Lic. José Antonio López Espinosa1
Se realiza un sucinto recorrido en el tiempo por los momentos en se produjeron
las obras de referencia médicas, que constituyen los antecedentes de
las actuales bases de datos y demás recursos electrónicos disponibles
gracias a la aplicación de las nuevas tecnologías de la información
y la comunicación. Se citan y explican los contenidos de los documentos
de este tipo, considerados más relevantes a nivel internacional; así
como los de aquellos que protagonizan la historia de la sistematización
de la bibliografía médica cubana. Con este artículo, redactado
en forma de breves apuntes, se trata de contribuir a que se otorgue el reconocimiento
que merece la labor de quienes fueron los precursores de las obras de referencia
en formato electrónico, que forman parte y son un componente importante
de la actual biblioteca virtual de salud; a la vez que dotar a los profesionales
de la información de otra posibilidad para enriquecer su cultura y asesorarlos
en su empeño de brindar más y mejores servicios.
Palabras clave: Sistematización, bibliografía médica, Cuba.
A overview of the moments in which the medical reference works regarded as the basis of the present database and electronic resources available because the new technologies of communication and information is offered. The content of this type of documents considered relevant outdoors as well as those that took part of the history of Cuban Medical bibliography systematization is quoted and explained. This article is aimed at acknowledging the work of those people that become precursors of electronic format reference works that are an important part of health virtual library and also to give another possibilities to widen the culture of information professionals and advise them to give more and better services.
Key words: Systematization, medical bibliography, Cuba.
En la actual era de la información se cuenta con numerosas herramientas
para la búsqueda y obtención de referencias en forma de localizadores
de información o de bases de datos bibliográficas, terminológicas,
numéricas y a texto completo en formato electrónico y disponibles
en Internet, que posibilitan el acceso rápido y ágil a las fuentes
primarias, orientan a los usuarios en su búsqueda y les facilitan su
localización, selección y recuperación.
No hay duda que éstos y otros muchos recursos hoy día existentes,
unidos a los tradicionales servicios de lectura en sala, préstamo circulante
e ínterbibliotecario, consulta oral y documental y a los surgidos con
posterioridad como la formación y la educación de usuarios, la
diseminación selectiva de información y la cosultoría metodológica,
entre otros, ofrecen cada vez mayores posibilidades a los actuales sistemas
de información para que puedan agregar valor a su gestión y cumplir
su función ostensible con un mayor nivel en lo tocante a calidad y cantidad.
Sin embargo, ante tales adelantos, no se debe olvidar que mucho antes de que surgieran y se sometieran a explotación las nuevas tecnologías en beneficio de la información y la comunicación, hubo cierto número de individuos en el mundo que consagraron su existencia a sistematizar de diversas maneras y bajo diferentes condiciones la información legada por sus antepasados desde épocas lejanas. Por ello se pretende con este artículo de revisión de corte histórico, en el que se hace en forma de apuntes un conciso recorrido por la historia de la sistematización de la bibliografía médica, contribuir a que se interprete el merecido reconocimiento a la labor de esos precursores de las obras de referencia en formato electrónico que hoy forman parte de la biblioteca virtual de salud, a la vez que proporcionar a los profesionales de la información una posibilidad más de enriquecer su cultura y de asesorarlos en su empeño de brindar más y mejores servicios.
El primer intento que se conoce fue realizado a escala universal con el objetivo
de lograr una bibliografía médica confeccionada sistemáticamente,
se remonta a 1715, año en el que James Douglas (1675-1742) dio
a conocer su Bibliographiae anatomicae specimen,1
aunque no se puede dejar de recordar el significado de la bibliografía
general de Conrad Gesner (1516-1565) titulada Bibliotheca universalis,
sive catalogus omium scriptorum locpletissimus, in tribus linguis, Latina,
Graeca et Hebraica, publicada en tres volúmenes de 1545 a 1555,2
que hizo a William Osler (1849-1919) considerar a su autor como el "padre
de la bibliografía". En realidad Gesner fue merecedor de
este reconocimiento, si se tiene en cuenta que su obra fue para Osler
un paradigma de su Bibliotheca Osleriana, la cual salió a la luz casi
cuatro siglos después y probablemente sea la bibliografía más
completa y mejor anotada en la historia de la Medicina.
