Rev Cubana Endocrinol. 2015;26(2)

ARTÍCULO ORIGINAL

 

Factores clínico-terapéuticos que influyen en el logro de embarazo en pacientes tratadas por fertilización in vitro

 

Clinical and therapeutic factors influencing the achievement of pregnancy among patients undergoing in vitro fertilization

 

 

Dra. Kenia Rodríguez Martínez, MSc. Jatdielys Méndez Vidal

Hospital Clinicoquirúrgico “Hermanos Ameijeiras”. La Habana, Cuba.

 

 


RESUMEN

Introducción: la fertilización in vitro es la técnica de reproducción asistida de alta tecnología que con más frecuencia se emplea como tratamiento en pacientes infértiles.
Objetivo: determinar los factores clínico-terapéuticos que influyen en el logro de embarazo clínico mediante la técnica de fertilización in vitro.
Métodos: se realizó un estudio de cohorte longitudinal retrospectivo, en 654 parejas infértiles para precisar la influencia de algunos factores, como la edad materna, años de infertilidad, causa y tipo de infertilidad, número de folículos aspirados, grosor endometrial, estradiol sérico antes de la administración de gonadotropina coriónica humana, calidad del semen, valor basal de hormona folículo estimulante, esquema de tratamiento con análogos de hormona liberadora de gonadotropinas y las modificaciones a este, en el logro de embarazo por fertilización in vitro.
Resultados: se obtuvo que el 25,10 % de las pacientes incluidas quedaron embarazadas. Entre las pacientes que se embarazaron y las que no, hubo diferencia estadísticamente significativa en cuanto a la edad (p= 0,001), concentración de estradiol (p= 0,003), grosor endometrial (p= 0,001) y folículos aspirados (p= 0,045). La infertilidad secundaria incrementó la probabilidad de embarazarse en 15 %, el semen óptimo en 47 % y el esquema terapéutico con acetato de leuprorelina en 28 %. En el análisis multivariado, las variables más relacionadas con el logro de embarazo fueron, el esquema terapéutico con acetato de leuprorelina (p= 0,001), el semen óptimo (p= 0,028) y el grosor endometrial (p= 0,036).
Conclusiones:
el esquema de tratamiento, la calidad del semen y el grosor endometrial, son factores independientes que influyen en que una paciente sometida a la técnica de fertilización in vitro se embarace.

Palabras clave: fertilización in vitro, embarazo, técnicas de reproducción asistida, análogos de GnRH, grosor endometrial, semen.


ABSTRACT

Introduction: in vitro fertilization is the high technology assisted reproduction method most commonly used in the treatment of infertile patients.
Objective: determine the clinical and therapeutic factors influencing the achievement of pregnancy by in vitro fertilization.
Methods: a retrospective longitudinal cohort study was conducted with 654 infertile couples to determine the influence of a number of factors upon the achievement of pregnancy by in vitro fertilization. The factors considered were maternal age, years of infertility, type of infertility and cause, number of aspirated follicles, endometrial thickness, serum estradiol before the administration of human chorionic gonadotropin, semen quality, basal follicle-stimulating hormone, and treatment with gonadotropin-releasing hormone analogues and its modifications.
Results: 25.10 % of the patients included became pregnant. A statistically significant difference was found between patients becoming and not becoming pregnant as to age (p= 0.001), estradiol concentration (p= 0.003), endometrial thickness (p= 0.001) and aspirated follicles (p= 0.045). Secondary infertility increased the probability of becoming pregnant by 15 %, optimal semen by 47 % and treatment with leuprorelin acetate by 28 %. The multivariate analysis variables most closely related to the achievement of pregnancy were treatment with leuprorelin acetate (p= 0.001), optimal semen (p= 0.028) and endometrial thickness (p= 0.036).
Conclusions: treatment scheme, semen quality and endometrial thickness are independent factors influencing the achievement of pregnancy in patients undergoing in vitro fertilization.

Key words: in vitro fertilization, pregnancy, assisted reproduction techniques, GnRH analogues, endometrial thickness, semen.


