Se muestra la presencia, bien delimitada, de los paradigmas objetivistas y subjetivistas en el progreso del conocimiento científico en la Ciencia de la Información. Se examina la disciplina y su objeto de estudio desde su dimensión conceptual. Se valora además, la relación ciencia-paradigma manifiesta en esta parcela del conocimiento, y se establece el contexto científico del tiempo en el que resulta ostensible la influencia de los mencionados paradigmas.
Palabras clave: Paradigma, Ciencia de la Información.
A well delimited presence of the objective and subjective paradigms in the progress of scientific knowledge in Information Science is shown. The discipline and its object of study are analyzed from its conceptual dimension. The science-paradigm relation manifested in this sphere of knowledge is assessed, and it is established the scientific context of the time in which the influence of the above mentioned paradigms is ostensible.
Key words: Paradigm, Information Science.
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Cita (Vancouver): Vega Almeida RL. La objetividad y la subjetividad en el desarrollo de la Ciencia de la Información. Acimed 2005;13 (3). Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol13_3_05/aci03305.htm Consultado: día/mes/año.
"Lo opuesto de una verdad profunda puede ser también
una verdad profunda"
Niels Bohr
Si el conocimiento científico se desarrolla dialécticamente,
evoluciona con relativa calma en unas etapas, con encarnizadas polémicas
y cambios revolucionarios en otras, como planteó, en 1996, el profesor
Lozano en sus clases de Filosofía y Sociedad, entonces la noción
de revolución científica resulta capital para comprender el progreso
histórico de la ciencia.
Según Aguirre, Kuhn, desde la década de los años
sesenta del siglo XX, sostenía que este tipo de revolución constituye
un proceso no acumulativo en el que un paradigma reemplaza a otro total o parcialmente;
la ciencia no evoluciona en línea recta, sino que, en ocasiones, muestra
una aparente discontinuidad y llega al extremo de reconstruirse totalmente para
formar un nuevo paradigma.1
El concepto de paradigma, pilar de la tesis kuhneana, es asumido por Morin
como "la relación lógica entre los conceptos maestros que
gobiernan todas las teorías y discursos que dependen de él."
2
Se trata de un principio, como el propio autor señala, que establece
distinciones-relaciones-oposiciones fundamentales entre algunas nociones matrices
que generan, [guían] y controlan el pensamiento en lo referido a la constitución
de teorías y la producción de los discursos de los miembros de
la comunidad científica. 2
De esta manera, estas "síntesis científicas (...)",
como las denota Betto, devienen en referente-modelo para determinada época
o comunidad al orientar la selección, reorganización, reconstrucción
y socialización del conocimiento científico en un contexto histórico-concreto.
3
Las profundas transformaciones que ocurren en el interior de la ciencia y que
revelan la existencia de una situación revolucionaria, producen la derogación
del paradigma establecido y la asunción de un nuevo paradigma que implica,
según Kuhn, la adopción de nuevos instrumentos y la búsqueda
en lugares nuevos. 4
El drástico cambio de paradigma hace que los científicos comprendan,
aprendan e interpreten la realidad de manera diferente; por lo que Kuhn
asegura que después de una revolución, los científicos
responden a un mundo diferente.
La ciencia moderna, desde su surgimiento, postuló como rasgo distintivo
la objetividad. Después de varios siglos de dominio absoluto de este
modelo de racionalidad, la multiplicidad de teorías y postulados, resultados
del avance del conocimiento que la propia ciencia ha propiciado, quebranta el
pensamiento científico y lo arrastra a una situación de crisis.
Una crisis constantemente referida, que se extiende a todos los campos de conocimiento
y en la se inmerge también la Ciencia de la Información. Una crisis
a la que Santos considera "una ruptura fundante" 5
y Bril "una realización positiva que conduce a un nuevo equilibrio."
6 Un cambio necesario que permite afrontar
la incompetencia del viejo paradigma para resolver los problemas emergentes
y responder a nuevas interrogantes; y que hace recordar este fragmento del Paradiso
lezameano "para conseguir una normalidad sustitutiva, hubiera sido necesario
crear nuevas anormalidades, con las que el monstruo adherente lograba su normalidad
anormal y una salud que se mantenía a base de su propia destrucción..."
7
La etapa finisecular impuso el desafío de proponer alternativas para
una nueva concepción, representación y modo de conocer el mundo
ante las dudas y la incertidumbre que en torno al camino de la verdad y la certeza
comienza a manifestar la ciencia moderna.
La crisis suscita la evolución y desarrollo de la ciencia sobre la base
de la ruptura con el referente-modelo establecido y la aceptación de
una racionalidad de índole intersubjetiva que incide directamente en
el discurso teórico y en la praxis; porque como plantea Morin: "todo
conocimiento es reconstrucción/traducción por un [sujeto] dentro
de una cultura y un tiempo específico." 8
Es en este escenario científico, que se funda y desarrolla la Ciencia
de la Información.
Sus padres fundadores Taylor, Borko y Gofman reconocen explícitamente
que "el modelo de racionalidad asumido, era el dominante en las ciencias
de su época". 9 La denominación
de la disciplina constituye evidencia de ello; porque según Cuadra "el
énfasis en la palabra "ciencia" refleja no sólo un deseo
por alcanzar el estatus profesional, sino también la esperanza de que
será posible desarrollar los fundamentos sólidos de la teoría
y el hecho probado, característico de las otras ciencias" 10
La visión objetivista es impugnada y cuestionada. Se pone en duda la
validez y utilidad de la labor investigativa desarrollada en este campo, por
lo que se proponen enfoques alternativos. 10
La nueva propuesta subjetivista, en opinión de Mostaza: "(...)
goza de una ventaja hegemónica, y navega entre casi todos los autores
de la Ciencia de la Información" 9
Algunos de estos autores son: Brooks, Belkin, Wilson, Dervin, Vickery, Saracevic,
Vakkari, Ingwersen, Alburquerque-Barreto, Frohmann, Hjorland y Albrechtsen.
En relación con la identificación o asunción de un paradigma
en la Ciencia de la Información, Wersig apunta "los científicos
de la información sienten la necesidad apremiante de disponer de un paradigma
para demostrar su madurez científica". 11
J. Gatten, planteó en referencia a los bibliotecarios,
y que puede extrapolarse a los científicos de la información,
que estos "necesitan estar conscientes de la existencia de paradigmas,
cómo los paradigmas de la [Ciencia de la Información] se organizan
y cómo los paradigmas conforman la práctica dentro de la profesión",
mientras Grover, Greer y Hale, refieren que otros [autores] hablan de
un "nuevo paradigma" (que supone la existencia de un paradigma viejo)
y de luchar por la identificación de un paradigma para guiar el estudio
de la Bibliotecología y la Ciencia de la información. 12
David Ellis, identifica dos paradigmas influyentes en el desarrollo del
área temática o subdisciplina de "Recuperación de
la información", el paradigma físico y el paradigma cognitivo.
