Lic. Arelys Borrell Saburit,1 Téc. Ana E. Cueto González,1 Téc. Deyamira Castillo Navarrete,2 Téc. Yanetsis Mazorra Fernández2
Con el objetivo de desarrollar una guía para la preservación
y conservación de los fondos de la Biblioteca Médica Nacional
de Cuba, se establecen una serie de lineamientos para el tratamiento de las
diferentes clases de colecciones y documentos. Se tratan los factores externos
-temperatura, humedad, luz, polvo, agentes biológicos y otros-, cuya
acción ejerce una mayor influencia negativa sobre la conservación
de los fondos en una institución, así como la seguridad de las
colecciones ante el agua, el fuego, las guerras y los fenómenos naturales.
Finalmente, se abordan las diferentes técnicas para el rescate de colecciones
dañadas.
Palabras clave: Conservación, preservación, seguridad de las colecciones, rescate.
Aimed at developing a guide for preservation of Cuban National Medical Library
funds, some guidelines are proposed for the management of collections and documents.
Some external factors such as humidity, light, dust, biological agents and others,
that exert exert a negative influence on fund conservation as well as the collection
safety in cases of natural disasters, water, fire and war are also analyzed.
Finally some techniques to recover damaged collections are exposed.
Keywords: Conservation, preservation, colection security, rescue.
EL Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas (CNICM) surgió en 1965, con la intención de solucionar el problema de la escasez de información científico - médica que en aquel entonces existía en Cuba. La Hemeroteca Médica Nacional, surgió como un departamento de dicho centro; más tarde, en 1973, se convirtió en la Biblioteca Medica Nacional (BMN), e incorporó a sus fondos, monografías, tesis de grado y de candidatura, traducciones, videos científicos, microfichas y discos compactos, entre otros.
Garantizar la prestación de servicios de información científica y tecnológica a la comunidad de profesionales que laboran en el sector de la salud en el país, para elevar la calidad de la asistencia, la investigación, la dirección, la docencia, así como para desarrollar una cultura médica nueva y propiciar el hallazgo de soluciones que posibiliten enfrentar los problemas de salud en Cuba y en el mundo.
Convertirse en modelo de las bibliotecas que integran el Sistema Nacional de Salud (SNS) de Cuba, transformar y superar el esquema de la biblioteca tradicional para convertirse en una biblioteca moderna, caracterizada por una efectiva gestión del conocimiento y el desarrollo de procesos en ambientes virtuales.
Durante sus 42 años de existencia, la BMN ha atesorado un gran número de documentos valiosos, que fueron gravemente dañados por la acción inexorable del tiempo y la acción de otros factores de índole climático y biológico, que conllevaron a su irreparable pérdida. Ante esta situación, fue necesario buscar alternativas que permitieran la adopción de medidas encaminadas a frenar esta clase de deterioro y que posibilitaran continuar disponiendo de esos documentos en la institución.
Técnicos y profesionales que laboran en la red de bibliotecas del SNS. El objetivo es proporcionar información de referencia para la creación e implementación de programas para el cuidado de las colecciones.
Es una colección o conjunto de colecciones de un individuo o institución,
o un fondo o un grupo de registros o un conjunto de ellos que forman un archivo.
Las instituciones con acervos son las bibliotecas, archivos, instituciones educativas,
históricas, religiosas, museos, órganos de gobierno y centros
culturales.1
Es un conjunto de documentos seleccionados individualmente.1
Comprende los planes y prácticas específicas, relativos a la
protección de los materiales de archivos y bibliotecas frente al deterioro,
los daños y el abandono, incluye los métodos y técnicas
desarrollados por el personal especializado.2
Políticas y métodos específicos, utilizados, en gran medida,
por los especialistas (restauradores) para proteger las colecciones del deterioro,
incluso para estabilizar una alteración en evolución.3
Puede definirse como una acción sobre las causas de la degradación.
La intervención es indirecta (sobre el medio) o directa (sobre las colecciones
o sobre el objeto de la colección) con el fin de reducir los riesgos
potenciales de su deterioro.3
Puede definirse como una acción sobre los efectos de la degradación.
La intervención es directa y obligatoria sobre una colección o
el objeto de la colección cuya integridad está amenazada.3
Se utiliza genéricamente para designar todas las formas de libros, manuscritos,
registros y otras clases de materiales que contienen información, u otro
material con contenido intelectual, sin importar el medio o formato empleado.1
Es un cuerpo de registros generados orgánica y naturalmente por medio
de las acciones y transacciones de su creador, es decir, que tienen un origen
y procedencia histórica común.1
Es el proceso mediante el que se determinan las prioridades para el cuidado
de las colecciones. Para esto, se establece un programa de preservación,
que asegure la supervivencia de los fondos de las bibliotecas para el futuro.
Las metas y las prioridades de un programa de preservación deben estar
en concordancia con la misión de la institución. Un plan de preservación
de largo alcance contiene las necesidades de preservación de la institución
y una línea de conducta para resolverlas. Es una herramienta de trabajo.
Contiene una evaluación de las necesidades, que identifica peligros del
edificio, del almacenamiento, así como las condiciones de seguridad y
acceso a las colecciones, entre otros aspectos, redactada con un lenguaje claro
y sencillo.
La política de desarrollo de colecciones organiza y dirige los procesos
de adquisición de materiales, administra su crecimiento y mantenimiento,
señala la conveniencia del descarte; se basa en la misión institucional,
define el alcance de las colecciones actuales e indica las colecciones a desarrollar.
La primera decisión se toma en la selección, al decidir si agregar
o no un título a la colección, la decisión dependerá
de cada biblioteca y de sus objetivos. En la segunda, se decide cuánto
tiempo conservar los documentos y ella debe tomarse con conciencia y responsabilidad
sobre sus consecuencias.4
Comprende todas las actividades económicas y administrativas que incluyen
el depósito y la instalación de los materiales, la formación
del personal, los planes de acción, los métodos y técnicas
referentes a la preservación de los materiales de archivos y bibliotecas
y a la información contenida en ellos.2
En otras palabras, Organización y programación de todos los aspectos
y actividades relacionadas con la conservación de las colecciones en
el sentido más amplio.3
Comprende las técnicas y conocimientos utilizados por el personal especializado,
responsable de reparar los daños causados por el uso, el tiempo y otros
factores en los materiales de archivos y bibliotecas.2
Métodos utilizados por los especialistas (restauradores) para posibilitar que los materiales deteriorados puedan utilizarse nuevamente.3
Las condiciones ambientales y los métodos de almacenamiento ejercen
una gran influencia en la preservación de documentos. Las condiciones
de descuido, desorganización y amontonamiento, producen daños
a las colecciones, por lo que el control ambiental y las buenas condiciones
de almacenamiento constituyen la primera de todas las medidas preventivas.4,5
La primera medida, cuando los documentos se reciben en el área de admisión
y registro, es revisarlos, para comprobar su estado físico -buen estado
o en estado de contaminación y deterioro.
En caso que los documentos se encuentren en buen estado, se procede al procesamiento
analítico sintético de la información (PAS), por el personal
del área de procesamiento.
