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Conferencia mundial sobre la educación superior
UNESCO, París 5-9 de octubre de 1998
Declaración mundial sobre la educación superior en el siglo
XXI: visión y acción
PREÁMBULO
En los albores del nuevo siglo, se observa una demanda de educación
superior sin precedentes, acompañada de una gran diversificación
de la misma, y una mayor toma de conciencia de la importancia fundamental
que este tipo de educación reviste para el desarrollo sociocultural
y económico y para la construcción del futuro, de cara al
cual las nuevas generaciones deberán estar preparadas con nuevas
competencias y nuevos conocimientos e ideales. La educación superior
comprende "todo tipo de estudios de formación o de formación
para la investigación en el nivel postsecundario, impartidos por
una universidad u otros establecimientos de enseñanza que estén
acreditados por las autoridades competentes del Estado como centros de
enseñanza superior" 1 . La educación superior
se enfrenta en todas partes a desafíos y dificultades relativos
a la financiación, la igualdad de condiciones de acceso a los estudios
y en el transcurso de los mismos, una mejor capacitación del personal,
la formación basada en las competencias, la mejora y conservación
de la calidad de la enseñanza, la investigación y los servicios,
la pertinencia de los programas, las posibilidades de empleo de los diplomados,
el establecimiento de acuerdos de cooperación eficaces y la igualdad
de acceso a los beneficios que reporta la cooperación internacional.
La educación superior debe hacer frente a la vez a los retos que
suponen las nuevas oportunidades que abren las tecnologías, que
mejoran la manera de producir, organizar, difundir y controlar el saber
y de acceder al mismo. Deberá garantizarse un acceso equitativo
a estas tecnologías en todos los niveles de los sistemas de enseñanza.
La segunda mitad de nuestro siglo pasará a la historia de la
educación superior como la época de expansión más
espectacular; a escala mundial, el número de estudiantes matriculados
se multiplicó por más de seis entre 1960 (13 millones) y
1995 (82 millones). Pero también es la época en que se ha
agudizado aún más la disparidad, que ya era enorme, entre
los países industrialmente desarrollados, los países en desarrollo
y en particular los países pobres en lo que respecta al acceso a
la educación superior y la investigación y los recursos de
que disponen. Ha sido igualmente una época de mayor estratificación
socioeconómica y de aumento de las diferencias de oportunidades
de enseñanza dentro de los propios países, incluso en algunos
de los más desarrollados y más ricos. Si carece de instituciones
de educación superior e investigación adecuadas que formen
a una masa crítica de personas cualificadas y cultas, ningún
país podrá garantizar un auténtico desarrollo endógeno
y sostenible; los países en desarrollo y los países pobres,
en particular, no podrán acortar la distancia que los separa de
los países desarrollados industrializados. El intercambio de conocimientos,1
la cooperación internacional y las nuevas tecnologías
pueden brindar nuevas oportunidades de reducir esta disparidad.
La educación superior ha dado sobradas pruebas de su viabilidad
a lo largo de los siglos y de su capacidad para transformarse y propiciar
el cambio y el progreso de la sociedad. Dado el alcance y el ritmo de las
transformaciones, la sociedad cada vez tiende más a fundarse en
el conocimiento; razón de que la educación superior y la
investigación formen hoy en día parte fundamental del desarrollo
cultural, socioeconómico y ecológicamente sostenible de los
individuos, las comunidades y las naciones. Por consiguiente y dado que
tiene que hacer frente a imponentes desafíos, la propia educación
superior ha de emprender la transformación y la renovación
más radicales que jamás haya tenido por delante, de forma
que la sociedad contemporánea, que en la actualidad vive una profunda
crisis de valores, pueda trascender las consideraciones meramente económicas
y asumir dimensiones de moralidad y espiritualidad más arraigadas.
Con la intención de encontrar soluciones para estos desafíos
y de poner en marcha un proceso de profunda reforma de la educación
superior la UNESCO ha convocado una Conferencia Mundial sobre la Educación
Superior en el siglo XXI: Visión y acción. Como parte de
los preparativos de la Conferencia, la UNESCO publicó en 1995 su
documento de orientación sobre Cambio y desarrollo en la educación
superior. Ulteriormente se celebraron cinco consultas regionales (La Habana,
noviembre de 1996; Dakar, abril de 1997; Tokio, julio de 1997; Palermo,
septiembre de 1997 y Beirut, marzo de 1998). En la presente Declaración
se toman debidamente en cuenta, sin perder de vista el carácter
propio de cada documento, las Declaraciones y Planes de Acción aprobados
por esas reuniones, que se adjuntan a la misma, así como todo un
proceso de reflexión generado por la preparación de la Conferencia
Mundial.
Nosotros, los participantes en la Conferencia Mundial sobre la Educación
Superior, reunidos del 5 al 9 de octubre de 1998 en la Sede de París.
Recordando los principios de la Carta de las Naciones Unidas, Declaración
Universal de Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos,
Recordando la Declaración Universal de Derechos Humanos y, en
particular el párrafo 1 de su Artículo 26, en que se declara
que "toda persona tiene derecho a la educación" y que "el acceso
a los estudios superiores será igual para todos, en función
de los méritos respectivos", y haciendo suyos los principios básicos
de la Convención relativa a la lucha contra las discriminaciones
en la esfera de la enseñanza (1960), en virtud de cuyo Artículo
4 los Estados Partes se comprometen a "hacer accesible a todos, en condiciones
de igualdad total y según la capacidad de cada uno, la enseñanza
superior".
