HISTORIA DE LA ENSEÑANZA MÉDICA EN CUBA

Homenaje al Profesor Roberto Douglas Pedroso

 

A tribute to Professor Roberto Douglas Pedroso

 

 

Ana María Díaz Canel Navarro

Doctora en Ciencias. Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas "Victoria de Girón". La Habana, Cuba.

 

 

 


Cuando se habla y discute de planes y programas de la enseñanza de las carreras de Ciencias Médicas, con frecuencia salen los nombres de los excelentes docentes que fueron y siguen siendo por la vigencia en reuniones grandes y pequeñas, los Profesores Fidel Ilizástigui Dupuy y Roberto Douglas Pedroso, queridos y recordados Maestros que en su última etapa de actividad laboral estuvieron indisolublemente unidos y que son parte importante de la vanguardia impulsora del desarrollo de las Ciencias Médicas en nuestro país, especialmente de la Docencia Médica.

El Profesor Roberto Douglas Pedroso, fue Profesor de Fisiología del ICBPC "Victoria de Girón", su presencia siempre nos honró, hasta el final de su vida por su larga y fructífera trayectoria docente, por su infinita calidad humana, su sabiduría y experiencia en la elaboración de planes, programas de estudio y el trabajo metodológico.

Fui su alumna varias veces, en diferentes períodos y aún cuando lo visitaba con su salud ya muy comprometida, salía estimulada, me hablaba siempre de algo que estaba revisando o recordábamos y comentaba cómo andaban sus hemodiálisis, lo bien atendido que se sentía en el instituto donde también lo rodeaba el muy merecido reconocimiento y cariño, sin embargo no dejaba de lamentar cómo la visión le fallaba, para él una "pésima jugada", porque los libros fueron siempre su buena compañía.

"Era un hombre culto, leía de todo, temas muy variados le atraían", comenta Carolina, su esposa, que la variedad de temas de la literatura de su propiedad da una idea de todo lo que abarcaba su inquietud cultural. Gustaba del cine, la música culta y con la incursión de su primer nieto, Daniel en la música culta y antigua, se sintió renovado en sus gustos y acompañado.

La vida de alguien que pudo dedicarse de tal manera a sus tareas, estuvo rodeada de una maravillosa familia que facilitó su entrega. Fue un excelente padre y esposo, compartidor de las tareas domésticas y familiares.

Al preguntarle a Carolina sobre él, lo resume como un Profesor nato, "era enseñar lo que más lo apasionaba y cada clase que daba, ya fuera más que conocida, la preparaba" y recuerda la imagen de estar sentado en la mesa por largas horas, haciendo acetatos, lavando los viejos para reutilizarlos, respetaba mucho lo que hacía.

Evocando al gran Maestro que fue, para él era muy importante que los alumnos lo atendieran. Era capaz de recordar a sus alumnos por nombres y apellidos, otro rasgo era el gran respeto que sentía por ellos. El querido Profesor Douglas a su sabiduría y maestría pedagógica, unía su sencillez, dedicación obstinada al trabajo, su ubicación en el tiempo, su mirar al futuro, y su fino humor.

En los duros años del período especial más de una vez lo encontré, casi jadeante caminando por la 5ta avenida, regresando a pie de G y 25, lo hacía a diario en ida y vuelta para no faltar a su tarea que lo tenía siempre cautivo. Antes toleró una pancreatitis crónica que creo logró vencer. No era un hombre saludable, pero poco hablaba de esto.

Cuando de la Licenciatura de Enfermería hablemos en nuestro país, conservando el valor del respeto a la historia y el agradecimiento a quienes la han hecho posible y real, siempre tendremos que hablar del profesor Douglas, las primeras generaciones de licenciadas lo valoraban muy bien. Presencié muchas veces cómo lo homenajeaban, la admiración y afecto que sentían por él y el agradecimiento por haber materializado esta aspiración de hacer universitaria la profesión de Enfermería. Fue Jefe de la Comisión de Currículo de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de La Habana que elaboró el primer plan de estudio de la Licenciatura en Enfermería entre 1973 y 1976, del que egresaron las primeras Licenciadas en Enfermería formadas en Cuba; posteriormente condujo la elaboración de las versiones de 4 y 5 años en curso para trabajadores desarrollado entre 1980 y 1986.