Si los documentos están en mal estado, se debe analizar el tipo de daño
que muestran.
Los daños pueden producirse por la acción de:
- Humedad
- Insectos
- Hongos
- Roedores
- Microorganismos
- Bacterias
- La incorrecta manipulación
Las condiciones de temperatura y humedad relativas a los depósitos,
a largo plazo, ejercen un impacto significativo y perdurable en los materiales
bibliográficos. Por lo tanto, es preciso que estas dos variables, que
son interdependientes, alcancen niveles satisfactorios, tanto en los depósitos
como en las zonas de lectura. El depósito al que se trasladan los documentos
una vez procesados. Para conseguir buenas condiciones de almacenamiento, se
recomienda:
a. Almacenar los documentos en estantes de metal.
b. Separarlos del suelo, por lo menos una cuarta. (unos 15 ó 20 centímetros)
c. No colocarlos directamente contra las paredes, sino separadas de ellas por
lo menos 7,5 cm. para facilitar el flujo de aire a su alrededor y evitar que
se produzcan bolsas de aire húmedo. En general, se debe mantener una
buena circulación de aire en los depósitos.
d. No colocar en los estantes ningún objeto de uso personal ajeno a la
colección.
e. No almacenar los libros, revistas, tesis de grado u otros de manera horizontal.
Se recomienda la posición vertical, no deben quedar inclinados hacia
un lado u otro, porque así se deforman las encuadernaciones. La inclinación
puede evitarse procurando que los estantes queden llenos, pero sin apretar tanto
los documentos que puedan dañarse al ser retirados. Si los estantes no
están llenos, puede impedirse la inclinación con el uso de soportes,
con superficies lisas y bordes anchos, para evitar que las encuadernaciones
se desgasten y que las hojas se rasguen o plieguen.
f. Que los documentos no sobresalgan de los bordes de los estantes hacia los
pasillos para evitar que se golpeen o sufran algún otro daño.
Para ello, se deben prever estantes con dimensiones especiales, adecuados para
el almacenamiento de documentos que presenten grandes formatos. En caso de que
los documentos sean demasiado altos, se deben reubicar o los estantes se deben
modificar, a fin de que quepan en posición vertical.
g. Si no es posible cumplir el punto (f), será necesario almacenarlos
con el lomo hacia abajo, con lo que se evita que las hojas se despeguen de la
encuadernación debido al peso (sólo en un máximo de tres
volúmenes). Se debe evitar almacenar los libros grandes al lado de los
pequeños, porque estos últimos no les ofrecen el soporte adecuado.
h. La colocación en cajas individuales de ciertos documentos, por ejemplo,
de frágil encuadernación, colecciones valiosas muy deterioradas,
documentos raros u otros similares. Estas cajas se deben construir con cartón
o cartulina libre de ácido.
En el caso de los folletos:
a. Almacenar juntos, en una caja o en un estuche protector, los folletos que
tengan un tamaño similar.
b. Almacenar individualmente, en estuches protectores o en cajas, los folletos
que difieren de tamaño.
En el caso de las fotografías:
a. Que cada ejemplar tenga su propio estuche, para brindarle protección.
b. El almacenamiento horizontal de fotografías en lugar del vertical,
porque provee soporte completo y evita el daño mecánico.
Sin embargo, es de considerar el hecho de que el almacenamiento vertical puede
facilitar el acceso a la colección y disminuir la necesidad de manipulación.
Las fotografías son extremadamente sensibles a la humedad, a los solventes
y a la abrasión. Su limpieza o reparación se debe realizar por
un conservador fotográfico o técnico entrenado para garantizar
su cuidado y prevenir daños adicionales. Los materiales a color tienen
una esperanza de vida más corta que los materiales en blanco y negro.4
Entre los factores externos que afectan frecuentemente a los documentos se encuentran:
La temperatura es la medida de una propiedad física que, en sí
misma, no puede causar daños directos a los materiales. El daño
a los objetos se produce por la exposición a temperaturas incorrectas,
que pueden clasificarse en tres categorías diferentes:
a. Temperatura demasiado alta: produce tasas aceleradas de deterioro en compuestos
químicamente inestables.
b. Temperatura baja: puede hacer que ciertos materiales se tornen quebradizos.
c. Temperatura que fluctúa: puede hacer que ciertos materiales se fracturen
o se delaminen.
La temperatura puede ser un factor determinante en la extensión de la vida útil de los objetos inestables como películas fotográficas o papeles ácidos. Mientras más alta es la temperatura, más rápido es el deterioro de las colecciones, "cuanto más baja la temperatura, más larga es la vida". Cada paso que se dé para mejorar el ambiente beneficiará, a la colección.
- Para los documentos impresos en papel, papiro, pergamino y piel: entre 16º
C y 21º C.
- Para los documentos en formato electrónico (disquetes, CD-ROM, casetes
de video, etc.): entre 18º C y 20º C.
- Para los microportadores de información (microfichas): no exceder los
21º C, los negativos maestros se deben almacenar a una temperatura máxima
de 18º C.
La humedad se clasifica en absoluta y relativa:
A su vez, puede dividirse en cuatro subcategorías:
Aunque una HR incorrecta puede producir grandes daños en objetos vulnerables, en la mayoría de los casos no causa una destrucción completa.
Se ha comprobado científicamente que cuanto menor sea la temperatura
y la humedad relativa de los depósitos, mejor conservará el papel
su resistencia física y su apariencia. Al reducir los niveles de temperatura
y humedad relativa se frena también el desarrollo de plagas biológicas.
Algunos materiales como la piel y el pergamino, si se almacenan a niveles de
temperatura y humedad muy bajos, pueden sufrir una pérdida irreversible
de su elasticidad e incluso verse sometidos a cambios de tamaño. Además,
es preciso evitar diferencias excesivas entre las condiciones de las zonas de
depósito.
Se deben evitar las fluctuaciones importantes y frecuentes de las condiciones
ambientales. Cualquier cambio de las condiciones del ambiente más allá
de los niveles de temperatura y humedad aconsejados, debe ser ligero y gradual.
Las fluctuaciones de la humedad pueden provocar cambios dimensionales en algunos
materiales bibliográficos. Estos cambios pueden producir tensiones, así
como provocar grietas o deformidades.
Se debe considerar que las películas y las cintas magnetofónicas
requieren temperaturas y nivel de humedad relativa sensiblemente menores y que,
por lo tanto, se debe solicitar información técnica adecuada.
Las condiciones ambientales de todas las áreas deben ser vigiladas adecuadamente con equipos fiables.
El control del clima debe ser responsabilidad de una persona específica
en la institución. Debe capacitarse a un suplente para que cubra sus
ausencias y vacaciones. Un buen programa de vigilancia incluye un plan escrito
para recolectar información y dar mantenimiento a los instrumentos. Este
debería identificar los espacios que deben observarse, los procedimientos
a utilizar y las formas de registrar la información deseada. Los instrumentos
se deben colocar por encima del nivel del suelo, lejos de los respiraderos y
de los equipos de calefacción, enfriamiento y humidificación,
así como de las puertas y las ventanas.