Teniendo en cuenta las recomendaciones relativas a la educación
superior formuladas por las grandes comisiones y conferencias, como por
ejemplo la Comisión Internacional sobre la Educación para
el Siglo XXI, la Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo, las 44a
y 45a reuniones de la Conferencia Internacional de Educación
(Ginebra, 1994 y 1996), las resoluciones aprobadas por la Conferencia General
de la UNESCO en sus 27a y 29areuniones, en particular en relación
con la Recomendación relativa a la condición del personal
docente de la enseñanza superior, la Conferencia Mundial sobre Educación
para Todos (Jomtien, Tailandia, 1990), la Conferencia de las Naciones Unidas
sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (Río de Janeiro, 1992),
la Conferencia sobre libertad académica y autonomía universitaria
(Sinaia, 1992), la Conferencia Mundial de Derechos Humanos (Viena, 1993),
la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social (Copenhague, 1995), la Cuarta
Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Mujer (Beijin, 1995), el Segundo
Congreso Internacional sobre Educación e Informática (Moscú,
1996), el Congreso Mundial sobre Educación Superior y Desarrollo
de los Recursos Humanos en el Siglo XXI (Manila, 1997), la Quinta Conferencia
Internacional de Educación de las Personas Adultas (Hamburgo, 1997)
y, en especial, la Agenda para el Futuro, en cuyo Tema 2 (Mejorar las condiciones
y la calidad de la educación de adultos) se declara lo siguiente:
"Nos comprometemos a ...abrir las escuelas, colegios y universidades a
los educandos adultos... pidiendo a la Conferencia Mundial (sobre la) Educación
Superior (París, 1998) que fomente la transformación de las
instituciones de enseñanza postsecundaria en instituciones de educación
permanente, y defina en consecuencia la función de las universidades".
Convencidos de que la educación es uno de los pilares fundamentales
de los derechos humanos, la democracia, el desarrollo sostenible y la paz,
por lo que deberá ser accesible para todos a lo largo de toda la
vida, y de que se necesitan medidas para asegurar la coordinación
y cooperación entre los diversos sectores y dentro de cada uno de
ellos y, en particular, entre la educación general, técnica
y profesional secundaria y postsecundaria, así como entre universidades,
escuelas universitarias e instituciones técnicas.
Considerando que, en este contexto, la solución de los problemas
que se plantean al respecto en los albores del siglo XXI estará
determinada por la amplitud de miras de la sociedad del futuro y por la
función que se asigne a la educación en general y a la educación
superior en particular.
Conscientes de que, en el umbral de un nuevo milenio, la educación
superior debe hacer prevalecer los valores e ideales de una cultura de
paz, y que se ha de movilizar a la comunidad internacional con ese fin.
Considerando que una transformación y expansión sustanciales
de la educación superior, la mejora de su calidad y su pertinencia
y la manera de resolver las principales dificultades que la acechan exigen
la firme participación no sólo de gobiernos e instituciones
de educación superior, sino también en todas las partes interesadas,
comprendidos los estudiantes y sus familias, los profesores, el mundo de
los negocios y la industria, los sectores público y privado de la
economía, los parlamentos, los medios de comunicación, la
comunidad, las asociaciones profesionales y la sociedad, y exigen igualmente
que las instituciones de educación superior asuman mayores responsabilidades
para con la sociedad y rindan cuentas sobre la utilización de los
recursos públicos y privados, nacionales o internacionales.
Subrayando que los sistemas de educación superior deberían:
aumentar su capacidad para vivir en medio de la incertidumbre, para transformarse
y provocar el cambio, para atender las necesidades sociales y fomentar
la solidaridad y la igualdad; preservar y ejercer el rigor y la originalidad
científicos con espíritu imparcial por ser un requisito previo
decisivo para alcanzar y mantener un nivel indispensable de calidad; y
colocar a los estudiantes en el primer plano de las preocupaciones en la
perspectiva de una educación a lo largo de toda la vida a fin de
que se puedan integrar plenamente en la sociedad, mundial del conocimiento
del siglo que viene.
Considerando asimismo que la cooperación y el intercambio internacionales
son mecanismos decisivos para promover la educación superior en
todo el mundo,
Proclamamos lo siguiente:
Misiones y funciones de la educación superior
Artículo 1. La misión de educar, formar y realizar investigaciones
Reafirmamos la necesidad de preservar, reforzar y fomentar aún más
las misiones y valores fundamentales de la educación superior, en
particular la misión de contribuir al desarrollo sostenible y el
mejoramiento del conjunto de la sociedad, a saber:
-
formar diplomados altamente cualificados -ciudadanos responsables, capaces
de atender a las necesidades de todos los aspectos de la actividad humana,
ofreciéndoles cualificaciones que estén a la altura de los
tiempos modernos, comprendida la capacitación profesional, en las
que se combinen los conocimientos teóricos y prácticos de
alto nivel mediante cursos y programas que estén constantemente
adaptados a las necesidades presentes y futuras de la sociedad;
-
constituir un espacio abierto para la formación superior que propicie
el aprendizaje permanente, brindando una óptima gama de opciones
y la posibilidad de entrar y salir fácilmente del sistema, así
como oportunidades de realización individual y movilidad social
con el fin de formar ciudadanos que participen activamente en la sociedad
y estén abiertos al mundo, y para promover el fortalecimiento de
las capacidades, endógenas y la consolidación en un marco
de justicia de los derechos humanos, el desarrollo sostenible, la democracia
y la paz;
-
promover, generar y difundir conocimientos por medio de la investigación
y, como parte de los servicios que ha de prestar a la comunidad, proporcionar
las competencias técnicas adecuadas para contribuir al desarrollo
cultural, social y económico de las sociedades, fomentando y desarrollando
la investigación científica y tecnológica a la par
que la investigación en el campo de las ciencias sociales, las humanidades
y las artes creativas;
-
contribuir a comprender, interpretar, preservar, reforzar, fomentar y difundir
las culturas nacionales y regionales, internacionales e históricas,
en un contexto de pluralismo y diversidad cultural;
-
contribuir a proteger y consolidar los valores de la sociedad, velando
por inculcar en los jóvenes los valores en que reposa la ciudadanía
democrática y proporcionando perspectivas críticas y objetivas
a fin de propiciar el debate sobre las opciones estratégicas y el
fortalecimiento de enfoques humanistas;
-
contribuir al desarrollo y la mejora de la educación en todos los
niveles, en particular mediante la capacitación del personal docente.