 

 

INTRODUCCIÓN

La infertilidad es un tema de interés e importancia a escala mundial, tanto a nivel investigativo como en la práctica clínica, afecta aproximadamente al 10-15 % de las parejas en edad reproductiva, con un comportamiento muy similar en nuestro país, según estudios realizado por Padrón y otros, en los que la prevalencia informada de infertilidad osciló entre 12-14 %.1,2

Se define la infertilidad como la incapacidad de lograr un embarazo después de un año de relaciones sexuales estables sin protección.3 Se acepta que alrededor de 1 de cada 10 parejas, presentan un problema de infertilidad a lo largo de su vida reproductiva.2,3 Hoy es considerada como un trastorno de la salud reproductiva, y reconocido como tal por la OMS, puesto que tiene repercusiones desde el punto de vista orgánico, y en el status psicosocial de la pareja.4

El manejo de la pareja con problemas de infertilidad es complejo, y los tratamientos convencionales, dirigidos esencialmente a corregir la causa probable, no siempre resultan satisfactorios, lo que conlleva a utilizar técnicas de reproducción asistida (TRA), por las que se estima que han nacido más de 3 500 000 niños en todo el mundo.2,5

El siglo XX se ha caracterizado por un creciente control de la fecundidad. La incorporación de la mujer al estudio, al trabajo, las condiciones socioeconómicas y el desarrollo de los métodos anticonceptivos, ha permitido aplazar la decisión de la concepción del embarazo en el momento más oportuno. Esto ha conducido a que, en no pocas ocasiones, esa decisión se produzca en momentos en los que el periodo fértil de la mujer coincide con etapas biológicamente menos fecundas, con lo cual existe una tendencia a que aumente la frecuencia de mujeres o parejas con dificultades para concebir, o para llevar un embarazo a término.6 Estos factores, al elevar las tasas de infertilidad, han compulsado a los científicos a buscar soluciones cada vez más eficaces; sin embargo, aunque el interés por la reproducción humana ha existido siempre, el conocimiento se ha acelerado de manera vertiginosa en los últimos 50 años, y actualmente se ha alcanzado un alto nivel de conocimientos sobre numerosos aspectos de la reproducción humana. La consecuencia ha sido la creación de tecnologías que permiten enfrentar y solucionar los problemas de infertilidad.7

La fertilización in vitro (FIV) es el tratamiento que con mayor frecuencia se realiza dentro de la de reproducción asistida de alta tecnología.3,5 Es un procedimiento de fecundación médicamente asistida, aplicado a parejas infértiles, que tiene como finalidad que los espermatozoides fertilicen óvulos en el laboratorio (in vitro) cuando están imposibilitados para hacerlo en su sitio natural.8 El primer reporte de FIV data de 1893, la que fue realizada sin éxito por Onanoff en mamíferos.9 En 1978, el grupo pionero en el empleo de esta tecnología en humanos, dirigidos por el biólogo Robert Edwards, logró su primer éxito con el nacimiento de Louise Brown, en el Reino Unido.10 A escasos 8 años, en diciembre de 1986, se logró en nuestro país el primer niño nacido vivo y sano, no solo de Cuba sino de Centro América y el Caribe. Los responsables de ese logro fueron profesionales del Instituto Nacional de Endocrinología y el Hospital Ginecoobstétrico “Ramón González Coro”. Seis años más tarde se lograría el éxito en el Hospital “Hermanos Ameijeiras” (HHA), que desde entonces viene trabajando en el desarrollo de estas técnicas y ha desarrollado nuevos procederes que la hacen más efectiva (Díaz Noriega O, Arce Hidalgo B, Gómez Alzugaray M, Rodríguez Martínez K, Monteagudo Peña G, Menocal Alayón A, et al. Primer Consenso Nacional sobre el Trabajo de los Centros de Reproducción Asistida. Julio 2003; Ciudad de la Habana, Cuba).

