Instituto Nacional de Endocrinología. Centro de Atención al Diabético
Dr. Jorge Luis Sell Lluveras1 y Dr. Ihosvani Miguel Domínguez2
Se sabe que el síndrome del pie diabético constituye una de las principales causas de morbilidad y discapacidad en los pacientes con diabetes mellitus y que un rápido reconocimiento y adecuado manejo de sus factores de riesgo pueden prevenir o retardar la aparición de úlceras, amputaciones y otras complicaciones. Sus causas se dividen en: neuropáticas, angiopáticas, infecciosas y traumáticas. Se afirma que un detallado interrogatorio y exhaustivo examen físico ofrecen hasta el 90 % del diagnóstico etiológico, lo cual se corroborará con los exámenes complementarios que incluyen tanto los indispensables como los más específicos estudios imagenológicos. Durante las dos últimas décadas, se han alcanzado avances importantes en la comprensión de su fisiopatología y nuevas estrategias terapéuticas se han puesto en marcha. El enfoque actual para su tratamiento implica una atención individualizada y multidisciplinaria para cada paciente; la profilaxis, desempeña un papel fundamental y unida a los adelantos terapéuticos especializados garantizará un mejoramiento en la calidad de vida de estos enfermos. Este trabajo aporta una guía práctica para identificar, diagnosticar y tratar a los pacientes con síndrome del pie diabético, según los conocimientos actuales.
DeCS: DIABETES MELLITUS; PIE DIABETICO/complicaciones; FACTORES DE RIESGO.
Las afecciones de los pies en los pacientes con diabetes mellitus (DM) constituyen
una de las principales causas de morbilidad y discapacidad, con importante repercusión
biológica, psicológica y social pues disminuye su calidad de vida.
Estudios epidemiológicos indican que alrededor del 20 % de los pacientes
con DM desarrollarán úlceras en los pies durante su vida y ellas
preceden aproximadamente al 85 % de las amputaciones no traumáticas de
los miembros inferiores.1,2 Es por ello que
un rápido reconocimiento y una adecuada atención de los factores
de riesgo de úlceras y amputaciones pueden prevenir o retardar la aparición
de estas y otras complicaciones. Esto no solo es una tarea del endocrinólogo,
el angiólogo y el neurólogo, sino que involucra a todo el equipo
de salud dedicado a la atención integral de los pacientes con DM; o sea,
a los médicos comunitarios, las enfermeras, los nutriólogos, los
educadores, los podólogos y los psicólogos. Únicamente
con este enfoque pudiéramos minimizar las consecuencias de la DM y sus
complicaciones.
Es el conjunto de síntomas y signos relacionados con alteraciones neurológicas, vasculares, infecciosas y otras, que a pesar de obedecer a mecanismos patogénicos variados, se originan sobre una condición básica común: el pie de un paciente con DM.3
Los factores de riesgo para el desarrollo del síndrome del pie diabético incluyen aquellos relacionados con la aparición de úlceras y la amputación del pie, ya que las primeras constituyen una expresión del síndrome y la amputación es su complicación más frecuente. Según la posibilidad de intervenir sobre ellos y eliminarlos, pudiéramos dividirlos en factores de riesgo modificables y no modificables.
*Pudieran ser modificables en estadios iniciales.
1. Pie neuropático.
· Con osteoartropatía Con
infección
· Sin osteoartropatía o
sin ella
2. Pie isquémico.
3. Pie neuroisquémico.
4. Otras lesiones: callos, fisuras, hiperqueratosis.
- Grado 0: No úlcera, pie en riesgo (deformidades óseas y lesiones
pre-ulcerativas).
- Grado I: Úlcera superficial, no infección clínica.
- Grado IIA: Úlcera profunda que afecta ligamentos, tendones, articulación
y/o huesos.
- Grado IIB: Similar a lo anterior más infección, celulitis.
- Grado IIIA: Absceso profundo más celulitis.
- Grado IIIB: Osteomielitis más celulitis.
- Grado IV: Gangrena localizada.
- Grado V: Gangrena extensa, del pie completo.
1. Neuropatía diabética.
· Periférica (sensitiva, motora, mixta).
· Autonómica.
2. Angiopatía diabética.
3. Infecciones (bacterianas, micóticas y mixtas).
4. Traumatismos.
· Mecánicos (fricción, presión
y heridas).
· Térmicos (quemaduras).
· Químicos (yodo, callicidas, otros).
Es básicamente clínico, un detallado interrogatorio y exhaustivo
examen físico ofrecen hasta el 90 % del diagnóstico etiológico.