Artículo 2. Función ética, autonomía, responsabilidad
y prospectiva
De conformidad con la Recomendación relativa a la condición
del personal docente de la enseñanza superior aprobada por la Conferencia
General de la UNESCO en noviembre de 1997, los establecimientos de enseñanza
superior, el personal y los estudiantes universitarios deberán:
-
preservar y desarrollar sus funciones fundamentales, sometiendo todas sus
actividades a las exigencias de la ética y del rigor científico
e intelectual;
-
poder opinar sobre los problemas éticos, culturales y sociales,
con total autonomía y plena responsabilidad, por estar provistos
de una especie de autoridad intelectual que la sociedad necesita para ayudarla
a reflexionar, comprender y actuar;
-
reforzar sus funciones críticas y progresistas mediante un análisis
constante de las nuevas tendencias sociales, económicas, culturales
y políticas, desempeñando de esa manera funciones de centro
de previsión, alerta y prevención;
-
utilizar su capacidad intelectual y prestigio moral para defender y difundir
activamente valores universalmente aceptados, y en particular la paz, la
justicia, la libertad, la igualdad y la solidaridad, tal y como han quedado
en la Constitución de la UNESCO;
-
disfrutar de plenas libertades académicas y de autonomía,
concebidas como un conjunto de derechos y obligaciones siendo al mismo
tiempo plenamente responsables para con la sociedad y rindiéndole
cuentas;
-
aportar su contribución a la definición y tratamiento de
los problemas que afectan al bienestar de las comunidades, las naciones
y la sociedad mundial.
Forjar una nueva visión de la educación superior
Artículo 3. Igualdad de acceso
-
De conformidad con el párrafo I del Artículo 26 de la Declaración
Universal de Derechos Humanos, el acceso a los estudios superiores debería
estar basado en los méritos, la capacidad, los esfuerzos, la perseverancia
y la determinación de los aspirantes y, en la perspectiva de la
educación a lo largo de toda la vida, podrá tener lugar a
cualquier edad, tomando debidamente en cuenta las competencias adquiridas
anteriormente. En consecuencia, en el acceso a la educación superior
no se podrá admitir ninguna discriminación fundada en la
raza, el sexo, el idioma, la religión o en consideraciones económicas,
culturales o sociales, ni en incapacidades físicas.
-
La equidad en el acceso a la educación superior debería empezar
por el fortalecimiento y, de ser necesario, una nueva orientación
de su vinculación con los demás niveles de enseñanza,
y más concretamente con la enseñanza secundaria. Las instituciones
de educación superior deben ser consideradas componentes de un sistema
continuo al que deben también contribuir y que deben fomentar, que
empieza con la educación para la primera infancia y la enseñanza
primaria y prosigue a lo largo de toda la vida. Los establecimientos de
educación superior deben actuar en estrecha colaboración
con los padres, las escuelas, los estudiantes y los grupos socioeconómicos
y las entidades elegidas. La enseñanza secundaria no debería
limitarse a formar candidatos cualificados para acceder a la enseñanza
superior fomentando la capacidad de aprender en general, sino también
prepararlos para la vida activa brindando formación para una amplia
gama de profesiones. No obstante, el acceso a la enseñanza superior
debería seguir estando abierto a toda persona que haya finalizado
satisfactoriamente la enseñanza secundaria u otros estudios equivalentes
o que reúna las condiciones necesarias, en la medida de lo posible,
sin distinción de edad y sin ninguna discriminación.
-
Por consiguiente, el rápido y amplio incremento de la demanda de
educación superior exige, cuando proceda, que en toda política
de acceso a la misma se de preferencia al planteamiento basado en los méritos
tal como se ha definido en el Artículo 3 a) supra.
-
Se debe facilitar activamente el acceso a la educación superior
de los miembros de algunos grupos específicos, como los pueblos
indígenas, los miembros de minorías, culturales y lingüísticas,
de grupos desfavorecidos, de pueblos que viven en situación de ocupación
y personas que sufren discapacidades, puesto que esos grupos, tanto colectiva
como individualmente, pueden poseer experiencias y talentos que podrían
ser muy valiosos para el desarrollo de las sociedades y naciones. Una asistencia
material especial y soluciones educativas pueden contribuir a superar los
obstáculos con que tropiezan esos grupos tanto para tener acceso
a la educación superior como para llevar a cabo estudios en ese
nivel.
