Formato
.PDF
Revisión Bibliográfica
Vicedirección Provincial de Enfermería, Ciudad de La Habana
Parálisis cerebral infantil. Papel de la enfermera en la atención
primaria. Año 1997
Lic. Mercedes Armenteros Borrell1
RESUMEN
Se presenta una revisión bibliográfica dirigida fundamentalmente
a la actualización del personal de enfermería en la atención
primaria, sobre algunos aspectos de la parálisis cerebral infantil,
una alteración crónica irreversible que engloba un grupo
de trastornos no progresivos, cuya frecuencia oscila entre 100 y 600 casos
por 100 000 habitantes, siendo la mayoría de los enfermos conocidos
menores de 21 años. Se incluye clasificación, tratamiento
y atención en el hogar.
Descriptores DeCS: PARALISIS CEREBRAL/enfermería; PARALISIS CEREBRAL/rehabilitación;
ATENCION DE ENFERMERIA; ATENCION PRIMARIA DE SALUD; PARALISIS CEREBRAL/diagnóstico.
Cuando un agente agresor actúa durante un período desconocido
de la ascendencia sobre el período aún algo ignoto de la
época prenatal, sobre el período perinatal, o bien ya adentrado
en la vida extrauterina, pueden suceder diferentes variantes:
-
Se imposibilita el embarazo.
-
Se interrumpe el embarazo tempranamente.
-
Se produce un embarazo anormal, con una evolución no feliz y un
parto pretérmino.
-
Un parto anormal con un recién nacido muerto.
-
Un parto normal con un recién nacido anormal.
-
Un parto anormal con un recién nacido anormal o muerto.
-
Un recién nacido normal, que en el curso de su vida extrauterina,
niñez temprana, o más tardíamente durante su eta-pa
pediátrica, presente lesión encefálica con secuela.
-
Ausencia de anormalidad.
En las situaciones planteadas, tenemos la 3, 4 y 5, en las cuales el agente
agresor puede haber producido una anormalidad encefálica, bien por
un trastorno en la organogénesis o anormalidad del desarrollo (malformación)
o bien por destrucción de las estructuras ya formadas y vías
de desarrollo.
En cualquiera de esas eventualidades, el niño tendría:
-
Anormalidad del sistema nervioso central
-
Lesión encefálica destructiva
Tanto una como otra entran a formar parte del gran síndrome de daño
cerebral como lesión anormal, o destructiva, ambos con un carácter
de lesión que permanecerá igual en el decursar del
tiempo, acompañado de un elemento estático desde el punto
de vista del desarrollo clínico, o bien mejorando su adquisición.
Este elemento anatomoclínico les da el rubro de lesiones estáticas.
En las situaciones 6 y 7 se producirá una anormalidad encefálica
por destrucción de las estructuras en desarrollo y sería
portador de una lesión encefálica destructiva.
La disfunción cerebral de carácter orgánico, tiene
una expresión clínica variada en dependencia del número
de unidades lesionadas y sus localizaciones.
Cuando clínicamente tiene una expresión fundamentalmente
motora con parálisis, debilidad, incoordinación, movimientos
involuntarios anormales, etc., decimos que el niño está afectado
por una parálisis cerebral. [Afa DL. Parálisis cerebral.
Tesis de Grado. 1987]. Múltiples han sido las definiciones llevadas
a cabo por infinidad de autores.
Vamos a transcribir algunas de las definiciones más conocidas;
no sin antes citar a Ingram,1 que aclara: "El nombre
de parálisis cerebral es arbitrario, ya que comprende una serie
de desórdenes que tienen en común una defunción motora;
pero difieren en etiología, patología y hallazgos clínicos
asociados. Esta es una categoría artificial del proceso que tiene
solamente un buen uso administrativo, pero no es una verdadera entidad
nosológica" .
Se conocen estos trastornos desde épocas muy remotas, nos llegan
datos de la existencia de la misma a través de esculturas sobre
monumentos egipcios, que representan cuadros definidos de diplejías
espásticas.2
Areteo de Capadocia que vivió en Alejandría, contemporáneo
de Galileo Galilei, fue el primero en distinguir la parálisis
espinal de la parálisis cerebral,3 y siguieron apareciendo
algunos datos descriptivos desde esas épocas hasta el siglo XVIII.
