ARTÍCULO ORIGINAL

Apropiación estética del contenido de la profesión en la formación estética de los médicos

 

Esthetic appropriation of the contents of the profession in the esthetic formation of the doctors

 

 

César Prego BeltránI; Jorge Montoya RiveraII; Luz Adela Prego BeltranIII; Carlos de la Paz EstradaIV; Roberto Baños PregoV

IEspecialista de I Grado en Psiquiatría Infanto-juvenil. Profesor Auxiliar. Policlínico Docente "Rolando Monterrey". Moa. Holguín, Cuba.
IIDoctor en Ciencias Pedagógica. Licenciado en Filosofía. Profesor Titular. Centro de Estudios de la Educación Superior "Manuel F. Gran". Universidad de Oriente. Cuba.
IIIEspecialista de I Grado en Higiene y Epidemiología. Centro Municipal de Higiene y Epidemiología. Moa. Holguín, Cuba.
IVMáster en Urgencias Médicas. Especialista de II Grado en Anestesiología y Reanimación. Profesor Asistente. Hospital "Guillermo Luis Fernández Hernández-Baquero". Moa. Holguín, Cuba.
VEstudiante del internado de Medicina. Policlínica Docente "Josué Páez". Moa. Holguín, Cuba.

 

 

 


RESUMEN

En el trabajo se parte del insuficiente reconocimiento del proceso de apropiación estética del contenido de la profesión en la formación estética de los profesionales de la salud, ante lo cual se propone valorar su importancia en el proceso de formación estética de estos profesionales. Se analiza la formación como sistema de influencias estéticas, éticas, etc. lo que determina la existencia de un proceso especifico de formación estética en cuya base se encuentra la relación entre educación estética, formación estética y las matrices de la teoría ideoestética, como soporte metodológico que condicionan la posición que se asuma en la práctica y la teoría pedagógica al atender este proceso. En la investigación se asume la actividad estética como componente inseparable y resultado de la práctica social, la estética como saber axiológico en su carácter de ciencia, lo estético como su categoría principal y la apropiación de la cultura consecuencia, condición y vía de la práctica humana. Se considera que apropiarse de la cultura como objeto didáctico implica apropiación y sistematización de los valores estéticos contenidos en ellas. Así el análisis y comprensión de este fenómeno en el marco de la teoría de la actividad estética permite revelar su impacto en el proceso de formación estética de los médicos y la contribución consecuente en la formación humanista de estos profesionales.

Palabras clave: Apropiación estética del contenido, formación estética, formación humanista.


ABSTRACT

In the work leaves of the insufficient recognition of the process of aesthetic appropriation of the content of the profession in the aesthetic formation of the professionals of the health, before that which intends to value the importance of the aesthetic appropriation of the content of the profession in the process of these professionals' aesthetic formation. It is analyzed the formation like system of aesthetic, ethical influences, etc. what determines the existence of a process specify of aesthetic formation in whose base is the relationship among aesthetic education, aesthetic formation and the main theory aesthetic like methodological support that condition the position that is assumed in the practice and the pedagogic theory when assisting this process. In the investigation the aesthetic activity is assumed as inseparable component and result of the social practice, the aesthetics as of valuation knowledge in its science character, the aesthetic thing as its main category and the appropriation of the culture consequence, condition and via of the human practice. It is considered that to appropriate of the culture like didactic object implies appropriation and systematizing of the values aesthetic contents in them. This way the analysis and understanding of this phenomenon in the mark of the theory of the aesthetic activity allow to reveal their impact in the process of the doctors' aesthetic formation and the consequent contribution in the humanist formation of these professionals.

Key words: Aesthetic appropriation of the content, aesthetic formation, humanist formation.


 

 

INTRODUCCIÓN

La universidad del siglo XXI se debate ante los requerimientos de cumplir su responsabilidad de enfrentar las nuevas condiciones económicas, sociales, científico-tecnológicas, ecológicas, políticas y sanitarias del mudo, en un proceso capaz de aportar no solo un egresado que responda a las exigencias de su tiempo con desarrollo global de su personalidad. Lo anterior exige que la universidad se convierta en una comunidad interesada en la preservación, desarrollo y difusión de la cultura en estrecha relación con las necesidades de su entorno, pero estos propósitos precisan una valoración que revele en qué medida el proceso formativo logra un desarrollo científico y humanista de sus profesionales.

