicas
en Cuba, tienen entre sus directrices ofrecer la mayor cantidad de materiales
posibles en formatos alternativos para que estas personas puedan participar
plenamente en las actividades cotidianas que disfrutan las personas no discapacitadas.
Esto no es sólo es válido para los países del tercer mundo
sino también para las naciones desarrolladas.
En este sentido, las ponencias presentadas en La Habana, con respecto al "Apoyo
de las personas ciegas en la educación y el empleo", es un tema
latente en la mayor parte de los países a nivel mundial.
IFLA es una de las organizaciones bibliotecarias que ha cumplido con sus objetivos
iniciales y los ha adecuado para que sean aplicables universalmente.
En las 68 conferencias que ha celebrado hasta la fecha, la IFLA ha tratado los problemas sociales y profesionales con una perspectiva globalizada y cada año en que ha celebrado sus actividades, ha creado nuevos espacios para favorecer el tratamiento de los temas relacionados con el acceso a la información de las personas discapacitadas.
Antes del triunfo de la Revolución, en Cuba, las escuelas o centros
especializados generalmente eran de carácter privado o estatal, subvencionados
por patronatos y sólo atendían a un número insignificante
de personas.
Los primeros intentos de la educación de las personas ciegas en Cuba
datan desde 1878 en que, después de muchos trámites oficiales,
se inaugura oficialmente el colegio el día 14 de octubre de 1878 situado
en la Casa Estévez No.88 y, cuya dirección estaba a cargo de Don
Antonio Segura y Escolano, joven de 28 años de edad, procedente de
Valencia, España con el título de Profesor Normal Central de Madrid
y de Profesor de sordomudos y ciegos del Colegio Nacional de Madrid. 2
La mayor y única biblioteca para ciegos existente en Cuba antes del
triunfo de la Revolución, fue la "Biblioteca Raymundo Cabrera"
fundada en 1943 con las donaciones provenientes de la Institución Valentín
Haüy de París. Así, llegó a disponer de una valiosa
colección de libros en formato Braille, que llegó a atesorar en
sus fondos más de 100 000 volúmenes. [Fundación Cultural
para Ciegos "Varona Suárez". La Habana, 1932. p.12.Observaciones
no publicadas].
Dicha biblioteca, formaba parte de la "Fundación Cultural para
Ciegos "Varona Suárez", sita en avenida 82 y 41, municipio
Marianao. El procesamiento de los libros en sistema Braille se realizaba por
autor y materia, con un orden alfabético, acorde con reglas establecidas
por la propia institución. En ella, laboraban un grupo de bibliotecarios
empíricos invidentes, entre ellos Irma Massó Monduy, la
primera bibliotecaria ciega en desempeñar oficialmente una plaza de esa
especialidad en el país.
La Sociedad del Lyceum, fiel exponente de la cultura cubana, tuvo también
una notable contribución al desarrollo de las colecciones existentes
en la biblioteca a partir de un curso de escritura en Braille, con vistas
a la creación de copistas para la transcripción de documentos
a dicho sistema.
A partir del triunfo de la Revolución, con la nacionalización
de la enseñanza, el 6 de junio de 1961, la Fundación Varona cambió
su status a Escuela Diferenciada para Ciegos. La biblioteca continuó
brindando sus servicios al nuevo alumnado que se incorporaba a la educación
especial para ciegos, provenientes de todas las provincias; lo que propició
la incorporación de nuevos libros, de textos fundamentalmente, gracias
a la labor realizada por los mecacopistas existentes y los profesores ciegos
que contribuyeron con su esfuerzo en la transcripción de los mismos y
la adquisición de los enviados en forma de donaciones por instituciones
extranjeras.
El 31 de diciembre de 1989, al trasladarse la escuela especial para ciegos
"Abel Santamaría" a los perímetros del complejo
educativo de la Ciudad Escolar Libertad, los libros existentes en la biblioteca
inicial Raymundo Cabrera, pasaron a la custodia del Centro Cultural Recreativo
de la Asociación Nacional de Ciegos (ANCI), institución que adopta
ese nombre a partir de la década del 90; anteriormente, Casa de Cultura
de la Asociación Nacional de Ciegos.
Algunos pocos ejemplares que sobrevivieron al paso del tiempo, forman parte
aún de la actual biblioteca para ciegos Raymundo Cabrera, la que
ha incorporado a sus fondos más de 4000 títulos en Braille,
libros hablados, publicaciones seriadas y otros portadores de información,
provenientes de las ediciones realizadas a partir de 1995 con el objetivo de
elevar la disponibilidad de literatura general y libros para la educación.
Forman parte de dicha colección también, publicaciones seriadas
como la revista FARO y el Boletín Informativo de la ANCI, publicaciones
que se distribuyen en Cuba y en otros países de Hispanoamérica.
Hasta el año 1978, la biblioteca Raymundo Cabrera fue la única
biblioteca para ciegos existente en Cuba.