Albrecht von Haller (1708-1777) compiló en principio cuatro grandes
bibliografías independientes sobre Botánica, Anatomía,
Cirugía y Medicina general y con ellas conformó luego otros tantos
volúmenes, que llegaron a constituir en su conjunto la obra de referencia
más completa de su tiempo. Baste decir que llegó a contener la
clasificación analítica de más de 52 000 publicaciones
de todos los países.3
El Repertorium bibliographicum de Ludwig Friedrich Theodor Hain
(1781-1836), publicado en dos volúmenes entre 1826 y 1838, es un índice
alfabético de autores de 16 299 incunables.4
Basado originalmente en el contenido de la Hofbibliothek de Munich, se
hizo aún más útil cuando W. Copinger publicó
entre 1895 y 1902 un suplemento en tres volúmenes, con la adición
de 6 619 entradas y la corrección de 7 000 anotaciones originales. Este
repertorio fue por mucho tiempo la bibliografía más exhaustiva
acerca de los primeros libros impresos.
Handbuch der Bücherkunde für die aeltere Medicin de Johann
Ludwig Choulant (1791-1861), dado a la publicidad en 1828,5 se considera
uno de los listados más importantes de los trabajos impresos de los médicos
escritores de la Antigüedad. El Medicinisches Schrftsteller-Lexicon
de Adolph Carl Peter Callisen (1787-1866) en 33 tomos publicados entre
1830 y 1845, es una voluminosa bibliografía en la que se brinda una visión
completa de la literatura médica desde 1750 hasta 1830 aproximadamente.6
El español Antonio Hernández Morejón (1733-1836)
logró hacer una importante compilación de la bibliografía
médica de su país, divulgada en siete volúmenes en el decenio
1842-1852 con el título Historia bibliográfica de la medicina
española.7 Años más tarde,
Charles Jacques Brunet (1780-1867) lanzó su Manual du libraire
et de l' amateur des livres, una útil fuente de información
referencial acerca de los escritos médicos de autores franceses.8
Durante 58 años (1867-1925), la Real Sociedad de Londres compiló
y publicó su Catalogue of scientific papers, un catálogo
con entradas por autores de todos los documentos científicos importantes,
incluidos los de ciencias médicas, producidos durante el siglo XIX.9
Al igual que el español Hernández Morejón y el
francés Brunet se consagraron a compilar la bibliografía médica
de sus respectivas naciones,7,8 el estadounidense
Samuel David Gross (1805-1884) hizo lo suyo en este sentido con su abarcadora
History of American medical literature from 1776 to the present time,
que vio la luz en 1876.10
Toca ahora hacer mención al Index Medicus. A monthly classified
record of the current medical literature, cuyos primeros 21 volúmenes
desde 1879 hasta 1999 fueron compilados bajo la supervisión de John
Shaw Billings (1838-1913) y Robert Fletcher (1823-1912).11
Una segunda serie de esta obra, editada por Fletcher y Fielding Hudson Garrison
(1870-1935), se vio entre 1903 y 1920 (volúmenes 1-18) y una tercera,
editada por Garrison, apareció de 1921 a 1927 (volúmenes
1-6). En 1927 el Quarterly Cumulative Index to Current Medical Literature,
del cual había ya 12 volúmenes, que abarcaron desde 1916 hasta
1926, se fusionó con el Index Medicus para formar el Quarterly
Cumulative Index Medicus, que ha representado el más completo y exacto
de la totalidad de índices producidos hasta ahora sobre la bibliografía
médica que se genera en el mundo.
La Incunabula médica de Sir William Osler, dada a conocer en
1923,12 comienza con un ensayo del autor, en
el que este demuestra la influencia de la aparición de la imprenta en
el desarrollo de la Medicina en la Edad Moderna. A este ensayo se agrega una
lista descriptiva de 217 libros de Medicina impresos entre 1467 y 1480.
