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Rev Cubana Educ Med Super 2000;14(2):136-47
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Ministerio de Salud Pública
Centro Nacional de Perfeccionamiento Médico
 

 La calidad en el desarrollo profesional: avances y desafíos

Dr. Ramón S. Salas Perea1

RESUMEN

Se señalan los desafíos que se ciernen sobre las universidades en el mundo actual y cuál es el papel que le corresponde en la transformación de la educación superior para el próximo milenio. Se analiza cómo la excelencia y calidad académicas constituyen elementos claves y controversiales en la educación superior y se analizan las diferentes variables que en ella intervienen. Se indica la influencia de la globalización y cómo para hacerle frente es necesario fortalecer la capacidad de negociación, inserción y competitividad de las universidades. Se fundamenta cómo para incrementar la calidad del proceso universitario se precisa de una gestión académica eficaz y eficiente, la capacidad de autoevaluación, así como el intercambio y cooperación interuniversitaria e intersectorial. Se precisa cómo está influyendo la explosión científico-técnica de estos tiempos y las características que debe reunir el nuevo tipo de profesional a formar. Por último se explicitan los 4 pilares fundamentales que en Cuba sustentan el desarrollo de la calidad de los recursos humanos en salud.

Descriptores DeCS: UNIVERSIDADES; CALIDAD DE LA ATENCION EN SALUD; RECURSOS HUMANOS EN SALUD; EDUCACION MEDICA; EDUCACION PROFESIONAL.

Los retos de la educación superior para el Siglo XXI plantean la necesidad de un nuevo proceso educativo, fundamentado en los principios de excelencia, calidad y pertinencia. Las escuelas y facultades de medicina de todo el mundo, en mayor o menor escala han iniciado ese trabajo, con una característica especial: la de integrar la educación a los procesos productivos y de los servicios.

Uno de los retos que se han planteado en muchos países en los últimos años representa la calidad de la formación y superación de los recursos humanos. Este proceso ha estado vinculado directamente a los cambios políticos, económicos y sociales que se han generado en los diferentes países, donde el desarrollo social, de la ciencia, la técnica, la práctica y la investigación, han obligado a aplicar -no en el discurso, sino en la práctica efectiva- los conceptos de eficiencia, calidad y exigencia en los procesos educativos que realizan las universidades, cada vez más comprometidas y en interacción con la sociedad.

A partir de la Cumbre Mundial de Educación Médica celebrada en Edimburgo en 1993, se viene desarrollando un movimiento internacional para la búsqueda de un cambio articulado entre la educación médica, la práctica médica y la organización de salud, que posibilite la formación de un profesional que responda a las necesidades económico-sociales de sus respectivos países, pero a su vez sea capaz de enfrentar los retos científicos y tecnológicos que exige la próxima centuria, sobre la base de una cooperación e interrelación, tanto en los ámbitos nacionales como mundiales.

El desafío que hoy se abre es el de una Universidad que busca la creatividad y flexibilidad curricular, junto con su avance en la producción intelectual y científica de aplicación, tanto en la creación de conocimientos como en la producción y los servicios; por tanto una Universidad que establece relaciones con todos los sectores de la sociedad y con los distintos contextos socio-culturales del territorio, provincia, nación y con otros países, tanto de forma regional como mundial.

Calidad y excelencia académica

La excelencia académica constituye uno de los elementos de mayor importancia y controversia en la educación superior contemporánea; pues su determinación se encuentra estrechamente vinculada a los procesos de la evaluación curricular y la acreditación académica de las Universidades.

La calidad académica no es una abstracción, sino un referente social e institucional y sus resultados tienen que ser analizados, no sólo en términos cognoscitivos y conductuales, sino en cuanto a la producción intelectual y científica, y cómo dan respuestas a las universidades, a las necesidades planteadas por el encargo social.1

La educación médica no es un espejo que reproduce mecánicamente el mundo del mercado de trabajo. Es un proceso de formación cultural, moral y ética que se interrelaciona e imbrica con la ideología, la ciencia, el arte y las tecnologías médicas de la sociedad en que se desarrolla.2 Y es de ahí que, el criterio de calidad educacional se define en este contexto, en términos de pertinencia social, calidad curricular y buen desempeño profesional.