El propósito anterior está en consonancia con el reconocimiento del carácter complejo y multifacético del proceso formativo donde interactúan aspectos ideológicos, gnoseológicos, psicológicos, heurísticos, cibernéticos, estéticos y didácticos. Sin embargo en nuestra realidad este propósito debe resolver dentro de sus dificultades las deficiencias en la dimensión estética del proceso formativo, para favorecer el desarrollo de la apropiación y percepción estética de la realidad y el desarrollo de valores humanistas compatibles con el modelo de profesional que se aspira en nuestra sociedad.

Estas realidades tienen una urgencia inusitada si se refiere al proceso de formación de los profesionales de la salud donde las exigencias de un cuadro de salud con alto condicionamiento socio–psicológico y cultural, los grandes volúmenes de información con rápido proceso de comunicación y renovación marcan significativamente los requerimientos actuales de la instrucción, educación y el desarrollo unido a la acelerada y masiva formación de profesionales con énfasis en la dimensión científica en detrimento de la humanística.

Para los profesionales de la salud estas cuestiones relativas a la actitud estética frente a la realidad y la profesión en particular, no pueden ser ajenas, sobre todo al tomar en consideración que su actividad fundamental está dirigida al mantenimiento y preservación del bienestar humano, lo que demanda una alta sensibilidad que se dinamiza desde lo estético como dimensión integradora y cualificadora de toda actividad humana. Por ello reviste suma importancia que a la par de la actualización de los conocimientos en correspondencia con los avances de la ciencia y la tecnología, la preparación de estos especialistas incluya la formación de valores estéticos que harán posible su labor de formación y asistencial más eficaz completa y humana.

Así un proceso formativo que revele de forma consciente la actitud estética hacia la realidad profesional produciendo además importante contribución a la formación humanista que se expresa en un profesional flexible, trascendente, comprometido y que ama su profesión.

Sin embargo en la práctica formativa se aprecian insuficiencias que denotan cuánto queda por cumplir para estos fines, evidenciado en:

- Deficiencias de los estudiantes en el conocimiento y disfrute de su realidad estética profesional y extraprofesional.
- Insuficiente reconocimiento de lo estético como recurso educativo y transformador con impacto en la modificación positiva del cuadro de salud.
- Los profesores no reconocen o no están preparados para la incorporación de lo estético en la dinámica del proceso de enseñanza aprendizaje.
- No se reconocen las posibilidades que brinda el proceso pedagógico para la integración de la dimensión estética y su valor didáctico como dinamizador del proceso formativo estética.
- No se valora durante el proceso de formación del profesional de la salud el mejoramiento humano, desde el proceso salud enfermedad, como una arista para la apropiación y creación estética.
- No se reconocen las potencialidades que brinda el proceso de enseñanza aprendizaje en la formación estética y su valor educativo como dinamizador de la formación integral.
- Desconocimiento del proceso de apropiación estética en el contexto de la didáctica.
- Desconocimiento o subvaloración del inseparable vínculo entre lo estético y lo ético en los diferentes eslabones del proceso formativo.
- No existe una estrategia planificada para la integración de lo estético a la dinámica del proceso formativo.

Las realidades señaladas condicionan la aparición del siguiente problema científico: insuficiente reconocimiento del proceso de apropiación estética del contenido de la profesión en la formación estética de los profesionales de la salud que dificultan el desempeño profesional de los egresados. En esta dirección se plantea como objetivo valorar la importancia de la apropiación estética del contenido de la profesión en el proceso de formación estética de los profesionales de la salud y el desempeño profesional.