Artículo 4. Fortalecimiento de la participación y promoción
del acceso de las mujeres
-
Aunque se hayan realizado progresos considerables en cuanto a mejorar el
acceso de las mujeres a la enseñanza superior, en muchas partes
del mundo todavía subsisten distintos obstáculos de índole
socioeconómica, cultural y política, que impiden su pleno
acceso e integración efectiva. Superarlos sigue revistiendo una
prioridad urgente en el proceso de renovación encaminado a establecer
un sistema de educación superior equitativo y no discriminatorio,
fundado en el principio del mérito.
-
Se requieren más esfuerzos para eliminar todos los estereotipos
fundados en el género en la educación superior, tener en
cuenta el punto de vista del género en las distintas disciplinas,
consolidar la participación cualitativa de las mujeres a todos los
niveles y las disciplinas en que están insuficientemente representadas,
e incrementar sobre todo su participación activa en la adopción
de decisiones.
-
Han de fomentarse los estudios sobre el género (o estudios relativos
a la mujer) como campo específico que tiene un papel estratégico
en la transformación de la educación superior y de la sociedad.
-
Hay que esforzarse por eliminar los obstáculos políticos
y sociales que hacen que la mujer esté insuficientemente representada,
y favorecer en particular la participación activa de la mujer en
los niveles de la elaboración de políticas y la adopción
de decisiones, tanto en la educación superior como en la sociedad.
Artículo 5. Promoción del saber mediante la investigación
en los ámbitos de la ciencia, el arte y las humanidades y la difusión
de sus resultados
-
El progreso del conocimiento mediante la investigación es una función
esencial de todos los sistemas de educación superior que tienen
el deber de promover los estudios de Postgrado. Deberán fomentarse
y reforzarse la innovación, la interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad
en los programas, fundando las orientaciones a largo plazo en los objetivos
y necesidades sociales y culturales. Se debería establecer un equilibrio
adecuado entre la investigación fundamental y la orientada hacia
objetivos específicos.
-
Las instituciones deberán velar porque todos los miembros de la
comunidad académica que realizan investigaciones reciban formación,
recursos y apoyo suficientes. Los derechos intelectuales y culturales derivados
de las conclusiones de la investigación deberían utilizarse
en provecho de la humanidad y protegerse para evitar su uso indebido.
-
Se debería incrementar la investigación en todas las disciplinas,
comprendidas las ciencias sociales y humanas, las ciencias de la educación
(incluida la educación superior), la ingeniería, las ciencias
naturales, las matemáticas, la informática y las artes, en
el marco de políticas nacionales, regionales e internacionales de
investigación y desarrollo. Reviste especial importancia el fomento
de las capacidades de investigación en los establecimientos de enseñanza
superior con funciones de investigación puesto que cuando la educación
superior y la investigación se llevan a cabo en un alto nivel dentro
de la misma institución se logra una potenciación mutua de
la calidad. Estas instituciones deberían obtener el apoyo material
y financiero necesario de fuentes públicas y privadas.
Artículo 6. Orientación a largo plazo fundada en la pertinencia
-
La pertinencia de la educación superior debe evaluarse en términos
de la adecuación entre lo que la sociedad espera de las instituciones
y lo que éstas hacen. Ello requiere normas éticas, imparcialidad
política, capacidad crítica y, al mismo tiempo, una mejor
articulación con los problemas de la sociedad y del mundo del trabajo,
fundando las orientaciones a largo plazo en objetivos y necesidades sociales,
comprendidos el respeto de las cuIturas y la protección del medio
ambiente. El objetivo es facilitar el acceso a una educación general
amplia, y también a una educación especializada y para determinadas
carreras, a menudo interdisciplinaria, centrada en las competencias y aptitudes,
pues ambas preparan a los individuos para vivir en situaciones diversas
y poder cambiar de actividad.
-
La educación superior debe reforzar sus funciones de servicio a
la sociedad y
-
más concretamente sus actividades encaminadas a erradicar la pobreza,
la intolerancia, la violencia, el analfabetismo, el hambre, el deterioro
del medio ambiente y las enfermedades, principalmente mediante un planteamiento
interdisciplinario y transdisciplinario para analizar los problemas y las
cuestiones planteadas.
-
La educación superior debe aumentar su contribución al desarrollo
del conjunto del sistema educativo, sobre todo mejorando la formación
del personal docente, la elaboración de los planes de estudios y
la investigación sobre la educación.
-
En última instancia, la educación superior debería
a apuntar a crear una nueva sociedad no violenta y de la que esté
excluida la explotación, sociedad formada por personas muy cultas,
motivadas e integradas, movidas por el amor hacia la humanidad y guiadas
por la sabiduría.
Artículo 7. Reforzar la cooperación con el mundo del trabajo
y el análisis y la previsión de las necesidades de la sociedad
-
En un contexto económico caracterizado por los cambios y la aparición
de nuevos modelos de producción basados en el saber y sus aplicaciones,
así como en el tratamiento de la información, deberían
reforzarse y renovarse los vínculos entre la enseñanza superior,
el mundo del trabajo y otros sectores de la sociedad.