Como buen padre de la criatura, él defendía impartir la Fisiología a la Licenciatura y se le veía siempre entusiasmado, en un inicio no a muchos gustaba impartir esta docencia nueva que implicaba modificaciones y hasta "disminución del nivel".

Nacido el 3 de marzo del 1926, en San Juan de Las Yeras, antigua provincia de Las Villas, estaría cumpliendo 84 años. Se graduó en 1951 de Doctor en Medicina, su padre médico fue sin dudas una influencia para la profesión.

Coincide la vida profesional del Profesor Douglas casi con el triunfo y desarrollo de la Revolución y él resulta de esas figuras que nos honra porque todo su quehacer fue revolucionario, "cambiando todo lo que debía cambiarse". Al desarrollo de la Docencia Médica con su amplia experiencia en la elaboración de planes y programas de estudio dedicó gran parte de su vida.

Recibió la categoría de Profesor de Mérito de la Universidad Médica de La Habana, máximo galardón que otorga la Casa de Altos estudios, ¿que avaló esta alta distinción?

En la segunda mitad del año 1958, después de someterse al proceso establecido, obtuvo la condición de profesor universitario. Sin embargo, no pudo hacer constar posteriormente esa condición, pues aquel tribunal que lo procesó como docente estuvo conformado por profesores que no vieron con buenos ojos su definida postura de apoyo a la Revolución recién triunfante y le retuvieron su nombramiento. Es por este hecho que el Profesor Douglas no figura en el listado de los profesores universitarios que permanecieron en sus puestos al triunfar la Revolución, aspecto al que nunca se refería por su modestia y sencillez.

Militó en el Partido Comunista de Cuba hasta su desaparición física.

Su vinculación a la docencia superior se inició formalmente al obtener por concurso su cargo de Profesor Agregado de Física Biológica en la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana en 1960 y junto a otros muchos renunció al ejercicio de la medicina privada para integrar las filas de los formadores del nuevo profesional de la salud desde entonces.

Se conserva un ejemplar del programa que elaboró para su asignatura, el que refleja un rasgo del profesor Douglas que también lo caracterizó como paradigma de formadores: su visión de futuro. El primer capítulo es un ejemplo de la proyección ambientalista que aspiramos a lograr en la formación actual de los profesionales de la salud, al abordar las relaciones entre el mundo físico, la biología y el ser humano, lo que pudiera entenderse también como argumento para la defensa que hoy libramos por la preservación del medio ambiente y el peligro que se cierne sobre todos.

Ante la inminente necesidad de formar nuevos médicos, no para sustituir los que abandonaron la nave, si no para el nuevo desarrollo de la salud que se avecinaba, se creó el Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas "Victoria de Girón", símbolo desde entonces de la batalla en la formación de un nuevo profesional de la salud en Cuba; entre sus fundadores estuvo el profesor Roberto Douglas Pedroso.

Fue su Director durante los años 1963 y 1964, Subdirector Docente durante los años 1966 y 1967 y jefe del Departamento de Fisiología entre 1967 y 1973.

En su amplia trayectoria de dirección académica se desempeñó como Metodólogo y Decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de La Habana desde 1973 hasta 1976, fue Director del Proceso Docente en la Vicerrectoría de Desarrollo del ISCMH desde 1976 hasta 1982 y en ella continuó como asesor científico pedagógico.

Fue Profesor Titular de Fisiología y Profesor de la Reforma Universitaria desde 1962 hasta la constitución del Ministerio de Educación Superior y el Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana en el año 1976, en el que continuó su labor como Profesor Titular de Fisiología y Profesor Consultante desde 1997, hasta el final de sus días.

Obtuvo su Doctorado en Ciencias Médicas en 1988 y hasta 1995 se desempeñó como Miembro Permanente de la Subcomisión de Ciencias Médicas de la Comisión Nacional de Grados Científicos (CNGC) y Miembro del Tribunal de Ciencias Básicas Biomédicas de esa Comisión.