Es de vital importancia recordar que la temperatura y la HR están íntimamente
ligadas y que la corrección de un factor puede alterar el equilibrio
de otros elementos importantes - por ejemplo, un deshumidificador puede generar
suficiente calor como para que se requiera un enfriamiento adicional.
Si al tomar las medidas de corrección se dejan de considerar todos los elementos que influyen en las condiciones del ambiente, dichas condiciones pueden empeorar en lugar de mejorar. Antes de realizar cualquier cambio significativo, es fundamental saber (a partir de las medidas registradas) cuáles son las condiciones existentes y buscar la asesoría de un ingeniero en climatización con experiencia en instituciones que albergan colecciones. No se puede dejar de enfatizar la importancia de una vigilancia continua después de introducir algún cambio.
La opción debe ser en un estante o área de exhibición
y puede hacerse de acuerdo con ciertos criterios. Para obtener buenas mediciones,
el aparato debe colocarse:
La luz es otro de los factores externos que afectan a los documentos, por lo
que sus niveles se deben mantener tan bajos como sea posible en salas de almacenamiento,
lectura y exhibición. El efecto de la luz es acumulativo. Por esta razón,
el número de horas de exposición a la luz por año de un
material específico se debe controlar cuidadosamente. Una exposición
prolongada a bajos niveles puede ser tan nociva como una exposición corta
a elevados niveles.
La exposición a la luz natural se debe evitar, debido a su intensidad
y al alto contenido de rayos ultravioletas (UV). Las ventanas se deben cubrir
con filtros UV y se tomarán previsiones para aplicar persianas o cortinas
que reduzcan niveles de luz y calor.
Los niveles de iluminación no deben exceder a los 55 lux (5 bujías pies) Para obras menos sensibles, se permite un máximo de 165 lux (15 bujías pies). El total del daño es una función tanto de la duración como de la exposición de los documentos a la luz (natural o artificial).
Los instrumentos referidos sólo miden la luminosidad; se deberá usar un medidor para medir la fracción del componente UV de la luz. ¡Los efectos de la luz son acumulativos e irreversibles! 4,5,6,7
Las condiciones de descuido, desorganización y amontonamiento producen
rápidamente daños evitables a las colecciones. La manipulación
normal de algún modo causa siempre daños inevitables, pero una
manipulación incorrecta conduce pronto a daños serios e irreparables.
Los libros se deben tratar con delicadeza. Es inevitable cierto deterioro en
los libros por el uso: las tensiones que se producen con cada abrir y cerrar
aflojan las costuras y los adhesivos, además de causar abrasión
en los hilos, papeles y cueros que constituyen su cuerpo y sus tapas. Pero el
usuario es el responsable de que este proceso sea más o menos acelerado.
El lector puede provocar daños o evitarlos, en dependencia del cuidado
con que manipule el libro durante su lectura.
Las bibliotecas crecen y muchas veces falta el espacio para los nuevos libros.
Si éstos son forzados a entrar en las estanterías, se les comprime.
Cada vez que se saque alguno del estante, varios sufrirán algún
tipo de deterioro.
Los documentos no deben retirarse del estante por el lomo, porque ello provoca
que la encuadernación se desprenda. Los documentos que se encuentran
a ambos lados del volumen deseado se deben empujar para retirar suavemente este
último, tomándolo por ambos lados con el pulgar y los demás
dedos. Al sacar el documento objeto de interés, se deben reajustar los
restantes y colocar soporte en caso necesario. Al situarlo de nuevo, se procederá
a aflojar el soporte y reinsertarlo con cuidado. Una vez concluida esta acción,
se reajustarán los soportes. Al extraer del estante un documento de gran
formato, almacenado horizontalmente, los volúmenes de encima se deben
transferir a un tramo vacío o a un carrito para libros. Los documentos
no se deben trasladar o cargar en pilas demasiado altas, para reducir al mínimo
las posibilidades de que se caigan.
En caso de utilizar carritos para libros, estos deben ser fáciles de maniobrar, los libros pequeños estructuralmente fuertes deben colocarse en posición vertical.4,5
Los documentos deben mantenerse limpios. Así se prolonga significativamente su vida útil. La limpieza debe hacerse regularmente, con una frecuencia determinada, según la rapidez con que el polvo y la suciedad se acumulen en los depósitos de los documentos. El aparentemente inofensivo polvo que se acumula sobre las encuadernaciones, es un enemigo formidable para los libros y los lectores, contiene esporas de hongos, microorganismos, residuos de productos químicos, partículas metálicas y grasas. Todos estos elementos son agentes potenciales de destrucción acelerada para el papel. El polvo es difícil de erradicar cuando se instala entre las hojas de un libro. Además de abrasión, causará manchas al papel de origen biológico o químico. Para evitar sus efectos, es necesario realizar una limpieza periódica de las habitaciones, de las estanterías y de los propios libros.
La limpieza del depósito la puede realizar un personal no especializado,
pero con indicación precisa de no tocar los materiales bibliográficos
o las estanterías. Es necesario que la persona encargada de la limpieza
del depósito conozca que no deben utilizar sustancias volátiles,
porque ellas despiden gases que afectan los documentos (aserrín, creolina,
luz brillante, etc.). No se deben usar plumeros porque sólo mueven el
polvo de lugar, no es recomendable barrer, pues el polvo se levanta y se esparce,
por lo que se recomienda limpiar con aspiradora (provista de filtro) o con frazada
humedecida y rápidamente secar. Es esencial que se tomen precauciones
para evitar que los libros de los estantes más bajos se salpiquen.
Las ventanas se deben limpiar con paño húmedo seguido de otro
seco. Las paredes se deben limpiar también con aspiradora. En caso, que
estén muy sucias, puede utilizarse un paño húmedo y otro
seco. Para la limpieza de los techos, se deben proteger las estanterías
cubriéndolas con hojas plásticas, cartulina, cartón, etc.
y retirarlas después. La limpieza se debe hacer de forma periódica,
según la velocidad con que el polvo se acumula en los espacios. Para
el uso de cualquier producto, es necesario consultar al Centro Nacional de Conservación
y Restauración. La limpieza de cada sala se realiza con una secuencia
lógica: techos, paredes, aberturas, pisos -en primer término los
que están más arriba, porque siempre caerá el polvo.
Después, se limpian las estanterías -en un orden similar, se
comienza por el último tramo o entrepaño, es decir, el más
cercano al techo y se sigue hacia abajo hasta terminar. Antes de limpiar cada
estante, se deben retirar todos los libros, inspeccionar el estante -para identificar
problemas como el óxido, clavos salientes, restos de insectos, rastros
de humedad- y luego se limpia cuidadosamente; la acumulación gruesa de
polvo, puede requerir el lavado de los estantes, es necesario tener mucho cuidado
de evitar derramar el agua en los depósitos. En todo caso, es necesario
asegurarse de que los estantes están completamente secos antes de volver
a colocar los documentos.
Sólo el personal de la biblioteca debidamente preparado e instruido (personal técnico que labora en el depósito) realizará la limpieza de las colecciones y estanterías para reducir la cantidad de polvo y suciedad que se acumula en los libros y estantes.