En párrafos anteriores se había hecho referencia a la Biblioteca
Osleriana, a la cual sirvió de paradigma la obra de Conrad Gesner.2
Esta enorme bibliografía de más de 7 500 títulos dada a
la estampa en 1929, está basada en el catálogo de la biblioteca
privada de Osler, revela el carácter de su autor mejor que cualquiera
de sus escritos y representa un monumento a su memoria. Procede también
reiterar que probablemente sea esta la bibliografía médica más
completa y mejor anotada de todas las confeccionadas hasta ahora.13
Fielding H. Garrison, el mismo que participó en la edición
de la segunda y de la tercera serie del Index Medicus,11
publicó en 1934 un artículo en el Bulletin of the Institute
of History of Medicine de Baltimore, contentivo de un amplio catálogo
de publicaciones periódicas de Medicina y de ciencias en general, producidas
durante los siglos XVII y XVIII.14
Ese mismo año se divulgó la World list of scientific periodicals
de la Universidad de Oxford, una lista de revistas científicas, muchas
de ellas de Medicina, editadas desde 1900 hasta 1933. Esta relación incluye
las abreviaturas normalizadas de las revistas y brinda el lugar de su localización
en bibliotecas de Gran Bretaña.15
Incunabula científica et medica. Short title list de Arnold Carl
Klebs (1870-1943), dada a la publicidad en 1938, contiene 3 000 ediciones
de 1 000 incunables16 y la Enciclopedia
of medical sources de Emerson Crosby Kelly (1899-1977), publicada
en 1948, es una valiosa lista de epónimos médicos y de fuentes
originales de la disciplina, presentados en orden alfabético con entradas
por autores.17
En 1951 salió a la arena periodística The great medical bibliographers
de John Farquar Fulton (1899-1970), donde se brindan detalles acerca de
la vida y la obra de los más connotados colaboradores a la bibliografía
médica de todas partes del mundo, hasta la primera mitad del siglo XX.18
Tres años después se dio a conocer The developmen of medical
bibliography, de Estelle Brodman (1914-?), un estudio histórico,
que incluye una relación de 255 bibliografías médicas producidas
a partir de 1500.19
Por último, vale hacer mención de la obra de John Ballard Blake y Charles Roos, publicada en 1967 bajo el título de Medical reference works 1679-1966; a selected bibliography, cuya primera versión contiene más de 2 700 citas con anotaciones de libros que abarcan desde 1679 hasta 1966.20 Es muy probable que sea ésta la obra de referencia sobre libros médicos de siglos anteriores con mayor posibilidad de ser consultada, en virtud de su abundancia material y su ampliación progresiva. En 1970 apareció un primer suplemento, compilado por M. V. Clark, que incluye el bienio 1967-1968. En 1973 se hizo un segundo suplemento y en 1975 un tercero, compilados ambos por J. S. Richmond, que comprenden desde 1969 hasta 1972 y desde 1973 hasta 1974, respectivamente. A partir de entonces, la National Library of Medicine de los Estados Unidos de América se ha encargado de continuar esas compilaciones y de registrarlas en sus bases de datos automatizadas, actualmente disponibles en línea, en disco compacto y en otros recursos que se han generado como resultado de la aplicación de la tecnología moderna a favor de la información y la comunicación.
Con la aspiración de divulgar algunas noticias bibliográficas
de la prensa médica en Cuba e inspirado en las que habían visto
la luz dos meses antes en el periódico satírico habanero La Sombra
acerca de la imprenta en la isla, el doctor Justino Valdés Castro
(1823-1895) hizo una corta reseña de algunos folletos, monografías
y traducciones producidos entre 1797 y 1863, así como de las revistas
médicas cubanas surgidas desde 1840 hasta 1875. Esta reseña, que
se publicó en octubre de 1877 en la revista Crónica Médico
Quirúrgica de La Habana,21 sirvió
a su vez de antecedente y motivación al doctor Eusebio Valdés
Domínguez para dar el primer paso en la labor de compilación
sistemática de la bibliografía médica nacional con su trabajo
titulado Algunos apuntes para una bibliografía médica cubana,
dado a la publicidad en dos partes en las entregas de enero y febrero de 1878
de la misma revista,22,23 En ese artículo
aparecen en orden cronológico 85 obras escritas por médicos cubanos
desde 1802 hasta 1877.