13 Por su parte Capurro, destaca la
presencia de tres paradigmas en la Ciencia de la Información: el paradigma
físico, cognitivo y social. 14 También
deben mencionarse autores como Budd y Hjorland, quienes explicitan la
influencia de determinados paradigmas como el positivista, empirista, hermenéutico-fenomenológico,
conductual, cognitivo, así como el análisis de dominio, entre
otros. 15
Por consiguiente, esta investigación documental que se inserta en la
línea temática de estudios teóricos e históricos
en Bibliotecología y Ciencia de la Información, se ha propuesto
responder a la siguiente interrogante:
¿Qué paradigmas han influido en el desarrollo de la Ciencia de
la Información en el siglo XX?
Y se ha planteado como objetivo:
La Ciencia de la Información surge y se desarrolla en un escenario caracterizado
por profundos cambios políticos, económicos, científicos,
tecnológicos e informacionales, en el que se observaba con nitidez la
indisoluble relación cíclica y evidentemente estratégica,
entre investigación científica, información y desarrollo.
(Linares Columbié R. La Ciencia de la Información y sus
matrices teóricas: Contribución a su historia. [Tesis para optar
por el título de Doctor en Ciencias de la Información] La Habana:
Universidad de La Habana. Facultad de Comunicación; 2003. p1-105). Un
escenario en el que ocurre "un cambio en la función del conocimiento
para los individuos, las organizaciones y las culturas", que se expresa
en dos dimensiones: filosófica y tecnológica como sintetiza Wersig
11 y que se distingue además, por la
construcción de nuevas disciplinas científicas, "cuyos resultados
al penetrar en su relatividad y condicionalidad históricas abren simultáneamente,
el panorama de su incontenible desarrollo y de su capacidad creadora, sin cesar
renovada", 16 como asevera Cassirer, al
referirse a las ciencias.
Esta disciplina científica, como afirma Griffith, fundada en los
Estados Unidos en la década de los años sesenta, persigue crear
y estructurar un cuerpo de conocimiento científico, tecnológico
y sistemático, relacionado con la transferencia de información,
14 posee, según Saracevic 17
tres características generales que marcan su evolución y existencia,
y que por supuesto, constituyen áreas de generación de problemas
para este espacio del conocimiento.
La primera de estas características es su interdisciplinariedad por naturaleza,
reconocida por sus fundadores y presente en cada una de las etapas de desarrollo
de la Ciencia de la Información, con una acentuada intensificación
de la influencia de las disciplinas científicas; aunque el autor acota
que las relaciones con varias de las disciplinas está cambiando.
La segunda característica es su inexorable conexión con las tecnologías,
que condicionan la reorganización del tiempo y del espacio, y "conducen
con rapidez hacia un nuevo modelo de acceso, transferencia y asimilación
de información..." 18 Por consiguiente,
como asegura Saracevic, el imperativo tecnológico, al tiempo que impulsa
también limita la evolución de la Ciencia de la Información,
en tanto esta depende de la evolución de un número importante
de disciplinas y, por otra parte, de la sociedad de la información como
un todo.
La tercera de las características es su participación activa en
el desarrollo de la sociedad de la información -sociedad post-industrial,
en la que resultan ostensibles cuatro rasgos: la despersonalización del
conocimiento: tecnología de la comunicación, la credibilidad del
conocimiento: tecnología de la observación, la fragmentación
del conocimiento: tecnología de la presentación y la racionalización
del conocimiento: tecnología de la información - Wersig
refiere que las denominadas sociedades "posindustriales" o "posmodernas"
se describen parcialmente, como un cambio en la función del conocimiento
y destaca que existen al menos cuatro rasgos que lo evidencian.11
A esta tercera y última característica, Saracevic también
añade un elemento de indiscutible valor, que consiste precisamente, en
la fuerte dimensión social y humana de la Ciencia de la Información,
por encima y más allá de las tecnologías; cuyo descubrimiento
y posterior reconocimiento en la década de los años ochenta, sitúa
a esta disciplina en el interior de las ciencias sociales dentro del esquema
general de las ciencias. Junto a Saracevic, autores como Vickery,
Belkin y Bates, expresan esta "pertenencia inequívoca al mundo
humano y social". 9
La remisión a la definición de Ciencia de la Información
parece ser una necesidad, ante la certeza de que la referida caracterización
no es suficiente para la precisión y concreción de este campo
de conocimiento en base a su objeto de estudio: la información.
Según Schrader, la literatura sobre Ciencia de la Información
se caracteriza por el caos conceptual. El autor estudió cerca de 700
definiciones de Ciencia de la Información, registradas hasta 1981, y
se percató de la variedad de problemas existentes en los que se destacan:
la citación no crítica de definiciones precedentes, la fusión
del estudio (teoría) y la práctica, las obsesivas demandas de
un status científico, así como una estrecha visión de las
tecnologías, el desinterés por la literatura sin nivel científico
o tecnológico, las inapropiadas analogías, las definiciones circulares
y la multiplicidad de nociones vagas, contradictorias y, en ocasiones, raras
en relación a la naturaleza del término información. 14
Particularmente en los años incoativos, Robert Taylor, planteó
que la Ciencia de la Información "se ocupa de los mensajes almacenados
o registrados, de su creación como documentos, de su propagación
y uso"; y resalta además, lo que el propio autor considera sus dos
características científicas: "un componente de ciencia pura
que investiga el objeto sin considerar sus aplicaciones y un componente de ciencia
aplicada que desarrolla productos y servicios". Por su parte, Harold Borko,
enuncia que la Ciencia de la Información "es una ciencia interdisciplinaria
que investiga las propiedades y comportamiento de la información, las
fuerzas que rigen su flujo y los medios para su mejor accesibilidad y aprovechamiento";
y considera también, las dos características científicas
expresadas por Taylor. (Linares Columbié R. La Ciencia
de la Información y sus matrices teóricas: Contribución
a su historia. [Tesis para optar por el título de Doctor en Ciencias
de la Información] La Habana: Universidad de La Habana. Facultad de Comunicación,
2003. p1-105.)
