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Educación para la salud: bases psicopedagógicas*
Dr. Jesús Dueñas Becerra1
Resumen
Después de hacer una caracterización conceptual de los términos
educación, salud y educación para la salud, integrados armónicamente
a un sistema dinámico y funcional, donde el todo y las partes se
hallan en íntima y estrecha relación, se incursiona -a vuelo
rasante- en los campos de la Pedagogía y la Didáctica; disciplinas
que le sirven de fundamentación teórico-metodológica
a la Educación para la Salud.
Descriptores DeCS: EDUCACION EN SALUD.
"Más vale prevenir que curar; pero, para prevenir,
hay primero que educar".
Aforismo médico.
Para José Martí, "el espíritu más libre y puro
que ha conocido la historia",1 educar es "depositar en cada
hombre toda la obra humana que le ha antecedido; es hacer a cada hombre
resumen del mundo viviente hasta el día en que vive; es poner al
hombre a nivel de su tiempo...; y quién lo duda, una obra de infinito
amor",2 mientras que, para el P. Félix Varela, tronco
fundante de la ciencia psicológica cubana, "educar es mostrar alternativas,
caminos u opciones diferentes, para que el alumno decida cuáles
ha de elegir".3 Educar es -con otras palabras- acariciar la
mente y el espíritu del hombre, y a la vez, aguijonearlo con infinidad
de interrogantes, que el alumno deberá responder a través
de toda su vida; apretada síntesis del vigente pensamiento pedagógico
de tres gigantes de nuestro magisterio: Varela, Luz y Caballero y Martí.
Por otra parte, la salud es concebida como un "estado de equilibrio
físico, psicológico y social, que caracteriza a la persona
que se halla en perfecta armonía con su yo interior y con su medio,
y por consiguiente, ha alcanzado un grado óptimo de elevación
espiritual".4
Con apoyo en esos presupuestos conceptuales, se define la educación
para la salud como una disciplina de las ciencias médicas, psicológicas
y pedagógicas, que tiene por objeto la impartición sistemática
de conocimientos teóricos-prácticos, así como el desarrollo
consecuente de actitudes y hábitos correctos, que la población
debe asimilar, interiorizar, y por último, incorporar gradual y
progresivamente a su estilo de vida, como requisito sine qua non, para
preservar -en óptimas condiciones- su estado de salud.4-6
Para materializar en la práctica social (criterio de la verdad)
ese loable proyecto educativo, la disciplina que nos ocupa necesita, pues,
la valiosa colaboración -entre otras- de las ciencias pedagógicas.7
La Pedagogía8 es la ciencia de la educación,
y como tal, estudia las leyes, principios y categorías sobre los
cuales se estructura, desde la óptica científico-metodológica,
el proceso docente-educativo, mientras que la Didáctica9
es la rama de la Pedagogía8 que se ocupa de los métodos,
medios y procedimientos sobre los que se organiza la actividad docente-educativa,
y cuya función básica es responder las preguntas ¿qué
y cómo enseñar?
La Didáctica9 se nutre de un sistema de principios,
que desde los puntos de vista filosófico-ideológico y científico-pedagógico,
norman o regulan el desarrollo consecuente del proceso docente-educativo.
La aplicación racional de los principios didácticos en
el campo de la educación para la salud constituye -de hecho y de
derecho- una premisa indispensable para garantizar el logro de un objetivo
esencial de la disciplina que focaliza nuestra atención: prevenir
educando.
Carácter científico de la enseñanza
Todos los hechos, conocimientos y conclusiones que se presenten a la consideración
de los educandos serán reales y objetivos y estarán científicamente
comprobados, con independencia de que, por una u otra razón motivada
por nuestras condiciones materiales de existencia, no puedan concretarse
en la praxis educativa. Por ejemplo, ¿quién -en su sano juicio-
se atrevería a negar la función decisiva desempeñada
por la higiene individual y colectiva en un asentamiento humano? Ahora
bien, no sólo se trata de señalar su importancia teórico-metodológica,
sino también de buscar soluciones prácticas, en las cuales
interactúen dialécticamente el educador, los educandos y
la comunidad.