 

DESARROLLO

El proceso de formación en la educación superior cubana es comprendido como un sistema de carácter complejo con dimensiones instructivas, educativas y desarrolladoras que preparan al futuro profesional para el desempeño con pertinencia social, donde la labor educativa deviene elemento de primer orden; desde una concepción holística se reconoce como proceso consciente de naturaleza compleja en un contexto histórico, social y cultural concreto; constituye la orientación del desarrollo hacia el logro de los objetivos de la educación, con el fin de formar al hombre y la cultura en interacción dialéctica.1 Tal efecto requiere considerar sus condiciones de existencia humana, dadas en la interacción dialéctica entre la naturaleza, la capacidad transformadora, la práctica y las cualidades humanas para un enfoque justamente integral del proceso.

Lo anterior exige armonizar influencias cognitivas, estéticas, éticas, etc. aunque en determinados momentos se puede enfatizar una de estas. Así en el proceso de formación estética se connotan, consciente y sistemáticamente, los aspectos estéticos propios del proceso formativo, orientados al desarrollo de las capacidades de valorar y "crear de acuerdo con las leyes de la belleza", en todas las esferas de la vida material y espiritual para contribuir a la formación integral del profesional.2,3

Si bien el proceso puede enmarcarse en cualquier contexto formativo de la educación superior, en nuestro medio, los aspectos estéticos en la formación de los médicos exigen un análisis coherente con los propósitos de esta investigación, pues en la preparación de estos especialistas la formación de valores estéticos hará posible su labor de formación y asistencial más eficaz, completa y humana.

Esto es viable pues como señala Mahajan existe un criterio estético aplicado en la terapéutica de la enfermedad, el trabajo médico de todos los días, la forma de expresar los descubrimientos, etc. donde es significativo el rol del juicio sintético del clínico, común al juicio de inspiración en el arte, además este autor reconoce que la ciencia utiliza el arte cuando el científico demuestra destreza, delicadeza, juicio sintético intuitivo para el diagnóstico, cuando con imaginación y sentido del gusto rompe con la monotonía, utiliza el gusto y la estética en crear la ley o el principio que restablece la armonía del fenómeno que estudia y establece un experimento o comunica los resultados.4

Lo expuesto enmarca al autor en el paradigma artístico de la estética y expresan desconocimiento de lo estético como categoría inherente a la ciencia, el arte y la actividad cognoscitiva, dimensión integradora y cualificadora de cada una de ellas. Asimismo anuncian el reconocimiento de la estética de la actividad médica que se expresa en la docencia pues estos elementos forman parte del contenido de la profesión que debe dominar el estudiante con lo que revela la significación de este aspecto en la formación y el ejercicio de la medicina.

Así mismo Beran afirma que el profesional de la salud no es ajeno en su actividad a manifestar una actitud estética con respecto a sí mismo, al lugar de atención y al tratamiento del paciente como evidencia de su formación en ese sentido, lo cual reconoce el vínculo entre formación estética, actitud estética y conducta profesional examinada así desde una posición apreciativa de la sensibilidad o estética.5

Con el fin de enfatizar en estos aspectos Busquets señala un rasgo común a cualquier profesión al afirmar que la educación como el proceso de formar hombres para vivir en sociedad, implica una relación dialéctica entre ética, estética y lógica con lo cual significa el valor de los aspectos estéticos en relación con otros componentes del contenido, pero su fundamentación no logra revelar un aparato categorial que la sustente, lo que limita el análisis riguroso de los aspectos estéticos en la dinámica del proceso formativo.6

Con independencia del contexto profesional desde donde se analice la formación estética su investigación demanda tener en cuenta las diversas matrices teóricas de la educación estética, devenida instrumento metodológico que condicionan el por qué, el para qué y el cómo del proceso. En consecuencia se deben considerar las limitaciones y los aspectos positivos que están presentes en la educación en este sentido. Así se identifican como insuficiencias en primer lugar la práctica común y generalizada de reducir el proceso a la introducción de asignaturas de apreciación artística en el currículo escolar, actividades en relación con las tradiciones locales, al vínculo con los valores patrióticos, la lectura, y en el proceso de enseñanza aprendizaje a las condiciones externas que rodean la clase, referida de modo general y abstracto al maestro.7

Además no se logra superar la dicotomía entre lo estético y lo ético, lo estético y lo intelectual, así como la subestimación de la importancia de la educación estética y su lugar en la formación cultural integral de los jóvenes.