Es mensurable tanto en la actividad puramente académica, como en la producción científica y tecnológica, así como en la actuación profesional de sus egresados en los propios servicios de salud, durante toda su vida laboral activa.

Kent3 define 4 conceptos diferentes de la calidad, así se tiene:

 

La universidad del tercer milenio

La modernización de la Universidad enfrenta 4 retos fundamentales: Las variables del contexto general y particular que potencian la dinámica de la universidad hacia el Siglo XXI podrían resumirse en: Uno de los fenómenos más característicos de esta época es la aparición de la "globalización", que modifica el paradigma de las relaciones interestatales ahora vigente. Este concepto no se limita al aspecto puramente económico; en realidad es un proceso multidimensional que comprende los aspectos vinculados con la economía, las finanzas, la ciencia y la tecnología, las comunicaciones, la educación, la cultura, la política, etc.4 A su vez, los avances tecnológicos están modificando profundamente la naturaleza de la actividad productiva.

Frente a los procesos de globalización, los estados necesitan nuevos enfoques y políticas lúcidas para fortalecer su capacidad de negociación, fomentar su competitividad y mejorar su inserción en la economía internacional. Este es un reto que las instituciones de la Educación Superior tienen también que asumir, como un imperativo de la época, y contribuir a la formulación de estas políticas.

Uno de los elementos claves para reinsertarse favorablemente en una economía mundial abierta radica en el mejoramiento sustancial de la competitividad. Competitividad implica4 conocimiento, tecnología, manejo de información, destrezas; significa elevar la calidad de los sistemas educativos y la preparación de los recursos humanos de alto nivel. Competitividad significa incorporar el progreso técnico a la actividad productiva y de los servicios. Hoy en día, como lo advierten los analistas, no sólo compiten los aparatos económicos sino también las condiciones sociales, los sistemas educativos y las políticas de desarrollo científico y tecnológico. En realidad es la sociedad en su conjunto, el país mismo, quien compite y no sólo el sector empresarial.

Pero la ciencia no nace por generación espontánea. Sus raíces se hunden en la existencia de un sistema educativo de alta calidad, cuyos métodos didácticos activos estimulen la innovación, la creatividad y el espíritu de indagación en los educandos.

Es por ello que la educación no puede ser considerada bajo ningún concepto como un "gasto", pues está llamada a constituirse en la inversión prioritaria de los países en desarrollo. En estos países, las universidades constituyen la columna vertebral del subsistema científico-tecnológico, y por eso a ellas les corresponde estimular el espíritu creativo y la investigación científica, que representa el punto de partida de todo esfuerzo de mejoramiento científico-tecnológico.

En tal sentido la reforma académica en las instituciones de la Educación Superior está direccionada hacia una universidad abierta, centrada en la estrategia de la educación permanente, donde se combinen estudios presenciales, semipresenciales y a distancia. De ahí que el verdadero reto esté en cómo "cambiar" la universidad tradicional por una universidad abierta e interactuante, creativa e interviniente en los procesos sociales.

La universidad debe asumir, por sobre todo, su función fundamental como productora de conocimientos, y responsabilizada con la educación posgraduada; y como se encuentra ante una situación competitiva, se hace necesario responder con productividad, eficiencia y eficacia ante estos retos contemporáneos.

Se debe hacer esfuerzos conjugados para evitar que se imponga la "calidad" como expediente retórico sin consideración alguna sobre su fundamentación real. Si a ésta se le define en términos de una labor educativa, debe consecuentemente cumplirse en 2 instancias,5 la de la enseñanza, de jerarquía profesoral, a través de la cual el docente orienta y reorienta el desarrollo intelectual del educando y, la otra, la del aprendizaje, de categorización estudiantil, que facilita la motivación del joven y hace que éste crezca y se desarrolle personal y socialmente, mediante actitudes, destrezas, valores y conocimientos que lo conviertan en un ciudadano educado, útil y solidario.