Carácter educativo de la enseñanza
En todo momento, la enseñanza debe tener un carácter formativo,
por lo que el educador deberá ser un ejemplo vivo para los educandos,
en todos los órdenes, y su actuación un fiel reflejo de lo
que explica desde la vertiente teórica. Imaginen, por ejemplo, a
un médico general integral que intenta formar hábitos higiénicos
en la población que él atiende y su porte personal no responde
-en modo alguno- a los indicadores que, en ese contexto, los educandos
deben seguir en todas y cada una de sus partes.
El carácter educativo de la enseñanza tiene su génesis,
según mi apreciación personal, en un aforismo de Don José
de la Luz y Caballero: "enseñar puede cualquiera; educar sólo
el que sea un evangelio vivo".10
Sistematización de la enseñanza
La sistematización de la enseñanza implica la adopción
consecuente de una serie de pasos lógico-metodológicos, que
conducen -sin ningún género de duda- a la adquisición
de nuevos conocimientos sobre la base de los ya conocidos. Por una curiosa
asociación libre, se ilustra dicho principio con un aforismo de
Juan de la Cruz, figura paradigmática de la espiritualidad universal
y de las letras hispanas: "para venir a donde no sabes, has de ir por donde
no sabes",11 pero, para ir por donde no sabes en el terreno
de la educación para la salud, es necesario establecer -previamente-
un diagnóstico educativo,4-6 basado en los factores psicosociales,
culturales, educacionales y económicos que actúan sobre la
comunidad y la caracterizan, y en consecuencia, determinar cuáles
son las necesidades reales de enseñanza que presenta esa comunidad,
para seleccionar los métodos, medios y procedimientos más
eficaces, con vistas a materializar en la práctica las acciones
que el educador -con apoyo en realidades objetivas- decida utilizar en
ese contexto. Dicho esquema metodológico se caracteriza -en lo fundamental-
por su flexibilidad, y por consiguiente, está en función
de las necesidades educativas específicas, que en un momento dado,
pueda experimentar la comunidad.
Unidad de la teoría con la práctica
Este principio se podría ejemplificar con el precepto pedagógico
defendido en su época por el Padre fundacional de nuestra cultura:
"la teoría sin práctica es puro verbalismo; la práctica
sin teoría, mero empirismo".3 De ahí que la educación
para la salud tenga -por derecho propio- un carácter activo, dinámico
y funcional, y en consecuencia, la llamada "educación de banco"
sea sustituida por la educación participativa,12 concretada
mediante clases demostrativas, talleres, psicodramas, sociodramas, etc.
Unidad de lo concreto y lo abstracto
El conocimiento humano no se circunscribe, en modo alguno, al elemento
o factor de tipo ideacional, sino que hay que partir de la idea viva de
los hechos u objetos de que se trata en la explicación pertinente
como base de la verdadera comprensión. Al respecto, la pedagogía
marxista nos advierte que hay que ir "de la contemplación viva al
pensamiento abstracto y de éste a la práctica social";13
principio marxista que, en el campo de la educación para la
salud, se interpreta sobre la base de que el educador debe tener en cuenta
a quiénes van dirigidas las acciones educativas, dónde y
en qué condiciones objetivas se imparte el conocimiento y con qué
recursos cuentan él y los educandos, para alcanzar el objetivo propuesto.
Por ejemplo, si la población carece de diversiones, se le debe
enseñar cómo emplear el tiempo libre con los recursos de
que dispone la comunidad.
