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Rev Cubana End 1999;10(1):5-7
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Editorial

Efectos del embarazo sobre la hiperprolactinemia

Desde que las determinaciones de prolactina (PRL) se hicieron posible por métodos analíticos de alta sensibilidad y especificidad, se comprobó que la hiperprolactinemia en la mujer provoca amenorrea u otros trastornos menstruales, con anovulación y la infertilidad resultante. Muy poco tiempo después se desarrollaron medicamentos que inhiben la secreción de PRL y mejoran extraordinariamente la tasa de embarazos en dichas pacientes, tanto en las hiperprolactinémicas de causa funcional como en las tumorales. Entre estos antagonistas de la PRL, la bromocriptina resultó la más efectiva y ha sido la más usada.

La felicidad no podía ser completa; en una revisión de la literatura de esos primeros tiempos,1 se recopilaron 43 embarazos en 27 mujeres con hiperprolactinemia y se informó alta frecuencia de expansión tumoral durante el embarazo (19 %), aunque en ninguna paciente con hiperprolactinemia funcional se descubrió tumor en su seguimiento. En otra serie se comprobó que las complicaciones relacionadas con el crecimiento del tumor eran mucho más frecuentes en portadoras de macroprolactinomas no tratados (36 %), pero si el tratamiento con bromocriptina se había iniciado antes del embarazo tales complicaciones sólo ocurrían en el 7 % de los casos tumorales.2 Por estos hallazgos se consideró una necesidad imperiosa que el médico estuviera alerta cuando una mujer hiperprolactinémica quedaba embarazada, y en caso que se presentase una expansión tumoral se recomendaron 4 modalidades de tratamiento: descompresión quirúrgica, reinicio de la administración de bromocriptina, inducción del parto si la gestación excedía 34 sem y tratamiento con dexametasona para reducir el edema peritumoral.3

Se han descrito otros posibles efectos del embarazo en las mujeres con prolactinomas, como manifestaciones clínicas de hipopituitarismo y diabetes insípida, que son raras, y aplopejía hipofisaria por hemorragia aguda, que es una complicación excepcional.

En una revisión posterior con mayor número de casos, publicada en 1985,4 se recopilaron 246 pacientes embarazadas con microadenomas, 45 con macroadenomas no tratados y 46 con macroadenomas tratados. Solamente el 1,6 % de las primeras presentó síntomas de crecimiento tumoral y en el 4,5 % éste se comprobó radiológicamente; en ninguna fue necesaria la cirugía. La expansión del tumor se presentó en 24,4 % de los macroprolactinomas no tratados aunque la cirugía sólo fue necesaria en 2 de las pacientes (4,4 %); mientras que entre las 46 mujeres con macroprolactinomas que se embarazaron después de recibir tratamiento solamente 2 (4,3 %) presentaron esta complicación y en ellas no fue necesaria la cirugía.

En fecha más reciente se ha observado, con cierta frecuencia, remisión espontánea de la hiperprolactinemia e incluso desaparición de macroprolactinomas con normoprolactinemia mantenida después del embarazo. También se ha demostrado que las determinaciones seriadas de PRL durante el embarazo no son útiles para predecir o diagnosticar el crecimiento tumoral.5

Estos resultados determinaron que se recomendara una actitud conservadora en las pacientes con hiperprolactinemia tumoral que desean y logran su embarazo, y que se considerara obligatorio el tratamiento preconcepcional con bromocriptina, incluso en los macroprolactinomas tratados;6 conceptos que en la actualidad mantienen su vigencia.

En este número se publica el artículo de Pol, Monteagudo y Santana, del Instituto Nacional de Endocrinología, en el que se describe la evolución posparto de 54 mu-jeres hiperprolactinémicas que lograron 1 ó 2 embarazos, 21 de ellas clasificadas como funcionales y 33 con microprolactinomas. Los resultados presentados demuestran que el tratamiento preconcepcional con bromocriptina de estas pacientes induce una evolución satisfactoria en el período posparto en la mayoría (57 % de las funcionales y 91 % de las tumorales). Solamente una paciente clasificada como funcional empeoró clínicamente en el primer año del posparto, en ella se detectó un microprolactinoma; mientras en este período en 2 de las 21 con hiperprolactinemia funcional y en 7 de las 33 tumorales se observó una remisión espontánea completa de las manifestaciones clínicas del período preembarazo.

Estos resultados confirman que el pronóstico de la hiperprolactinemia funcional o por microprolactinoma, no suele empeorar si la paciente logra un embarazo después del tratamiento preconcepcional con bromocriptina e incluso en algunos casos puede ocurrir una remisión espontánea del cuadro clínico en el período posparto.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. Kelly WF, Doyle FH, Mashiter R, Banks LM, Gordon H. Pregnancies in women with hyperprolactinemia, clinical course and obstetric complications of 43 pregnancies in 27 women. Br J Obstet Gynaecol 1978;86:698-702.
  2. Gemzell C, Wang CF. Outcome of pregnancy in women with pituitary adenoma. Fertil Steril 1979;31:363-72.
  3. Peperell RJ. Prolactin and reproduction. Fertil Steril 1981;35:267-74.
  4. Molitch ME. Pregnancy and the hyperprolactinemic woman. N Eng J Med 1985;312:1365-70.
  5. Morney R, Hugues B. Remission of hyperprolactinemia after pregnancy. N Eng J Med 1991;324:60.
  6. Ho Yuen B. Etiology and treatment of hyperprolactinemia. Semin Reprod Endocrinol 1992;10: 228-35.
Dr. Rubén S. Padrón Durán.
Doctor en Ciencias Médicas.
Especialista de II Grado en Endocrinología.
Investigador y Profesor Titular.
Departamento de Salud Reproductiva.
Instituto Nacional de Endocrinología. La Habana, Cuba.
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