El proceso educativo del educando como sujeto se asienta en momentos claves de su desarrollo expresados por el "aprender a aprender", "aprender a ser", "aprender a actuar y a hacer", "aprender a convivir", "aprender a cooperar y ser solidario", "aprender a emprender", etc. La calidad de la educación es en último término, el propio sujeto educativo, es la propia persona, es el propio ser humano con sus capacidades, convicciones, sentimientos y potencialidades desplegadas en razón de su vida y responsabilidades personales y sociales.6

Desafíos

En el contexto específico de la universidad se han identificado 3 desafíos como los más importantes:7 viabilidad, equidad y excelencia. La viabilidad es el conjunto de los procesos económicos (gerenciales) que inciden directamente en la posibilidad de asumir plenamente las funciones y responsabilidades universitarias; es decir la posibilidad de controlar la complejidad de los procesos implicados en la vida universitaria, sobre la base de las propias políticas y planes de desarrollo. La equidad no es más que la posibilidad que deben tener todos los sectores de la población a acceder a la universidad, aunque siempre en correspondencia con sus capacidades y posibilidades reales.

La calidad de la educación precisa de 3 procesos: el desarrollo de una gestión académica eficaz y eficiente; la capacidad de autoevaluar permanentemente la calidad de la enseñanza impartida; se requiere del intercambio y la cooperación entre las universidades, tanto nacional como internacionalmente.

La calidad no debe ser planteada solamente en términos cognoscitivos, sino que debe medirse también en términos de respuestas a las necesidades de la sociedad en las que están inmersas las instituciones.1 La calidad no es sólo una resultante que se da bajo determinadas circunstancias, sino que debe considerarse válidamente, también, como un grado de desarrollo del proceso universitario.

El concepto de calidad en la educación superior puede analizarse de múltiples y variadas formas. Se constituye en el elemento central del proceso de gestión universitaria de estos tiempos. Debe contemplar:8 la formación del profesional, la educación posgraduada, la investigación científica y tecnológica, así como la extensión universitaria. Por otra parte no pueden dejar de considerarse en este proceso, la evaluación y acreditación institucionales. Es necesaria la conciliación de los componentes teórico-cognoscitivos y práctico-profesional con la formación de valores, en el ámbito de la pedagogía contemporánea, se privilegia el aprendizaje participativo, las técnicas de trabajo en grupos, así como los procedimientos lúdicos de formación activa: aprender haciendo, resolviendo problemas profesionales, preparando al hombre para la vida.

La educación reproduce y construye valores, conocimientos, habilidades profesionales y cultura, dando a la sociedad una dimensión histórica en correspondencia con la sociedad en que se desarrolla. O sea que, no se puede pensar en calidad de la educación superior como un fin en sí, disociado de la inserción concreta de la institución universitaria en un determinado contexto social. Esa vinculación necesaria entre calidad y pertinencia es uno de los presupuestos fundamentales para el abordaje de esta temática, cuyo instrumento de afiliación para ambas dimensiones debe ser un proceso de evaluación institucional, orientado hacia un triple objetivo: mejorar la calidad de la educación superior, mejorar la gestión universitaria y rendir cuentas a la sociedad. Será pertinente si responde adecuada y creativamente a todos estos retos.

Otros desafíos

Por otra parte, el desarrollo científico y tecnológico contemporáneo enfrenta a otros desafíos; entre los cuales se tiene:9 Para enfrentarlos se requiere de: Información, intercambio y actividad investigativa. Hay que identificar a la investigación como un componente esencial de la calidad en salud.

En consecuencia se hacen indispensables en la Educación Médica Superior profundos cambios cualitativos para el logro de estos objetivos sociales de renovación estructural, flexible, democrática y funcional, fundamentados en:

Plan de acción

La universidad médica tiene que redimensionarse desde un nuevo posicionamiento, que vincule su accionar interno (el diseño y organización curricular, sistema de evaluación, desarrollo profesoral, sistema de ingresos, entre otros), con su accionar externo, y se incremente su compromiso institucional con la sociedad, materializado en la integración con los servicios, la participación activa de profesores y educandos en el trabajo, tanto en la identificación de los problemas de la comunidad como en la solución de los mismos.10

Esta interacción requiere, en primer orden del compromiso y la decisión de las instituciones y sus dirigentes, así como una alta motivación y concientización de los objetivos comunes a alcanzar. En segundo lugar, es necesaria la creación de espacios comunes de interacción intra y extramuros. Se necesita la decisión política de priorizar la educación y la salud de la población e integrar la docencia, los servicios y la investigación de forma tal, que permita garantizar la calidad de la práctica médica y de la educación médica.11

La calidad de la formación y superación de los recursos humanos de la salud está en estrecha interrelación con la calidad de los servicios de salud, ya que los procesos educacionales se fundamentan en la interacción de 2 principios de la educación superior cubana: la combinación de la teoría con la práctica y del estudio-trabajo, que en este caso se materializan en la educación en el trabajo, eje y fundamento de todos los procesos educacionales.