Luego de transcurridos cerca de 15 años, el médico español
residente en Cuba Manuel Pérez Beato dedicó grandes espacios
de su revista El Curioso Americano a describir 228 obras impresas en la isla
desde el establecimiento de la imprenta hasta 1840, de ellas 24 relacionadas
con la medicina, de las que no se había dado cuenta alguna con anterioridad
a 1892.24-35
En 1900 y 1903, el eminente oftalmólogo cubano doctor Juan Santos
Fernández Hernández (1847-1922) escribió tres artículos
para la Crónica Médico Quirúrgica de La Habana36-38
y otro más en 1905 para la Revista de Medicina y Cirugía de La
Habana,39 en los que brindó interesantes
datos, con breves comentarios en ciertos casos, sobre las revistas médicas
nacionales editadas de 1840 a 1902.
Otra figura excelsa de la Medicina cubana, el doctor Jorge Le Roy Cassá
(1867-1934), consagró gran parte de su tiempo, desde 1909 hasta pocos
años antes de su muerte, a compilar y a publicar bibliografías
personales de sus colegas.40-54 En 1914 redactó
también un artículo, en el que divulgó las citas de todos
los trabajos registrados en las páginas de Anales de la Academia de Ciencias
Médicas, Físicas y Naturales de La Habana en sus primeros 50 años
de circulación55 y en 1917 hizo otro,
donde reseñó por períodos históricos la aparición
de las revistas médicas que se produjeron en la isla entre 1840 y 1916.56
En este recuento merece párrafos de elogios el más grande de
los bibliógrafos de la América Latina durante la primera mitad
del siglo XX, el matancero Carlos Manuel Trelles y Govín
(1866-1951) quien, dentro de su vasto quehacer en este sentido, incluyó
un copioso material de bibliografía médica. En el Primer Congreso
Médico Nacional, que tuvo lugar en La Habana en 1905, presentó
un ensayo bibliográfico con más de 2 000 títulos de artículos,
libros, monografías y otros documentos de 800 autores, acompañados
por abundantes noticias biográficas y notas críticas, al que tituló
Bibliografía médico farmacéutica cubana (1707-1905). En
ese inventario, publicado en la Revista de Medicina y cirugía de La Habana,57
se incluyen citas de 65 revistas de Medicina, de tres de Farmacia, de ocho de
Odontología y de otras ocho publicadas por cubanos en el exterior; además
de 256 tesis doctorales, 140 de ellas defendidas en la Facultad de Medicina
de la Universidad habanera, 100 en la de París y 16 en las de New York
y Madrid.
Dos años después salió un pequeño folleto de 32
páginas con el título de Índices de la bibliografía
médico-farmacéutica cubana, editado en calidad de suplemento a
la entrega 24 de la Revista de Medicina y Cirugía de La Habana. En él
aparece la recopilación de los artículos registrados en los tomos
XI y XII de esa publicación.58 En su
libro Los ciento cincuenta libros más notables que los cubanos han escrito,
donde abordó las que a su juicio eran las principales producciones de
los cubanos en todos los ramos del saber hasta 1914, Trelles consignó
16 títulos relacionados con las ciencias médicas, en cada caso
con una breve anotación.59
En el segundo tomo de su Biblioteca Científica Cubana, publicada en
Matanzas en 1919, amplió el contenido de la ponencia que había
presentado 14 años antes en el Primer Congreso Médico Nacional.
Si en aquella ocasión dio cuenta de 2 000 títulos relacionados
con las ciencias médicas de 800 autores, en ésta citó un
total de 4 420 referencias de obras de 1 100 autores, distribuidas en 18 especialidades,
además de incrementar los datos para ilustrarlas.60
En la décimoquinta entrega de la Revista de Medicina y Cirugía
de La Habana de 1923, hizo una breve descripción del contenido de ocho
trabajos médicos hasta entonces muy poco conocidos o desconocidos, referidos
casi en su totalidad a la medicina cubana de los siglos XVII y XVIII.61
Tres años después se conoció su libro Contribución
de los médicos cubanos a los progresos de la Medicina,62 donde analizó
los descubrimientos, procedimientos, experimentos y técnicas puestas
en práctica en Cuba para enfrentar las enfermedades a partir del estudio
de las obras escritas por los médicos criollos hasta 1925.
A petición del doctor Octavio Montoro y Saladrigas (1891-1962),
Presidente del Séptimo Congreso de la Prensa Médica Cubana, celebrado
en La Habana en 1939, se dio a la estampa una reseña bibliográfica
acerca de las primeras revistas científicas dedicadas a la Medicina en
Cuba, con apuntes sobre aspectos formales y de contenido de las mismas y copias
fotostáticas de sus cubiertas.63 En
esta reseña, confeccionada por el doctor Mario Sánchez Roig
y titulada Bibliografía de la prensa médica cubana (1840-1885),
se brinda información acerca de 26 títulos surgidos en el período
mencionado.