El interrogatorio se debe dirigir principalmente a identificar los factores
de riesgo para el desarrollo del síndrome del pie diabético y
sus complicaciones; o sea, la edad del paciente, el tiempo de evolución
de la DM, el grado de control metabólico, los antecedentes de complicaciones
crónicas de la DM, de úlceras, amputación, infecciones
o traumas de los pies, la ingestión de b bloqueadores,
conocer cuáles son los hábitos tóxicos (consumo de alcohol,
cigarros o tabacos) y su magnitud, así como determinar su estado socioeconómico
y el grado de apoyo familiar para enfrentar los problemas de salud; también
es importante identificar síntomas de neuropatía, angiopatía
o sepsis que pudieran ser las causas del pie diabético.
Debe realizarse un completo y minucioso examen físico general, regional
y por aparatos, encaminado a buscar signos de neuropatía, angiopatía,
sepsis o trauma, así como a identificar otros factores de riesgo para
las alteraciones del pie de un paciente con DM y sus complicaciones como son
las deformidades anatómicas, el sobrepeso corporal u obesidad y el uso
de calzado inadecuado. Debe tomarse la tensión arterial en miembros superiores,
inferiores e incluso, la presión en dedos (deseable > 50 mmHg).
El examen de las extremidades inferiores podría arrojar los hallazgos
clínicos siguientes:
Los exámenes complementarios a realizar serían:
Indispensables
Pruebas angiológicas:
1. Dopler:
· Índice de presiones por ecodopler: Tobillo-brazo, dedo-brazo
(alterados cuando son < 0,8 y < 0,6, respectivamente).
· Forma de la onda en ecodopler del to-billo (alterado cuando la onda
es bifásica o monofásica).
2. Ultrasonido dopler a color:
· Flujometría: Precisa la existencia de turbulencia causada
por ateroma, velocidad del flujo, entre otros datos.
· Otras mediciones: Túnica media, rigidez arterial, características
de ateromas, entre otras.
3. Oximetría: Determina la presión parcial de Q2
transcutáneo (< 30 mmHg es alto riesgo de ulceración).
Pruebas neurológicas:
1. Estudios de conducción nerviosa.
· Electromiografía.
· Potenciales evocados.
2. Percepción de vibración: Biotensiómetro, neurotensiómetro
(alterado cuando solo se siente por encima de 20 voltios).
3. Pedobarografía: Determina la distribución de los puntos de
presión y áreas de riesgo de úlceras (presión >
de 10 kg/cm2 constituye alto riesgo de ulceración)
4. Estudios autonómicos: No están estandarizados y tienen pobre
reproducibilidad.
En ocasiones es difícil establecer el diagnóstico de osteoartropatía y diferen-ciarla de la osteomielitis, para ello se recomienda en estos casos hacer:
· Resonancia magnética nuclear simple o contrastada, con gadolinio.
· Escintigrafía ósea con leucocitos marcados con indio
111 o tecnesio 99, si hay osteomielitis se observará la acumulación
de contraste en la zona afectada.
El tratamiento es individualizado, incluye: tratamiento profiláctico
y específico.
La profilaxis es el pilar fundamental del tratamiento, único capaz de
reducir al máximo las consecuencias del síndrome, ella implica
la adopción de varias medidas,3,7 como:
1. Educación diabetológica adecuada.
2. Adecuado control metabólico; garantizar cumplir con la dieta, los
ejercicios y el tratamiento farmacológico de la DM correctamente.
3. Identificación y corrección precoz de los factores de riesgo
modificables para el desarrollo del síndrome del pie diabético
y sus complicaciones.
4. Cuidado de los pies:
a) Revisarse los pies todos los días.
b) Evitar traumas e infecciones en esa zona; de existir, tratarlos bajo supervisión
y seguimiento médico.
c) Lavarse los pies diariamente con jabón y agua tibia, secarlos bien
sin frotar demasiado.
d) Si la piel está reseca, en particular los talones, aplicar masaje
con lanolina, nunca entre los dedos.
e) Cortarse las uñas regularmente siguiendo la forma de los dedos, después
del baño; si fueran gruesas, debe hacerlo un podólogo.
f) Debe utilizarse calzado suave, de puntera ancha y que no apriete.
g) No andar nunca descalzo.
h) Revisar el calzado antes de ponérselo buscando arrugas, salientes
o clavos.
i) La hiperqueratosis y los callos deben ser tratados por un podólogo.
j) De existir deformidades podálicas, debe consultar al ortopédico.
k) No usar medias apretadas.
l) Queda prohibido:
· Uso de remedios para callos e hiperqueratosis plantar.
