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ACTA MEDICA 2003;11(1):26-37

Elevado consumo de proteínas causa anemia en lactantes

Dra. Virginia Díaz-Argüelles Ramírez-Corría,1 Dra. Lourdes Pupo 2 y Dra. Carmen Porrata Maury.3

Resumen

Justificación. La anemia de causa nutricional es muy frecuente durante los 2 primeros años de la vida, tanto en los países del Tercer Mundo como en los desarrollados. Objetivos. Conocer la frecuencia de anemia en lactantes menores de 1 año y su relación con el consumo de alimentos y suplementación nutricional. Material y Método. Se realizó un estudio de cohorte en 25 recién nacidos (RN) de bajo peso y en un grupo control de 25 recién nacidos a término y buen peso para la edad gestacional, en el Hospital “Ramón González Coro” de Ciudad de La Habana, entre enero del 2001 - 2002. Se evaluó el consumo de alimentos y la adecuación de energía y macronutrientes. Se determinaron la hemoglobina y el conteo de reticulocitos a los 3 y 12 meses de edad. Resultados. Se encontró desbalance energético proteico con un elevado consumo de proteínas a expensas de leche de vaca entera durante todo el primer año de la vida en ambos grupos (5 g/kg/d) y elevada frecuencia de anemia a los 3 meses de edad. Las cifras de hemoglobina se recuperaron al año de vida después de suplementación adecuada.

DeCS: recién nacido de bajo peso / anemia / consumo de energía/ macronutrientes.

Los recién nacidos de muy bajo peso al nacer tienen alto riesgo de sufrir deficiencias nutricionales durante el período neonatal precoz, debido a la inmadurez de sus procesos metabólicos y a la disminución de la capacidad gástrica para absorber todos los nutrientes que necesitarían, para garantizar un crecimiento acelerado, como el que tendrían al abrigo de la placenta.

La anemia de la prematuridad es multifactorial y aparece de forma precoz en lactantes de muy bajo peso, sobre todo en aquellos que han estado graves en sus primeras etapas de la vida extrauterina.

Los recién nacidos de término presentan depleción de sus reservas de hierro hacia el sexto mes de vida, sobre todo cuando
han sido alimentados con leche materna exclusiva. La leche materna contiene bajo contenido de hierro, pero con una alta
biodisponibilidad, lo cual no excluye al lactante de padecer anemia ferripriva.1,2

Los alimentos para lactantes son enriquecidos con hierro para evitar esta anemia “fisiológica” o esperada. Cuando la dieta no es adecuada y persisten las cifras bajas de Hb, la disponibilidad de oxígeno para los órganos y tejidos se reduce, apareciendo manifestaciones clínicas como debilidad, anorexia, mayor riesgo de adquirir infecciones, disminución de la atención y capacidad
de aprendizaje.3,4

La anemia ferripriva, después del hambre, es la deficiencia nutricional más generalizada en el mundo incluyendo a países desarrollados, sobre todo en los 2 primeros años de la vida.4 Es por ello que el objetivo de este trabajo fue determinar
la frecuencia de anemia en una población de recién nacidos de bajo peso y en un grupo control de término y su relación
con el consumo de alimentos y la suplementación con micronutrientes y minerales.

Materiales y métodos

Se realizó un estudio de cohorte, en recién nacidos de peso al nacer inferior a 1800 gramos, nacidos en el Hospital
Ginecoobstétrico “Ramón González Coro” de Ciudad de La Habana, desde enero del 2000 hasta enero del 2002. Se
incluyeron todos los recién nacidos (Rn) vivos de muy bajo peso al nacer. El grupo control se escogió de forma aleatoria, a
partir de los pacientes egresados de cuidados especiales y de las salas de alojamiento conjunto. Integraron el estudio un total de 50 pacientes, 25 de cada grupo.

Criterios de inclusión: Grupo estudio:

Recién nacidos con peso al nacer menor de 1800 gramos y edad gestacional menor o igual a 34 semanas. Grupo control:

Recién nacidos con peso al nacer mayor de 2 500 gramos y edad gestacional mayor de 37 semanas.

Criterios de exclusión: 1) Mal-formaciones congénitas, 2) Pacientes con lesión neurológica.

Para la caracterización inicial de la muestra se tuvieron en cuenta algunas variables perinatales: sexo, peso al nacer y edad gestacional.