Los pisos de los depósitos se deben mantener lo mas limpio posible.
Los documentos se deben limpiar con una brocha de cerdas suaves. Cuando se pasa
la brocha, el movimiento debe ser en sentido del lomo hacia afuera. Se limpia
primero la parte superior del documento (generalmente es la parte más
sucia). En caso de que los documentos se limpien con paños, estos se
deben cambiar de manera frecuente.
Los paños utilizados para limpiar estantes, nunca se deben usar para
los documentos.
Para la limpieza de los depósitos y colecciones se recomienda formar
equipos de dos personas. La limpieza de las colecciones se realiza entrepaños
por entrepaños de arriba hacia abajo, removiendo los documentos en el
orden en que se encuentran. Se deben retirar de la estantería en lotes
de cuatro o cinco ejemplares como máximo, y tomarse siempre por el lomo,
nunca por el canto. Los elementos extraños como marcadores de páginas,
tiras de papel y flores deben removerse para que la acidez no migre a las hojas
dañadas. Si se detecta algún documento deteriorado, se debe retirar
del estante e incorporarlo a los documentos a restaurar.
Los agentes biológicos (hongos, insectos, roedores, etc.) pueden causar
serios y, a veces, irreparables daños a los materiales bibliográficos
(y a las instalaciones de las bibliotecas)
Es importante aprender a identificar las causas biológicas que originan
la infestación, así como tomar medidas para prevenir y controlar
los problemas antes de que lleguen a ser extensos.
Entre las medidas esenciales, se encuentran:
a) En el caso de detectar documentos con hongos, aislar las piezas afectadas
de la colección.
b) Contactar un microbiólogo para recibir asesoría sobre la mejor
manera de removerlo, según las circunstancias particulares de la situación.
c) Usar guantes y tapabocas para manipular los materiales fungosos.
d) Si se descubre una infestación de roedores, se deberán colocar
trampas, pero, además, se aconseja contactar el servicio de un exterminador
profesional por razones de seguridad para el personal.
e) Al descubrirse una infestación por insectos, se deben aislar las piezas
afectadas, así como las cercanas a ellas del resto de la colección,
se debe identificar el insecto, porque ello ayuda a su exterminio y a determinar
la fuente de la infestación. A la mayoría de los insectos les
atraen los pegamentos, almidones, etc., algunos atacan la celulosa (papel y
cartulina) y en muchos casos al pergamino y el cuero. El daño del insecto
no se produce sólo al comerse el papel, si no también porque realiza
túneles y segrega sustancias corporales que afectan a los documentos.
f) Si se detecta una infección por microorganismos, se requerirán
los servicios de un microbiólogo para identificar los organismos, los
factores que dieron lugar al brote y para aconsejar las medidas necesarias para
combatir y detener el daño.
Es necesario mantener un control integral sobre las plagas, en especial, un
seguimiento a las rutas de entrada, las ventanas y puertas, que deben sellarse
firmemente; las aberturas alrededor de las tuberías se deben sellar también,
así como las grietas en las paredes o en las bases, se debe prestar atención
a los respiraderos para mantener fuera los roedores, las plantas no se regarán
con demasiada agua y se cuidarán de manera adecuada. Es imprescindible
mantener un control sobre el clima, que se recomienda sea fresco y seco. La
temperatura y la humedad relativa deberán mostrar siempre valores iguales
o menores a 20º C y 50 % respectivamente. Las fuentes de agua deben mantenerse
bajo control también, las tuberías en los depósitos de
colecciones, los baños, cocinas y equipos de control climático,
se deberán inspeccionar rutinariamente para evitar filtraciones de agua.
Se inspeccionará periódicamente tanto los techos como los sótanos.
La cantidad de plantas debe ser mínima; se debe procurar no verter demasiada agua en las plantas, el consumo de alimentos debe limitarse sólo a los lugares acondicionados para ello, los desperdicios deberán sacarse del edificio diariamente. En la limpieza es conveniente revisar, por lo menos, una vez al mes la existencia de signos de plagas, observar si las colecciones tienen manchas y signos de picadas, así como limpiar cualquier desperdicio de insecto.
No sólo el robo y el vandalismo afectan las bibliotecas sino también,
fenómenos naturales, que pueden llegar a convertirse en desastres, así
como otros daños que provocan una deficiente manipulación o la
existencia de condiciones ambientales no favorables. La seguridad interna del
edificio es importante, tanto durante como después de las horas de trabajo,
por lo que se debe mantener un control estricto de las personas responsables,
de las llaves del edificio y las llaves de entrada a las áreas donde
se guarden materiales especialmente valiosos. Es necesario tener una lista de
los que poseen llaves de estos espacios.
El acceso al depósito es limitado. Si algún personal de la biblioteca,
necesita trabajar con las colecciones, se deberá anotar, en el libro
de registro del personal que no está autorizado a permanecer en el depósito.
Los datos más relevantes que debe recoger el libro son: nombre de la
persona, día, hora de entrada y de salida.
En las bibliotecas, se recomienda instalar sistemas de detección y alarmas
contra intrusos.
Los miembros del personal de la biblioteca deberán ir identificados,
llevarán pases de seguridad en todo momento (solapines); además,
es necesario llevar un registro control de la asistencia de usuarios, que se
debe mantener al día.
Los materiales bibliográficos deberán marcarse de forma que indiquen
que son propiedad de la biblioteca. Para mayor seguridad, los usuarios dejarán
sus carteras, carpetas, en la recepción. La sala de lectura requiere
de un personal supervisor, que se encargue de controlar cuidadosamente la consulta
de los materiales, para evitar que los mutilen, roben, marquen, etcétera.
Para consultar los materiales, las solicitudes se realizarán por escrito,
mediante el llenado de los datos de la boleta; se recomienda retener una identificación
del usuario hasta que termine de consultar los documentos. Es preciso que el
personal técnico cuente los documentos y los revise con cuidado, antes
y después del préstamo, para detectar evidencias de hurto, vandalismo
o mutilación. Es necesario que exista un control de personas, tanto para
los trabajadores como para los usuarios que asisten a la biblioteca a la salida
de ella, donde se encuentra el custodio de la institución. Por ultimo,
se realizarán recuentos anuales para detectar aparentes pérdidas,
así como para comprobar que los documentos fueron correctamente colocados.
La seguridad de las colecciones, incluye medidas para combatir los daños por fuego, agua, guerras, fenómenos naturales y robos.
Pueden surgir por averías en las cañerías principales
de conducción del agua o en las alcantarillas, en los conductos del aire
acondicionado, por filtración en las paredes, desagües atascados,
cristales de las ventanas, etcétera.
Para evitarlos se debe:
- Inspeccionar los desagües con regularidad, reparar o reemplazar cuando
sea necesario.
- Limpiar con frecuencia tejados y drenajes.
- No ubicar colecciones bajo tuberías de agua, lavamanos, equipos de
aire acondicionado.
- Evitar el almacenamiento en áreas donde el peligro de inundación
sea importante.
- Cuando los materiales bibliográficos fueran dañados por agua,
el bibliotecario debe, en primer lugar, detener el daño y cuando sea
posible repararlo.