La creación de las "áreas especiales Braille" en las
bibliotecas públicas, tiene como antecedente la realización sistemática
de lecturas orales a un grupo de nueve ciegos y cuatro débiles visuales
en el hogar de ancianos "Hermanas Giralt". Es así que la Asociación
Nacional de Ciegos y la dirección del sistema de bibliotecas públicas
del país, con Olinta Ariosa al frente, generan las directrices para la
creación de servicios bibliotecarios para ciegos conjuntamente con la
biblioteca provincial "Roberto García Valdés" y se inaugura
la primera área especial para ciegos y débiles visuales, así
como un aula de alfabetización en 1979.
El 1981, "Año Internacional para el Minusválido" (AIM),
con el lema "Plena participación" (A/RES/71/123 del 16 de diciembre
de 1976)3 fue decisivo para la creación de las condiciones necesarias
para el incremento de las áreas especiales en todas las bibliotecas públicas
provinciales.
Las bibliotecas públicas tuvieron una importante labor en la campaña
de alfabetización en todo el país, a partir de que cientos de
profesionales bibliotecarios aprendieron el sistema Braille para impartirlo
posteriormente, en la que más de 1000 discapacitados visuales aprendieron
el sistema Braille.
La incorporación de los bibliotecarios a la campaña de alfabetización,
tuvo especial significación al insertarse en la enseñanza y al
conocimiento especializado de su lenguaje escrito de comunicación como
es el sistema Braille, actitud muy a tono con los planteamientos hechos
por G. Ponjuán hoy en día: "El papel fundamental del
profesional de la información es conocer el medio en el que se desarrolla,
quienes son sus usuarios, a qué fines se destina la información
y los servicios que ofrece, cuál es su medio social y político,
porque el profesional de hoy es un agente de cambio, tiene un papel muy horizontal
dentro de cada una de las organizaciones en que participa".4
El objetivo general de las bibliotecas públicas es el desarrollo educativo,
cultural, social, político, ideológico y económico, tanto
del individuo como de la comunidad, mediante un adecuado trabajo de información
y referencia. Sólo si existe sensibilidad con las necesidades de los
usuarios y se modelan los servicios a partir del conocimiento de dichas necesidades,
la biblioteca podrá decir que presta un servicio de calidad en función
de la satisfacción y pertinencia de los productos que se brindan. Los
usuarios satisfechos son los mejores abogados de la biblioteca.
Como resultado del extenso y profundo trabajo realizado, en la década de los años 80 en el campo de la alfabetización, Cuba obtuvo el premio Nadiezda Krupskaia que otorga la UNESCO por logros en la educación.
Estado actual de las áreas especiales para personas ciegas y de baja
visión en el Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas
El conocimiento de las necesidades fundamentales de las personas que no pueden
acceder al medio impreso convencional requiere de un esfuerzo especial. Es necesario
un mayor número de servicios para facilitar su acceso a la información
en cualquier tipo de soporte, hecho que es posible, en gran parte, a partir
de las nuevas tecnologías de información y comunicación
existentes.
A partir de los años 80, con la creación de las áreas
especiales Braille, la Biblioteca Nacional "José Martí"
se convierte en el órgano cabecera de la atención metodológica
del trabajo de las áreas especiales en el Sistema Nacional de Bibliotecas
Públicas.
La creación de estas áreas especiales surgió de las experiencias
aportadas por la Biblioteca Provincial de Cienfuegos y amplía su universo
de usuarios, sobre la base de la información que suministra la ANCI,
que tiene localizados a este tipo de lectores potenciales y sus características
especiales y de la extensión cultural que se realiza en hogares de ancianos,
talleres protegidos, escuelas especializadas, etc.
En 1994, la realización del Primer Seminario Latinoamericano y Caribeño
de Servicios Bibliotecarios para Ciegos y Débiles Visuales, patrocinado
por la IFLA, permitió difundir, entre las personas con discapacidades
visuales y los bibliotecarios de la región, la importancia de la asistencia
a las bibliotecas, como vía para la vinculación plena de estos
individuos con la vida social, a partir de un fácil acceso a todo el
material disponible y su participación protagónica en las actividades
que se desarrollan en la comunidad.
Dicho seminario posibilitó que se establecieran lazos de colaboración
con organizaciones e instituciones homólogas y se iniciara el recibo
de donaciones de libros y publicaciones seriadas, así como de libros
hablados, fundamentalmente de España, Argentina, Canadá y Uruguay,
países que tienen una gran repercusión en la región latinoamericana
y caribeña, en cuanto a la producción de materiales para personas
ciegas y gracias a la labor que desempeñó con gran interés
en este ámbito, Enrique Elissalde, presidente de la Unión
Latinoamérica de Ciegos.
Uruguay, República Dominicana, Argentina, Canadá, Gran Bretaña,
Estados Unidos y España, entre otros, son países con una larga
experiencia bibliotecaria en el servicio a esta categoría especial de
usuarios.