· Cortarse los callos con tijeritas y cuchillas.
· Usar yodo u otros medicamentos irritantes en los pies.
· Utilizar telas adhesivas en lesiones de los pies.
Desde el punto de vista práctico es útil tratar a estos pacientes teniendo en cuenta la clasificación de Wagner modificada y debemos partir de 3 requisitos básicos:
1. El tratamiento es multidisciplinario.
2. El control metabólico es crucial;8,9
se debe instaurar tratamiento insulínico prehipoglucemiante a partir
de las lesiones Grado I.
3. El reposo es importante.
Tratamiento según grados
Grado 0 (no úlcera, pie de riesgo)
1. Tratar los factores de riesgo modificables (ver profilaxis).
2. Tratar las lesiones preulcerativas: ampollas, piel macerada, callosidad hemorrágica,
entre otras.
Grado I (úlcera superficial, no infección clínica)
1. Analgésicos, si dolor.
2. Si el fondo es necrótico: debrindar y limpiar con solución
salina fisiológica; estimular al tejido de los bordes y del fondo de
la úlcera.
3. Aplicar factores de crecimiento10 (se requiere
de vascularización aceptable):
a) Becaplermin (regralex): Factor de crecimiento BB derivado de plaquetas.
b) Ácido hialurónico (hyalofill).
c) Equivalentes a piel vital (se requiere de buena circulación):
· Cultivo de fibroblastos dérmicos neonatales (dermagraft): forma
la epidermis.
· Cultivo de colágeno tipo I bovino asociado a fibroblastos neonatales
y queratositos vivos: forma la epidermis y la dermis.
4. Tratamiento de la neuropatía, la isquemia o ambos, según la
causa:
Pie neuropático
a) Debe eliminarse el callo cada 48 h.
b) Imponer tratamiento sintomático
c) Utilizar factores tróficos neuronales.
d) Asociar antioxidantes como vitaminas A, E, C (25 000 UI, 400 UI y Ig, respectivamente).
Pie isquémico
a) Usar agentes hemorreológicos, antiagregantes plaquetarios y vasodilatadores.
- Aspirina: 75-300 mg/d
- Dipiridamol: 200-400 mg/d
- Ticlopidina: 250-500 mg/d
- Clopidogrel: 75 mg/d
- Ditazol: 200-300 mg/d
- Heparinas de bajo peso molecular
- Heparina: 5 000 - 25 000 UI/12 h
- Pentoxifilina: 400-1200 mg/d
- Buflomedil: 300-600 mg/d
- Hidrosmina: 200-600 mg/d
- Nicergolina 10-30 mg/d
- Alprostadil 40-80 µg/d
- Iloprost trometamol 0,5-2 ng/kg/min por 6 h cada día (caso severo).
b) Asociar antioxidantes.
c) Revascularización si criterio (trombo-andarectomía, angioplastia
trans-luminal percutánea con stents o sin este, prótesis vasculares
reforzadas con stents, colocación de bypass, entre otros procederes).
d) Oxigenación hiperbárica.11
Pie mixto: Tratamiento combinado.
Grado IIA (úlcera profunda que afecta ligamentos, tendones,
articulaciones y/o huesos).
1. Similar al Grado I, pero con debridamiento más amplio, a veces en
el salón de operaciones.
2. Requiere hospitalización.
3. Profilaxis de la sepsis, incluye el uso de agentes bacteriostáticos
y la limpieza del área con soluciones antisépticas (hibitane acuoso,
cetablón o solución Dakin).
Grado IIB (similar a Grado IIA más infección, celulitis)
1. Hospitalización.
2. Analgésicos/antipiréticos si dolor y fiebre.
3. Debridamiento amplio, a veces en el salón.
4. Limpieza y fomentos con soluciones antisépticas (hibitane acuoso,
solución Dakin, betadina, cetablón, permanganato de potasio 1
x 20 000, sulfato de cobre, acriflavinol 1 x 5 000, o ácido acético
si sospecha pseudomona; se puede realizar pediluvios 3 veces al día si
lesión plantar.
5. Antimicrobianos de amplio espectro por vía oral (VO) y/o intravenosa
(IV) hasta ver el resultado del cultivo con antibiograma y se administre el
fármaco específico (tablas 1 y 2).
6. Tratamiento de la neuropatía, la isquemia o ambas según la
causa (ver Grado I).
7. Si se resuelve la sepsis y hay buena circulación se pueden aplicar
factores de crecimiento.
