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Rev Cubana Endocrinol 1997;8(2):119-125
 Instituto Nacional de Endocrinología

Comportamiento epidemiológico de la diabetes mellitus insulinodependiente en menores de 15 años de edad. cuba 1990-1993

Dr. Fernando Collado Mesa, Dr. Oscar Díaz Díaz y Dra. Irina Hernández Cuesta

RESUMEN

Se llevó a cabo un estudio observacional de tipo prospectivo para identificar el patrón epidemiológico actual de la DMID en sujetos menores de 15 años de edad en Cuba durante los años 1990 a 1993. Se empleó como fuente primaria de datos el Registro Nacional de Diabéticos Menores de 15 años del Instituto Nacional de Endocrinología. Como fuente secundaria se empleó el Registro Nacional de Dispensarización. Se calculó la incidencia anual estimada y porcentaje de completamiento de la pesquisa a través del método de captura-marca-recaptura así como tasas específicas según edad y sexo con sus respectivos intervalos de certeza del 95 % de la distribución de Poisson. La presencia de estacionalidad fue estudiada según el método de Roger. Durante el período se presentaron, por primera vez, 293 casos. Se observó una mejoría en el grado de completamiento del Registro que alcanzó en los 2 últimos años más del 90 %. La tasa media de incidencia fue de 3,0 por 100 000 (IC 95 % 2,7-3,4) la que sitúa a nuestro país en la, internacionalmente reconocida, zona de baja incidencia. Se hallaron diferencias entre sexos con las tasas más altas en el femenino. Según la edad, las tasas más altas se encontraron en el grupo de 10-14 años. No se constató un patrón estacional en Cuba señalado con anterioridad por uno de nosotros.

Descriptores DeCS: DIABETES MELLITUS, INSULINO-DEPENDIENTE/epidemiología; ESTUDIOS PROSPECTIVOS; REGISTROS HOSPITALARIOS; CUBA. Desde 1926 se encuentran en la literatura científica reportes sobre la presencia de variación estacional en la diabetes de presentación aguda.1 Con posterioridad a esa fecha han aparecido publicaciones que en general, confirman este hallazgo.

Estas observaciones han tenido lugar independientemente de la magnitud de la incidencia, tanto en países con tasas elevadas como en regiones de incidencia media o incluso baja, como el Japón.2

En los países escandinavos se ha descrito una mayor incidencia entre los meses de agosto a marzo.3 Igualmente en el Canadá, la mayor incidencia ocurre en otoño e invierno.4 Reportes de países del hemisferio sur también señalan un aumento en la ocurrencia de casos durante la época del año que corresponde a esas estaciones climáticas.5

En Cuba, Díaz et al. encontraron evidencias de variaciones estacionales en la incidencia de la diabetes mellitus insulinodependiente con inicio antes de los 15 años de edad; utilizaron como fuente de datos el Registro de Diabéticos Menores de 15 años del Instituto Nacional de Endocrinología y se pusieron en coordinación con los endocrinólogos pediatras de todas las provincias del país.6,7

A partir de 1990, el mencionado Registro pasó a formar parte, como Centro Participante, del Proyecto Multinacional sobre Diabetes Mellitus en la Niñez de la Organización Mundial de la Salud (Proyecto DIAMOND).8

El estudio que presentamos a continuación recoge los datos obtenidos y procesados localmente por el Registro entre los años 1990 y 1993.

MÉTODOS

Realizamos un estudio descriptivo a punto de partida de los datos del Registro de Diabéticos Menores de 15 años del INEN. Estudiamos todos los casos registrados como inicio desde el 1ro. de enero de 1990 hasta el 31 de diciembre de 1993.

Obtuvimos los datos primarios a través de un formulario diseñado a tal efecto y que aplican los endocrinólogos pediatras que, por norma del MINSAP, atienden a todo niño diabético en el país.