Actualmente la dirección del Minsap ha retomado esta tarea como un elemento prioritario, lo que expresa la voluntad política de nuestro país de solucionar los problemas de infertilidad. Se creó el Programa de Atención a la Pareja Infértil, y es nuestro centro el que implementa como parte del programa, la reproducción asistida de alta tecnología, específicamente la FIV. Sin embargo, esto solo no es suficiente, pues numerosos factores pueden influir en que una paciente sometida a FIV quede embarazada.11 Estos factores no están del todo esclarecidos en el ámbito científico internacional, por lo que se hace imprescindible la realización de estudios que determinen cuáles son los factores que influyen en que una mujer sometida a estos métodos quede embarazada, además de planificar cuál es la mejor técnica a emplear, y poder adecuar los protocolos de tratamiento a cada paciente para garantizar un mayor éxito en los procederes.

 

MÉTODOS

Se realizó un estudio de cohorte longitudinal, retrospectivo en el servicio de Endocrinología y Reproducción Humana del HHA, en el período comprendido desde enero de 2006 a diciembre 2012.

El universo (792 pacientes) estuvo conformado por todas las pacientes que tenían indicación de técnicas de reproducción asistida de alta tecnología-FIV, que acudieron a nuestra consulta provenientes del nivel de atención secundario de salud y de la Comisión Nacional de Atención a la Pareja Infértil. La muestra (654 pacientes) quedó conformada por las mujeres infértiles a las que se realizó FIV convencional, siempre que cumplieran los criterios de inclusión y exclusión.

Los criterios de inclusión tenidos en cuenta fueron, que se tratara de mujeres con edad menor o igual a 42 años y diagnóstico previo de infertilidad, con niveles de hormona folículo estimulante (FSH) basal menor o igual de 15 mUI/mL, con al menos un ovario, y con estudios hormonales previos al proceder dentro del rango de la normalidad: prolactina (PRL), insulinemia, hormona estimulante del tiroides (TSH) y estradiol basal (E2). Los criterios de exclusión, por su parte, tuvieron en cuenta que fueran mujeres que reunieran los criterios de inclusión, pero que por el espermograma de su pareja permitiera FIV/inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI), las mayores de 42 años, presencia de fibroma uterino que comprometa la cavidad endometrial, niveles de FSH basal superior a 15 mUI/mL, pacientes que no respondieron a la inducción de la ovulación (que se consideró cuando al 6to. día tenían menos de 3 folículos en cada ovario con un diámetro menor de 10 mm y niveles de E2 por debajo de 1 000 pmol/L), así como pacientes con infecciones por el virus de la hepatitis B y C, y virus de inmunodeficiencia humana (VIH).

Durante el proceso de FIV, se registraron las variables que se considera pueden influir en que la futura madre pueda quedar embarazada: edad materna, años de infertilidad, causa de la infertilidad (se consideraron causas tubáricas, ováricas, uterinas e inexplicables), tipo de infertilidad (primaria o secundaria), número de folículos aspirados, grosor endometrial, valor de estradiol sérico antes de la administración de la gonadotropina coriónica humana (HCG), calidad del semen (óptimo si cumplía con los parámetros de la OMS, y no óptimo si tenía parámetros diferentes a los propuestos por la OMS),12 pero que al realizarse el test de recuperación espermática cumplió los requisitos siguientes para poder realizar FIV convencional: concentración ≥ 10 × 106/L, morfología ≥ 10 % y movilidad en A ≥ 45 %), valor basal de FSH, tipo de tratamiento con análogos de hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH), ya sean agonistas del tipo de acetato de leuprorelina o antagonistas como acetato de cetrorelix, modificaciones en las dosis de las gonadotropinas durante el ciclo de tratamiento de inducción de la ovulación (se consideraron 2 esquemas de tratamientos: dosis de inicio alta de gonal F [mayor o igual a 300 uds/día], o incremento de la dosis inicial; y dosis de inicio baja de gonal F [menor de 300 uds/día], o descenso de la dosis inicial), y valor de beta HCG para definir embarazo, que se consideró embarazo clínico si el test de beta HCG fue mayor de 5 mUI/mL en ambas determinaciones (día 13 y 15 postransferencia) y se detecta por ultrasonido, saco gestacional con latido cardíaco.

