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Rev Cubana Educ Med Sup 1999;13(1):34-8
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Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana. Facultad de Ciencias Médicas "Dr. Salvador Allende"

El trabajo educativo en el ISCM-H: algunas consideraciones acerca de las premisas para el desarrollo de un plan de acción

Dra. Marta Pernas Gómez1 y Dra. Lourdes Arencibia Flores1
 

Resumen

En las condiciones socio-económicas actuales el papel de la Universidad como institución socializadora y canal formativo de la juventud es decisivo. Aunque la Universidad Médica comparte con otros centros de educación superior (CES) condiciones que pueden considerarse debilidades para el desarrollo del trabajo educativo, algunas peculiaridades, principalmente la heterogeneidad del sistema de influencias predominantes durante el proceso formativo, contribuyen a hacer algo más difícil y complicada la labor educativa en ella. Frente a un conjunto importante de condiciones adversas, el desarrollo exitoso del trabajo educativo orientado a la formación de valores exige la aplicación de una metodología humanista caracterizada por la oferta no impositiva de valores a través del ejemplo personal del profesor y la existencia permanente del diálogo y los espacios compartidos entre educandos y educadores. Por ser el sector salud un foco importante de interés para cualquier empeño de resquebrajar la continuidad de la obra revolucionaria, sin restarle importancia a la participación profesional en las actividades de extensión y/o socio-políticas, el trabajo educativo curricular resulta de gran importancia para la materialización del proceso de formación de los valores que se pretenden lograr en nuestros educandos.

Decriptores DeCS: EDUCACION MEDICA/ métodos; CENTROS MEDICOS ACADEMICOS.

Las indicaciones emanadas del V Pleno del Comité Central del Partido acerca de la necesidad de acelerar, perfeccionar y colocar a un nivel indispensable la labor política-ideológica, se replantearon y puntualizaron por el comandante en jefe Fidel Castro, en la inauguración del curso académico 1997-98 al afirmar que posiblemente no hay tarea de mayor prioridad en el país que la educación.

Esa tarea con la que toda la sociedad está responsabilizada, recae con fuerza mayor en los centros de educación de todos los niveles, y para las universidades consideramos que el reto es máximo pues tienen ahora en sus aulas, o están muy próximas a recibir, jóvenes de una generación que al atravesar el período especial están siendo partícipes de una transformación de la escala de valores que sigue 2 tendencias según el criterio de algunos investigadores de estos fenómenos: una de readecuación a las nuevas circunstancias económicas, sociales y políticas, tanto nacionales como internacionales y otra que implica un deterioro de los valores, tanto los relativos a la ética revolucionaria (por ejemplo el colectivismo) como otros universales (ejemplo, la honestidad).1 El tiempo con que contamos para enfrentar, tratar de detener y revertir ese proceso es muy poco y las condiciones muy adversas ya que aún no se vislumbra la inmediatez de un resultado impactante del reordenamiento económico en nuestro entorno social; los sociólogos y psicólogos encargados de estudiar nuestra sociedad han señalado que esto hace que todo esfuerzo educativo encaminado a fortalecer el valor del trabajo, la honestidad, el sentido del deber y la responsabilidad social, entra en constante contradicción con la práctica cotidiana y pierde efectividad.1

Tener una visión clara de esa situación equivale a concientizar la necesidad de echar a un lado cualquier duda, vacilación - o lo que es peor: la subvaloración - relativa a la urgencia y serenidad con que es necesario darle una prioridad real y coherente al trabajo educativo en nuestra universidad médica orientado a la formación y/o consolidación de valores.
 

 Condiciones actuales para nuestro trabajo

Es importante tener presente que en la actualidad las diferentes instituciones socializadoras no están en iguales posibilidades de asumir la formación de la niñez y de la juventud, reconociéndose la escuela y el centro de trabajo como las principales instituciones y canales formativos.1

Aunque en nuestros planes y programas de estudio es posible encontrar la proyección de los objetivos educativos, se comparten algunas limitaciones identificadas en centros adscriptos al MES, tales como las referidas a la ejecución y valoración de los objetivos educativos como resultado de no haberlos asumido de manera prioritaria.2 El producto de esas limitaciones tiene expresiones concretas, tales como:
 

Algunas condiciones sociales que a nuestro juicio deben ser tenidas en cuenta como parte del entorno en que debe producirse el trabajo educativo, son las siguientes:
  Por tanto, el sistema de influencias que reciben nuestros estudiantes durante el desarrollo del proceso docente-educativo es bastante más complejo que el de la mayor parte de los estudiantes universitarios, cuya formación ocurre dentro de recintos académicos donde la figura del profesor tiene un papel más exclusivo.

Al igual que en las restantes carreras universitarias, el claustro también es portador de la heterogeneidad ideológica y política que influye sobre los educandos.

Casi todos los estudiantes nacieron en la segunda mitad de la década de los 70. Al comenzar el período especial eran muy pequeños para apreciar en su justo valor todo lo alcanzado por nuestro socialismo hasta ese momento. Cuando alcanzaron edad suficiente para juzgar, del sistema socialista mundial sólo conocieron su derrumbe; del socialismo en Cuba han vivido esta etapa de crisis económica; de las realidades del capitalismo en los países subdesarrollados no tienen vivencias propias y del capitalismo en los países desarrollados perciben con mucha frecuencia una imagen parcial y edulcorada, susceptible de reforzarse con los fenómenos que se deriven de la anunciada suspensión de algunas medidas contra Cuba por parte de Estados Unidos, o del fin del bloqueo. El deterioro del sistema de salud y el enlentecimiento de su desarrollo dificulta la percepción clara de la trascendencia de los logros del socialismo en este campo.