Otro elemento que aún marca negativamente el proceso es la limitación del objeto de la educación estética a la formación de capacidades de percepción estética (G. Aprecian, I. Aroncin, V. Razumni, M. Gocharienko, A. Komariva, M. Kagan) o a la formación de la capacidad creadora (V. Kudin, L. Koprinorov, L. Churina, M. Osiannikov).

Estas realidades se expresan indistintamente en la producción teórica relacionada con el proceso de formación estética y condicionan una práctica formativa consecuente que se refleja en la actividad profesional de los egresados de los distintos campos de la actividad social, económica, sanitaria etc.8

Igualmente importante se consideran los elementos que revelan la significación de los aspectos estéticos en el proceso formativo. En tal sentido afirma McCurry y otros9 que lo estético constituye principio de la enseñanza y componente de la organización del proceso didáctico que se expresa en aspectos estéticos de la asimilación del contenido y organización estética del espacio formativo.

En correspondencia con la importancia de un sistema categorial, que resulte del desarrollo del pensamiento estético, para comprender su significación en la formación de los profesionales de la salud, en esta investigación se adoptan presupuestos ideoestéticos como base metodológica que debe signar el análisis del proceso. En primer lugar se aceptan como rasgos esenciales de la educación estética la acción educativa compleja que se ejerce sobre la personalidad con el objetivo de formar su cultura integral y la capacidad de valorar y crear de acuerdo con las leyes de la belleza en todas las esferas de la vida material y espiritual de nuestra sociedad. Además, se asume la personalidad estética punto de partida, objeto y fin del trabajo estético educativo condicionada en los espacios conscientemente establecidos y las influencias espontáneas.10

Se reconoce el objeto de la educación estética como forma de cultura integral identificándose con el desarrollo multilateral de la personalidad y momento de cualquier actividad formativa, según las leyes de la belleza.

Además se asume como objeto de la estética, toda la actividad práctico social del hombre en la dinámica socio-histórica de la relación objeto/sujeto y determinante para que cualquier sector de la realidad sea asimilado como estético.11

Otro elemento que se adopta es lo estético como categoría central de este saber científico. Caracterizado como la relación comunicativa derivada de la capacidad del sujeto de dialogar con su entorno en todo tipo de actividad productiva y vital, dimensión integradora y cualificadora de ellas, donde se afirma como ser humano, pues más allá de satisfacer sus necesidades inmediatas y lograr conocer, de un cierto modo, el mundo que lo rodea es capaz de percibirlo y apropiárselo desde una facultad denotada como de la sensibilidad o estética, que le permite desplegar un cierto componente energético y mantenerse alerta de toda clase de sutileza. Es una cualidad estimativa que permite percibir y apropiarse la realidad sensiblemente para valorar estéticamente.12

Por último se comprende a la estética, en su carácter de ciencia, como saber axiológico, pues su contenido se estructura como gnoseología axiológica que condiciona la comprensión de la unidad entre lo estético, lo ético y lo intelectual premisa significativa para el proceso de formación humanística de los profesionales de la salud que permiten la comprensión de una estética de lo didáctico y de la educación, lo que exige considerar la contribución de la estética en el proceso formativo.

Si bien lo estético se revela a todo lo largo de este proceso, la dinámica tiene especial significación en la formación estética pues propicia un espacio para la construcción de significados y sentidos entre los sujetos implicados, en el desarrollo de la actividad formativa y la capacidad transformadora profesionalizante a través de la comprensión, interpretación, motivación y generalización, a partir de la relación de la apropiación de la cultura y la profundización del contenido socio cultural, que sustenta la sistematización de la cultura y se expresa en la respuesta social y profesional de los sujetos.

Además la esencia social del proceso determina una actividad comunicativa, cognoscitiva, transformadora y valorativa, en la actividad valorativa el sujeto aborda el objeto a partir del prisma de su valor, es decir, su significado moral, político, estético, etc. que revela las potencialidades de la dinámica para activar el proceso de formación estética a partir de la apropiación del valor estético del contenido como parte de la cultura.