Durante más de 35 años impartió cursos de Fisiología en el pregrado y posgrado, en las carreras de Medicina, Estomatología y Licenciatura en Enfermería.

Entre los años 1982 y 1986 trabajó conjuntamente con el Profesor Fidel Ilizástigui en la conducción del proceso de diseño e implantación del plan de estudio de Medicina para formar un Médico General Básico.

Durante los años 1973 y 1986 trabajó en la conducción metodológica del diseño del plan integrado de Estomatología y del currículo de la Licenciatura en Enfermería en el curso regular diurno para egresados del 12º grado.

Entre 1988 y 1990 se dedicó al nuevo plan de estudio de Estomatología para la formación de un estomatólogo General Básico y continuó trabajando como asesor metodológico en la Vicerrectoría de Desarrollo de Planes y Programas del ISCMH el resto de su vida laboral.

Su obra, que abarca una primera etapa asistencial que no abandonara del todo y la investigación médica, alcanza su máxima expresión en su capacidad de fusionar la docencia con la investigación metodológica que lo consagró como figura indiscutible en ese campo del diseño curricular, de forma especial en la identificación de contenidos pertinentes que siguen siendo base del trabajo actual.

Todos los currículos elaborados y/o perfeccionados de las Carreras de Ciencias Médicas desde 1973 hasta la década de los años 90 contaron con su participación.

Otros temas a los que dedicó su energía y consagración fueron la evaluación en sus diversas dimensiones, en la utilización de la simulación problémica en evaluaciones de desempeño, la enseñanza programada, la unidad del estudio y el trabajo en la formación y la problematización del proceso de enseñanza-aprendizaje, entre otros.

Como parte de su obra está la producción científica en las diferentes investigaciones en que participó, recogida en diversas publicaciones y presentaciones en eventos nacionales e internacionales.

Sus aportes teóricos y prácticos forman parte de la bibliografía básica de varios módulos de la Maestría de Educación Médica, la que ha contribuido al desarrollo profesoral en los centros del Sistema Nacional de Educación Médica Superior de nuestro país y de otros con los que tenemos vínculos de colaboración.

Es significativo que en su dedicación a la Fisiología Respiratoria y Cardiovascular realizara investigaciones en temas de tanto valor social como el comportamiento de estas funciones en macheteros y obesos y dedicara parte de su investigación a las capacidades funcionales en diferentes situaciones del ejercicio físico, modelo que él como nadie nos enseñó a utilizar en la docencia de la Fisiología.

Otro ejemplo de su proyección al futuro es que fue uno de los primeros profesores del ISCMH en vincularse al desarrollo de las técnicas de informática y computación y vincularlas al proceso docente. Recibió un diploma como Innovador por la presentación de 10 programas informatizados, así como diversas aplicaciones, en colaboración con el CECAM como el banco de preguntas objetivas validadas y la elaboración automatizada de exámenes.

La vigencia de su pensamiento también se pone de manifiesto al rememorar lo que expresó en una entrevista que le realizaran hace más de 30 años en relación con la necesidad de mantener el estudio y aplicación del marxismo-leninismo en el ámbito universitario.

Desarrolló varias misiones en beneficio de la Universidad Médica cubana en diversos países, con tareas asignadas por el MINSAP, la OPS o como representante de la Universidad de Ciencias Médicas ante prestigiosas universidades de América y Europa.

Quienes colaboraron con él valoraron y valoran su modestia, bondad, inteligencia, ética y lealtad a los principios de la Revolución.

Por su fructífera obra recibió muchos reconocimientos de diversas instituciones, a los que sin dudas se suma el reconocimiento que hacemos todos los que lo conocimos, los que conocen de su obra y admiran sus numerosos valores éticos, profesionales y humanos.

No he pretendido agotar la diversidad de actividades de su vida ni los reconocimientos que obtuvo, he querido recordar al hombre que conocí y del que guardo inmensa admiración y agradecimiento por su generoso legado, que lo mantiene presente, sentimiento que creo compartir con todos los que lo conocimos.

 

 

Recibido: 15 de julio de 2010.
Aprobado: 30 de julio de 2010.

 

 

DraC. Ana María Díaz Canel Navarro. Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas "Victoria de Girón". La Habana, Cuba.