Para el análisis de los datos se utilizaron medidas descriptivas de resumen: de tendencia central (media, valor mínimo y máximo), y de dispersión absoluta (desviación estándar). Los factores de riesgo estudiados se analizaron univariadamente, comparándolos entre las pacientes que lograron el embarazo y las que no. Para variables cualitativas se empleó la prueba de chi cuadrado (X2) o test exacto de Fisher, según fue apropiado. Para las variables cuantitativas se utilizó t-test para muestras independientes o la prueba U de Mann Whitney. En el caso de las variables independientes cualitativas, se determinó el riesgo relativo (RR) con su intervalo de confianza (IC) al 95 %, así como la reducción/incremento de este. Se determinó, además, el análisis multivariado de regresión logística binominal. En el modelo se incluyeron las variables que en el análisis univariado mostraron una significación aceptable (p≤ 0,10). Los resultados se muestran como odds ratio (OR) con intervalo de confianza del 95 %. Las pruebas estadísticas se consideran significativas con una p bilateral < 0,05.

 

RESULTADOS

Del universo de 792 pacientes atendidas en la consulta de reproducción asistida de alta tecnología, a 654 se les realizó la transferencia embrionaria, y de ellas, 164 quedaron embarazadas, lo que representó 25,10 %, el resto, 74,90 %, no se embarazó.

De las 138 parejas excluidas (50, 36,23 %), 20 no respondieron a la inducción de la ovulación (14,49 %) porque tenían fibroma uterino con compromiso endometrial, 21 (15,22 %) presentaron alteraciones severas en el semen, 30 (21,74 %) tenían niveles de FSH basal elevados y 17 (12,32 %) se excluyeron por otras causas.

Como se muestra en la tabla 1, la edad promedio en las mujeres que se embarazaron fue menor respecto a las que no se embarazaron (32,41 ± 4,11 y 36,71 ± 4,39 respectivamente), diferencia que resultó estadísticamente significativa (p= 0,001).


Los años de infertilidad se comportaron de manera similar en ambos grupos, al igual que los valores de FSH, por lo que no se relacionaron positivamente con el éxito del proceder (p= 0,07 y p= 0,27 respectivamente).

La infertilidad secundaria fue más frecuente en todos los casos, y predominó en el grupo de las que se embarazaron (82,32 %); mientras que, en las que no se embarazaron, la infertilidad primaria fue más frecuente (28,98 %), diferencia estadísticamente significativa (p= 0,011). En las pacientes cuyas parejas tenían un semen óptimo, el día de la aspiración folicular, el embarazo se obtuvo en mayor porcentaje (76,83 %), mientras que en las que no se embarazaron, predominaron los parámetros seminales no óptimos (33,27 %), lo que resultó estadísticamente significativo (p= 0,01). La causa de infertilidad no resultó estadísticamente significativa (p= 0,53); no obstante, se puede apreciar que la enfermedad tubárica fue la indicación más frecuente por la que se realizó FIV en ambos grupos (118 y 358 pacientes respectivamente), y el 71,95 % de las pacientes en las que se logró el embarazo, obedeció a esta causa.

La infertilidad secundaria incrementó la probabilidad de embarazo en 15 %, respecto a las que tenían infertilidad primaria (de acuerdo con la prueba de incremento/reducción del riesgo relativo), con un RR de 1,15 (95 % IC: 1,05-1,26) (tabla 2). La probabilidad de que una mujer lograra el embarazo cuando la pareja tiene un semen óptimo, es de 47 % mayor, respecto a las mujeres con parejas con alteraciones en algunos de los parámetros seminales (de acuerdo con la prueba de incremento/reducción del riesgo relativo), con un RR de 1,47 (95 % IC: 1,07-2,03).


El esquema terapéutico más usado fue el cetrotide en 449 pacientes, con predominio en aquellas donde el éxito del embarazo no fue posible (80,00 %). El 65,24 % de las pacientes que quedaron embarazadas usaron tratamiento con agonistas de GnRH del tipo de acetato de leuprolerina (tabla 3), lo que resultó estadísticamente significativo (p= 0,001) cuando se comparó con el grupo de pacientes que no se embarazó. Los resultados de las modificaciones efectuadas al tratamiento con gonadotropinas no resultaron estadísticamente significativos (p= 0,38), ya que los por cientos —cuando se utilizaron dosis de gonadotropinas tanto altas (22,56 % vs. 17,75 %), como bajas (77,43 % vs. 82,24 %)— fueron similares en las que se embarazaron como en las que no lo lograron.