8. En ocasiones es necesario amputar si se produce osteomielitis resistente.
Tabla 1. Antimicrobianos a utilizar de inicio en el pie infeccioso
ligero
| Gérmenes | Primera línea | Segunda línea | Tercera línea | Comentario |
|
Estafilococo A
|
Sulfaprim 1 g c/12 h
|
Amoxicillin/ácido
|
Clindamicina 150-
|
- Usar siempre
|
Tabla 2. Antimicrobianos a utilizar de inicio en el pie infeccioso moderado
y severo
| Gérmenes | Primera línea | Segunda línea | Tercera línea | Comentario |
|
Estafilococo A
|
Ciprofloxacina 500-
|
Sulfaprim 1 g c/12 h
|
Cloxacillin 500 mg
|
Si sospecha de tener
|
Grado IIIA (absceso profundo más celulitis):
Grado IIIB (osteomielitis más celulitis):
Grado IV (gangrena localizada):
Grado V (gangrena extensa del pie completo).
1. Reposo por 2 meses.
2. Modificar calzado.
3. Calcio (1-2 g elemental) asociado a vitamina D (ergocalciferol 800-1 200
UI/d o calcitriol 0,2-1 µg/d).
4. Bifosfonatos:
- Etidronato 300-600 mg por 14 d c/90 d.
- Clodronato 400-1 600 mg.
- Alendronato 10 mg/d.
Uso Clínico
- Pamidronato 100-200 mg/d.
5. Corrección quirúrgica: es preferible evitarla, aunque en casos
cuidado-samente seleccionados podría utilizarse.
El mundo desarrollado de hoy nos impone nuevos y más complejos retos
para el tratamiento eficaz del síndrome del pie diabético. La
resistencia de los gérmenes a los agentes antimicrobianos nos obliga
a investigar nuevas alternativas terapéuticas; hemos logrado fabricar
fármacos más eficaces, activos e inocuos, tanto de amplio espectro
como específicos, y se han descubierto novedosas familias de antimicrobianos
más potentes con disímiles mecanismos de acción. De igual
forma, día a día aparecen nuevos factores de crecimiento para
favorecer la rápida granulación y epitelización de las
úlceras que, unidos a los cultivos de tejidos in vitro, los bancos
de piel artificial y la posibilidad de clonar nuestro propio tejido para su
uso en situa-ciones críticas, garantizarán un mejor tratamiento
de esta lamentable afección. Por último, no podemos concluir esta
guía sin antes mencionar el tratamiento más prome-tedor del nuevo
milenio: la terapia génica, único tratamiento eficaz para la prevención
primaria de DM y sus complicaciones y cuyo uso no se limita a las enfermedades
crónicas con base genética, sino que puede modular la actividad
inmune del organismo humano y la acción virulenta de un germen agresor
en el proceso salud-enfermedad.
Indiscutiblemente, solo con una atención multidisciplinaria, individualizada,
específica y tomando en cuenta los avances de la ciencia y la técnica,
podremos lograr mejorar la calidad de vida de los pacientes con DM y sus familiares.
De esta forma contribuimos a que los sueños de nuestra sociedad se conviertan
en realidad logrando salud para todos.
It is known that the diabetic foot is one of the main causes of morbidity and disability in patients with diabetes mellitus and that a rapid examination and a right management of their risk factors can prevent or delay the appearance of ulcers, amputations and other complications. Its causes may be neuropathic, angiopathic infectious and traumatic. It is affirmed that a detailed questionnaire and an exhaustive medical examination offer up to 90 % of the etiological diagnosis, which is confirmed with the complementary tests that include both, the indispensable and the most specific imaging studies. During the last two decades, there have been significant advances in the understanding of its physiopathology and new therapeutic strategies have been put into practice. The present approach for its treatment implies an individualized and multidisciplinary care to each patient. Prophylaxis plays an important role and together with the specialized therapeutic advances guarantee an improvement in the quality of life of these patients. This paper includes a practical guide to identify, diagnose and treat patients with diabetic foot syndrome, according to the current knowledge.
Subject headings: DIABETES MELLITUS; DIABETIC FOOT/complications; RISK FACTORS.
Recibido: 3 de agosto del 2001. Aprobado: 9 de octubre del 2001.
Dr. Jorge Luis Sell Lluveras. Instituto Nacional de Endocrinología,
Zapata y D, El Vedado, Ciudad de La Habana, Cuba.
1 Especialista
de I Grado en Endocrinología. Instructor.
2 Especialista de I Grado en Endocrinología.