El fuego es un gran peligro y muchas colecciones valiosas se han dañado
gravemente dañadas o fueron totalmente destruidas en el pasado por esta
causa. Los daños causados por el fuego pueden ser más serios que
los causados por el agua Una protección adecuada contra el fuego, se
inicia con el diseño arquitectónico y con la construcción
de la biblioteca.
Para ello, se debe:
a) Señalizar las áreas donde se permite fumar. El personal que
trabaja en la biblioteca debe revisar dichas áreas, tanto a las horas
de apertura como a las horas de cierre. En los lugares en los que se almacenan
documentos gráficos no se debe fumar.
b) El depósito y la sala de lectura debe tener extintores de incendio
portátil A, B y C.
c) Inspeccionar de forma regular el sistema de extinción de incendios
(en caso de que exista).
d) Realizar el mantenimiento adecuado de los extintores.
e) Evitar que las salidas de emergencia para el personal de la biblioteca y
los usuarios faciliten el acceso no autorizado o el acceso a las colecciones.
f) No utilizar materiales inflamables o que expidan vapores tóxicos o
humo en la construcción o en las instalaciones de las bibliotecas, porque
ellos puedan perjudicar a los lectores y dañar las colecciones bibliográficas.
g) Instalar sistemas de detección y alarmas, que se deberán mantener
y comprobar con regularidad.
h) Eliminar posibles causas de incendio en el interior de la biblioteca; las
existentes se deben relacionar y examinar de forma regular -por ejemplo, cables
eléctricos, conexiones de luz, productos químicos en talleres
e instalaciones de laboratorio, maquinaria de reprografía y fotografía,
zonas de cocinas para el personal o para el público, etcétera.
El daño a los materiales de las colecciones es a veces inevitable. Sin
embargo, anticipar problemas y tomar medidas preventivas pueden aminorar el
daño o prevenirlo enteramente. Saber qué hacer cuando ocurre una
emergencia y el acopio de fuentes para la recuperación puede atenuar
por adelantado los daños.
Estas dos eventualidades implican catástrofes y circunstancias difíciles
de prever. Sin embargo, el bibliotecario deberá desarrollar y establecer
con claridad planes coyunturales contra estos desastres.
Las bibliotecas situadas en zonas susceptibles de sufrir terremotos necesitarán
un programa arquitectónico de reforzamiento de sus edificios y de los
posibles daños por fuego y agua.
Los estallidos bélicos pueden provocar la necesidad de planificar el
traslado de las colecciones bibliográficas a lugares más seguros.
La recuperación de libros y documentos expuestos a una emergencia producida por el agua puede resultar exitosa y eficaz con relación al costo, si el personal y la administración están bien preparados y reaccionan a tiempo. Las colecciones con base de papel comienzan a experimentar distorsiones físicas inmediatamente después de mojarse. Los libros se hinchan y distorsionan, los papeles se ondulan, las tintas y los pigmentos se corren y los papeles estucados empiezan a pegarse. Todas las organizaciones deben tener sus prioridades, las colecciones valiosas varían de institución a institución, en dependencia de sus objetivos. Sin embargo, las directivas primeras son estabilizar las colecciones y salvar el mayor número de materiales valiosos.4,5,8
Proporcionar a las colecciones la máxima protección posible frente
a las causas comunes de pérdida, constituye un principio básico
del mantenimiento preventivo.
Es necesario elaborar un plan por escrito que considere todos los peligros,
-salvar las colecciones nunca justifica poner en peligro la vida del personal
que labora en la institución o de sus usuarios. Sus copias se distribuirán
a todo el personal responsable de la prevención de desastres y de las
labores de recuperación en caso de ocurrir estos acontecimientos. Dicho
plan debe contener, tanto las medidas preventivas como los procedimientos de
rescate y recuperación, la primera prioridad es la seguridad humana,
la próxima consideración son los registros y equipos vitales para
la operación de la institución, como los registros de archivos
inventarios y archivos administrativos. Las colecciones valiosas deben aparecer
correctamente identificadas, así como su orden de rescate; si esto no
se determina con antelación, se desperdiciará un tiempo valioso
en salvar materiales de poco valor o bien, en discutir sobre qué se debe
rescatar primero.
El plan para enfrentar situaciones de desastre debe actualizarse periódicamente, porque el personal cambia constantemente (nombre, dirección, teléfono, etc.). Si el plan no se mantiene actualizado, posiblemente no ayude a manejar una situación de desastre en forma efectiva.
Para que una recuperación de emergencia sea satisfactoria, se necesita
fundamentalmente de:
a. Una respuesta inicial oportuna.
b. Un plan detallado frente a desastres.
c. Personal capacitado.
d. Una administración comprometida.
e. Una comunicación eficaz.
f. Decisiones rápidas e informadas.
Entre los métodos principales de secado, se hallan:
1. Secado al aire
Resulta más adecuado para grupos pequeños de libros y documentos
húmedos o ligeramente mojados. Es un método barato, porque no
requiere de equipos especiales, pero exige mucha mano de obra. El ambiente debe
ser limpio, seco y ventilado, debe tener un intercambio de aire constante, la
temperatura debe ser inferior a 20º C y la humedad, menor del 50%; de lo
contrario es probable que desarrollen moho y que la distorsión sea extrema.
El aire debe circular en todo momento; esto se obtiene con la instalación
de ventiladores en la zona de secado para acelerar el proceso y reducir el crecimiento
del moho.
Si los materiales se secan en el exterior debe recordarse que la una prolongada
exposición a la luz solar directa puede decolorar las tintas y acelerar
el envejecimiento del papel. Los ventiladores no deben dirigirse directamente
a los documentos que se están secando. Es necesario intercalar hojas
absorbentes cada cierto número de páginas, comenzando por el final
del libro y dando vueltas las páginas con cuidado. Intercalar hojas con
papeles porosos es útil, aun antes del secado por congelamiento, porque
extrae la humedad existente y acelera el secado total. Se deben cambiar las
hojas intercaladas, girando completamente el libro cada vez que se ejecute la
tarea. Cuando el libro se encuentre seco pero frío al tacto, se cierra
y se coloca plano sobre una mesa u otra superficie horizontal y se sostiene
con un peso ligero.
No se debe intentar secar con este método, libros impresos en papel estucado, porque, en la mayoría de los casos, la única posibilidad de salvarlos radica en congelarlos, mientras se encuentran mojados y secarlos por congelación al vacío. Se debe revisar, a menudo, si existe crecimiento de moho, mientras se secan los libros. Se puede disponer de una sala con aire acondicionado, capaz de mantener una humedad relativa constante de 25 a 35 % y una temperatura entre 10 y 18º C. Entre las desventajas del secado al aire están la intensidad del trabajo, la continuación del proceso de distorsión y las manchas producidas por el agua y la eventualidad de que prolifere el hongo, aun después que los materiales parezcan secos.
2. Deshumidificación.
Se realiza mediante la colocación de grandes deshumidificadores comerciales en el edificio, con todas las colecciones, los equipos y los muebles en su lugar.