Del análisis conjunto de los principales problemas político-ideológicos y de las condiciones que se ofrecen como entorno para el trabajo educativo se llegó a la conclusión de que la principal tarea es lograr que en medio de condiciones tan adversas los jóvenes interioricen qué es lo que se está tratando de preservar y que adquieran convicciones y sentimientos propios de verdaderos revolucionarios. En el ámbito de la Universidad Médica esa formación ideológica requiere además que se logre en los jóvenes la identificación consciente con los modelos de profesionales declarados en los planes de estudio y que se autorreconozcan como protagonistas del perfeccionamiento de nuestro sistema de salud y de la sociedad.

Las nuevas y difíciles condiciones para el trabajo educativo exigen emplear nuevos estilos y metodologías con propósitos bien definidos. Hay valores generales identificados como prioritarios y referidos por Fidel en las discusiones sobre integralidad en el consejo ampliado de la FEU (sentido del honor, de la igualdad, de la justicia y del amor a la patria), así como otros no menos importantes identificados por los investigadores del desarrollo social (valor, trabajo y sentido del deber social)1 que deben quedar incluidos en los objetivos de cualquier proyecto educativo que se establezca.

Desde el punto de vista metodológico, los esfuerzos por la formación de valores pueden tener diversas formas: la imposición y el método moralista limitan la libertad de elección de los educandos y no se ajustan a estos propósitos. El otro extremo, el de la total libertad del individuo con la pretensión de que descubra valores, transmite un mensaje de indiferencia, falta de compromiso y desinterés, también ajeno a lo que se pretende. Es necesaria la interacción humana y la relación interpersonal responsable y comprometida para que el proceso valorativo pueda desarrollarse. Este método humanista lleva consigo una oferta no impositiva de los valores, a través del ejemplo personal del profesor, requiere de la experiencia compartida de educadores y educandos, con respeto mutuo de los puntos de vista y experiencias particulares, y sobre todo, que haya una congruencia entre lo que se proclama y lo que se manifiesta en el quehacer cotidiano.3 Es evidente que resulta indispensable el diálogo y los espacios compartidos entre alumnos y profesores para que se materialice la formación de valores.4

La cuestión del método que sirva de base al trabajo es esencial, pues sería un error que el resultado fuera la formación de valores introyectados e inconscientes, de base conductista y que sólo aportan una expresión fenomenológica fácilmente medibles, consistente en acciones del individuo en respuesta a necesidades condicionadas por estímulos del medio ambiente, pero no aseguran la consolidación de la base para una conducta autorregulada de forma consciente, basada en una escala de valores significativos y orientada a la satisfacción de necesidades internas.
 

Conclusiones

El sector salud sin dudas, es un foco importante de interés para cualquier empeño de resquebrajar las bases ideológicas y la continuidad de la obra revolucionaria. Los profesores que con su esfuerzo cotidiano mantienen la vitalidad de ese sistema de salud conjuntamente con el resto de sus integrantes, tienen la responsabilidad de garantizar la educación de los jóvenes en condiciones posiblemente más difíciles que otros profesores universitarios, así como de asumir el liderazgo dentro del sistema de influencias educativas en el proceso de educación en el trabajo. Sus acciones conscientemente dirigidas a la formación de valores significativos en los jóvenes deben continuar siendo cada vez más la expresión de una correcta combinación en todo momento de la coyuntura con la estrategia. Esto presupone no sólo compartir espacios y experiencias con los educandos en las actividades socio-políticas y de extensión universitaria, sino especialmente el desarrollo del trabajo educativo curricular a un nivel adecuado a las exigencias del reto que enfrentan.
 

Summary

The University plays a decisive role as a socializing institution and as a formative channel of youth under the present socioeconomic conditions. Although the Medical University shares some condition that may be considered as weaknesses for the development of the educative work with other higher educational centers (HEC), some peculiarities, mainly the heterogenity of the system of influences that prevails during the formative process, contribute to make the educative task in these centers more difficult and complicated. In the face of an important series of adverse conditions, the successful development of the educative work directed to the formation of values demands the application of a humanist methodology characterized by a non compulsory offer of values through the personal example of the professor and the permanent existance of the dialogue and the speces shared by educators and students. As the health sector is an important focus of interest for any effort to break the continuity of the revolutionary work, without underestimating the importance of the professional participation in the extensional and sociopolitical activities, the educative curricular work is essential for the materialization of the process of formation of values among our students.

Subject headings: EDUCATION, MEDICAL/ methods; ACADEMIC MEDICAL CENTERS.
 

Referencias Bibliográficas

  1. Domínguez MI. La formación de valores en la Cuba de los años 90: un enfoque social. Ediciones políticas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana:1996:28-45.
  2. Cuba. Ministerio de Educación Superior. Enfoque integral en la labor educativa y político ideológica con los estudiantes. Editorial Félix Varela, La Habana: 1997:4-5.
  3. González AM. Valores, conciencia y educación. Rev DIDAC, órgano del centro de didáctica de la Universidad Iberoamericana, 1988;13:20-24.
  4. González F. Un análisis psicológico de valores: su lugar e importancia en el mundo subjetivo. Ediciones políticas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana:1996:50-51.
Recibido: 14 de enero de 1999. Aprobado: 27 de abril de 1999.
Dra. Marta Pernas Gómez. ISCM-H R/E G y 25. Vedado.   1 Profesora Auxiliar. Especialista de II Grado en Fisiología Normal y Patológica. Facultad de Ciencias Médicas "Dr. Salvador Allende".

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