Trabajo consciente y creador del educando con la orientación del
educador
Este principio se refiere al trabajo -hasta cierto punto independiente-
del educando, según su capacidad real y con la guía del educador;
o con otras palabras, el educando -de acuerdo con sus posibilidades- aprende
a pensar y actuar por sí mismo ("mi mayor orgullo es oír
hablar a mis discípulos con ideas propias"),3 ya que,
en ese entorno, es donde el educador va a comprobar sobre el terreno si
los educandos han alcanzado verdadera independencia o no. Por ejemplo,
¿cómo se comporta objetivamente la lactancia materna en los
grupos de gestantes?
Asequibilidad de la enseñanza
La enseñanza debe estar al alcance del educando, por lo que se deben
cumplir al pie de la letra las siguientes orientaciones de carácter
gnoseológico:
-
De lo general a lo particular.
-
De lo fácil a lo difícil.
-
De lo conocido a lo desconocido.
-
De lo simple a lo complejo.
-
De lo concreto a lo abstracto.
Por lo tanto, para hacer asequible a los educandos los conocimientos teórico-prácticos
transmitidos por la disciplina que nos ocupa, el diagnóstico de
salud4,5 desempeña una función esencial,
ya que le permite al educador conocer las característica psicosociales
de la población, y sobre esa base, elaborar las estrategias de intervención
pertinentes.
Accesibilidad de la enseñanza
La accesibilidad de la enseñanza está en relación
directa con el vínculo indisoluble que debe existir entre los contenidos
del programa educativo diseñado al efecto, así como la correspondencia
absoluta entre unos y otros, ya que el proceso de enseñanza-aprendizaje
en salud sigue un desarrollo en espiral, que según Luz y Caballero,
"comienza en la cuna y acaba en la tumba".10
Atención individual al educando
La atención individual al educando se concreta sobre la base del
conocimiento integral que debe poseer el educador acerca de las características
psicosociales del grupo y de cada persona que lo integra.
Por ejemplo, cuando se desarrolla el tema del alcoholismo en el contexto
de la educación para la salud, el educando con esa toxicomanía
no percibe ni descifra el mensaje transmitido por el educador de la misma
forma que el educando que no la padece.
Una vez esbozada la fundamentación teórica de los principios
didácticos, los cuales se hallan estrechamente relacio-nados e interconectados
entre sí, se analizará del programa educativo,14 que
es la forma básica indispensable de organización de la educación
para la salud.
En la confección del programa educativo14 habría
que considerar -entre otros- los siguientes indicadores metodológicos:
Determinación de los objetivos
El programa educativo14 trata de alcanzar objetivos generales
y específicos, que van a estar en función de las necesidades
de enseñanza que presenta la población, por lo que deben
ser enunciados con claridad, precisión y concisión.
Preparación del contenido
La preparación del contenido requiere una cuidadosa selección
de los temas, los cuales van a estar determinados por las necesidades educativas
concretas que experimentan el grupo humano sobre el que se actúa.
Selección de los métodos
Se deben priorizar aquellos métodos (instrumentos o herramientas
del quehacer educativo que se hallan presentes en todo el desarrollo del
programa), que faciliten el logro consecuente de los objetivos trazados.
Preparación de la enseñanza (actividad del educador) y
del aprendizaje (actividad del educando).
El educador debe estar bien documentado, desde el prisma científico
pedagógico, acerca de la materia que va a impartir, como requisito
indispensable, para llevar a feliz término su actividad educativa;
y por último, debe elegir los ejercicios teórico-prácticos
que van a realizar los educandos.
Selección y elaboración de los medios de enseñanza
Los medios de enseñanza son los recursos materiales (pizarra, láminas,
retroproyector, etc.) de que se vale el educador, para facilitar al educando
la mejor comprensión de los contenidos del programa. Por la función
estratégica que desempeñan los medios de enseñanza,
éstos deben estar subordinados a los objetivos propuestos.