La American Society for Information Science en la década de los
setenta expresó que esta disciplina "se ocupa de la generación,
recolección, organización, interpretación, almacenamiento,
recuperación, diseminación, transformación y uso de la
información, con un énfasis particular en las aplicaciones de
las nuevas tecnologías en estas áreas."; 15
en un intento por enumerar detalladamente los procesos informacionales, debido
a que "la ciencia tradicional empirista y positivista se centraba en el
análisis de procesos..." 1 En esta
definición, se reitera -ya se había visto en la noción
de Borko- y se explicita la importancia de las tecnologías en el desarrollo
del campo, fundamentalmente en la investigación aplicada.
Sin embargo, planteamientos más recientes, que podrían calificarse
de catárticos en la etapa fundacional de la Ciencia de la Información,
señalan que su esencia es "la generación de conocimiento
en el individuo y en su espacio de convivencia" y su propósito "es
conocer y hacer que ocurra el sutil fenómeno de percepción de
la información por la conciencia..." La intención es investigar
y comprender el fenómeno de la información; fenómeno, que
se inserta en la soledad básica de cada individuo, en la esfera más
privada de la individualidad, trasladable a la esfera pública mediante
la información que se genera y dirige por el propio individuo al flujo
de transferencia... Al llegar al público de destino, debe provocar la
modificación; aquellos que reciben y pueden elaborar la información
están expuestos a un proceso de desarrollo que permite alcanzar una etapa
cualitativamente superior en las diversas y diferentes fases de la condición
humana y ese desarrollo se traslada a su mundo de convivencia.
Enfrentar esta situación implica que el objetivo de la Ciencia de la
Información consiste en "crear condiciones para reunir la información
institucionalizada y distribuirla de forma adecuada a un público que,
al juzgar su importancia, la valore para emplearla con el objetivo de suscitar
el desarrollo del individuo y de los espacios en que este habita." 19
En su artículo "Information Science", Saracevic
define la Ciencia de la Información como el "campo de práctica
profesional e investigación científica que enfoca los problemas
de la comunicación efectiva de los registros del conocimiento -"literatura"-
entre humanos en el contexto de las organizaciones sociales, así como
las necesidades y usos de la información por los individuos." El
autor también apunta, que la orientación clave radica en el problema
de las necesidades y el uso de la información, lo que requiere de técnicas,
procedimientos y sistemas de información específicos. La disciplina
se centra en el contenido de los registros del conocimiento humano -objetos
portadores de información en todas sus formas tamaños y medios-
en términos de su potencial para transmitir información. 17
Por su parte, Hjorland postula lo que él denomina un horizonte
más fructífero para la Ciencia de la Información, consistente
en el estudio de los dominios del conocimiento como comunidades hablantes o
del pensamiento, que procuran encontrar la base de la disciplina en factores
externos a las percepciones subjetivo-individualistas de los usuarios. Por tanto,
propone como objetivo "el estudio de las relaciones entre documentos, áreas
de conocimiento y discursos en relación con las posibles perspectivas
de acceso de distintas comunidades de usuarios". 20
En las definiciones anteriores, subyacen dos marcadas orientaciones: la objetivista,
centrada en el objeto -la información como unidad física y externa-
y los procesos asociados a esta; y la subjetivista, donde se resalta una figura
concreta: el sujeto activo y su necesidad de información desde dos posiciones:
una individualista y otra social. Son expresiones fehacientes de determinada
circunstancialidad histórica, como podrá observarse más
adelante.
Hasta una época reciente, en opinión de Morin, todas las
ciencias recortaban arbitrariamente su objeto en el tejido complejo de los fenómenos.
2 Evidentemente, la Ciencia de la Información
no constituye una excepción y adopta la información como su objeto
de estudio; aunque se debe resaltar que el término como tal aparece inscrito
en los sistemas conceptuales establecidos en las ciencias sociales, naturales,
exactas y aplicadas.
Se trata de un objeto de estudio cuya peculiaridad radica en el número
significativo de definiciones, ascendente a más de 400. Sobre el particular,
el autor chino Z Yuexiao, expresa que el rango de definiciones se divide
en: 21
Por lo que concluye, que es imposible e innecesario exigir que todas las ciencias
(...) utilicen una definición consensual de información. No obstante,
considera importante y necesario para el logro de una comunicación precisa
y el progreso científico, la comprensión de las diferencias que
existen entre las definiciones y los criterios de información. 21
Fernández Molina, por su parte, acota que la búsqueda de
una definición atinente a la Ciencia de la Información, si bien
resulta difícil; puede realizarse según un enfoque científico
en el que se propone "un concepto único de información que
cumpla una serie de requisitos que se adecue a la (disciplina)", o un enfoque
pragmático basado en "una simple aproximación a los usos
del término información que nos son útiles." 10
Pues bien, Belkin, propone los requisitos de un concepto de información
para la Ciencia de la Información (Linares Columbié R.
La Ciencia de la Información y sus matrices teóricas: Contribución
a su historia. [Tesis para optar por el título de Doctor en Ciencias
de la Información] La Habana: Universidad de La Habana. Facultad de Comunicación,
2003. p.1-105):
Mientras Buckland, como afirma Fernández Molina, a partir de la aproximación pragmática distingue: 10
Saracevic, se refiere sucintamente a la información en tres sentidos: 17
Añadido a los otros sentidos, la información abarca además,
motivaciones e intencionalidad; por consiguiente, está conectada al contexto
social expansivo u horizonte, como la cultura, el trabajo o el problema actual.
Esta clasificación de Saracevic resulta sumamente importante,
debido a que resume los dos grupos fundamentales de definiciones: la objetivista:
"que considera la información como algo externo, objetivo, tangible"
y la subjetivista: "que contempla a la información como algo subjetivo,
situacional" 10 y dentro de este grupo,
la social: donde el contexto es determinante.
La selección arbitraria de las definiciones antes expuestas, tuvo la
intención de mostrar la existencia de una situación crítica
en la concepción y la conceptualización de la disciplina y de
su objeto de estudio durante su desarrollo.
Se trata de la evidencia de un cambio de paradigma; que no es privativo de la
Ciencia de la Información, sino que se manifiesta en las diferentes áreas
del conocimiento; "provocando no sólo la evolución y transformación
sino también la ruptura con principios y valores que nos servían
de referencia"; "anunciando el final de un ciclo de hegemonía
de un cierto orden científico".5
La comprensión desde la perspectiva kuhneana de la evolución y
el progreso de la ciencia implica la aprehensión de la noción
de paradigma. Este concepto polémico y de referencia obligada, es enunciado
por Tomas Kuhn en su obra "La estructura de las revoluciones científicas",
publicada en la década de los sesenta.