En la tabla 4 se aprecia que el tratamiento con acetato de leuprorelina favorecería en 1,28 veces el logro del embarazo entre las mujeres que lo usan, con un IC de 1,12-3,03, lo que se traduce en que la probabilidad de embarazarse cuando las mujeres reciben este esquema terapéutico es 28 % superior, en comparación con las que reciben acetato de cetrorelix (de acuerdo con la prueba de incremento/reducción del riesgo relativo).


Las concentraciones séricas de E2 antes de la administración de HCG, el número de folículos aspirados y el grosor endometrial, fueron superiores en las pacientes que quedaron embarazadas (tabla 5), diferencia que fue estadísticamente significativa respecto al grupo de pacientes que no se embarazó (p= 0,003, p= 0,045 y p= 0,001, respectivamente).


Se realizó el análisis multivariado de regresión logística (tabla 6), en el que se incluyeron todas las variables a estudiar, y se corroboró que los factores que influyeron de manera significativa, en nuestra casuística, en que una paciente sometida a técnicas de FIV se embarace son: el grosor endometrial antes de la administración de la HCG; las pacientes que tienen un endometrio por encima de 10 mm antes de la HCG tendrían un riesgo de 1,13 veces más de lograr un embarazo respecto a aquellas pacientes que muestran valores inferiores (OR: 1,13 95 % IC: 1,01-1,27; p= 0,036); la calidad óptima del semen fecundante y el esquema de tratamiento con acetato de leuprorelina, con OR de 1,40, 95 %, IC: 1,05-1,62 y OR de 1,48, 95 %, IC: 1,24-1,64 respectivamente; o sea, que una paciente que use acetato de leuprorelina podría tener 1,48 más posibilidades de embarazarse respecto a las que reciben acetato de cetrorelix, y si el semen de la pareja tiene una calidad óptima, 1,40 oportunidades de lograr embarazo, respecto a aquellas pacientes cuyas parejas tienen parámetros seminales no óptimos.

 

DISCUSIÓN

Desde el año 1989 se viene realizando FIV en el HHA, pero fue a partir de 2006 que se ha logrado tener periodicidad en la ejecución de la técnica, logrando realizar durante estos 6 años un total de 654 ciclos de FIV, lo que demuestra que las TRA son en la actualidad, una práctica común y establecida, no solo en nuestro país, sino a nivel mundial.

El éxito de embarazo clínico en nuestro estudio fue del 25,10 %. Este es un por ciento adecuado para un centro que recién comienza a implementar de manera sistemática la alta tecnología. Otros estudios a nivel mundial obtienen el embarazo clínico entre un 27-40 % de las pacientes.5,13 Estudios latinoamericanos ofrecen resultados similares al nuestro, en el Registro Latinoamericano de Reproducción Asistida del 2010, que reporta la mayoría de los centros, el logro de embarazo oscila alrededor del 30,4 %, lo que confirma que nuestros resultados reproductivos son similares al del resto de los centros de Latinoamérica que hacen FIV.

La mayoría de los estudios que muestran porcentajes superiores en términos de embarazo, provienen de países desarrollados, donde las características de la población y los recursos tecnológicos son diferentes. La práctica de la ovodonación suele ser frecuente, pero hasta la fecha no se realiza en nuestro país, y se ha apreciado, que en relación con la procedencia heteróloga de óvulos, la FIV con óvulos procedentes de la misma paciente, se asocia a disminución de la probabilidad de embarazo, sobre todo, después de los 35 años.14,15

Otro de los factores que influye negativamente en nuestros resultados, es el promedio de edad de las pacientes (superior a los 35 años). En estudios revisados15 la edad promedio de las pacientes que se embarazan oscila alrededor de los 30 ± 3 años. En nuestro país la FIV se realiza gratuitamente, el Minsap designa cuantiosos recursos para que numerosas parejas vean cumplido su interés reproductivo, y es en los últimos años que se ha logrado regularidad en la implementación de estas técnicas, lo que ha llevado a acceder a ellas a parejas en edades superiores a los 38 años, pero la edad es inversamente proporcional al resultado reproductivo.14,16