La calidad de los procesos educacionales posee 4 dimensiones esenciales, estrechamente interrelacionados, que son:12

La integración docente, atencional e investigativa es un proceso de interacciones entre profesores y educandos, que se desarrolla en los propios servicios de salud y con la sociedad. La universidad asume sus responsabilidades atencionales y liderea la investigación en función de contribuir a la satisfacción de las necesidades de la población. La integración requiere del diálogo, la concertación y la negociación entre todos los factores comprometidos con el estado de salud de la población y debe ser la universidad la institución catalizadora y promotora del proceso.

La sociedad contemporánea requiere de cambios cualitativos en el sistema de salud, a fin de incrementar la satisfacción de las necesidades de la población y de la comunidad, mediante el empleo óptimo de los recursos humanos y materiales existentes. Ello plantea la necesidad de promover la formación de un nuevo profesional y especialista. Este nuevo profesional tiene que ser capaz de desarrollar, al menos, las funciones esenciales siguientes:13,14

Se debe significar cómo recientes investigaciones publicadas por el Banco Mundial otorgan creciente importancia y necesidad al incremento de la calidad de la enseñanza y la investigación a fin de:15

Modelo cubano

En Cuba, la acreditación de las instituciones, la evaluación de la competencia y el desempeño profesional, los procesos de superación posgraduada y el establecimiento del sistema de créditos académicos en el posgrado, constituyen los pilares fundamentales que sustenta el desarrollo de la calidad de los recursos humanos, lo que repercute directamente en la calidad de los servicios que se brindan a la población y de los procesos educacionales.16

La acreditación de las instituciones y unidades docentes es un proceso evaluativo del cumplimiento de los indicadores de calidad, que permite certificar públicamente que una institución posee los requerimientos mínimos establecidos para desarrollar con eficiencia un proceso de formación académica y de superación profesional. Este proceso continuo -de acreditación y reacreditación- permite garantizar la calidad de los procesos docentes-atencionales y propicia el desarrollo cualitativo institucional.

Es un proceso continuo y sistemático de autoevaluación y evaluación externa, que se rige por criterios basados en el juicio que se emite sobre una institución, a la luz de los objetivos propuestos. Este proceso permite garantizar la calidad e integridad de los procesos de formación y superación de los recursos humanos. La acreditación de una institución para desarrollar un programa de formación o de posgrado puede ser revocada en cualquier momento. Se debe tener presente que, la acreditación docente no tiene por objetivo sancionar ni retirarle las funciones a ninguna institución académica o servicios de salud; sino erigirse en el mecanismo de control del nivel de calidad requerido para el desarrollo de los procesos educacionales: un fin de búsqueda de la excelencia académica.

La calidad de un servicio de salud, parte del nivel de competencia y desempeño de sus trabajadores en el cumplimiento de sus funciones laborales y sociales. La competencia de los trabajadores de la salud consiste en los conocimientos, las habilidades, actitudes, destrezas y juicios necesarios, así como su organización, retención y empleo en la práctica social, a fin de dispensar servicios de salud pertinentes, seguros y oportunos a la población.17

La educación y formación profesional, independientemente de su duración, no garantiza un ejercicio profesional idóneo indefinidamente. Prepara sólo para comenzar una vida profesional y aporta los cimientos para poder continuar la educación permanente, durante el resto de su vida. Sin superación profesional permanente, la competencia profesional decrece progresiva e inexorablemente.

El desempeño profesional es el comportamiento o conducta real de los trabajadores, tanto en el orden profesional y técnico, como en las relaciones interpersonales que se crean en la atención del proceso de salud/enfermedad de la población y comprende la pericia técnica y la motivación del personal, así como sus valores humanos y éticos.

Se está de acuerdo en que los conocimientos científicos y tecnológicos, en el mundo contemporáneo de estos días, se hacen obsoletos con gran rapidez y que desgraciadamente no todos son conscientes de la necesidad de mantener una búsqueda activa y permanente de la superación profesional que se requiere para poder garantizar la calidad de los procesos educacionales y de la atención médica que se brinda a la población.