La asunción de este concepto y el conocimiento exhaustivo de la historia
de la ciencia permite al filósofo estadounidense aseverar que "las
ciencias sólo se constituyen y desarrollan en función de la conformación
y cambios de sus paradigmas." 22
El autor reconoce explícitamente el papel determinante de las revoluciones
científicas en el desarrollo y evolución del conocimiento "científico".
Revoluciones que constituyen transformaciones importantes hacia el interior
de lo que el propio Kuhn denomina ciencia normal: "empresa altamente
acumulativa que ha tenido éxito eminente en su objetivo, la extensión
del alcance y la precisión de los conocimientos científicos",
4 que se caracteriza por la posesión
por parte de un grupo de científicos de un paradigma único. 13
Según Kuhn, cualquier actividad que no estuviera guiada por un
paradigma simple era preparadigmática, por lo que afirmaba que las ciencias
sociales, en las que se incluye la Ciencia de la Información, estaban
en un estado preparadigmático.
Masterman, plantea en torno a esta cuestión que
Kuhn no distingue entre los tres estados diferentes y no explora la relación
entre ellos; es decir, entre la ciencia paradigmática múltiple
-característica de las ciencias sociales, de la conducta y de la información-,
la ciencia doblemente paradigmática -que caracteriza el estado en el
cual la ciencia normal entra en crisis y hay dos paradigmas en conflicto- y
la ciencia normal. 13 Por consiguiente, para
Masterman, la Ciencia de la Información no se encuentra en un
estado preparadigmático como plantea Kuhn sino que la considera una ciencia
paradigmática múltiple.
Ellis señala que los campos de paradigma múltiple son tan legítimos
para la identificación de paradigmas y el análisis de su papel,
como lo son los campos de paradigmas simple o doble, como es el caso de la ciencia
física en sus etapas normal y de crisis. Por tanto, asevera que la multiplicidad
de paradigmas es una característica de la ciencia normal como la concibe
Masterman. 13
El controversial debate sobre la condición de ciencia o no de la Ciencia
de la Información, determinado por el estado paradigmático o preparadigmático
en que se encuentra, inclina a reflexionar en el porqué no considerar
a la Ciencia de la Información, una ciencia normal -circunscribiéndola
a la definición kuhneana, sin tener en cuenta las consideraciones que
sobre las ciencias sociales expresara en circunstancias históricas concretas,
permeado por el paradigma dominante de la época-; porque como se demuestra
en el reciente estudio histórico de la Ciencia de la Información,
realizado por Linares Columbié, (Linares Columbié R.
La Ciencia de la Información y sus matrices teóricas: Contribución
a su historia. [Tesis para optar por el título de Doctor en Ciencias
de la Información] La Habana: Universidad de La Habana. Facultad de Comunicación,
2003.
p.1-105) en el desarrollo de esta disciplina, se observan dos etapas bien delimitadas:
la fundacional y la crítica, donde las proposiciones conceptuales estructuradas
descansan en concepciones que subrayan la objetividad en la comprensión
de la realidad informacional en la primera etapa, mientras en la segunda, se
sustentan en la subjetividad. Resulta entonces evidente, que se ha transitado
de una situación de ciencia normal -poseedora de un paradigma único-
a un período crítico "revolucio-nario", a un nuevo paradigma
que "hace que los científicos vean el mundo de la investigación,
que le es propio, de manera diferente." 4
Un flamante paradigma, cuyo éxito y predominio, al igual que el de su
antecesor en su correspondiente etapa, "está en parte condicionado
por las estructuras sociales y por factores sinérgicos incluye eventos
fuera del mundo científico cuyo efecto multicausal no sólo es
difícil de prever sino también de analizar a posteriori."
14
Pero, ¿por qué hablar de la existencia de un paradigma único
sustituido por un nuevo paradigma cuando David Ellis, resalta la presencia
de múltiples paradigmas en la Ciencia de la Información?
John Budd, 12 tras la crítica
presentada por Masterman sobre la imprecisión definicional del
concepto kuhneano de paradigma, considera conveniente la reducción del
significado en dos sentidos: "como representación del conjunto de
creencias, valores, técnicas compartidas por los miembros de una comunidad
determinada y como denotación de un tipo de elemento en ese conjunto,
las soluciones-problemas concretos que, empleadas como modelos o ejemplos, pueden
reemplazar reglas explícitas como base para la solución de los
otros problemas de la ciencia normal." 13
Perfectamente, desde esta perspectiva es posible referirse al paradigma empirista,
positivista, físico, cognitivo, hermenéutico, fenomenológico,
interpretativo, gerencial, comunicacional, tecnológico, social, servuccional...,
todos ellos influyentes en mayor o menor medida en la Ciencia de la Información,
como han demostrado importantes autores de la especialidad, lo que no negaría
de manera alguna su condición de ciencia multiparadigmática para
satisfacción de muchos; pero que no le dejaría dudas a Kuhn
de su condición preparadigmática.
Sin embargo, la aproximación al concepto paradigma desde la concepción
morineana, al parecer puede facilitar la respuesta a la interrogante.
Según Morin, un paradigma puede definirse como: 23
"(...)(conceptos maestros seleccionados/seleccionantes que excluyen o subordinan los conceptos que le son antinómicos.) De este modo, el nivel paradigmático es el principio de selección de las ideas que se integran en el discurso o en la teoría o que se apartan y rechazan".
"El paradigma está oculto bajo la lógica y selecciona las
operaciones lógicas que se vuelven, a la vez, preponderantes, pertinentes
y evidentes bajo su imperio (exclusión-inclusión, disyunción-conjunción,
implicación-negación). Es el paradigma quien otorga el privilegio
a ciertas operaciones lógicas a expensas de otras como la disyunción,
en detrimento de la conjunción; es él quien da validez y universalidad
a la lógica que ha elegido. Por eso mismo, da a los discursos y a las
teorías que controlan las características de necesidad y verdad.
Por su prescripción y su proscripción, el paradigma funda el axioma
y se expresa en el axioma -"todo fenómeno natural obedece al determinismo",
"todo fenómeno propiamente humano se define por oposición
a la naturaleza"..."
El filósofo francés apunta que "el paradigma efectúa
la selección y la determinación de la conceptualización
y de las operaciones lógicas. Designa las categorías fundamentales
de la inteligibilidad y efectúa el control de su empleo." Por tanto,
"instaura las relaciones primordiales que constituyen los axiomas, determina
los conceptos, impone los discursos y las teorías, organiza su organización
y genera su regeneración."