Como fuente secundaria e independiente utilizamos el Registro Nacional de Dispensarización de la Dirección Nacional de Estadísticas cuyo dato primario aportan los médicos de la familia en el nivel primario de atención, esta fuente fue empleada, junto a la fuente primaria, para calcular la incidencia esperada de casos, así como el completamiento de la pesquisa de casos, a través del método de captura-marca-recaptura.9

Calculamos tasas específicas por grupo etario (0-4, 5-9, 10-14 años) y sexo, para cada año estudiado, así como los correspondientes intervalos de confianza del 95 % de certeza de la distribución de Poisson. Como denominador utilizamos las proyecciones de población, para cada grupo de edad y sexo, del Instituto de Investigaciones Estadísticas del Comité Estatal de Estadísticas.

Estudiamos la existencia de un probable patrón de estacionalidad por el método de Roger,10 recomendado por la OMS para este tipo de estudio.

RESULTADOS

Durante el período estudiado se registraron 293 casos. El número de casos estimados difiere de los registrados en dependencia del completamiento de la pesquisa en ambas fuentes de datos. Dicho completamiento estuvo siempre por encima del 80 %, con excepción del año 1991 en que fue del 74,53 %. La fuente primaria presentó un mayor completamiento que la secundaria durante todo el período (tabla 1).
TABLA 1. Casos estimados y completamiento de los registros según año de diagnóstico
 
Año
Fuente primaria
Fuente secundaria 
Ambas fuentes
Casos observados
Casos estimados
Completamiento fuente primaria
Completamiento fuente secundaria
Completamiento ambas fuentes
1990
98
34
25
107
132
74,1
25,7
80,9
1991
60
31
19
72
96
62,1
32,1
74,5
1992
61
25
23
63
66
92,2
38,4
95,3
1993
51
9
9
51
52
98,0
17,2
98,0
Nota: Casos estimados y completamiento calculados por el método de captura-marca-recaptura.10

Las tasas de incidencia se mantuvieron en niveles considerados internacionalmente como bajos. La más alta fue observada para el año 1990 con 4,45 casos por 100 000 y la más baja ocurrió en el año 1993 con 2,06 casos por 100 000 (tabla 2).

TABLA 2. Incidencia de DMID según año de diagnóstico y grupo etario (ambos sexos)
Año de diagnóstico
 Grupos etarios (años)
 0-4
 5-9
 10-14
 0-14
1990
2,9 (1,9-4,3)
5,2 (3,7-7,1)
5,5 (3,9-7,4)
4,5 (3,7-5,4)
1991 
1,2 (0,6-2,2) 
3,3 (2,1-4,8) 
4,9 (3,4-6,8) 
3,0 (2,4-3,8)
1992 
0,9 (0,4-1,8) 
3,1 (2,0-4,6) 
3,9 (2,6-5,7) 
2,6 (1,8-3,3)
1993 
1,6 (0,9-2,6) 
2,7 (1,7-4,1) 
1,9 (1,0-3,2) 
2,1 (1,6-2,7)
media 
1,7 (1,3-2,1) 
3,6 (2,9-4,3) 
4,0 (3,4-4,9) 
3,0 (2,7-3,4)
Nota: Tasa x 100 000 (intervalos de confianza 95 % de la distribución de Poisson).

En nuestro estudio, las tasas específicas por sexo y grupo etario no mostraron diferencias significativas. Para el sexo femenino la tasa más alta se encontró en el año 1990 con 5,11 casos por 100 000 y la más baja en 1993 con 2,91 casos por 100 000 (tabla 3). Para el sexo masculino la tasa anual más elevada resultó ser la del año 1990 con 3,82 casos por 100 000, mientras que la más baja fue de 1,26 casos por 100 000 en 1993 (tabla 4). Pero cuando se analizaron las tasas promedio del período, hubo un predominio estadísticamente significativo a favor del sexo femenino en el grupo de todas las edades (0-14 años).

En general, el grupo etario con mayor incidencia de la enfermedad fue el de 10-14 años desde 1990 a 1992; en 1993 el de mayor incidencia fue el de 5-9 años. Durante todo el período, las tasas disminuyeron a través del tiempo en cada uno de los grupos (tabla 2).