3. Secado por congelación.
Los materiales se colocarán en el congelador lo antes posible después de haberse mojado. Se debe mantener una temperatura no superior a los 23º C en el congelador. Los documentos se deben poner dispersos en el congelador para que se sequen más rápido.
4. Secado Thermalina o criogénico.
Fue creado para abordar la dificultad de secar grandes cantidades de libros raros, encuadernados en cuero o pergamino; nunca distorsiona los materiales. Para esta clase de secado, se emplean congeladores de aire forzado a temperaturas muy bajas.
5. Secado por congelación al vacío.
Para lograr el secado, se colocan los libros y documentos congelados en una cámara al vacío. Se extrae el aire, se introduce una fuente de calor y las colecciones, secadas a temperatura inferior a 0º C, permanecen congeladas.
6. Secado térmico al vacío.
Se extrae el aire, se introduce calor y los materiales se secan justo por sobre los 0º C, así permanecen húmedos mientras se secan. En este caso, es necesario reencuadernar y volver a colocar los libros en estuches, así como aumentar las estanterías y el espacio de almacenamiento.
Las fotografías se deterioran en el agua con rapidez. Los hongos pueden crecer en 48 horas bajo una humedad relativa de 60% y una temperatura de 21º C. A menudo, ellos causan manchas permanentes y otros daños a las fotografías. Por estas razones, es necesario que las fotografías se sequen tan pronto como sea posible. Si no se pueden secar deberán ser congeladas.
1. Secado al aire.
Las fotografías pueden secarse al aire, si se dispone de personal espacio y tiempo. Se deben esparcir las fotografías para que se sequen, con la imagen hacia arriba y colocándolas, en forma plana, sobre un material absorbente (papel secante, toallas de papel); los ventiladores aceleran el proceso de secado y minimizan el riesgo de crecimiento de hongos. Los negativos deben secarse en posición vertical. Puede colocarse en una cuerda sosteniéndolos con sujetadores en sus bordes. Las fotografías pueden enrollarse durante el secado. Estas pueden aplanarse posteriormente.
2. Congelación.
Si no es posible secar las fotografías al aire, congélelas. Envuelva o intercale papel encerado entre las fotografías antes de congelarlas. Intercale o envuelva las fotografías individuales o grupos de ellas antes de congelarlas con poliéster no tejido o con papel encerado. Esto facilitará separarlas cuando sean tratadas posteriormente.
3. Secado de fotografías congeladas.
El mejor método es que se deshielen, para luego dejarlas secar al aire. Las fotografías pueden secarse por congelación al vacío, en este proceso no ocurre deshielo. Las placas de vidrio de colodión nunca deben secarse por congelación.
3. Rescate de diapositivas.
Las diapositivas pueden enjuagarse y sumergirse en una mezcla de agua y algún producto limpiador de diapositivas y luego secarlas al aire. Lo ideal es que las diapositivas se saquen de sus marcos para que se sequen y luego se monten de nuevo. Consulte a un conservador experimentado.4,5,8,9
El moho es él termino común para describir el crecimiento de
hongos, es una de las causas de daño más serias y menos considerada
en los materiales de bibliotecas, archivos y museos. Aunque el moho aparezca,
a veces, en unos pocos objetos de una colección, con frecuencia perjudicará
muchos objetos dentro de un lugar específico. Las temperaturas altas,
la falta de circulación de aire, la escasez de luz y el polvo acumulado
ayudan y aceleran el crecimiento de moho una vez germinado, pero solamente una
humedad relativa alta puede iniciar y sostener el crecimiento del moho.
Ante la aparición del moho, se debe:
a) Averiguar que está provocando el crecimiento de hongos, conocer la
causa del problema, de modo que se pueda evitar que surja en colecciones aún
no afectadas.
b) Tomar las medidas necesarias para modificar el ambiente, de manera tal que
no se promueva el crecimiento de hongos.
c) Establecer precauciones para el personal y otras personas que trabajen con
objetos contaminados por hongos, consulte un micólogo para identificar
las especies de moho presente. Si hay hongos tóxicos, no intente rescatar
usted mismo los materiales. Si no se observan hongos tóxicos, las colecciones
pueden rescatarse en la misma institución, pero, al manipularlo, como
se dijo anteriormente es necesario que las personas usen guantes y ropa plástica
desechable, además de una máscara protectora.
d) Aíslar los materiales afectados para reducir la dispersión
de las esporas y proteger al personal. Durante brotes pequeños, coloque
temporalmente los materiales en bolsas de plástico y trasládelos
a un lugar seco; no deben permanecer en bolsa una vez que han llegado a un área
limpia, porque ello crea un microambiente que puede fomentar un mayor crecimiento
de hongos. En caso de un brote de hongos de grandes dimensiones, declare en
cuarentena el lugar afectado y pida ayuda profesional fuera de la institución
inmediatamente.
e) Empezar a secar los materiales.
Entre los principios básicos del rescate, se encuentran:
a) Reducir la humedad: Disminuir la humedad, para evitar brotes de hongos.
b) Considerar los riesgos para la salud: algunas especies de hongos, pueden
causar enfermedades graves o aun ser letales en las personas susceptibles e
incluso, entre quienes no lo son.
c) Secar o congelar las colecciones, si están húmedas; generalmente, los hongos crecen sobre los materiales mojados en unas 48 horas y, a veces, antes. Si usted no consigue secar el material afectado dentro de ese tiempo, es conveniente congelarlo.
Así, no se matan los hongos pero se evita un mayor crecimiento hasta
tener la oportunidad de secar y limpiar el material.
f) Secar y limpiar minuciosamente la sala o salas donde ocurra un brote de
hongos. Esto lo puede hacer usted mismo. Los estantes y pisos se deben se deben
limpiar con una aspiradora de líquidos/polvo con una solución
fungicida. Déjelos secar por completo antes de volver a colocar los materiales.
Si permanece un olor a humedad en la sala, puede colocar envases abiertos de
bicarbonato.
g) Devolver los materiales al área afectada. Haga esto sólo después
de haber limpiado cuidadosamente la zona e identificado y tratado la causa del
brote de hongos.
h) Tomar las medidas necesarias para evitar un nuevo crecimiento de hongos.
Registre diariamente la temperatura y la humedad relativa. Es importante mantener
la humedad a menos del 55%, la temperatura no debe sobrepasar los 20º C.