La influencia de la edad sobre la respuesta a la estimulación de la ovulación ha sido ampliamente estudiada, y se ha demostrado la disminución del número de folículos y de la producción de inhibina B, la alteración de la calidad ovocitaria, el aumento de los valores de FSH y de alteraciones cromosómicas, así como la disminución de las tasas de implantación secundarias al envejecimiento ovárico.17,18

En nuestro estudio las mujeres que quedaron embarazadas eran más jóvenes (32,41 ± 4,11). La influencia negativa de la edad en los resultados de la técnica de FIV, puede estar en relación con los defectos cromosómicos, las alteraciones de la calidad ovocitaria y la disminución del número de folículos (propias del envejecimiento ovárico), así como con las condiciones de receptividad del útero, que también disminuyen con el paso de los años; además de que el propio incremento de la edad disminuye la respuesta a la estimulación con gonadotropinas, disminuye el número y la calidad de los ovocitos, la tasa de fecundación, y el número de embriones viables.19-25

La determinación de la reserva ovárica a través de la medición de la FSH al 3er. día de un ciclo previo a la inducción de la ovulación, es usada frecuentemente como predictor de respuesta en ciclos de FIV.20 En nuestro estudio, no se demostró ninguna relación entre las concentraciones séricas de FSH con la probabilidad de quedar embarazada (p= 0,27); no obstante, algunos investigadores sí reportan que la frecuencia de embarazo es mayor con concentraciones de FSH inferiores a 10 mUI/mL.26 En un estudio realizado hace 5 años en nuestra institución, por Rodríguez Martínez y Suárez Castillo (Rodríguez Martínez K, Suárez Castillo Y. Reserva ovárica y respuesta a la estimulación con gonadotropinas en reproducción asistida, 2008. La Habana, Cuba), se comprobó que las pacientes que tenían una FSH menor de 8,5 mUI/mL respondieron a la estimulación, con un mayor número de folículos, en todos los momentos evaluados del ciclo bajo estimulación ovárica y una mayor cantidad de ovocitos obtenidos en la aspiración folicular y mejores resultados reproductivos, con una tendencia a la disminución del valor de estas variables a medida que aumentó la FSH.

Cabe mencionar que en las pacientes, el valor promedio de FSH, tanto en las que lograron embarazo clínico como en las que no, fue inferior a 7 mUI/mL, sin que existieran diferencias estadísticas entre ellas, y se ha determinado que el valor de la FSH influye en el logro del embarazo, cuando esta supera los 15 mUI/mL,26,27 lo que puede explicar nuestros resultados, pues las pacientes con valores superiores a esta cifra se excluyeron del estudio.

No encontramos relación significativa entre la causa de infertilidad y el éxito de embarazo (p= 0,53), pero de las pacientes embarazadas el mayor por ciento (71,95 %) tenía una enfermedad tubárica, lo que coincide con la literatura, en la que se plantea que el éxito de lograr un embarazo, es mayor si la paciente tiene problemas tubáricos;28-31 y las que padecen endometriosis o fibroma uterino, tienen menores resultados, pues en las primeras la distorsión anatómica de los anejos, la interferencia en el desarrollo de los ovocitos o embriogénesis, y la disminución de la receptividad endometrial, comprometen el logro del embarazo.29,32 El fibroma uterino compromete el desarrollo y maduración del endometrio,27 resultados similares al nuestro, pues el menor por ciento de embarazos (3,66 %) fue en aquellas pacientes con afecciones uterinas. Por el contrario, otros autores33-35 no encuentran que la causa de la infertilidad guarde relación con el logro del embarazo.