Todos los pacientes tuvieron un seguimiento clínico en la consulta de Nutrición del hospital. Para ello, se entregó un acta de consentimiento que se firmó por los padres, al egreso del hospital, autorizando la permanencia en el estudio del niño seleccionado.

Los pacientes fueron citados mensualmente hasta los 6 meses, y luego a los 9 y 12 meses de edad.

En cada consulta se realizó: 1) Evaluación dietética mediante una encuesta dietética de registro de 3 días, 2) Evaluación bioquímica, con determinaciones de hemograma, conteo de reticulocitos y lámina periférica a los 3 y 12 meses de edad, 3) Obtención de datos generales de morbilidad y uso de suplementación dietética (vitaminas y minerales), 4) Examen físico general y neurológico.

Evaluación dietética: Se realizó encuesta dietética de registro de 3 días, a partir de la introducción de los alimentos o
ablactación a los 4 meses de edad, según lo normado en el esquema nacional de
ablactación.

Los datos se procesaron individualmente por el programa CERES para la evaluación del consumo de alimentos.

Los resultados se analizaron, a partir de la base de datos creada, agrupando por edad en meses los resultados de ambos grupos, con el objetivo de evaluar consumo de macronutrientes y micronutrientes a los 4, 6, 9 y 12 meses de edad.

Se realizaron las siguientes evaluaciones:

1) El consumo de nutrientes según las recomendaciones nutricionales para la población cubana 5 . Se consideró como
deficiente la ingestión por debajo del 70 % de la recomendación diaria, 2) la adecuación (%) de los macronutrientes, 3)
Aporte energético y proteico de la dieta proveniente de la leche, y 4) Consumo de hierro

Para el cálculo del aporte energético y proteico de la leche a la dieta, se realizaron las siguientes consideraciones:

1) Consumo promedio de mililitros de leche, 2) Contenido nutricional de la leche evaporada (por ser esta la que predominó en el consumo de los niños (100 % de los pretérminos y 87 % en el grupo de a término después de los 6 meses).

Evaluación bioquímica: Se realizó el estudio hematológico mediante microtécnica analítica en el Laboratorio de la Consulta Externa del Servicio de Hematología Especial del Hospital “Pedro Borrás”, a los 3 meses y al año de edad, y comprendió las determinaciones: Hemoglobina (Hb) por el método de Drabkin, Lámina periférica coloreada con May-Gruwald-Giemsa y fijada con metanol, Conteo de reticulocitos por el método de azul brillante de cresil.

Las extracciones se realizaron por micropuntura a nivel del calcáneo.

Se consideró anemia en caso de: 1) Hb menor de 11,0 g/dL para cualquier sexo, 2) Conteo de reticulocitos con una respuesta medular > 1,5 %, 3) Hallazgos en lámina periférica: poiquilocitosis, anisocitosis, y microcitosis como signos indirectos de ferropenia.

Suplementación vitamínica: Los pacientes del grupo estudio iniciaron la suplementación con ácido fólico, vitaminas A, D C, E , zinc y cobre a dosis profilácticas a partir de los 15 días de edad, y con fórmulas de hierro a partir de los 30 días de edad. Los niños se mantuvieron con las dosis que cubrían los requerimientos nutricionales diarios según las Recommended Dietary Allowances (RDA)6,7 para esta edad y grupo, y con un monitoreo quincenal de Hb y conteo de reticulocitos, para detectar
descenso precoz de la Hb.

Cuando la Hb se encontró por debajo de 10 g/dL, la dosis de hierro se aumentó a 6 mg/kg/d, tanto durante la hospitalización
en mayores de 2 meses, o en el control a los 3 meses de edad. Cuando aparecieron síntomas clínicos en el intermedio entre el
alta y los 3 meses, se evaluaron los complementarios antes, y se realizó la intervención nutricional.

Se suplementaron los pacientes del grupo control cuando aparecieron síntomas clínicos de anemia o cuando los resultados bioquímicos indicaron cifras de Hb inferiores a 11g/dL.

Resultados

La media del peso al nacer de los RNBP fue de 1534 gramos con 32,3 semanas de edad gestacional. El grupo control tuvo
una media de peso al nacer de 3186 gramos con 39,1 semanas. No hubo diferencias significativas para el sexo, ni
predominio de uno u otro sexo en ambos grupos.