Se deben revisar frecuentemente las zonas propensas, asegurándose de
que no se produzca un nuevo crecimiento de hongos. Mantenga lo mas limpia posible
las áreas donde se almacenan y usan las colecciones. Las ventanas deben
mantenerse cerradas para impedir que entren las esporas activas, las plantas
vivas en las zonas de almacenamiento o de uso de las colecciones también
son fuentes de esporas. Someta las nuevas adquisiciones a cuarentena por algunos
días, y verifique que no presenten signos de contaminación por
hongos. Evite almacenar las colecciones en zonas potencialmente húmedas
o en lugares donde pueden acontecer accidentes con agua. Confeccione un plan
para desastres, que prevenga algunos accidentes y presente estrategias destinadas
a enfrentar lo inevitable con rapidez y eficacia.4,5,8,9,10
Se recomienda:
a) Utilizar guantes de algodón o de goma para impedir el contacto directo
de la piel con los elementos nocivos.
b) Emplear bata de laboratorio, delantal o vestido completo (con pantalones
de algodón o material lavable), deben reservarse para uso exclusivo de
este trabajo, porque es muy fácil transportar, entre la ropa, plagas
invisibles de un lugar a otro de la institución.
c) Utilizar máscara para la protección de la cara (boca y orificios
nasales).
d) Emplear gafas industriales para la protección de los ojos.
e) Lavarse las manos y la cara después de terminar la sesión,
después de haberse quitado la ropa de trabajo y antes de comer, beber
y, en especial, antes de fumar.
f) No programar sesiones de más de cuatro horas de limpieza al día,
hay que darle al organismo la oportunidad de recuperarse entre una sesión
y la siguiente.11
Se debe elaborar un plan que abarque todos los trabajos de reprografía
que se deben realizar para conseguir que los materiales no se reproduzcan de
forma innecesaria, que no se dañen o se vuelvan a reproducir al cabo
de cierto tiempo, que los procedimientos utilizados sean seguros, y que se apliquen
por un personal cualificado. El plan establece:
a) Quién decide si un libro se copia o no y en qué momento del
proceso se toma la decisión.
b) Si el proceso de copia originará una copia matriz de la cual pueden
hacerse otras copias o que pueda utilizarse como matriz de archivo.
c) Qué tipo de restricciones deben aplicarse a los documentos que no
pueden copiarse y los procesos que sí pueden utilizarse.
d) Quién estará facultado para hacer las copias.
Los volúmenes encuadernados se deben manejar con cuidado, así
como evitar presiones inadecuadas en el lomo, si existe algún tipo de
riesgo, no se deben fotocopiar. En el caso de materiales valiosos, se hará
una copia maestra para facilitar la reproducción de futuras copias, sólo
se realizara por los empleados encargados de esta actividad en la institución,
nunca por investigadores. Las máquinas más apropiadas son las
que tienen las superficies de copiado en el borde u otras características
que permiten copiar una página con el libro abierto sólo a 90º
en lugar de 180º. El lomo de un libro nunca debe presionarse con la mano
o la tapa de la fotocopiadora para asegurar una imagen de buena calidad.
La permanente popularidad de la microfilmación de preservación se debe a que es muy práctica. Cuando se crea y se almacena según los estándares nacionales, puede tener una expectativa de vida de 500 años o más.
No es aconsejable realizar exposiciones permanentes dentro de la biblioteca,
que supongan una continua exposición de determinados ejemplares de la
colección, a no ser que se realicen en condiciones que consideren la
vida del objeto y la necesidad de evitar cualquier tipo de daño a una
página o ilustración. En cualquier exposición, debe prestarse
atención particular a:
a) La seguridad de la exposición.
b) El montaje de la exposición y su instalación física.
c) El clima dentro de las vitrinas, que debe controlarse con un equipo adecuado.
Si se exhiben los documentos por periodos muy largos, es necesario dar vueltas
frecuentemente a las páginas para evitar los deterioros y el sufrimiento
de páginas o encuadernaciones. Se deben usar copias, siempre que sea
posible, no se debe mostrar en forma permanente un documento valioso.
Los niveles de luz deben mantenerse tan bajo como sea posible, no se debe colocar lámparas dentro de las vitrinas, asegurarse que las vitrinas y marcos estén cerrados, sellados y elaborados con materiales que no perjudiquen los objetos exhibidos. No se deben exhibir volúmenes en posición vertical.
A. Información institucional
Nombre de la institución ___________________________________________
Fecha de culminación o de actualización del plan_________________________
Fecha de la próxima actualización ___________________________________
Lista de los lugares donde se archiva esta planilla (dentro y fuera del local).
_____________________________________________________________
_____________________________________________________________
Empleados a los que se debe llamar en caso de desastre.
Nombre _____________________Cargo_________________Teléfono_______________ Responsabilidad particular específica
J' administrativo________________________________________________
Conservador __________________________________________________
Catalogador ___________________________________________________
Otro_________________________________________________________
Miembros del equipo de recuperación de la institución:
Nombre_________________ Teléfono particular______________________
____________________________________________________________
____________________________________________________________
____________________________________________________________
¿Qué empleados poseen una copia del plan?
____________________________________________________________
____________________________________________________________
____________________________________________________________
B. Servicios necesarios de emergencia
Servicio/ Empresa/ nombre del contacto/No. telefónico.
Bomberos ________________________________________________
Policía ___________________________________________________
Ambulancia ________________________________________________
Defensa Civil _______________________________________________
Emergencia computacional _____________________________________
Servicios básicos
- Electricidad _____________________________________________
- Gas ___________________________________________________
- Teléfono ________________________________________________
- Agua___________________________________________________
- Otros ___________________________________________________
C. Equipos para emergencias existentes en la institución
(enumerar las ubicaciones y adjuntar planos de planta con las ubicaciones marcadas).
1. Llaves __________________________________________________
2. Servicios principales ________________________________________
a) Interruptor principal eléctrico __________________________________
b) Válvula principal de agua ______________________________________
c) Cierre principal del gas________________________________________
3. Extintores _________________________________________________
a) Madera, papel, combustibles ___________________________________
(Tipo A)
b) Gasolina y líquidos inflamables____________________________________
(Tipo B)
c) Electricidad _________________________________________________
(Tipo C)
d) Todo tipo de incendio común ________________________________
(Tipo ABC)
4. Linternas ______________________________________________
5. Radio de pilas __________________________________________
6. Juego de herramientas (martillo, _____________________________
alicates, destornillador, etc.)
7. Escobas y palas _________________________________________
8. Trapeador, cubo, esponja __________________________________
9. Ventiladores portátiles _____________________________________
10. Delantales de goma o plástico ______________________________
11. Guantes (cuero, goma) ___________________________________
12. Espacio para el secado ___________________________________
D. Suministros de emergencia en la institución
(enumerar las ubicaciones y adjuntar planos de planta con las ubicaciones marcadas).
1. Maletín de primeros auxilios ___________________________
2. Toallas de papel ____________________________________
3. Bolsas plásticas de basura_____________________________
4. Papel absorbente ___________________________________
E. Lista de verificación diaria
Lo siguiente se debe revisar durante los procedimientos de apertura y cierre
Sí / No
Llaves seguras e identificadas __________
Cerradas las puertas que deben estar cerradas con llave __________
Equipo de vigilancia funcionando__________
Olores o ruidos inusuales__________
Evidencia de filtración de agua (muros, pisos, etc.) __________
F. Lista de verificación semanal
Sí / No
Números de emergencias colocados en todos los teléfonos __________
Extintores al día y operativos__________
Informe de incidencias revisado__________
Llaves identificadas __________
Linternas operativas __________
Radio de pilas operativo __________
H. Prioridades de rescate
Compile una lista sobre qué debe rescatarse en primer lugar cuando suceda
un desastre, en cada departamento, área y oficina. Considere lo siguiente
al establecer las prioridades.
¿ Es vital el objeto para las operaciones permanentes de la institución?