-
Los vínculos con el mundo del trabajo pueden reforzarse mediante
la participación de sus representantes en los órganos rectores
de las instituciones, la intensificación de la utilización,
por los docentes y los estudiantes, en los planos nacional e internacional,
de las posibilidades de aprendizaje profesional y de combinación
de estudios y trabajo, el intercambio de personal entre el mundo del trabajo
y las instituciones de educación superior y la revisión de
los planes de estudio para que se adapten mejor a las prácticas
profesionales.
-
En su calidad de fuente permanente de formación, perfeccionamiento
y reciclaje profesionales, las instituciones de educación superior
deberían tomar en consideración sistemáticamente las
tendencias que se dan en el mundo laboral y en los sectores científicos,
tecnológicos y económicos. A fin de satisfacer las demandas
planteadas en el ámbito del trabajo los sistemas de educación
superior y el mundo del trabajo deben crear y evaluar conjuntamente modalidades
de aprendizaje, programas de transición y programas de evaluación
y reconocimiento previos de los conocimientos adquiridos, que integren
la teoría y la formación en el empleo. En el marco de su
función prospectiva, las instituciones de educación superior
podrían contribuir a fomentar la creación de empleos, sin
que éste sea el único fin en sí.
-
Aprender a emprender y fomentar el espíritu de iniciativa deben
convertirse en importantes preocupaciones de la educación superior,
a fin de facilitar las posibilidades de empleos de los diplomados, que
cada vez estarán más llamados a crear puestos de trabajo
y no a limitarse a buscarlos. Las instituciones de educación superior
deberían brindar a los estudiantes la posibilidad de desarrollar
plenamente sus propias capacidades con sentido de la responsabilidad social,
educándolos para que tengan una participación activa en la
sociedad democrática y promuevan los cambios que propiciarán
la igualdad y la justicia.
Artículo 8. La diversificación como medio de reforzar la
igualdad de oportunidades
-
La diversificación de los modelos de educación superior y
de las modalidades y los criterios de contratación es indispensable
para responder a la tendencia internacional de masificación de la
demanda y a la vez para dar acceso a distintos modos de enseñanza
y ampliar el acceso a grupos públicos cada vez más diversos,
con miras a la educación a lo largo de toda la vida, lo cual supone
que se pueda ingresar en el sistema de educación superior y salir
de él fácilmente.
-
Unos sistemas de educación superior más diversificados suponen
nuevos tipos de establecimientos de enseñanza postsecundaria, públicos,
privados y no lucrativos, entre otros. Esas instituciones deben ofrecer
una amplia gama de posibilidades de educación y formación:
títulos tradicionales, cursillos, estudios a tiempo parcial, horarios
flexibles, cursos en módulos, enseñanza a distancia con ayuda,
etc.
Artículo 9. Métodos educativos innovadores: pensamiento crítico
y creatividad
-
En un mundo en rápida mutación, se percibe la necesidad de
una nueva visión y un nuevo modelo de enseñanza superior,
que debería estar centrado en el estudiante, lo cual exige, en la
mayor parte de los países, reformas en profundidad y una política
de ampliación del acceso, para acoger a categorías de personas
cada vez más diversas, así como una renovación de
los contenidos, métodos, prácticas y medios de transmisión
del saber, que han de basarse en la comunidad y con los más amplios
sectores de la sociedad.
-
Las instituciones de educación superior deben formar a los estudiantes
para que se conviertan en ciudadanos bien informados y profundamente motivados,
provistos de un sentido crítico y capaces de analizar los problemas,
buscar soluciones para los que se planteen a la sociedad, aplicar éstas
y asumir responsabilidades sociales.
-
Para alcanzar estos objetivos, puede ser necesario reformular los planes
de estudios y utilizar métodos nuevos y adecuados que permitan superar
el mero dominio cognitivo de las disciplinas; se debería facilitar
el acceso a nuevos planteamientos pedagógicos y didácticos
y fomentarlos para propiciar la adquisición de conocimientos prácticos,
competencias y aptitudes para la comunicación, el análisis
creativo y crítico, la reflexión independiente y el trabajo
en equipo en contextos multiculturales, en los que la creatividad exige
combinar el saber teórico y práctico tradicional o local
con la ciencia y la tecnología de vanguardia. Esta reestructuración
de los planes de estudio debería tomar en consideración las
cuestiones relacionadas con las diferencias entre los sexos, así
como el contexto cultural, histórico y económico, propio
de cada país. La enseñanza de las normas relativas a los
derechos humanos y la educación sobre las necesidades de las comunidades
del mundo entero deberían quedar reflejadas en los planes de estudio
de todas las disciplinas, especialmente las que preparan para las actividades
empresariales. El personal académico debería desempeñar
una función decisiva en la definición de los planes de estudio.
-
Los nuevos métodos pedagógicos también suponen nuevos
materiales didácticos. Estos deberán estar asociados a nuevos
métodos de examen, que pongan a prueba no sólo la memoria
sino también las facultades de comprensión, la aptitud para
las labores prácticas y la creatividad.
Artículo 10. El personal y los estudiantes, principales protagonistas
de la educación superior
-
Un elemento esencial para las instituciones de enseñanza superior
es una enérgica política de formación del personal.