En 1947 salió el Catálogo de los fondos de la Junta Superior
de Sanidad de la Isla de Cuba,64 obra escrita
por el doctor Osvaldo Morales Patiño, que contiene las fichas
bibliográficas de los documentos de la referida institución de
administración de la salud pública nacional, guardados en 39 legajos
y 23 libros en el Archivo Nacional de Cuba.
Entre los abundantes trabajos escritos por el doctor José López
Sánchez (1911 - 2004 ) a la memoria del gran científico cubano
Tomás Romay y Chacón (1764-1949), hay uno publicado en
1950 con el título de Tomás Romay en la Sociedad Económica,
en el cual el autor compiló todas las actividades relacionadas con el
sabio en esa corporación, luego de transcribirlas de las actas manuscritas
que forman parte de sus Libros de Acuerdos. Las actas, copiadas casi todas literalmente,
salvo algunas correcciones ortográficas de rigor, abarcan desde la aceptación
de la solicitud de ingreso de Romay como socio de número a la
Sociedad Económica de Amigos del País en enero de 1793, hasta
el acuerdo de redactar su elogio fúnebre en abril de 1949. Los títulos
dados a las actas, la mayoría originales del autor, se asignaron con
el fin de facilitar el conocimiento del asunto tratado en cada caso.65
Al doctor López Sánchez hay que agradecer también
haber sido el iniciador de la confección de índices por títulos
independientes de las revistas médicas cubanas, cuando en 1959 hizo un
inventario con entradas por autores de todos los artículos aparecidos
en las páginas de La Enciclopedia, revista que circuló durante
el trienio 1885-1887 con trabajos sobre Medicina, Farmacia, Agricultura, Física,
Química y ciencias naturales en general, gran parte de ellos salidos
de las plumas de las más representativas figuras de la época en
esas disciplinas.66
En 1970 salieron dos Cuadernos de Historia de la Salud Pública, en los
cuales aparecen recopiladas las noticias relativas a la Medicina en La Habana
durante la época en que no existía la prensa periódica
especializada. Para lograrlo, el doctor López Sánchez revisó
de modo cuidadoso las Actas Capitulares del Ayuntamiento de La Habana y extrajo
de ellas las noticias médicas, que luego agrupó y citó
en orden cronológico. A las notas reproducidas con respeto de la ortografía
original usada en las versiones trasuntadas les otorgó títulos,
lo cual representa un valor añadido que facilita la búsqueda y
recuperación de cada noticia a partir de un índice de nombres
y otro de materias ubicados al final de la obra.67,68
En el bienio 1974-1975 se publicó la compilación bibliográfica,
sistemáticamente organizada, de una de las más importantes revistas
científicas cubanas de todos los tiempos, que circuló de 1864
a 1958 con el título de Anales de la Academia de Ciencias Médicas,
Físicas y Naturales de La Habana. Esta compilación, hecha con
gran rigor metodológico por la bibliógrafa Zoe de la Torriente
Brau en colaboración con el doctor López Sánchez, es
una monumental obra que contiene 5 659 fichas bibliográficas de asuntos
vinculados a las ciencias médicas, físicas y naturales, resultantes
de la labor de 680 autores. La obra, publicada en dos tomos y titulada Anales
de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La
Habana (1864-1958) brinda, además de la información de su cuerpo
principal en las fichas antes mencionadas, otros útiles datos en sus
índices de nombres y de materias, presentados en orden alfabético.69,70
Otro importante aporte de estos autores a la sistematización de la bibliografía
médica nacional fue la recopilación cronológica de todas
las noticias sobre los médicos y la Medicina, divulgadas en publicaciones
de carácter popular, donde se incluyen desde las del Papel Periódico
de la Havana en 1790 hasta las del Diario de La Habana en 1848. El resultado
de este trabajo, titulado Bibliografía científica cubana (1790-1848)
y publicado en 1979,71 ha posibilitado conocer una etapa del desarrollo científico
del país muy poco transitada en el quehacer historiográfico y
ha salvado para el futuro información de períodos muy remotos
relacionada con las ciencias de la salud, en virtud del grado de deterioro de
las fuentes originales.