TABLA 3. Incidencia de DMID según año de diagnóstico y grupo etario (sexo femenino)
Año de diagnóstico
 Grupos etarios (años)
0-4 
 5-9 
 10-14
  0-14
1990 
3,3 (1,8-5,5) 
5,8 (3,7-8,8) 
6,6 (4,2-9,8) 
5,1 (3,9-6,6)
1991 
1,6 (0,6-3,3) 
3,9 (2,2-6,4) 
4,6 (2,6-7,4) 
3,2 (2,3-4,4)
1992 
1,6 (0,6-3,3) 
3,9 (2,3-6,4) 
5,0 (3,0-7,9) 
3,4 (2,5-4,6)
1993 
0,7 (0,1-1,9) 
2,1 (1,0-4,0) 
1,1 (0,3-2,7) 
1,3 (0,7-2,0)
media 
2,2 (1,6-3,1) 
4,2 (3,3-5,4) 
4,7 (3,7-6,1) 
3,7 (3,1-4,3)
Nota: Tasa x 100 000 (intervalos de confianza 95 % de la distribución de Poisson).
TABLA 4. Incidencia de DMID según año de diagnóstico y grupo etario (sexo masculino)
Años de diagnóstico
Grupos etarios (años) 
0-4 
5-9 
10-14 
0-14 
1990 
2,6 (1,4-4,6) 
4,6 (2,7-7,2) 
4,4 (2,6-7,1) 
3,8 (2,8-5,1)
1991 
0,9 (0,2-2,2) 
2,7 (1,4-4,9) 
5,2 (3,1-8,1) 
2,8 (1,9-3,9)
1992 
0,2 (0,0-1,2) 
2,3 (1,1-4,3) 
2,9 (1,5-5,2) 
1,7 (1,1-2,6)
1993 
0,7 (0,1-1,9) 
2,1 (1,0-4,0) 
1,1 (0,3-2,7) 
1,3 (0,7-2,0)
media 
1,1 (0,7-1,7) 
2,9 (2,1-3,8) 
3,4 (2,5-4,5) 
2,4 (2,0-2,9)
Nota: Tasa x 100 000 (intervalos de confianza 95 % de la distribución de Poisson).

Aunque evidentemente la menor cantidad de casos se presentó en los meses de julio y agosto, al analizar el período en su conjunto no se observó estacionalidad en ninguno de los 3 grupos etarios estudiados (figura 1). Se encontró un patrón estacional en el inicio de los casos solo en el año 1992 (p < 0,05). Dicho patrón al ser analizado por sexo fue significativo sólo para el sexo femenino (p < 0,05).

FIGURA. Incidencia mensual de DMID, según grupo etario. Cuba, 1990-1993.
 

DISCUSIÓN

La mejoría en el completamiento de ambas fuentes pudiera deberse al trabajo sistemático desarrollado por los responsables del Registro de Diabéticos Menores de 15 años, en conjunto con el Registro Nacional de Dispensarización, encaminado a tal objetivo. Ello ha permitido alcanzar cifras superiores al 90 % recomendadas para este tipo de sistema de vigilancia epidemiológica.11

El nivel de incidencia observado en este estudio es semejante al encontrado en nuestro medio por estudios anteriores6,7 que nos sitúan internacionalmente dentro de la zona de baja incidencia de la enfermedad.12

La tendencia decreciente de las tasas a través del período estudiado pudiera reflejar una verdadera disminución de la incidencia o guardar relación con una disminución en el reporte de casos en ambos registros debido a que ahí aparecen recogidos los datos en años de deterioro de las condiciones socio-económicas del país que, de alguna manera, pudieron haber obstaculizado la recogida o envío de la información.