Se deberían establecer directrices claras sobre los docentes de
la educación superior, que deberían ocuparse sobre todo,
hoy en día, de enseñar a sus alumnos a aprender y a tomar
iniciativas, y no a ser, únicamente, pozos de ciencia. Deberían
tomarse medidas adecuadas en materia de investigación, así
como de actualización y mejora de sus competencias pedagógicas
mediante programas adecuados de formación del personal, que estimulen
la innovación permanente en los planes de estudio y los métodos
de enseñanza y aprendizaje, y que aseguren condiciones profesionales
y financieras apropiadas a los docentes a fin de garantizar la excelencia
de la investigación y la enseñanza, y en las que queden reflejadas
las disposiciones de la Recomendación relativa a la condición
del personal docente de la enseñanza superior aprobada por la Conferencia
General de la UNESCO en noviembre de 1997. Con ese fin, se debería
conceder más importancia a la experiencia internacional. Además,
dada la función que desempeña la enseñanza superior
en la educación permanente, debería considerarse que la experiencia
adquirida fuera de las instituciones constituye un mérito importante
para formar parte del personal de la enseñanza superior.
-
Todos los establecimientos de enseñanza superior deberían
establecer directrices claras, preparando a los profesores de los niveles
preescolar, primario y secundario, fomentando la innovación constante
en los planes de estudio, las prácticas más adecuadas en
los métodos pedagógicos y el conocimiento cabal de los diversos
tipos de aprendizaje. Es indispensable contar con un personal administrativo
y técnico preparado de modo apropiado.
-
Los responsables de la adopción de decisiones en los planos nacional
e institucional deberían situar a los estudiantes y sus necesidades
en el centro de sus preocupaciones y considerarlos participantes esenciales
y protagonistas responsables del proceso de renovación de la enseñanza
superior. Estos principios deberían abarcar la participación
de los estudiantes en las cuestiones relativas a esta enseñanza,
en la evaluación, en la renovación de los métodos
pedagógicos y de los programas y, en el marco institucional vigente,
en la elaboración de políticas y en la gestión de
los establecimientos. En la medida en que los estudiantes tienen derecho
a organizarse y tener representantes, se debería garantizar su participación
en estas cuestiones.
-
Habría que desarrollar los servicios de orientación para
facilitar el paso de los estudiantes secundarios a la enseñanza
superior, sea cual fuere su edad, y para tener en cuenta las necesidades
de categorías cada vez más diversificadas de educandos. Hay
que tener en cuenta las necesidades, no sólo de los que pasan a
la educación superior procedentes de escuelas o establecimientos
post-escolares, sino también de las necesidades de los que abandonan
la enseñanza o vuelven a ella en un proceso de educación
permanente. Este apoyo es importante si se quiere que los estudiantes se
adapten a los cursos, reduciéndose así el abandono escolar.
Los alumnos que abandonan sus estudios han de tener oportunidades adecuadas
de volver a la enseñanza superior, de estimarlo conveniente y en
el momento que les parezca oportuno.
De la visión a la acción
Artículo 11. Evaluación de la calidad
-
La calidad de la enseñanza superior es un concepto pluridimensional
que debería comprender todas sus funciones y actividades: enseñanza
y programas académicos, investigación y becas, personal,
estudiantes, edificios, instalaciones, equipamiento y servicios a la comunidad
y al mundo universitario. Una autoevaluación interna y un examen
externo realizados con transparencia por expertos independientes, en lo
posible especializados en lo internacional, son esenciales para la mejora
de la calidad. Deberían crearse instancias nacionales independientes
y definirse normas comparativas de calidad, reconocidas en el plano internacional.
Con miras a tener en cuenta la diversidad y evitar la uniformidad, debería
prestarse la atención debida a las particularidades de los contextos
institucional, nacional y regional. Los protagonistas deben ser parte integrante
del proceso de evaluación institucional.
-
La calidad requiere también que la enseñanza superior esté
caracterizada por su dimensión internacional: el intercambio de
conocimientos, la creación de sistemas interactivos,
la movilidad de profesores y estudiantes y los proyectos de investigación
internacionales, aún cuando se tengan debidamente en cuenta los
valores culturales y las situaciones nacionales.
-
Para lograr y mantener la calidad nacional, regional o internacional, ciertos
elementos son especialmente importantes, principalmente la selección
esmerada del personal y su perfeccionamiento constante, en particular mediante
la promoción de programas adecuados para el perfeccionamiento del
personal universitario, incluida la metodología del proceso pedagógico,
y mediante la movilidad entre los países y los establecimientos
de enseñanza superior y entre los establecimientos de educación
superior y el mundo del trabajo, así como la movilidad de los estudiantes
en cada país y entre los distintos países. Las nuevas tecnologías
de la información constituyen un instrumento importante en este
proceso debido a su impacto en la adquisición de conocimientos teóricos
y prácticos.
Artículo 12. El potencial y los desafíos de la tecnología
Los rápidos progresos de las nuevas tecnologías de la información
y la comunicación seguirán modificando la forma de elaboración,
adquisición y transmisión de los conocimientos. También
es importante señalar que las nuevas tecnologías brindan
posibilidades de renovar el contenido de los cursos y los métodos
pedagógicos, y de ampliar el acceso a la educación superior.