En 1982 salió a la arena periodística el Índice analítico
de la Revista Cubana de Administración de Salud, de la autoría
del bibliotecario Humberto Hedman Marrero y del doctor Francisco Rojas
Ochoa, en que se brinda una compilación de las citas de todos los
artículos registrados en las páginas de esa revista de 1975 a
1982.72
En un artículo que salió en 1984, la doctora Elena López
Serrano (1938-2000) relacionó 57 títulos de revistas médicas
editadas en Cuba entre 1840 y 1898.73 y, dos
años después, publicó en sendos folletos el Índice
de autores y materias del Repertorio Médico Habanero (1840-1843),74
la primera revista médica cubana, y el Índice de la Revista Médica
de la Isla de Cuba,75 título del que
sólo se produjeron ocho entregas de marzo a octubre de 1858.
En 1987 esta autora dio continuidad al trabajo emprendido por Hedman Marrero
y Rojas Ochoa,72 al dedicar un artículo
a los primeros diez años de circulación de la Revista Cubana de
Administración de Salud, donde realizó un análisiis crítico
de la misma y reunió en un índice de autores y materias todos
los trabajos divulgados en sus columnas durante ese período.76
A la doctora López Serrano se debe también el Índice
de autores y materias del Boletín de la Sociedad Cubana de Pediatría
y de la Revista Cubana de Pediatría, publicado en 1988 en dos partes
en los Cuadernos de Historia de la Salud Pública. Este trabajo, de 631
páginas de extensión, contiene 5 443 referencias con entrada por
autores de todos los artículos que aparecieron en las páginas
del Boletín de la Sociedad Cubana de Pediatría desde 1929 hasta
1945 y de la Revista Cubana de Pediatría desde 1946 hasta 1988, además
de un índice auxiliar de materias para posibilitar la recuperación
ágil de información por temas.77,78
El endocrinólogo José Ricardo Güell González
y la especialista en Información Lidia Martín Pérez
recopilaron los trabajos sobre Endocrinología, publicados entre 1960
y 1980 por científicos cubanos dedicados a esa disciplina, tanto en revistas
nacionales y extranjeras como en libros. Como resultado de esa investigación,
se hizo pública en 1992 la obra titulada Índice cubano de Endocrinología
1960-1980, con un total de 617 citas, entre las que los autores incluyeron además
54 tesis de grado de la especialidad realizadas durante ese período en
el Instituto Nacional de Endocrinología.79
Desde Miami, el doctor César Mena Serra dedicó parte de
un capítulo de su libro publicado en 1993 con el título de Historia
de la medicina en Cuba, en el que narra los antecedentes de la prensa médica
y hace un esbozo acerca de la introducción y el desarrollo de la imprenta
en la isla, a facilitar la búsqueda de datos relativos a las revistas
cubanas del siglo XIX, con una lista de títulos localizados en bibliotecas
de los Estados Unidos de América, 35 de ellos sobre las ciencias médicas
y varios de los cuales no existen ya en el territorio nacional.80
Un año después salió el índice de autores, materias
e información gráfica de los Cuadernos de Historia de la Salud
Pública (1952-1992), de la doctora Elena López Serrano,
quien esa vez plasmó lo acontecido en las páginas de dicha publicación
en sus primeros 40 años de vida, mediante la agrupación sistemática
por autores de 658 referencias y un índice de materias que remiten a
todos los trabajos que se registraron en ella en ese período. A ellos
añadió un índice de información gráfica con
520 fotos y grabados de personalidades, grupos, medallas, hospitales, asilos
y otros contenidos de carácter gráfico registrados en los 76 volúmenes
que incluyó en su estudio.81
En 1995, especialistas del Centro Nacional de Información de Ciencias
Médicas comenzaron a publicar en forma de índices la producción
de revistas de diversas disciplinas médicas. Así aparecieron ese
año el Índice acumulativo de la Revista Cubana de Medicina General
Integral (1985-1994), con 496 fichas bibliográficas de otros tantos artículos
publicados en ella en sus 10 primeros años de circulación y sus
correspondientes secciones de autores y temas para facilitar la búsqueda
de la información por ambas vías;82
el Índice analítico de la Revista Cubana de Salud Pública
(1988-1993), que abarca desde que la publicación salió con ese
título en sustitución del de Revista Cubana de Administración
de Salud hasta 1993;83 y la Compilación