En 1999, como parte de un proyecto presentado y aprobado por la Fundación
de la Organización de Ciegos de España para la atención
en América Latina (FOAL) se creó una moderna sala en la Biblioteca
Nacional José Martí, única de su tipo hasta ese
entonces, en la que se incorporaron las nuevas tecnologías de avanzada
que existen en el terreno de los equipos tiflotecnológicos (tecnología
para ciegos) como son el Galileo (escáner parlante), la telelupa, reproductoras
de cuatro pistas y modernas computadoras que permitieron la instalación
de los programas integrados de voz como el Jaws (Acceso al trabajo mediante
el habla), que facilitó considerablemente el acceso a la información
en cualquier tipo de soporte.
Los servicios de una biblioteca pueden ser accesibles a todos con independencia de sus deficiencias, porque existen ayudas tecnológicas para compensarlas, como el lector de documentos para personas ciegas y de baja visión, los libros hablados, los textos digitalizados y reproducidos en voz, los sistemas óptico-electrónicos de ampliación para la ceguera parcial, la impresora Braille, los sistemas audiodescriptivos para los filmes, el sistema de transcripción estereotípica para los deficientes auditivos, los video-discos para los deficientes motrices, los programas para salida de voz, como el programa Jaws que permiten que los individuos de una sociedad se integren plenamente a ella.
La organización de áreas especiales Braille para la atención
a personas con discapacidad visual responde fundamentalmente, como en los demás
departamentos y salas de las bibliotecas públicas, a las necesidades
de los usuarios a los que se dirige la información [Díaz Roque
J. Orientaciones generales para la creación y funcionamiento de una sala
especial para ciegos de biblioteca pública. Observaciones no publicadas]
pero, en el caso de los materiales especiales, se requiere de un procesamiento
particular y de catálogos en escritura en sistema Braille. Las salas
para ciegos y débiles visuales se caracterizan por:
El personal que atiende a los usuarios está compuesto por un bibliotecario
vidente y otro invidente. Si el trabajador invidente carece de la preparación
técnica requerida, puede realizar otras labores en el área hasta
lograr su capacitación. Es importante destacar la incorporación
de personas ciegas o con baja visión a los planes de estudios, tanto
en las escuelas para técnicos medios y de educación superior,
nivel que han obtenido varios profesionales ciegos y con baja visión
en el campo de la bibliotecología.
El bibliotecario vidente, además de su calificación técnica, debe reunir ciertos requisitos como la sensibilidad y el interés en el trabajo con las personas discapacitadas, poseer un temperamento sereno aunque activo en la ejecución de sus tareas, así como la capacidad de identificar aquellas instituciones y organizaciones nacionales e internacionales que producen información sobre y para los discapacitados, con vistas a lograr, cada vez, un mayor entendimiento hacia este segmento de la población.
Las áreas especiales para ciegos disponen de:
Los servicios que ofrecen las áreas especiales son:
En el campo de las investigaciones bibliotecológicas, es importante profundizar en el área relacionada con la atención a personas con necesidades especiales educativas y tecnología de la información, a partir de las necesidades discapacitados, aspecto que propiciaría la rehabilitación e integración de estas personas a la sociedad y beneficia el desarrollo de la comunidad. En muchos países del tercer mundo, los discapacitados visuales sufren una doble desventaja informacional, un hecho que se pudo constatar en la recién terminada Primera Cumbre de la Sociedad de la Información donde se abordaron diversos temas relacionados con las tecnologías de la información y las comunicaciones, así como con la brecha digital -de contenido, de idioma, etc.- y donde los países del llamado primer mundo niegan el derecho de los humanos de la parte pobre el acceso a las tecnologías de la información y a las comunicaciones... 5
Recibido: 5 de julio del 2004.
Aprobado: 19 de julio del 2004.
Lic. Isabel Portales Tamayo
Licenciada en Información Científico-Técnica y Bibliotecología.
Biblioteca Arca de Papel. Instituto Cubano del Libro.
Calle O'Reilly, esquina a Tacón, Habana Vieja, Ciudad Habana, Cuba.
Correo electrónico: cinf@icl.cult.cu
¿Cómo citar esta contribución según el estilo Vancouver?
Portales Tamayo I. Apuntes sobre la evolución histórica de las bibliotecas para personas con discapacidad visual en Cuba. Acimed 2004; 12(4). Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol12_4_04/aci06404.htm Consultado: día/mes/año.
Términos sugeridos para la indización
Según DeCS 1
BIBLIOTECAS; CEGUERA.
BIBLIOTECAS ESPECIALIZADAS; CIEGOS; IFLA; SERVICIOS DE BIBLIOTECA.
Según DeCI 2
LIBRARIES; BLINDNESS.
SPECIAL LIBRARIES; BLINDS; IFLA; LIBRARY SERVICES.
1
BIREME. Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS). Sao Paulo: BIREME,
2004.
Disponible en: http://decs.bvs.br/E/homepagee.htm
2 Díaz del Campo S. Propuesta de términos
para la indización en Ciencias de la Información. Descriptores
en Ciencias de la Información (DeCI). Disponible en: http://cis.sld.cu/E/tesauro.pdf