El propio autor, para ilustrar mejor su noción de paradigma, evoca lo
que califica como el "gran paradigma de Occidente", formulado por
Descartes e impuesto por los desarrollos de la historia europea desde el siglo
XVII -importante esta acotación del autor en relación al condicionamiento
histórico de los paradigmas. Y destaca más adelante, que "el
paradigma cartesiano separa al sujeto del objeto con una esfera propia para
cada uno: la filosofía y la investigación reflexiva por un lado,
la ciencia y la investigación objetiva por el otro". Morin refiere
entonces, que "esta disociación viaja por el universo de un extremo
al otro:24
Sujeto/Objeto
Calidad/Cantidad
Finalidad/Causalidad (...)"
Ello muestra, según el autor, que se trata de un paradigma, porque "él
determina los conceptos soberanos y prescribe la relación lógica:
la disyunción". "La no-obediencia a esta disyunción
sólo puede ser clandestina, marginada, desviada" y por ello, resalta:
"este paradigma determina una doble visión del mundo, en realidad,
un desdoblamiento del mismo mundo: por un lado, un mundo de objetos sometidos
a observaciones, experimentaciones, manipulaciones; por el otro, un mundo de
sujetos que plantean problemas de existencia, de comunicación, de conciencia,
de destino..." 24
En la historia de la Ciencia de la Información, donde se ha privilegiado
la disyunción como operación lógica, se evidencia la presencia
de dos conceptos soberanos: objeto y sujeto que fueron seleccionados y promovidos
en etapas concretas del desarrollo de esta disciplina, lo que ha implicado dos
visiones antagónicas de la realidad informacional, que aún de
manera "subterránea, inconsciente ha(n) irrigado el pensamiento
consciente y lo ha(n) controlado". 25
pero como plantea Morin, "estos dos paradigmas opuestos tienen en
común, la obediencia de ambos a un paradigma aún más profundo
que es el paradigma de simplificación". Esta última acotación
en torno a la existencia de paradigmas más profundos es lo que permite
la inclusión y organización dentro de los paradigmas objetivista
y subjetivista respectivamente, del cúmulo de paradigmas registrados
en la literatura especializada como influyentes en la Ciencia de la Información.
De esta manera, no sólo se reconoce la condición de ciencia multiparadigmática
sino también su condición de ciencia normal, actualmente en período
revolucionario, donde se ha suscitado un cambio de paradigma que como apunta
Morin, "puede al mismo tiempo dilucidar y cegar, revelar y ocultar",
porque "es en su seno donde se encuentra escondido el problema clave del
juego de la verdad y del error", 24 el
que debe enfrentar el desarrollo del conocimiento científico.
En el contexto de la Ciencia de la Información, 12
Budd señalaba "es positivo en una disciplina, y tal vez,
especialmente en una disciplina de las ciencias sociales, poder reconocer algo
que pueda llamarse un paradigma" a lo que se debe añadir, que actualmente,
es muy positivo, el hecho de que la determinación de paradigmas con "relativa
facilidad" constituya expresión de la madurez de la comunidad científica
4 que se ha alcanzado tras casi medio siglo
de existencia de esta disciplina.
Asumir este criterio resulta significativo ante expresiones concluyentes como
la de Eugenio, Franca y Pérez, autores del artículo "Ciência
da Informação sob a ótica paradigmática de Thomas
Kuhn: elementos de reflexão", publicado en 1996, 24
en el que se plantea " que la ciencia de la información todavía
se comporta como una ciencia inmadura en busca de un paradigma que la sustente
y abra los horizontes para el estudio y la investigación en esta área."
O el criterio emitido por Christovao, en el que asegura "que no existe
un lugar donde se pueda encuadrar a la ciencia de la información en el
actual cuadro de la ciencia o de las ciencias" que lo conlleva al dilema:
"o la ciencia de la información no es una ciencia, o, para que pudiera
serlo, deverían modificarse los actuales criterios de cientificidad".
24
La ciencia moderna, constituida en el siglo XVI, y cuya validez se sustenta
en la objetividad del conocimiento (racional, sistemático, exacto y verificable),
se funda en la especialización del saber. Especialización que
"abstrae", es decir, "extrae un objeto de su contexto y de su
conjunto... (y) lo inserta en un sector conceptual que es el de la disciplina
compartimentada..." 23
Durante los últimos siglos, estos "constructos intelectuales",
como bien denota Wallerstein, a las disciplinas científicas-devenidas,
"el modo de reclamar el denominado campo de estudio, con su dominio particular,
sus métodos apropiados y consecuentemente con sus límites."-
25 emergen, regidas por un riguroso determinismo,
bajo la influencia del modelo explicativo-mecanicista y el dominio de las ciencias
naturales.
La ciencia se considera entonces "un instrumento para controlar la naturaleza
y reconstituir la sociedad", 26 y cada
una de ellas se dedica al estudio de "un sistema cualitativamente determinado
de leyes que actúan en el mundo", 27
vale aclarar, en ese fragmento del mundo al que se circunscribe su campo específico
de investigación. La formulación de estas leyes, acota H. Goldhor,
es la meta de la investigación.12 De
esta manera, "la ciencia moderna se apoya en la formulación de leyes
a la luz de regularidades observadas."5
Por supuesto, la ciencia -resultado del propio progreso de la sociedad, cuya
profesionalización se alcanza en "el proceso de reafirmación
institucional de las disciplinas frente a las necesidades sociales de hacer
uso de los efectos del conocimiento." 28,
también está regida por leyes, las que, en este caso, reciben
la denominación de leyes del desarrollo de la ciencia, que Mijailov
registró en su obra "Fundamentos de la informática".
29
Mijailov asevera que una de las leyes más importantes lo constituye,
el carácter sucesivo e internacional de los conocimientos científicos
y subraya categóricamente que la ciencia se basa en los conocimientos
acumulados por las anteriores generaciones; aunque en relación a esto,
Kuhn considera que "la ciencia no procede de manera acumulativa,
sino más bien mediante revoluciones científicas, en las que un
nuevo paradigma deroga a otro anterior y se pone en (...) vigencia." 30
La influencia recíproca de sus distintas ramas sobre cuya base surgen
y se desarrollan nuevas ciencias, es la segunda ley a la que se refiere el autor.
Esta interacción origina muchos puntos de contacto, y es en estos donde
se encuentran los puntos de crecimiento más activos de la ciencia contemporánea;
lo que, sin dudas, explica el carácter interdisciplinario de la Ciencia
de la Información.