de los trabajos publicados en la Revista Cubana de Alimentación y Nutrición
(1987-1994), con el producto de sus ocho primeros años de vida;84
los dos últimos con igual estructura que el primero de los mencionados
al principio de este párrafo. En 1996 estos especialistas publicaron
La primera década de la Revista Cubana de Ortopedia y Traumatología,
con un índice cronológico, uno de autores, otro de instituciones
y otro de materias, referentes a todos los artículos aparecidos en ella
durante su primer decenio85 y, en 1997, el
Balance de la Revista Cubana de Medicina General Integral (1995-1996), con las
citas, autores y temas relativos a los trabajos divulgados en sus columnas en
el bienio reflejado en el título.86
En 1998 salió la Compilación de los artículos publicados
en la Revista Cubana de Hematología, Inmunología y Hemoterapia
(1985-1997), obra del licenciado Omar A. Piñero Fernández,
del Instituto Nacional de Hematología e Inmunología, donde también
se presenta una sección bibliográfica, una temática y otra
de autores en relación con lo que produjo esa revista en sus primeros
13 años.87
Del licenciado Reinaldo Rodríguez Camiño resultan los
tres trabajos de este tipo que vieron la luz en 1999, a saber, el Índice
acumulativo de la Revista Cubana de Higiene y Epidemiología (1975-1996),88
el Índice acumulativo de la Revista Cubana de Investigaciones Biomédicas
(1982-1997)89 y el Índice acumulativo
de la Revista Cubana de Enfermería (1985-1997),90
preparado este último en colaboración con la licenciada Iraida
Rodríguez Luis. Estos dos especialistas del Centro Nacional de Información
de Ciencias Médicas, agregaron valor a su labor de compilación
en el caso de la Revista Cubana de Enfermería, ya que cada cita del índice
cronológico principal aparece acompañado de un resumen que complementa
la información de carácter referativo, contenida en los índices
auxiliares de autores personales e institucionales y en el índice de
materias, también presentes en las obras que se le dedicaron a la producción
de la Revista Cubana de Higiene y Epidemiología y a la Revista Cubana
de Investigaciones Biomédicas.
Al licenciado Rodríguez Camiño se le debe asimismo el
Índice acumulativo de la Revista Cubana de Estomatología (1964-1998),91
que salió en 1999 al igual que el Índice acumulativo de la Revista
Cubana de Farmacia,92 en el cual participó
como colaborador con las también especialistas del Centro Nacional de
Información de Ciencias Médicas Elia Abreu Hernández,
Iraida Rodríguez Luis y Xiomara Morejón Martínez.
Este mismo autor colaboró además con los colegas del Instituto
Superior de Medicina Militar "Luis Díaz Soto" en la preparación
del Índice acumulativo de la Revista Cubana de Medicina Militar (1959-1999).93
Ese año se publicó igualmente el Inventario bibligráfico
de la revista Educación Médica Superior, presentado con el mismo
formato de los índices anteriores, donde se abordan los 190 trabajos
sobre 177 temas, firmados por 283 autores que se dispusieron a escribir para
esa revista desde su primera entrega en enero de 1987 hasta el número
que salió en junio de 1999.94
En el año 2000, compañeros de varias instituciones unieron sus
esfuerzos para lograr un producto titulado Índice acumulativo de la Revista
Cubana de Obstetricia y Ginecologia (1975-1999),95
donde se agrupan en orden cronológico 946 asientos bibliográficos
de igual cantidad de artículos consignados en esa revista en las tres
décadas del período 1975-1999. El índice principal se complementa,
también en este caso, con los índices auxiliares de autores y
de materias en orden alfabético, cuya presencia se justifica por las
facilidades que brindan en la localización de uno o varios nombres o
de uno o varios temas o asuntos específicos.
La Revista Cubana de Medicina General Integral fue sometida por tercera vez a principios del nuevo siglo XXI al proceso de ordenar y agrupar su producción de algunos años dispersa en varias entregas. De ello da fe el Repertorio bibliográfico de la Revista Cubana de Medicina General Integral (1997-2000), publicado en el año 200296 como continuador de las dos compilaciones que tiempo antes se había realizado al contenido de ese título.82,86 Este es hasta el presente el último de los trabajos de sistematización de la bibliografía médica cubana sometida al proceso editorial.