El consumo energético fue aumentando longitudinalmente con la edad, cubriendo las necesidades de los lactantes de ambos
grupos. Se sobrepasaron incluso el 100 % después de los 9 meses de edad. Sin embargo, el consumo de proteínas, si bien
también se incrementó con la edad, fue excesivo durante todas las etapas, llegando a duplicarse al año de vida, tanto en prematuros como en lactantes nacidos a término. Las grasas en general tuvieron un menor aporte en la dieta, no alcanzando los valores recomendados para lactantes. El consumo fue mejorando al cumplir el 1er. año de vida (tabla 1).

TABLA 1. Consumo promedio de energía y macronutrientes durante el primer año de vida. Fuente: Historias clínicas.

El aporte de carbohidratos complejos fue aceptable, con mejor adecuación en el segundo semestre. La fuente principal de
hidratos de carbono fue la vianda en general, pero los prematuros consumieron mayor cantidad de cereales fortificados
sobre todo en el primer semestre de vida.

La adecuación de macronutrientes en los 2 grupos no fue adecuado, si se compara con los requerimientos para esta edad.5-7
El consumo de las proteínas fue excesivo, a expensas de la disminución del consumo de grasas en los niños a término, y de carbohidratos en los pretérminos, lo cual denota un desequilibrio energía- proteína (Fig. 1).

 

La leche constituyó el principal alimento hasta los 6 meses de edad, aportando la mayor cantidad de energía ( 67 % PT y
69% AT), y fue disminuyendo hacia los 12 meses. A esta edad, aún constituía más de la tercera parte del aporte energético
en lactantes prematuros. La proteína láctea constituyó a los 6 meses de edad, el 87 y 72%, respectivamente, del consumo
proteico total y a los 9 meses, casi la mitad del aporte total de proteína por la dieta, disminuyendo a la tercera parte al año de vida (tabla 2).

TABLA 2. Aporte de energía y proteína por la leche entre los 9 y 12 meses de edad.

Variables
Meses
Pretérmino
A Término

Energía leche Kcal/día

6
25
561
24
554
9
25
417
25
397
12
24
377
25
329
% representa energía total
6
25
67
24
69
9
25
41
25
38
Proteína leche (gramos/día)
6
25
28
24
27
9
25
21
25
20
12
24
17
25
16
% representa proteína total
6
25
87
24
72
9
25
48
25
46
12
24
36
25
33
ML de leche consumidos
6
25
850
24
839
9
25
632
25
602
12
24
512
25
498

Fuente: Historias clínicas.

Este estudio mostró que la ingestión de hierro fue mayor en el prematuro durante los primeros 6 meses, pero los lactantes a
término no cubrieron los requerimientos de 10 mg/día, durante este tiempo. No se incluyó el aporte por la leche materna a
los 4 meses de edad en el grupo control y fue a esta edad en que la diferencia fue significativa entre los grupos. El consumo
disminuyó en RNMBP en el segundo semestre, y fue mejor en AT al año de edad (tabla 3).

TABLA 3. Consumo de hierro durante el primer año de vida.

Variable
Meses
Pretérmino
A término
P
4
25
11,39±8,25
24
8±7,92
0,0048
Hierro (mg/dl)
6
25
12±5,8
24
9,4±6,8
0,0133
9
25
12±5,8
24
9,4±6,8
0,0133
9
25
9,89±4,32
25
9,85±3,6
0,9601
12
24
106±5,8
25
13±8,23
0,0296

Fuente: Historias clínicas.

Considerando los criterios de anemia expuestos, la frecuencia de anemia fue elevada a los 3 meses de edad (PT 40 %
y AT 36 %), con mejoría hacia los 12 meses. No se encontraron diferencias significativas entre ambos grupos (tabla 4).

TABLA 4. Presencia de anemia según edad durante el primer año de vida (n = 25).

Edad
Pretérmino
A término
P. Fisher
n
%
n
%
3 meses
10
40
9
36
0,7730
12 meses
4
16
3
12
0,6866
Total
4
56
12
48
0,5751

Fuente: Historias clínicas.

Entre los pacientes pretérmino y a término que lograron una lactancia materna exclusiva hasta los 3 meses de edad, el 25 y 43 %, respectivamente, mostró cifras de Hb inferiores a 11,0 g/dl en el primer control; no encontrando diferencias significativas entre los grupos (tabla 5).

TABLA 5. Presencia de anemia en lactantes con lactancia materna exclusiva hasta los 3 meses.