Esta concepción de la calidad del desempeño, unida e integrada a la calidad de los servicios, lleva a postular la evaluación de la competencia y el desempeño profesional como un proceso continuo de evaluación de la calidad de la atención en salud, que rompe los marcos puramente académicos, y la vincula con la responsabilidad y el compromiso social, como respuesta a las necesidades de la población; en un proceso activo y participativo de problematización constante, que dirige las acciones a desarrollar en los procesos permanentes de superación profesional.

La superación profesional constituye un conjunto de procesos educacionales que posibilitan a los graduados universitarios la adquisición y perfeccionamiento continuo de los conocimientos y habilidades requeridos para un mejor desempeño en sus responsabilidades y funciones laborales.18 Es un componente clave de los sistemas de salud para poder asegurar la calidad y la pertinencia de sus acciones. Muchos programas de educación continua no producen los cambios esperados, en parte por deficiencias del personal docente, especialmente en relación con los aspectos pedagógicos y de tecnología educacional. Tecnología significa esencialmente conocimiento aplicado a la solución de problemas prácticos. Así se tiene que, la formulación de los objetivos del aprendizaje y los métodos empleados, no responden ni garantizan el desempeño que se espera del trabajador, y los programas reflejan más la disciplina e interés del docente, que las necesidades educacionales del personal y del propio sistema de salud.19

El crédito académico constituye la unidad de medida que expresa el grado de profundidad y extensión de los contenidos previstos en un programa de estudio del sistema de superación de posgrado, y se obtiene mediante una evaluación rigurosa que cada programa define de acuerdo con sus objetivos a alcanzar. A su vez también incluye las actividades que indican el desarrollo profesional así como la producción científica de los profesionales que laboran en el Sistema Nacional de Salud. La superación profesional del personal constituye la herramienta insustituible para mantener y superar el nivel de desarrollo alcanzado en los recursos humanos de que se dispone.

El sistema de créditos académicos posibilita plasmar y organizar mejor las posibilidades, en la búsqueda de la mayor excelencia posible en la calidad de la superación profesional, a la vez que motiva y estimula dicha superación permanente en los recursos humanos en salud. Permite, a su vez, interrelacionar las diferentes variantes de la formación académica del posgrado y de la superación profesional, de forma escalonada y progresiva.

Las Facultades y Escuelas de Medicina, Enfermería y Estomatología tienen que aceptar los retos que el mundo actual hace en las puertas del próximo milenio. La Universidad tiene que asumir estos desafíos y compromisos, o tendrá que abandonar sus responsabilidades con la sociedad y entonces vendrán otras instituciones ajenas que las desarrollarán.

El claustro profesoral y sus directivos tienen que asumir su papel, a fin de garantizar la calidad del proceso universitario, sobre la base de la equidad y pertinencia social.

Hay que escoger, como dijera Jorge Ricardo Massetti: "Situarnos en el mundo de los que luchan o en el mundo de los que lloran".20

SUMMARY

The challenges the universities have to face at present and the role they will have to play in the transformation of higher education during the next millenium are approached. It is analyzed how the academic excellence and quality are key and controversial elements in higher education. The different variables taking part in it are also studied. It is stressed the influence of globalization and how to face it it is necessary to strengthen the capacity of negotiation, insertion and competitiveness of the universities. It is explained how to increase the quality of the university process it is necessary an efficient academic management, the capacity of autoevaluation, and the interuniversity and intersectorial exchange and cooperation. The influence of the scientific and technical boom , as well as the characteristics the new type of professional to be formed should have are underlined in this paper. Finally, the 4 fundamental milestones that support the development of the quality of health manpower are approached.

Subject headings: UNIVERSITIES; QUALITY OF HEALTH CARE; HEALTH MANPOWER; EDUCATION, MEDICAL; EDUCATION, PROFESSIONAL.

 

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Recibido: 10 de junio de 1999. Aprobado: 3 de septiembre de 1999.
Dr. Ramón S. Salas Perea. Centro Nacional de Perfeccionamiento Médico (CENAPEM). Calle I No. 202 esq. a Línea. El Vedado. Ciudad de La Habana. Cuba. CP 10400. Salasram@infomed. sld. cu.

1 Doctor en Medicina. Profesor Titular. Vicedirector del Centro Nacional de Perfeccionamiento Médico. La Habana, Cuba.

 
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