Con nuestra investigación, se comprobó que la infertilidad secundaria favorece en un 15 % la probabilidad de salir embarazada. Otros trabajos, como el realizado por Sánchez Sánchez,35 muestran que la infertilidad secundaria favoreció el resultado de gestación, pero no encontró que la duración de esta haya influido, de forma estadísticamente significativa, en el éxito, resultados que coinciden con los nuestros, pues, en embarazadas, y en las que el proceder no fue exitoso, el promedio de años de infertilidad fue similar (8,10 y 8,9 años respectivamente con p= 0,07).

De acuerdo con los resultados de Nelson y otros,36 la probabilidad de lograr un embarazo es mayor si la paciente ya estuvo embarazada, y especialmente, si ya logró el nacimiento de un niño vivo; sin embargo, en el trabajo realizado por Aller y otros16 se obtuvo que no hubo diferencias en cuanto al número de embarazos, cuando se compararon las pacientes con fertilidad previa con las nuligrávidas, pero al analizarse el tiempo de infertilidad previo, sí se encontró que el grupo con 13 o más años de infertilidad, presentó una diferencia significativa (p< 0,05) en el número de embarazos, al compararla con aquellas que llevaban menos años de infértiles. Vale la pena señalar que el promedio de años de infertilidad que se tiene en cuenta para ver su repercusión en los resultados reproductivos, es superior a 15, según estudios realizados por Ombelet37 y Barreto,38 lo que puede justificar que en nuestro estudio no haya resultado significativo (p= 0,07), pues el promedio de años infértiles era aproximadamente de 8.

Es lógico pensar que aunque la causa de la infertilidad en la pareja que conlleve a la realización de la FIV convencional sin ICSI se reconozca como de origen femenino, un semen con parámetros diferentes a los enunciados por la OMS,12 puede originar dificultades en la obtención de embriones de buena calidad, y en el logro del embarazo.

La técnica de FIV precisa, por tanto, de una buena movilidad lineal y un número adecuado de espermatozoides tras capacitación, para penetrar el ovocito. Se ha demostrado que la capacidad fecundante del espermatozoide está disminuida en pacientes en los cuales se comprueban factores asociados que afectan los parámetros seminales.39 En nuestro estudio la probabilidad de que una mujer logre el embarazo cuando la pareja tiene un semen óptimo, es de un 47 %, pero tiene un 53 % menos de probabilidades de quedar embarazada si su pareja presenta trastornos en los parámetros seminales. Sin la existencia de alteraciones genéticas demostradas, fenómenos epigenéticos pueden jugar algún papel, de manera que se afecte la dinámica embrionaria y la implantación. Se han desarrollado métodos para mejorar las tasas de fecundidad en muestras de semen con problemas; sin embargo, estos métodos solo son eficaces si las alteraciones seminales son moderadas.39,40

El estradiol genera hipertrofia e hiperplasia del epitelio endometrial.41 Se ha reportado que la concentración de estradiol tomada en el día 9 y día 12 después del comienzo de la terapia hormonal durante la técnica de FIV, no se relacionan con el embarazo.41,42 Valbuena y otros43 obtuvieron en un estudio que existe un efecto deletéreo de altos niveles de estradiol para el logro del embarazo, debido, principalmente, a que ejercen un efecto tóxico directo sobre la división embrionaria; sin embargo, Gruber y otros44 encontraron que el descenso de la concentración de estradiol en la fase lútea temprana, en combinación con el aumento en la concentración de progesterona (baja relación estrógeno/progesterona), se relaciona con una baja frecuencia de embarazo clínico durante la técnica de FIV. De acuerdo con nuestros resultados, la concentración sérica de estradiol antes de la administración de la HCG, fue mayor entre las mujeres que quedaron embarazadas (9 191±44,16), diferencia que fue estadísticamente significativa respecto a las que no se embarazaron (p= 0,003).

La habilidad, técnica y experiencia son cruciales en el equipo médico que lleva a cabo la estimulación y la aspiración de ovocitos.45 En un estudio prospectivo publicado por Bancsi,46 se encontró que a mayor número de folículos antrales al inicio del tratamiento inductor de ovulación con gonadotropinas y mayor número de folículos aspirados, mejor respuesta al tratamiento y mejor pronóstico reproductivo, resultados estos similares al de otros estudios17 y al nuestro, en los que el promedio de folículos aspirados fue mayor (9,59) entre las pacientes embarazadas, lo que resultó estadísticamente significativo (p= 0,045).