Cifras de hemoglobina

Pretérmino N=4

A término N=14

P
n
%
n
%
Hb<11
1
25
6
43
0,5644
Hb>11
3
75
8
57
0,5468

Fuente: Historias clínicas.

A pesar de la suplementación temprana con sales de hierro, el 42 % de los lactantes prematuros, tuvo anemia a los 3 meses de vida. Fue significativa la recuperación en el segundo control.

Similar comportamiento tuvo el grupo de lactantes de buen peso al nacer en relación con la recuperación de cifras de hemoglobina normales a los 12 meses, con la excepción de que la suplementación en este caso fue terapéutica y no profiláctica (tabla 6).

TABLA 6. Presencia de anemia relacionada con la suplementación con hierro durante el primer año de vida.

Edad

Pretérmino

A término

P. Fisher
Suplementados
n

Anemia

n (%)

Suplementados
n
Anemia n (%)
3 meses
19

1

(42,0)

4

3

(75,0)

0,2600
No
6

2

(33,3)

No
20

6

(24,0)

0,5940
  Total 25

10

(56,0)

Total 25

9

(48,0)

0,7730
12 meses
15

1

(6,0)

10

0

(10,0)

 

0,6296
 
No
8

3

(37,0)

No
15

3

(20,0)

0,3338
  Total 25

4

(16,0)

Total 25

3

(12,0)

0,6866

Fuente: Historias clínicas.

Discusión

El consumo de leche de vaca entera a partir de los 4 meses de edad influyó en el alto consumo de proteínas, el cual tuvo un
aporte sostenido de 5 g/kg/día en todos los pacientes a todas las edades. El aporte de proteínas a partir de la leche evaporada
fue de 0,032 g/mL, representando el 20 % de la energía aportada por la leche. Estas cifras exceden las recomendaciones de
proteínas para los lactantes hasta el año de edad, lo cual puede explicar el aporte tan elevado de proteínas a todas las edades, teniendo en cuenta que el consumo de leche después de los 6 meses de edad, sobrepasó también las recomendaciones de Fomon y otros autores que plantean que no debe exceder de 1/3 del aporte total de energía.8-11

Fomon plantea que la leche evaporada o leche de vaca pasteurizada tiene desventajas sobre las formulaciones infantiles. Las desventajas parten de mayor sobrecarga de solutos para el riñón, contenido en hierro menor con mayor cantidad de los inhibidores presentes en la misma, y por la presencia de microsangrado en la mucosa intestinal que favorece la aparición de anemia. La introducción temprana de alimentos complementarios (4 meses) se realizó teniendo en cuenta el bajo porcentaje de
lactancia materna exclusiva a los 4 meses y la presencia de anemia en más de la tercera parte de los pacientes a esta edad.

Las carnes y alimentos ricos en hierro como cereales fueron consumidos en mayor cuantía por los prematuros, ya que
las madres conocían del riesgo de anemia nutricional en el primer semestre de la vida y en efecto, el consumo de hierro fue
mayor en esta etapa al compararlo con el grupo control. No obstante, la tendencia a una ablactación precoz debe considerarse
formando parte de factores socio-culturales arraigados desde las abuelitas, y presentes en la cultura alimentaria de nuestro país.

El exagerado consumo de proteínas y la preocupación familiar porque el niño coma carne y huevo diario, está presente en todas las familias, no considerando que la leche aporta toda la proteína necesaria para el crecimiento adecuado de un bebé. Es difícil iniciar una ablactación más tardía porque las familias comienzan a introducir alimentos en los niños sin prescripción médica después de los 4 meses de edad y para ello, es necesario una mayor educación nutricional de la población en general.

Muchas proteínas distintas de las proteínas de los tejidos animales inhiben la absorción del hierro. Duplicando la cantidad de proteína en un alimento administrado a adultos se obtuvo una disminución del 50 % o mayor de la absorción del hierro. 12,13

El efecto deletéreo de la leche de vaca entera sobre la absorción del hierro queda evidenciado en múltiples trabajos. 8,12,13 .

La hidrólisis de la caseína y de las proteínas del suero de la leche de vaca disminuyen el efecto de estas proteínas sobre la absorción del hierro.

Sin embargo, la presencia de anemia en lactantes amamantados exclusivamente a los 3 meses de edad, sólo se explica por
una ferropenia en la madre con disminución de la acreción de hierro al feto en el último trimestre del embarazo, porque los niños de término incluidos en el estudio no presentaron antecedentes perinatales patológicos de pérdidas sanguíneas ni anemia hemolítica.