No hay que olvidar, sin embargo, que la nueva tecnología de la información
no hace que los docentes dejen de ser indispensables, sino que modifica
su papel en relación con el proceso de aprendizaje, y que el diálogo
permanente que transforma la información en conocimiento y comprensión
pasa a ser fundamental. Los establecimientos de educación superior
han de dar el ejemplo en materia de aprovechamiento de las ventajas y el
potencial de las nuevas tecnologías de la información y la
comunicación, velando por la calidad y manteniendo niveles elevados
en las prácticas y los resultados de la educación, con un
espíritu de apertura, equidad y cooperación internacional,
por los siguientes medios:
-
constituir redes, realizar transferencias tecnológicas, formar recursos
humanos, elaborar material didáctico e intercambiar las experiencias
de aplicación de estas tecnologías a la enseñanza,
la formación y la investigación, permitiendo así a
todos el acceso al saber;
-
crear nuevos entornos pedagógicos, que van desde los servicios de
educación a distancia hasta los establecimientos y sistemas "virtuales"
de enseñanza superior, capaces de salvar las distancias y establecer
sistemas de educación de alta calidad, favoreciendo así el
progreso social y económico y la democratización, así
como otras prioridades sociales importantes; empero han de asegurarse de
que el funcionamiento de estos complejos educativos virtuales, creados
a partir de redes regionales continentales o globales, tenga lugar en un
contexto respetuoso de las identidades culturales y sociales;
-
aprovechar plenamente las tecnologías de la información y
la comunicación con fines educativos, esforzándose al mismo
tiempo por corregir las graves desigualdades existentes entre los países,
así como en el interior de éstos en lo que respecta al acceso
a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación
y a la producción de los correspondientes recursos;
-
adaptar estas nuevas tecnologías a las necesidades nacionales y
locales, velando porque los sistemas técnicos, educativos, institucionales
y de gestión las apoyen;
-
facilitar, gracias a la cooperación internacional, la determinación
de los objetivos e intereses de todos los países, especialmente
de los países en desarrollo, el acceso equitativo a las infraestructuras
en este campo y su fortalecimiento y la difusión de estas tecnologías
en toda la sociedad;
-
seguir de cerca la evolución de la sociedad del conocimiento a fin
de garantizar el mantenimiento de un nivel alto de calidad y de reglas
de acceso equitativas;
-
teniendo en cuenta las nuevas posibilidades abiertas por el uso de las
tecnologías de la información y la comunicación, es
importante observar que ante todo son los establecimientos de educación
superior los que utilizan esas tecnologías para modernizar su trabajo
en lugar de que éstas transformen establecimientos reales en entidades
virtuales.
Artículo 13. Reforzar la gestión y el financiamiento de la
educación superior
-
La gestión y el financiamiento de la enseñanza superior exigen
la elaboración de capacidades y estrategias apropiadas de planificación
y análisis de las políticas, basadas en la cooperación
establecida entre los establecimientos de enseñanza superior y los
organismos nacionales de planificación y de coordinación
a fin de garantizar una gestión debidamente racionalizada y una
utilización sana de los recursos. Los establecimientos de enseñanza
superior deberían adoptar prácticas de gestión con
una perspectiva de futuro que responda a las necesidades de sus entornos.
Los administradores de la enseñanza superior deben ser receptivos,
competentes y capaces de evaluar regularmente -mediante mecanismos internos
y externos- la eficacia de los procedimientos y las reglas administrativas.
-
Los establecimientos de enseñanza superior deben gozar de autonomía
para manejar sus asuntos internos, aunque dicha autonomía ha de
ir acompañada por la obligación de presentar una contabilidad
clara y transparente a las autoridades, al parlamento, a los educandos
y a la sociedad en su conjunto.
-
El objetivo último de la gestión debería ser el cumplimiento
óptimo de la misión institucional asegurando una enseñanza,
formación e investigación de gran calidad, y prestando servicios
a la comunidad. Este objetivo requiere una dirección que combine
la visión social, incluida la comprensión de los problemas
mundiales, con competencias de gestión eficaces. La función
de dirección en la enseñanza superior constituye, por tanto,
una responsabilidad social de primer orden y puede reforzarse de manera
significativa a través del diálogo con todos los que participan
en ella, y en particular con los profesores y los estudiantes. Teniendo
presente la necesidad de mantener dentro de límites razonables las
dimensiones de los órganos rectores de los establecimientos de enseñanza
superior, habría que prever la participación de los académicos
en dichos órganos, en el marco institucional vigente.
-
Es indispensable fomentar la cooperación Norte-Sur con miras a lograr
una financiación apropiada para fortalecer la educación superior
en los países en desarrollo.
Artículo 14. La financiación de educación superior
como servicio público
-
La financiación de la educación superior requiere recursos
públicos y privados. El Estado conserva una función esencial
en esa financiación. La financiación pública de la
educación superior refleja el apoyo que la sociedad presta a esta
última y se debería seguir reforzando a fin de garantizar
el desarrollo de este tipo de enseñanza, de aumentar su eficacia
y de mantener su calidad y pertinencia. No obstante, el apoyo público
a la educación superior y a la investigación, sigue siendo
fundamental para asegurar que las misiones educativas y sociales se llevan
a cabo de manera equilibrada.
-
La sociedad en su conjunto debería apoyar la educación de
todos los niveles, incluida la enseñanza superior dado el papel
que ésta desempeña en el fomento de un desarrollo económico,
social y cultural sostenible. La movilización con este fin depende
de la sensibilización y la participación del público,
de los sectores público y privado de la economía, de los
parlamentos, de los medios de comunicación, de las organizaciones
gubernamentales y no gubernamentales, de los estudiantes y de los establecimientos,
de las familias y de todos los agentes sociales que intervienen en la enseñanza
superior.