Otras de las leyes objetivas del desarrollo de la Ciencia es: la diferenciación
y especialización de la ciencia que no sólo se considera condición
indispensable para este desarrollo sino también su consecuencia inevitable.
Criticada fuertemente hoy por autores como Morin, quien plantea "que
contrariamente al dogma de la hiperespecialización, existe un conocimiento
organizacional global, que es el único capaz de articular las competencias
especializadas para comprender las realidades complejas." 2
Por último, la ley del progreso acelerado de la ciencia, descubierta
por Federico Engels, quien plasma en uno de sus artículos que:
"La ciencia avanza proporcionalmente a la masa de conocimientos heredados
por ella de las generaciones
precedentes." 29
Esta aceleración del desarrollo está condicionada por los siguientes
factores: 29
La ciencia moderna se distingue además por tener en su centro a la matemática.
Se manifiesta la tendencia a matematizar los fenómenos naturales, la
que se extiende al resto de los fenómenos, incluidos los sociales; lo
que resulta comprensible ante el reconocimiento generalizado de que "la
aportación, que la matemática y la ciencia de la naturaleza ofrecen
al progreso del problema del conocimiento es clara y manifiesta". 16
La matematización de la ciencia, según Santos, genera dos
consecuencias fundamentales "En primer lugar, conocer es igual a cuantificar
y el rigor científico esta determinado por el rigor de las mediciones.
Se puede decir que las cualidades de los objetos son descualificadas, al depender
de las cantidades que se pueden traducir. Por tanto, en este modelo, lo que
no es cuantificable pasa a ser científicamente irrelevante. En segundo
lugar, el método científico se basa en la reducción de
la complejidad. Conocer significa dividir (reducir) las dificultades, clasificar."
5
Particularmente, en la Ciencia de la Información, esta matematización
condujo, entre otras cuestiones, al surgimiento de la Informetría, denominación
utilizada por Otto Nacke en 1979, para referirse a esta subdisciplina
de carácter instrumental, aceptada bajo ese nombre por la comunidad científica
internacional en la década de los años 90. 31
La aplicación de métodos y modelos matemáticos resulta
entonces pertinente para la descripción y análisis de los fenómenos
de la realidad informacional con el propósito cardinal de permitir la
identificación de regularidades en el comportamiento de la información;
al contribuir, como asegura Nacke, en su artículo "Informetría
un nuevo nombre para una nueva disciplina.
Definición, estado de la ciencia y principios de desarrollo", a
la objetivización, precisión, racionalización y perfeccionamiento
de la investigación debido a que: 31
Sin embargo, no sólo la concepción de una subdisciplina métrica
con posterioridad constituye expresión manifiesta de la matematización;
porque, desde sus propios orígenes, la Ciencia de la Información,
adoptó la "Teoría Matemática de la Comunicación"
de Shannon, surgida en un contexto ingenieril y de significativo impacto
en numerosos campos de conocimiento, incluso en las ciencias sociales.
Pese a sus limitaciones: "linealidad y unidireccionalidad -carácter
pasivo del destino-, inaplicabilidad a la comunicación humana donde el
significado es esencial, (al mostrar) un total desequilibrio en el aspecto de
la transmisión sobre el de la significación" (Alonso M.
Teoría de la Comunicación: Apuntes del profesor [Módulo
de Maestría en Marketing y Comunicación] La Habana: Universidad
de La Habana. Facultad de Comunicación). Esta teoría ofrece "la
única propuesta formalizada, matemática e implementada del concepto
de información," 10 concepto imprescindible
al tratarse del objeto de estudio de la disciplina.
Linares Columbié, apunta además, que la significativa contribución
de dicha teoría, no sólo radica "en exponer la inserción
de la información en los sistemas comunicativos, sino por introducir
la independencia de la información de sus soportes físicos..."
(Linares Columbié R. La Ciencia de la Información y sus
matrices teóricas: Contribución a su historia. [Tesis para optar
por el título de Doctor en Ciencias de la Información] La Habana:
Universidad de La Habana. Facultad de Comunicación, 2003. p.1-105).
Esta teoría también influye notoriamente en el desarrollo del
basamento de la recuperación de información; por consiguiente,
en la concepción de los sistemas de recuperación de información,
los que operan a nivel lingüístico, es decir, se basan en la simple
equiparación entre las representaciones de los textos del sistema y las
de las demandas de los usuarios cuyas necesidades se consideran estables e invariables,
en un proceso de búsqueda de información determinista, no dinámico
e iterativo que excluye los elementos psicológicos -afectivos y cognitivos-.
32 con un marcado carácter tecnicista.
El dominio absoluto del paradigma objetivista en la etapa fundacional, enmarcada
entre 1945 y 197? resulta innegable pero, a finales de la década del
setenta su cuestionamiento era una realidad. (Linares Columbié R.
La Ciencia de la Información y sus matrices teóricas: Contribución
a su historia. [Tesis para optar por el título de Doctor en Ciencias
de la Información] La Habana: Universidad de La Habana. Facultad de Comunicación,
2003. p.1-105).
La limitación de este paradigma radica, como afirma Capurro, en
la exclusión de la función activa del sujeto cognoscente o, en
forma más concreta, del usuario, en el proceso de recuperación
de la información científica en particular, así como en
todo proceso informativo y comunicativo en general. 15
Por tanto, la nueva visión trasciende el criterio orientado al sistema
técnico y prevale un criterio orientado al usuario-humano, es decir,
un sistema operando a "nivel cognitivo". 11
Una nueva etapa sísmica y, sin dudas, necesaria marca el desarrollo histórico
de la Ciencia de la Información. El rápido crecimiento de la investigación
desde esta perspectiva subjetivista, calificada de elemento resonante en el
campo de conocimiento por Meadows, sugiere, como aseguraba el autor a
finales de los años ochenta, la aparición de alguna base teórica
general para tratar al individuo, la información y la tecnología.
9
Por supuesto que la crisis del paradigma objetivista en la disciplina, según
afirma Ilya Prigogine, se inserta en un escenario en el que se anuncia que "(...)
Estamos llegando al final de la ciencia convencional", 1
consecuencia de los aciagos golpes asestados en el siglo XX principalmente por
la Física, la Matemática, la Química y la Biología,
protagonistas de la modernidad científica.