La poca diferencia entre las tasas de incidencia según sexo es un rasgo característico de la DMID que la distingue, entre otros aspectos, de la DMNID.13 La comparación internacional de datos de incidencia de DMID ha demostrado un predominio del sexo masculino en poblaciones con alta incidencia de la enfermedad, mientras que en poblaciones de baja incidencia se observa un ligero predominio del sexo femenino, lo cual coincide con lo observado por nosotros, aunque dichas diferencias entre sexos generalmente no alcanzan significación estadística.14

En cuanto a los grupos etarios se ha señalado con anterioridad el hecho, observado aquí por nosotros, de una mayor ocurrencia relativa de casos en el grupo de 10-14 años de edad. Aunque no existen pruebas en tal sentido, esto sugiere una probable relación con factores hormonales durante la pubertad.15

Contrario a la que cabía esperar, dado que se ha reportado una marcada estacionalidad del inicio de la DMID en muchos estudios, aunque no en todos,16 e incluso dicha variación estacional también ha sido encontrada en individuos que presentan, por primera vez la enfermedad entre los 15 y 29 años de edad,17 nosotros no encontramos la existencia de un patrón estacional en la incidencia.

En Cuba, Díaz et al., encontra- ron estacionalidad durante el período 1965-19796 aunque el método empleado por ellos para determinar la presencia de estacionalidad (Kruskal-Wallis) difiere del empleado en este estudio. Sin embargo, en otro trabajo no publicado, el mismo autor encontró estacionalidad en los niños con inicio a los 8 y 13 años de edad mediante el mismo método que se ha utilizado en este estudio (Roger).

Debiéramos considerar, además, la probabilidad de que el no hallazgo de patrón estacional esté relacionado con hechos como: un período de estudio más bien corto para buscar dicho patrón (4 años); además de pensar que tal fenómeno pudiera deberse a los cambios climáticos ocurridos en los últimos años (inviernos menos intensos y menos prolongados).

Generalmente, el gráfico de la incidencia de la DMID en un año calendario se asemeja mucho al de las enfermedades infecciosas, con picos a finales de otoño y principios del invierno,6 ello sugiere que algún (o algunos) factor ambiental podría estar relacionado con la presentación de la enfermedad, pues los criterios más recientes favorecen dicha relación. Algo que sostiene esta última hipótesis es que los cambios inmunológicos y metabólicos que ocurren en el período prediabético ya han sido comprobados tanto internacionalmente como en Cuba.

Se ha planteado que la DMID puede ser precipitada por múltiples "ataques" ambientales, y que un factor estacional proveería el "insulto crítico final".18

Existen estudios realizados en el extranjero donde, de manera algo similar al nuestro, no se ha encontrado variación estacional por debajo de los 10 años de edad.19

Nuestros resultados coinciden con los encontrados en pacientes con DMID de la raza negra del Condado de Allegheny en los Estados Unidos de América, donde tampoco se observó variación estacional en su presentación.20

Aunque pudiera pensarse que la elevada magnitud del mestizaje en nuestro país está relacionada con esta similitud de hallazgos, no creemos que esta sea la razón pues en la década anterior sí fue encontrada una variación estacional en el inicio de nuestros casos y la proporción de negros y mestizos entre ellos fue semejante a la que encontramos en este estudio (25,6 % vs. 25,2 %).7

Todo lo expuesto significa que la DMID en menores de 15 años en nuestro país mantiene, a principios de esta década, un comportamiento epidemiológico que en general se asemeja a su comportamiento en años anteriores, aunque en los 4 años contemplados en este estudio la estacionalidad del inicio de la enfermedad no ha sido evidente.

AGRADECIMIENTOS

A todos los endocrinólogos pediatras del país por colaborar en la recogida del dato primario y su envío al Departamento de Epidemiología del Instituto Nacional de Endocrinología.

SUMMARY

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Recibido: 3 de noviembre de 1995. Aprobado: 15 de febrero de 1996.

Dr. Fernando Collado Mesa. Instituto Nacional de Endocrinología. Zapata y D, Vedado, Ciudad de La Habana, Cuba.

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