Artículo 15. Poner en común los conocimientos teóricos
y prácticos entre los países y continentes
-
El principio de solidaridad y de una auténtica asociación
entre los establecimientos de enseñanza superior de todo el mundo
es fundamental para que la educación y la formación en todos
los ámbitos ayuden a entender mejor los problemas mundiales, el
papel de la gobernación democrática y de los recursos humanos
calificados en su resolución, y la necesidad de vivir juntos con
culturas y valores diferentes. La práctica del plurilingüismo,
los programas de intercambios de docentes y estudiantes y el establecimiento
de vínculos institucionales para promover la cooperación
intelectual y científica debiera ser parte integrante de todos los
sistemas de enseñanza superior.
-
Los principios de la cooperación internacional fundada en la solidaridad,
el reconocimiento y el apoyo mutuo, una auténtica asociación
que redunde, de modo equitativo, en beneficio de todos los interesados
y la importancia de poner en común los conocimientos teóricos
y prácticos a nivel internacional deberían regir las relaciones
entre los establecimientos de enseñanza superior en los países
desarrollados y en desarrollo, en particular en beneficio de los países
menos adelantados. Habría que tener en cuenta la necesidad de salvaguardar
las capacidades institucionales en materia de educación superior
en las regiones en situaciones de conflicto o sometidas a desastres naturales.
Por consiguiente, la dimensión internacional debería estar
presente en los planes de estudios y en los procesos de enseñanza
y aprendizaje.
-
Habría que ratificar y aplicar los instrumentos normativos regionales
e internacionales relativos al reconocimiento de los estudios, incluidos
los que atañen a la homologación de conocimientos, competencias
y aptitudes de los diplomados, a fin de permitir a los estudiantes
cambiar de curso con más facilidad y de aumentar la movilidad dentro
de los sistemas nacionales y entre ellos.
Artículo 16. Del "éxodo de competencias" a su entorno
Sería preciso poner freno al "éxodo de competencias" ya que
sigue privando a los países en desarrollo y a los países
en transición, de profesionales de alto nivel necesarios para acelerar
su progreso socioeconómico. Los programas de cooperación
internacional debieran basarse en relaciones de colaboración a largo
plazo entre establecimientos del Sur y el Norte y promover la cooperación
Sur-Sur. Se debería conceder la prioridad a programas de formación
en los países en desarrollo en centros de excelencia organizados
en redes regionales e internacionales, acompañados de cursillos
en el extranjero especializados e intensivos, de corta duración.
Habría que atender a la creación de un entorno que atraiga
y retenga el capital humano cualificado, mediante políticas nacionales
o acuerdos internacionales que faciliten el retorno, permanente o temporal,
de especialistas e investigadores muy competentes a sus países de
origen. Al mismo tiempo, hay que alentar un proceso de retorno de profesionales
mediante programas de colaboración que, gracias a su dimensión
internacional, favorezcan la creación y el fortalecimiento de establecimientos
y faciliten la plena utilización de las capacidades endógenas.
La experiencia del Programa UNITWIN y de Cátedras UNESCO y los principios
que figuran en los convenios regionales en materia de reconocimiento de
títulos y diplomas de educación superior tienen, a este respecto,
especial importancia.
Artículo 17. Las asociaciones y alianzas
La colaboración y las alianzas entre las partes interesadas (los
responsables de las políticas nacionales e institucionales, el personal
docente, los investigadores y estudiantes y el personal administrativo
y técnico de los establecimientos de enseñanza superior,
el mundo laboral y los grupos comunitarios) constituyen un factor importante
a la hora de realizar transformaciones. Las organizaciones no gubernamentales
son también agentes claves en este proceso. Por consiguiente, la
asociación basada en el interés común, el respeto
mutuo y la credibilidad deberá ser una modalidad esencial para renovar
la enseñanza superior.
Nosotros, los participantes en la Conferencia Mundial sobre la Educación
Superior aprobamos esta Declaración y reafirmamos el derecho de
todos a la educación y el derecho de acceder a la enseñanza
superior sobre la base de los méritos y capacidades individuales.
Nos comprometemos a actuar juntos en el marco de nuestras responsabilidades
individuales y colectivas adoptando todas las medidas necesarias a fin
de hacer realidad los principios relativos a la enseñanza superior
que figuran en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en
la Convención relativa a la lucha contra las discriminaciones en
la esfera de la enseñanza;
Reafirmamos solemnemente nuestros compromisos en favor de la paz. Estamos
pues decididos a dar la máxima prioridad a la educación para
la paz y a participar, en particular mediante actividades educativas, a
la celebración del Año Internacional de la Cultura de Paz
en el año 2000.
En consecuencia, aprobamos esta Declaración Mundial sobre la
Educación Superior en el Siglo XXI: Visión y Acción.
Para alcanzar los objetivos consagrados en esta Declaración y, en
particular, a fin de tomar medidas sin tardanza, expresamos nuestro acuerdo
con el siguiente Marco de acción para el Cambio y el Desarrollo
de la Enseñanza Superior.
(Tomado de: Publicaciones de la Universidad Autónoma de Santo
Domingo. Vol. DCCCII. Editora Universitaria UASD, 1998)
Recibido: 3 de enero del 2000. Aprobado: 6 de enero del 2000.
1 Definición aprobada por la Conferencia
General de la UNESCO en su 270 reunión (noviembre de 1993) en la Recomendación
sobre la convalidación de los estudios y diplomas de enseñanza
superior.