Cuatro marcos teóricos fundamentales son los que contribuyen a desmontar
los pilares de la ciencia moderna:
El convulso siglo XX fue testigo de dos revoluciones científicas, la
primera revolución, que como se mencionó "introdujo la incertidumbre
con la termodinámica, la física cuántica y la cosmofísica,
que ocasionaron las reflexiones epistemológicas de Popper, Kuhn, Holton,
Lakatos, Feyerabend, que mostraron que la ciencia no era la certeza sino
la hipótesis, que una teoría probada no lo estaba definitivamente
y permanece "falsable", que no hay no-científico -postulados,
paradigmas, temática- en el seno de la cientificidad misma". 23
Y la segunda revolución, "más reciente, todavía inacabada,
que es la revolución sistemática que introdujo la organización
en las ciencias de la tierra y en ciencia ecológica."
23 Revolución, que según Morin, "se prolongará
sin duda en revolución auto-eco-organización en la biología
y en la sociología". 23
Según Santos, la ciencia no busca sólo describir la realidad,
sino también comprender su significado, abandona vetustos esquemas y
conceptos deterministas, privilegia "el "qué hacer" o
el "por qué hacer", precisa de nuevas categorías de
conocimiento, donde la noción de ley va es parcial y sucesivamente sustituida
por las nociones de sistema, estructura, modelo o proceso, y el causalismo,
en cuanto categoría de lo real, se sustituye por el finalismo".
5 De tal manera, muestra la existencia de una
racionalidad ecológico-contextual de índole intersubjetiva y de
una verdad construida intersubjetiva, reflexiva, contextualizada e interpretativamente.
Verdad cuya búsqueda "(...) necesita la búsqueda y elaboración
de meta-puntos de vista que permitan la reflexibilidad, que conlleven especialmente
la integración del observador-conceptualizador en la observación-concepción
y la ecologización de la observación-concepción en el contexto
mental y cultural que es el suyo."23
Si el resultado de la ciencia fue "coronar la materia como la piedra angular
de todo lo que existe, y concebir al mundo en un gigantesco reloj cuyas piezas
pueden desmontarse y conocerse.", 3 afirma
Sorman, una vez examinados sus componentes básicos, se encuentra
ahora que "El Universo ya no es un reloj, sino un caos". 1
"(...) La realidad objetiva se ha evaporado y lo que nosotros observamos
no es la naturaleza en sí, sino la naturaleza expuesta a nuestro método
de interrogación". 33 Se cuestiona
la investigación cuantitativa y los métodos como la observación,
lo que corrobora la siguiente cita de Arnold M: "También las bases
epistemológicas que sustentaron, durante largo tiempo, nuestros modos
de hacer investigación social han experimentado importantes e inesperados
vuelcos (...) las emergentes epistemologías del observador". 1
El principio de la indeterminación instaura definitivamente al ser humano
como sujeto histórico, al eliminar todo intento de atomización
y realzar su interrelación con la naturaleza y con sus semejantes. Hoy
se busca el camino inverso: las veredas que conducen de las estrellas a la subjetividad.
3
Presentada por sí misma por Forman B, como la única teoría
global para la Ciencia de la Información, 30
al considerarse la única válida, y la principal fuerza de reorientación
en este campo en los últimos años, la visión subjetivista
privilegia como se ha mencionado, la figura del sujeto y en opinión de
Fernández y Moya, "tiene una gran capacidad para manejar la diversidad
de estados de conocimiento de los actores individuales que toman parte en el
proceso completo de transferencia de la información". Esta acotación
resulta realmente interesante, porque no se trata sólo de los usuarios,
sino también, de "los generadores de información, indizadores
(procesadores) y mecanismos intermediarios." 32
Se trata de reconocer que tanto en el receptor como en el emisor de ese sistema
de comunicación, se producen procesos cognitivos; es decir, procesos
psicológicos que incluyen, tanto los afectivos como los cognitivos.
Por su puesto, que este paradigma cambia la propia concepción del objeto
de estudio de la Ciencia de la Información. Se transita entonces, de
una noción de información objetiva y externa al sujeto, a una
noción de información subjetiva e individualizada.
Significativa es la propuesta de Brookes, quien formuló en 1974, su "ecuación
fundamental", expresada en forma pseudo-matemática que, como afirma
Fernández Molina, ofrece de manera implícita una definición
de información como "eso que modifica la estructura de conocimiento".
Una estructura de conocimiento que puede ser subjetiva u objetiva, por lo que
admite la posibilidad de estructuras de conocimiento registradas, en relación
con el mundo 3 de Popper, "el mundo objetivo conformado por ideas,
teorías y textos." Si bien Brookes es uno de los primeros
exponentes de la visión subjetivista en esta disciplina, al considerar
a las interacciones cognitivas entre usuarios y los sistemas públicos
de conocimiento organizados para facilitar la labor de referencias al usuario
en (organizaciones) y bases de datos como el fenómeno de mayor interés
para la (Ciencia de la Información) 10
"no escapa al objetivismo de sus antecesores" como destaca Linares
Columbié (Linares Columbié R. La Ciencia de la Información
y sus matrices teóricas: Contribución a su historia. [Tesis para
optar por el título de Doctor en Ciencias de la Información] La
Habana: Universidad de La Habana. Facultad de Comunicación, 2003. p.1-105).
En Belkin, permanece la noción de información como "lo que
es capaz de transformar la estructura" y emplea el concepto texto "una
colección de signos estructurados de manera deliberada por un emisor
con la intención de cambiar la estructura de la imagen de un receptor"
para definir información como "la estructura de cualquier texto
que es capaz de cambiar la estructura de la imagen de un receptor." Esta
noción se extiende y modifica, a partir de la idea de "estado anómalo
de conocimiento" del receptor -la necesidad de información-, que
condicionaría el funcionamiento del sistema de comunicación; donde
se resalta la función activa del receptor, porque es quien decide si
la anomalía se ha resuelto, en cuyo caso el sistema se cerraría
o de lo contrario el sistema vuelve a instigarse. En tal sentido, "la información
asociada con un texto es la estructura conceptual modificada del emisor -por
el propósito, intención y conocimiento del estado de conocimiento
del receptor- que sirve de base a la estructura superficial (el lenguaje) de
ese texto". Esta noción "se basa en la combinación de
un sistema de comunicación cognitivo, una representación estructural
del conocimiento y la instigación del receptor vía estado anómalo".
10
Ingwersen presenta un concepto de información basado en los aportes de
Belkin y Brookes. Toma elementos de la teoría de los "estados
cognitivos anómalos ASK, desarrollada por Belkin. Elabora una
versión de la ecuación de Brookes y de ese esquema, se
derivan las siguientes conclusiones: 1 Desde
el punto de vista del receptor, la información es algo potencial hasta
que se recibe; 2. Desde el punto de vista del
emisor, los receptores también son potenciales; 3.