De ahí que el proceso de apropiación de la cultura durante la dinámica sea de inestimable valía para desarrollar estrategias didácticas novedosas que revelen su expresión estética, consciente y sistematizadamente, para dinamizar la formación estética de los profesionales, realidad que no ha tenido justa atención por la didáctica desarrollada hasta el momento.13

Varios investigadores comprenden la apropiación como las más diversas formas y recursos a través de los cuales el sujeto, de forma activa y en interacción con los demás hace suyos los conocimientos, las técnicas, las actitudes, los valores, los ideales, así como los mecanismos a través de los cuales logra su autodesarrollo y convierte en cualidades personales la cultura que caracteriza la sociedad en que vive. En ese proceso se construye, critica, enriquece y transforma la cultura para legarla a las futuras generaciones, lo que es de alta significación para el logro de la creatividad del sujeto y para su comunicación con los demás y con los objetos sociales en el proceso de formación de su personalidad donde se destaca la unidad entre lo cognitivo y lo afectivo, la educación y la instrucción. Una comprensión más amplia del proceso demanda reconocer la multidimensionalidad de la cultura que debe apropiarse el estudiante, donde la actividad estética es parte consustancial.14

Apropiarse de la cultura como objeto didáctico significa la sistematización de conocimientos, habilidades y valores como parte del contenido y por tanto la apropiación y sistematización de los valores estéticos, que contemplan los valores artísticos, las facetas estéticas de los valores materiales y espirituales creados por el hombre, los aspectos estéticos de la actividad material y espiritual del individuo. Lo que revela el reconocimiento de la apropiación estética, como proceso específico, en interacción e integración consecuente con otras formas de apropiación de la cultura durante la dinámica del proceso formativo.

Maio considera que apropiarse estéticamente de la realidad es integrarla en un mundo humano; hacer que pierda su realidad en sí, transformarla hasta hacer de ella una realidad humanizada, que tanto la producción como el consumo, sea material o espiritual, son formas de apropiación distintas y dos modos de relacionarse el objeto y el sujeto con expresión en la creación y el goce estético por intermedio de los condicionamientos sociales.15 El hombre humaniza así la naturaleza y humaniza, a su vez, su propia naturaleza. La apropiación es, pues, doble: de la naturaleza exterior, y de la naturaleza interior. Esta premisa revela la importancia y trascendencia del proceso en la formación integral de los profesionales de la salud desde una dimensión humanista, imprescindible para un desempeño efectivo de la medicina.

Civaner y su grupo reconoce la especificidad de la apropiación estética, sin embargo al señalar que el arte ocupa un lugar especial en la apropiación estética del mundo y el aspecto estético casi nunca es decisivo en otras esferas refleja una sobrevaloración del arte, perspectiva que tiene expresión en el marco del proceso de formación estética y condiciona una dificultad para reconocer en la apropiación del contenido docente de la profesión un espacio de apropiación estética específico.16

La apropiación estética es un concepto que en la didáctica de la educación superior y particularmente en educación médica exhibe una situación que corresponde con lo que Wiesing denomina falta de visibilidad epistemológica,17 pues los autores que han abordado los aspectos estéticos en este contexto3,6,11 se sustentan en matrices teóricas ya superadas o carecen de soporte teórico para su explicación que impiden vislumbrar un complejo universo estético que desborda estas posiciones; en la atención teórica del contenido de la enseñanza no se han estimado justamente los valores como componentes y en los casos que han sido reconocidos se limitan a los valores éticos o simplemente desconocen lo estético como saber axiológico.

Comprender la apropiación estética del contenido en la dinámica del proceso formativo comienza por entender el contenido como la parte de la cultura y experiencia social que debe ser adquirida por los estudiantes en dependencia de los objetivos propuestos y la identificación de su estructura como un sistema de conceptos, habilidades y valores. Así los valores estéticos forman parte del contenido y constituyen su expresión estética.