Otros investigadores, como Figueura y otros,47 plantean que la mayor cantidad de folículos aspirados, puede derivar de folículos con desarrollo más lento, y por tanto, mayor granulosidad e incidencia de defectos citoplasmáticos, y esta deficiente maduración folicular traer como resultado tasas de embarazo menores.

Con el análisis multivariado se comprobó que el grosor endometrial, la calidad óptima del semen, así como el esquema de tratamiento con acetato de leuprorelina, son los factores que más se relacionan con la obtención de embarazo, al menos, en nuestra casuística. Para que el embrión se implante, es necesario un adecuado lecho endometrial. El grosor endometrial incrementa las probabilidades de obtener un embarazo clínico.48 Existen contradicciones entre los distintos estudios a cerca del punto de corte, ya que se ha observado, que el logro de embarazo se incrementa con un grosor endometrial ≥ 9 mm,49 mientras que otros lo establecen en 11 mm.32 Lo que sí precisaron muy bien Al-Ghamdi y otros,41 es que existe una estrecha correlación entre el grosor endometrial y el logro del embarazo (r= 0,864). Por otra parte, con nuestro estudio, se apreció que el grosor endometrial por encima de 10 mm incrementa las probabilidades de embarazo (OR: 1,13 [95 % IC: 1,01-1,27]; p= 0,036).

En el estudio, es fácil comprender que el esquema terapéutico con acetato de leuprorelina se asoció a los mejores resultados reproductivos, pues fue usado en mujeres jóvenes, menores de 35 años, con enfermedad frecuentemente tubárica, las que tienen mejor pronóstico reproductivo.50 El acetato de cetrorelix fue el más usado, y los resultados fueron desfavorables, ya que este se usó en mujeres bajas respondedoras, añosas mayores de 35 años, que representaron el mayor por ciento en nuestra casuística, que se infiere que los resultados reproductivos sean peores,51,52 lo que puede explicar los resultados obtenidos. Sin embargo, continúa viva la discusión sobre las tasas de embarazo que se obtienen tras tratamiento con los antagonistas de la GnRH, en comparación con las obtenidas cuando se opta por el tratamiento con agonistas de la GnRH. Algunos autores han sugerido que se produce una reducción de la tasa de embarazo con el tratamiento de antagonistas, frente al uso de agonistas, al parecer, porque se compromete la calidad embrionaria y la receptividad endometrial.52-54

Como se aprecia, hay mucha divergencia en los resultados entre los estudios realizados, lo que puede estar en relación con las características específicas de las poblaciones estudiadas en cada región y en cada centro en particular, además de que la mayoría de los estudios son de tipo retrospectivo, lo que introduce sesgos, y en consecuencia, los resultados son menos precisos, por lo que esta investigación aporta evidencia científica, al menos en nuestra casuística, de cuáles son los factores que más influyen en que una pareja sometida a FIV, logre un embarazo.

Se concluye, por tanto, que la probabilidad de lograr un embarazo mediante la técnica de FIV es relativamente baja. El grosor del endometrio antes de la administración de HCG, los parámetros seminales óptimos y el esquema de tratamiento con acetato de leuprorelina, fueron los factores que más se relacionaron con el logro del embarazo mediante la técnica de FIV. La edad materna, la infertilidad secundaria, los folículos aspirados y la concentración de E2 sérico, se relacionaron, de manera positiva, con el logro de embarazo. Los años de infertilidad, la causa de la infertilidad, la concentración basal de FSH y las modificaciones al tratamiento con gonadotropinas, no guardaron relación con el éxito del proceso de FIV.

 

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Recibido: 25 de julio de 2014.
Aprobado: 21 de octubre de 2014.

 

 

Kenia Rodríguez Martínez. Hospital clinicoquirúrgico “Hermanos Ameijeiras”. Calle San Lázaro No. 701, esquina a Belascoaín, municipio Centro Habana. La Habana, Cuba. Correo electrónico: jendoc@hha.sld.cu