Cuando en un "estado de incertidumbre" un receptor accede a la información
potencial, convierte datos, que pueden convertirse en información sólo
si se percibe; 4. Si no se percibe la información
potencial, permanecerá como datos para ese receptor concreto y como información
potencial para otros receptores y emisores; 5.
La percepción es controlada por la estructura de conocimiento actual
en el estado de conocimiento y espacio-problemas actuales; 6.
La información puede servir de apoyo al estado de incertidumbre y transformar
el espacio-problema y el estado de conocimiento y causar decisiones, acciones,
intenciones, cambio de valores, etc., es decir, producir un efecto; 7.
La información es una transformación de estructuras de conocimientos."
Sobre la base de estas ideas, propone nuevamente la modificación y ampliación
de la ecuación de Brookes, e incluye en ella el proceso de generación
de información. De ese modelo, se deduce que información es "el
resultado de una transformación de estructuras de conocimiento del emisor
-por la intencionalidad, el modelo de estado de conocimientos de receptores
y en forma de signos-" y que "es algo (una estructura) que cuando
se percibe puede afectar y transformar el estado de conocimiento del receptor."
Por tanto, como afirma Fernández Molina, "la información
sólo tiene lugar en la comunicación humana y siempre que la información
potencial se procese por el emisor, así como por el receptor. En el momento
en que la información transforme el estado de conocimiento del receptor,
se convertirá en conocimiento." A lo que además agrega que,
entre las aportaciones más importantes de este esquema conceptual, se
encuentra el establecimiento de una clara distinción y relación
entre datos, información y conocimiento: los datos son información
potencial, que sólo si se perciben por el receptor, se convierten en
información, y esta pasa a convertirse en conocimiento en el momento
en que produce una modificación de la estructura de conocimientos de
un receptor. 10
Evidentemente se ratifica la función activa y potenciadora del sujeto
en el procesamiento de la información, que sólo es posible a nivel
cognitivo. El sujeto interactúa con "el sistema de información
potencial" pero es él quien percibe, discrimina, internaliza, completa
y actualiza las estructuras de datos; tránsito de la objetividad (significado
objetivo cognoscible) a la subjetividad (el significado para el sujeto) con
el objetivo de transformar, modificar el estado actual en un nuevo estado de
conocimiento.
La necesidad de información resulta prioritaria, pero debe destacarse
que, en un primer momento, esta se abordó desde una perspectiva individualista,
perspectiva que se manifiesta también en los siguientes aspectos expuestos
por Hjorland: un enfoque al usuario individual; "típicamente
se ve el contexto disciplinario como parte de la estructura cognitiva de un
individuo, los conceptos centrales son las estructuras de conocimiento individuales,
el procesamiento de la información es individual, y además se
caracteriza por el individualismo metodológico, cuya premisa básica
es que el conocimiento existe como estados mentales subjetivos dentro del individuo".
20,32
Según Forman Hjorland, la crítica a esta perspectiva individualista
recae precisamente en que "borra lo social"; es decir, "excluye
el entorno sociocultural en el que participa el individuo", 32
lo que constituye su principal debilidad, porque el comportamiento de las personas
respecto a la información no está condicionado exclusivamente
por sus características individuales, sino que también es influido
por el contexto, la cultura compartida, según Vakkari. 32
De esta manera, las necesidades de información que instigan el funcionamiento
del sistema de información y los procesos psicológicos involucrados
en el procesamiento de la información están condicionados por
factores contextuales y circunstanciales; es decir, histórico-sociales.
Por consiguiente, es el resultado del contacto directo de los individuos en
grupos y comunidades.
Al respecto, Hjorland plantea que el mejor modo de comprender el fenómeno
de la información en la Ciencia de la Información, es, a partir
del estudio de los dominios del conocimiento como comunidades de pensamiento,
resultantes de la división social del trabajo; porque como el mismo expresa:
la organización del conocimiento, la estructura, los patrones de cooperación,
las formas del lenguaje y de la comunicación, los sistemas de información
y los criterios de relevancia constituyen reflejo de los objetivos del trabajo
de estas comunidades y de lugar en la sociedad. 21
Sobre el particular, Capurro también se pronuncia, al afirmar
que la información no es algo que se comunican dos cápsulas (entes)
cognitiva/os en base a un sistema tecnológico, debido a que todo sistema
de información se destina a sustentar la producción, recolección,
organización, interpretación, almacenamiento, recuperación,
diseminación, transformación y uso de los conocimientos, por lo
que debe concebirse en el marco de un grupo social concreto y para áreas
determinadas." 14
La presencia de estas dos marcadas orientaciones subjetivistas, y la aceptación
de una u otra, hace pensar en las palabras de Morin, "cuando se considera
la especie o la sociedad, el individuo desaparece, cuando se considera al individuo,
la especie y la sociedad desaparece" 8
En tal sentido, Hjorland defiende la adopción de un punto de vista
"metodológico colectivista", que incorpore la investigación
psicológica del individuo dentro de una perspectiva más amplia
histórica y sociocultural, que una e integre lo individual/interno con
lo contextual/externo. 32
Recibido: 28 de abril del 2005.
Aprobado: 10 de mayo del 2005.
Lic. Rosa Lidia Vega Almeida.
Unidad de Análisis y Tendencias en Salud. Ministerio de Salud Pública.
Calle 23 esq. N. El Vedado. Plaza de la Revolución. La Habana. Cuba.
Correo electrónico: vega.rosa@infomed.sld.cu
1Licenciada en Información Científico-Técnica y Bibliotecología. Profesora Instructora Adjunta de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Unidad de Análisis y Tendencias en Salud. Ministerio de Salud Pública. Cuba.
Ficha de procesamiento
Clasificación: Artículo original.
Términos sugeridos para la indización
Según DeCS 1
CIENCIAS DE LA INFORMACION.
INFORMATION SCIENCES.
Según DeCI 2
CIENCIAS DE LA INFORMACION/desarrollo.
INFORMATION SCIENCES/development.
1 BIREME. Descriptores en Ciencias de la Salud
(DeCS). Sao Paulo: BIREME, 2004.
Disponible en: http://decs.bvs.br/E/homepagee.htm
2 Díaz del Campo S. Propuesta de términos
para la indización en Ciencias de la Información. Descriptores
en Ciencias de la Información (DeCI). Disponible en: http://cis.sld.cu/E/tesauro.pdf