El hierro presente en la leche materna es poco, pero con una alta biodisponibilidad, por lo que múltiples autores plantean la
suficiencia de este aporte, sumado a las reservas prenatales, para mantener cifras de hemoglobina normales hasta los 6
meses de edad en lactantes de término amamantados. 1,2 Después de este tiempo Griffin y Grantham Mc Gregor, entre
otros autores, plantean que el estado nutricional del hierro entonces depende del suplemento de la dieta. 13-15

Arvas, en Turquía, encontró deficiencia de hierro en el 19,8 % de los lactantes con lactancia materna y alimentación
complementaria a los 4 meses, pero sin suplementación de hierro y de ellos, el 48 % tenía anemia por deficiencia de hierro.

Estos mismos lactantes a los 6 meses, el 45 % presentaba deficiencia de hierro y el 21 % tenía anemia por deficiencia de
hierro; sin embargo, en el grupo suplementado con sulfato ferroso a 1 mg/kg/día sólo el 7 % tenía deficiencia de hierro y de ellos el 2,4 % presentó anemia por la misma causa.16

Indiscutiblemente, a pesar de haber sido poco el consumo de hierro por la dieta en pacientes a término, este aumentó hacia el
primer año de la vida e influyó positivamente en la recuperación de las cifras de hemoglobina al año de edad.

El método bioquímico ideal para evaluar ferropenia sería la ferritina, incluso más que la propia concentración de hierro sérico, porque estas reservas pueden estar bajas sin que los pacientes aún tengan anemia, y de esta forma la intervención nutricional es más precoz y además asegura la recuperación de las reservas después de que las cifras de Hb se hayan normalizado. Esto quiere decir que si los pacientes presentaban anemia a los 3 meses de edad y clínicamente incluso fue detectada en la consulta en los niños a término, la concentración de hierro sérica debía estar muy disminuida desde etapas más tempranas.

Aún a los 12 meses, algunos pacientes mostraron alteraciones de la lámina periférica con hemoglobina normal, como expresión indirecta de ferropenia.

Cualquier intercurrencia en estos niños, favorecerá la disminución de las cifras de hemoglobina porque las reservas de hierro aún no están restablecidas.

La suplementación con sales de hierro de forma precoz y/o la fortificación de los alimentos para lactantes son sin dudas las mejores formas de prevenir la anemia en el lactante. La prevención en el lactante es de suma importancia, porque la deficiencia de hierro se relaciona a largo plazo con alteraciones del desarrollo cognocitivo y más aún, las cifras bajas de hemoglobina, tienen mayor correlación con peor desarrollo psicomotor y del aprendizaje durante la primera infancia, en múltiples estudios longitudinales. 17 En resumen , la utilización de leche de vaca entera en la alimentación de los lactantes antes de los 6 meses y su exceso hasta el año de edad, comprometió la calidad de la dieta y favoreció la presencia de anemia, entre otras causas, por excesivo consumo de proteínas durante todo el primer año de la vida. La suplementación adecuada temprana, tanto en lactantes prematuros como de término, disminuye la frecuencia de anemia al año de edad.

Summary

Nutrition-related anemia is very frequent within the first two years of life of children living in both Third World and developing countries. The objective of the present article was to estimate the frequency of anemia in breastfed children with less than one year of age and its relation with the consumption of foods and the nutritional supplementation. 25 low-weight newborns (LW) were followed prospectively in parallel with other 25 normal-weight newborns (NW) at the Ramón González Coro Hospital (Havana City, Cuba), between January 2001 – January 2002. Food comsumption, the adequacy of energy and macronutrients
intake, haemoglobin measurement and reticulocytes counting were performed at 3 and 12 months of age. Results. An elevated consumption of proteins (5 g/kg/day), at the expense of whole cow milk, was observed in both groups during the first year of life. There was an increased frequency of anemia at the age of three months, but hemoglobin levels were restored to normal at 12months of age when adequate nutricional supplementation was given.

Subject headings: low-weight newborn / anemia / energy intake / macronutrients.

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1 Especialista de I Grado en Neonatología. Máster en Nutrición Pública. Escuela Nacional de Salud Pública.
2 Especialista de I Grado en Neonatología.
3 Doctora en Ciencias Fisiológicas. Instituto “Carlos J. Finlay”.

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