¿ Puede reemplazarse el objeto?
¿ El costo de reemplazar el objeto sería superior o inferior al costo de restaurarlo?
¿ Se encuentra el objeto en otro formato u otra colección?
¿ Posee el objeto alta o baja prioridad en la colección?
¿ Requiere el objeto atención inmediata debido a su composición (papel estucado, vitela, tintas solubles en agua)?
I. Procedimientos
Compile y adjunte una lista detallada de los procedimientos que deben seguirse
en caso de desastre. Tales procedimientos deben ajustarse a las necesidades
y colecciones de su institución en particular.
Planilla de instrucciones para emergencias
Esta planilla debe contener, en breves pasos de fácil lectura, todas
las instrucciones a seguir en caso de que una emergencia afecte las colecciones.
Se deben colocar copias de ella cerca de todos los teléfonos de los trabajadores.
Todo el personal debe recibir instrucciones respecto a su uso.
A continuación se exponen ejemplos de algunos de los elementos que podría
incluir.
Incendio
1. Llamar a los bomberos /Teléfono __________
2. Ayudar a evacuar el edificio
3. Avisar a:
Jefe de respuesta ante desastres /Teléfono __________
Administrador /Teléfono __________
Director de la Biblioteca /Teléfono __________
Agua
1. Llamar a:
Jefe respuesta ante desastres/ Teléfono __________
Anexo II. Guías para determinar las necesidades de conservación
en bibliotecas y archivos.
A continuación se ofrecen una serie de formularios que sirven de guía
para evaluar el edificio de la biblioteca, así como para conocer las
condiciones de almacenamiento del depósito, los estantes y las colecciones
(Tomado de: Patkus B. Assessing preservation needs: a self-survey guide. Massachussets:
Northeast Document Conservation Center 2003 y de Cunha GM. Métodos de
evaluación para determinar las necesidades de conservación en
bibliotecas y archivos: Un estudio del RAMP con recomendaciones prácticas.
París: UNESCO, 1988.
Las respuestas a estas preguntas facilitan evaluar las necesidades de conservación
en las instituciones.
Se notan signos de deterioro -por ejemplo, grietas, torceduras, tejas deterioradas?
5. ¿Qué edad tiene el techo? (La mayoría de los materiales
modernos de techado tienen una vida útil estimada de no más de
20 años).
6. ¿Hay signos o evidencias de roedores, insectos o moho?
a. Si se emplean luces fluorescentes, ¿se encuentran equipadas para
filtrar la luz ultravioleta?
b. ¿Se apagan las luces de las áreas donde se almacenan las colecciones
cuando estas no se encuentran en manos del personal o los usuarios?
A. Temperatura y humedad relativa
B. Contaminación
C. Iluminación
D. Insectos, roedores, humedad
E. Fuentes de agua
F. Seguridad
G. Protección contra incendios
H. Mobiliario
Evaluación de las necesidades y condiciones de las colecciones.
A. Evaluación de las prioridades
Las siguientes preguntas pueden ayudar a la institución a valorar sus
prioridades:
B. Evaluación de las condiciones generales de las colecciones
C. Prácticas de almacenamiento y manipulación: libros
Procedimientos para la colocación en estantes
Procedimientos de manipulación
Limpieza
Etiquetas
Y se debe considerar:
Robos
Incendios
Desastres
Formularios
Formulario A
Edificio
Fecha
Arquitectura
Materiales predominantes en la construcción
Estado exterior
Techo
Control climático
Aire acondicionado
Control de la humedad
Seguridad del edificio
Alarma contra intrusos
Puertas
Ventanas
Control de llaves
Seguridad contra incendios
Alarma contra incendios
Extintores portátiles
Formulario B
Condiciones de almacenamiento y de las áreas de exhibición
Ubicación
Local
Largo
Ancho
Alto
Temperatura en ºC
Humedad relativa %
Contaminantes
Limpieza
Contenido del local
Características
Iluminación
Natural
Artificial
Control UV
Sistema de aire acondicionado
Control de la humedad
Seguridad general
Robo y vandalismo
Peligro de incendios
Por electricidad
Otros
Riesgos hídricos
Plomería
Goteras
Otros
Evidencia de
Humedad extrema
Temperatura extrema
Salideros
Insectos
Roedores
Moho
Deterioro por iluminación
Formulario C
Estado de las colecciones
Nombre de la colección
Tipo de material
Características de archivo
Estado de la colección
a) Aspecto
Uso y desgaste
Suciedad profunda y superficial
Manchas
b) Daños por acidificación
PH del papel
Decoloración
Fragilidad
c) Daños por fungosidad
Esporas de moho
Manchas de humedad
d) Daños ocasionado por insectos
e) Daños ocasionado por roedores
f) Daños por infiltraciones
g) Daños ocasionados por luz
Condiciones de almacenamiento
Estante
Madera
Metal
Entorno
Temperatura inadecuada
Humedad inadecuada
Excesiva exposición a la luz
Actividad biológica
Excesiva contaminación o exposición al polvo
Marque con un círculo
Luz artificial o natural
Insectos Roedores Moho
Limpieza buena mala
Estado
---- Superficie sucia
---- Manchas
---- Decoloración
---- Encuadernación defectuosa
---- Otros
Recibido: 18 de octubre del 2004
Aprobado: 3 de noviembre del 2004.
Lic. Arelys Borrell Saburit
Biblioteca Médica Nacional
Calle 23 esq. N, El Vedado.
Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana.
CP 10 400, Cuba.Correo electrónico: borrell@infomed.sld.cu
1
Licenciada en Información Científico - Técnica y Bibliotecología.
Biblioteca Médica Nacional.
2 Técnico en Información Científico
- Técnica y Bibliotecología. Biblioteca Médica Nacional.
Ficha de procesamiento
¿Cómo citar esta contribución según el estilo Vancouver?
Borrell Saburit A, Cueto González AE, Castillo Navarrete D, Mazorra Fernández
Y Lineamientos para la conservación de documentos en la Biblioteca Médica
Nacional de Cuba. Acimed 2004; 12(5). Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol12_5_04/aci12504.htm
Consultado: día/mes/año.
Términos sugeridos para la indización
Según DeCS 1
BIBLIOTECAS MÉDICAS; PROTECCIÓN; CUBA
LIBRARIES, MEDICAL; PROTECTION; CUBA
Según DeCI 2
BIBLIOTECAS MÉDICAS; COLECCIONES; RECURSOS DE INFORMACIÓN; CONSERVACIÓN
DE DOCUMENTOS/métodos; CUBA
LIBRARIES, MEDICAL; COLLECTIONS; INFORMATION RESOURCES; DOCUMENTS CONSERVATION/methods;
CUBA
1 BIREME. Descriptores en Ciencias de la Salud
(DeCS). Sao Paulo: BIREME, 2004.
Disponible en: http://decs.bvs.br/E/homepagee.htm
2 Díaz del Campo S. Propuesta de términos
para la indización en Ciencias de la Información. Descriptores
en Ciencias de la Información (DeCI). Disponible en: http://cis.sld.cu/E/tesauro.pdf