En este breve recorrido por el tiempo, se ha podido comprobar el interés
puesto desde épocas lejanas en que no se perdiera el valioso caudal de
conocimientos generados por distintas generaciones de profesionales de la salud
que en diversos períodos se dedicaron a plasmar por escrito los resultados
de sus observaciones.
Si se tiene en cuenta que hasta hace poco menos de dos décadas no existían
los recursos de que ahora se dispone para localizar en poco tiempo la información
deseada dentro de una desproporcionada cantidad de documentos, no hay lugar
para dudar el significado de labor de todos aquellos que desde principios del
siglo XVIII se consagraron en varios países a sistematizar la literatura
médica.1-20 A ellos precisamente hay
que agradecer que actualmente se puedan conocer y consultar y, con la aplicación
de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación,
reproducir el valioso legado documental de quienes dejaron a su paso por la
vida una huella productiva para sus seguidores.
Como se infiere de las notas anteriores y de la bibliografía que las respalda,21-96 Cuba también contó desde el último tercio del siglo XIX con personas preocupadas por salvar el fruto del esfuerzo de sus antepasados precursores y forjadores de la literatura médica nacional, empeño que los hace igualmente merecedores eternos de la mayor gratitud. En este sentido llama la atención que en una primera etapa, que pudiera situarse entre 1877 y 1994, hubo notable predominio de profesionales de la salud en funciones de bibliógrafos, entre los cuales sobresalen los nombres de los doctores Manuel Pérez Beato, Jorge Le Roy Cassá, José López Sanchez y Elena López Serrrano; incluido el gran aporte de Carlos Manuel Trelles y Govín quien, aunque no la ejerció, estudió también la carrera de Medicina. Ellos son, en primera instancia, los que abrieron el camino al movimiento comenzado luego en 1995 de sistematizar en forma corriente la bibliografía médica cubana por parte de los profesionales de la información.
Recibido: 26 de noviembre del 2004.
Aprobado: 8 de diciembre del 2004.
Lic. José Antonio López Espinosa.
Universidad Virtual de Salud de Cuba.
Calle I No 122 esq. Línea, El Vedado, Plaza de la Revolución.
Ciudad de La Habana, Cuba.
Correo electrónico: jale@infomed.sld.cu
1Licenciado en Información Científico-Técnica y Bibliotecología. Investigador Agregado. Universidad Virtual de Salud de Cuba. Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas.
Ficha de procesamiento
Clasificación: Artículo histórico.
¿Cómo citar esta contribución según el estilo Vancouver?
López Espinosa JA. Notas para la historia de la sistematización de la bibliografía médica cubana. Acimed 2004;12(6). Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol12_6_04/aci01604.htm Consultado: día/mes/año.
Términos sugeridos para la indización
Según DeCs 1
BIBLIOGRAFÍA DE MEDICINA; MANUSCRITOS MÉDICOS/HISTORIA; OBRAS
DE REFERENCIA; HISTORIA DE LA MEDICINA; CUBA.
BIBLIOGRAPHY OF MEDICINE; MANUSCRIPTS, MEDICAL/HISTORY; REFERENCE BOOKS; HISTORY
OF MEDICINE; CUBA.
Según DeCI 2
MANUSCRITOS; BIBLIOGRAFIA DE MEDICINA/historia; BIBLIOGRAFIA RETROSPECTIVA;
OBRAS MEDICAS DE REFERENCIA; CUBA
MANUSCRIPTS; BIBLIOGRAPHY OF MEDICINE/history; BIBLIOGRAPHY, RETROSPECTIVE;
REFERENCE BOOKS; MEDICAL; CUBA
1 BIREME. Descriptores en Ciencias de la Salud
(DeCS). Sao Paulo: BIREME, 2004.
Disponible en: http://decs.bvs.br/E/homepagee.htm
2 Díaz del Campo S. Propuesta de términos
para la indización en Ciencias de la Información. Descriptores
en Ciencias de la Información (DeCI). Disponible en: http://cis.sld.cu/E/tesauro.pdf