Se reconocen dos posiciones fundamentales en la atención a los valores como componente del contenido, los que lo ven como elemento constitutivo con identidad propia (Danilov. M. A 1975, Addine. F. F 1998) y los que lo reconocen pero niegan su identidad (Álvarez C 1999), esta posición conduce a que se diluya en los otros componentes y no llegue a concretase en la práctica pedagógica, y la teoría didáctica, lo que se extiende a los valores estéticos y a la apropiación estética del contenido.

Estas realidades demandan el reconocimiento de un universo estético extendido y una estética de lo cotidiano a partir de la comprensión de las relaciones estéticas como modo de ser del hombre en cualesquiera de las facetas de la vida, en cuya base se encuentra la disposición natural de los seres humanos de conformar su comportamiento, de establecer relaciones, de emitir y procesar imágenes desde su sensibilidad a partir de un componente energético interior que se formaliza en correspondencia con las convenciones sociales dominantes.18

Sobre esta base se considera la apropiación estética del contenido como forma específica de apropiación de una parte de la cultura en la que se humaniza el contenido en ambos sentidos del proceso de enseñanza aprendizaje, en íntima relación con otras formas de apropiación donde el estudiante hace suyos los conocimientos, las técnicas, las actitudes, los valores, los ideales, así como los mecanismos a través de los cuales logra su autodesarrollo con preeminencia en su expresión estética y convierte en cualidades personales la cultura homónima que caracteriza la sociedad en que vive.

Si bien el reconocimiento de los aspectos estéticos en la práctica médica datan del remoto contrapunteo entre arte y ciencia, en la práctica sanitaria hasta un enfoque que lo reduce a lo bello o lo artístico, su análisis no logra expresarse en toda su magnitud en los aspectos formativos lo que se extiende a la apropiación de los contenidos de la profesión.

Lo anterior exige reconocer que en la base de la formación médica está la práctica social como proceso multidimensional y la actividad estética como atributo invariable y elemento indispensable que se forma por medio de la apropiación de los valores estéticos creados y utilizados por la sociedad y cristalizados en la cultura, en una etapa concreta de su desarrollo con relativa independencia y preservación de la similitud estructural-funcional y genética de la práctica social.19,20 Así entender la apropiación estética del contenido de la profesión exige valorar la teoría de la actividad estética como herramienta metodológica en la formación de los médicos.

Con este propósito en esta investigación se adopta el modelo de la actividad estética descrito por Dige configurado sobre la base del pensamiento estético, psicológico y de los creadores artísticos (Stolovich 1959, 1972, Tasalov VI, Bernstein NA 1962, Plenikov YK, Tijomírv OK 1969; Leontiev AN 1964, 1968, 1975; Rubinstein SL. 1959; Piaget J 1969; Zis A 1975; Egorov AG 1973; Eisenstein SM, 1964 1966; Saint-Exupery A 1957; Uznadze. DN 1966; Vigotski LS. 1968, 1967; Dostoiesvki FM 1956).21

Este autor reconoce como actividad estética al tipo especial de actividad práctico espiritual dirigido a crear y desempeñar en la conciencia, en la acción o en la forma semiótico material, el prototipo del objetivo ideal deseado y asequible según la posibilidad y la necesidad, apoyadas en la integridad, la estructuración, la simetría, el ritmo, la utilidad y la armonía, como manifestaciones de la ley objetiva que sirven al hombre de punto de referencia confiables en el mundo exterior y permiten adivinar, captar, la esencia encubierta de las cosas.

En la estructura de la actividad estética, reconoce como objeto, los productos de la actividad racional (material y espiritual) y la conducta social de los hombres en correspondencia con el ideal estético, base para la asunción de los valores morales. Ambas expresiones son objeto a su vez de la actividad cognoscitiva durante el proceso de apropiación del contenido de la profesión. Así los conocimientos, las habilidades, los valores y los modos de actuación de los profesionales de la salud, resultan objetos estéticos.

Igualmente caracteriza al sujeto de la actividad estética como elemento rector que determina el objetivo, fija la actividad del individuo respecto al objeto, el sentido de su interés y sus acciones. En el sujeto la relación estética se expresa por el reflejo emocional metafórico, representación psíquica determinada por la realidad objetiva y la subjetividad, que da lugar al pensamiento metafórico en el cual los datos de la realidad objetiva adquieren una significación emocional para el sujeto que condiciona una coparticipación en la vivencia de lo representado.