Vinculación de la enseñanza con el trabajo
La labor instructivo-formativa que desarrolla el educador debe tener un
carácter teórico-práctico inobjetable. Por lo tanto,
debe existir una íntima y estrecha relación entre el contenido
de la enseñanza y la actividad práctica. Al respecto, M.
Gandhi, ese grande de la filosofía oriental, nos recuerda que "el
conocimiento.. no se encuentra en los libros. Pertenece al terreno de la
experiencia vivida personal y socialmente..."15
Distribución del tiempo
El programa educativo14 debe ajustarse a un tiempo determinado,
que dependerá de situaciones multifactoriales, y que -en modo alguno-
debe ser excedido o violentado, so pena de infringir principios psicológicos
y pedagógicos de obligatorio cumplimiento en relación con
el tiempo dedicado a las actividades educativas que configuran dicho programa,
el cual debe estar racionalmente distribuido conforme con las características
no sólo de los temas que se van a impartir, sino también
de los educandos a quienes va dirigido.
Veamos, a continuación, cómo se estructura y desarrolla
-desde el punto de vista metodológico- el programa educativo,14
el cual comprende:
Introducción (o motivación)
La introducción (o motivación) debe despertar el interés
de los educandos por la realización de las tareas incluidas en el
programa correspondiente, ya que se ha diseñado para dar satisfacción
a sus necesidades básicas.
Desarrollo
El desarrollo del programa educativo14 tiene dos etapas bien
delimitadas:
Transmisión y adquisición de conocimientos y desarrollo de
habilidades.
Consolidación de conocimientos y desarrollo de habilidades.
Evaluación
La evaluación, sistemática y permanente, desempeña
una función decisiva en el contexto de la educación para
la salud, ya que le permite al educador conocer si los objetivos del programa
han sido cumplidos o no y cuáles son las dificultades objetivo-subjetivas
que presentan los educandos, para -de inmediato- actuar sobre ellas hasta
su eliminación definitiva.
Señalamiento de las tareas
Con base en el hecho de que la educación para la salud se complementa
y enriquece en el hogar, la escuela, el centro laboral, la comunidad, los
educandos deben realizar determinadas tareas (por ejemplo: creación
y cuidado del huerto escolar), que alternarán con sus horas de estudio,
trabajo, recreación, esparcimiento, juego, etc.
Una vez reseñados los fundamentos filosóficos y teórico-metodológicos
sobre los cuales descansan las bases psicopedagógicas de la educación
para la salud, resultaría agradable concluir con una advertencia:
para educar en salud es necesario concientizar, interiorizar e incorporar
a nuestro estilo de comportamiento psicosocial el hecho de que los seres
humanos son amigos y que deben hacer amorosamente el bien, y sólo
cuando sean capaces de verse como amigos y de ayudarse fraternalmente unos
a otros, el corazón experimentará alegría y paz, y
sólo cuando el corazón experimente alegría y paz en
abundancia, entonces -y sólo entonces- se podrá no sólo
educar en salud, sino también curar y rehabilitar de sus padecimientos
físicos y mentales a la humanidad sufriente.
Para finalizar una cita de Demócrito, ese genio del pensamiento
materialista helénico: "los hombres esperan la salud de los dioses,
ellos no saben que son autores y dueños de su propia salud".15
Summary
After making a conceptual characterization of education, health and health
education terms, which are harmonically integrated into a dynamic and functional
system. Where the set and its parts are closely related, we briefly dealt
with Pedagogy and Teaching, two disciplines that serve as a theoretical
and methodological basis for health education.
Subject headings: HEALTH EDUCATION
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Dr. Jesús Dueñas Becerra. Hospital Psiquiátrico
de La Habana. Ave. de la Independencia No. 26520. Boyeros. CP. 19220.
* Ponencia presentada en el evento II Conferencia Internacional
de Psicología de la Salud, PSICOSALUD’96. Palacio de las Convenciones.
1 Profesor-asesor. Vicedirección Docente del Hospital
Psiquiátrico de La Habana.