Así la influencia de mecanismos como la contemplación estética, la risa y la imaginación productiva, consolidados en la conciencia, se revelan al exterior como actitud estética hacia la realidad y cumple la función de previa valoración intuitiva y emocional del objetivo o de la situación, para condicionar la correlación entre la actividad próxima y el efecto esperado en el marco de la experiencia pasada y la necesidad estética existente que informa al hombre sobre la ley oculta en ellos. En la base de este proceso está el sentimiento de la belleza y de la armonía.22-27

En estas condiciones la actitud estética se anticipa a la actividad práctica y crea el prototipo de la situación deseada, posible y necesaria para condicionar la apropiación de la experiencia socialmente significativa del sistema de valores sancionados por la sociedad. El ideal social adquiere, a través de la actitud estética, el significado de un imperativo interno del individuo.

Con estos presupuestos se reconocen niveles específicos de la actividad estética comunes a la actividad científica, entre los cuales están:

1) El introspectivo: cuando la actividad estética está sincréticamente fundida con la actividad científica.

2) La actividad estética como procedimiento: para la utilización de la técnica artística y de los medios de expresión del lenguaje artístico con el objeto de construir la teoría científica y su extrapolación a su esfera empírica.

3) Utilización de los medios de expresión y del lenguaje en la organización del resultado.

Estos niveles determinan la aparición de momentos estéticos en la actividad científica, expresados en el pensamiento emocional metafórico, las representaciones gráficas, la metáfora científica y el lenguaje del arte en la exposición del conocimiento.

Sobre la base de estos supuestos se reconoce el contenido de la profesión y los sujetos implicados en el proceso de enseñanza aprendizaje como objetos y sujetos respectivamente, de la actividad estética y la actitud estética ante la profesión, como resultado de ella, donde se comprometen los sentimientos estéticos para impregnar al proceso de construcción de significados y sentidos con estas esencias que se extienden a la conducta del médico como proyecto y como práctica concreta, redundan en una actividad sanitaria más humana y efectiva lo que determina la trascendencia y la necesidad de este aspecto en el proceso formativo de estos profesionales.

 

CONCLUSIONES

El carácter multidimensional, sistémico, complejo y social del proceso formativo determina que durante su desarrollo tenga lugar la actividad estética que se configura en un proceso específico en cuya base se encuentran la teoría de la educación estética y el sistema de categorías, conceptos, leyes principios, etc. del pensamiento estético que determina la producción y práctica pedagógica en este sentido.

Se asume la existencia de una estética de la didáctica y la educación que determina la presencia de relaciones estéticas a todo lo largo del proceso formativo. Sin embargo la dinámica ofrece condiciones favorecedoras para activar el proceso homónimo sobre la base de la apropiación estética del contenido que es parte de la cultura la cual es objeto didáctico durante el proceso de enseñanza aprendizaje.

Durante el proceso señalado tiene lugar el desarrollo de actitudes, capacidades, cualidades y conductas estéticas que se expresan en el contexto formativo, tanto durante las actividades cognoscitivas como docente asistenciales que se proyectan a la práctica laboral, lo que revela la trascendencia del proceso en la formación médica.

 

Agradecimiento

Se agradece la colaboración en la realización de este estudio del estudiante Roberto Baños Prego, del internado de Medicina. Policlínica Docente "Josué Páez", Moa, Holguín.

 

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Recibido: 30 de junio de 2010.
Aprobado: 10 de julio de 2010.

 

 

Dr. César Prego Beltrán. Policlínico Docente Rolando Monterrey. Moa. Holguín, Cuba.

Autor de correspondencia: Dr. Carlos de la Paz Estrada, Edificio 14 Apto. 14 Rpto. Rolo Monterrey. Moa. Holguín, Cuba. CP: 83330. Teléfono: (24)606411 Correo electrónico: carlosdelapaz@moa.hlg.sld.cu