En 1827 Casauvieth2 trabajó sobre cadáveres
y encontró cerebros en atróficos, planteando la posibilidad
de distinguir anormalidades del desarrollo, de las lesiones destructivas
por daño perinatal; se considera que en este siglo Andry
fue el primero que señaló y relacionó la afección,4
sin embargo, William John Little, es el que está reconocido
como el primero que realizó la descripción clínica
del proceso, que completó con el estudio etiológico considerando
el trauma al nacer, la prematuridad y la asfixia neonatal,1-6
como causas fundamentales.
En 1863 se realizó la primera clasificación reconocida
de 3 tipos y su magnífica descripción ha dado lugar a que
aún en nuestra época sea valedero el término parálisis
o enfermedad de Little, para reconocer la diplejía espástica.1
-
Hammond,1 describe y nombra la atetusis en 1871.
-
Gowers,1 describe y nombra los movimientos distónicos
y coreicos en 1876.
-
Soch en 1891,1 clasifica los síndromes de parálisis
cerebral según su etiología.
-
Baten,1 1904 plantea que la afección puede ser
el resultado de cambios de desarrollo; pero también por procesos
adquiridos posinfecciosos, abscesos y tumores.
-
Dandy en 1918, describe una técnica para la visualización
del sistema ventricular y en 1919 la plantea a través del canal
raquídeo (ventriculograma y neumoencefalograma).7
-
En 1936 se hace una revisión de 1000 casos por Alva Brochmay.1
-
En 1940 se abre una etapa nueva al crearse interés médico
por estos pacientes, cuando Carlson y Phelps6 demuestran
que un sinnúmero de enfermos podían ser llevados a tratamientos
y comprueba que muchos de ellos tenían inteligencia normal.
Durante los 15 años siguientes se siguió preferentemente
las clasificaciones de Phelps o aquellas posteriores basadas en
ella. Tenían su fundamentación en el tono muscular y la presencia
o no de movimientos voluntarios.
-
En 1941, Gesell y Amatruda8 demuestran que el trastorno
del desarrollo psicomotor es de vital importancia en el diagnóstico
temprano de esta afección. En 1950, al igual que sucedió
anteriormente en Inglaterra, en Noruega comienza el tratamiento sistemático
de esta afección.5,6
-
En 1961, S. Brandt hace el primer reporte sobre angiografía
cerebral en niños con parálisis cerebral, señalando
que no da mucha más información que la neumoencefalografía.
-
En 1963 Plínio Ribeiro hace9 un extenso estudio
fisioterapéutico.
-
En 1965 Woods,10 reporta que los hallazgos electroencefalográficos
en general no son capaces de dar una firme ubicación de la incapacidad
física, aunque se tiene valor pronóstico.
-
En 1964,11 Barbolla Vacher hace consideraciones sobre
la etiología de la encefalopatía crónica (Parálisis
cerebral de los sajones) en Cuba.
-
En 1967 Guzmán, hace un estudio de 157 casos para su tesis
de grado en Cuba.
-
En el 1978, Guzmán presenta en el VIII Congreso Nacional
de Estomatología "Hipoplasia del esmalte en la parálisis
cerebral" y en 1978 en la XIX Jornada Nacional de Pediatría, interrelaciona
el daño del esmalte dentario y el momento de acción (prenatal
y perinatal) del agente agresor responsable de este y de la parálisis
cerebral.
-
En 1978,12 Koern presenta un estudio sobre elementos
circunstanciales, etiología, patología e inhabilidad motora
en la parálisis cerebral.
-
En 1978,13 Doyan y et al. realizaron un estudio estadístico
de la relación existente entre la etiología y la atención
clínica de la enfermedad motriz cerebral.
-
En el tratado de Pediatría de Nelson14 se anota:
Un grupo de trastornos no progresivos resultantes de la disfunción
motora y vías del cerebro, caracterizados por parálisis,
debilidad, incoordinación, otras alteraciones de la función
motora que tienen origen antes del parto, en el momento del nacimiento
o antes que el sistema nervioso central haya alcanzado cierta madurez.
-
Bobath, K15 la define como un trastorno del movimiento
y de la postura debido a un defecto o lesión del cerebro inmaduro
(Bax, 1964).
Escogimos este tema de parálisis cerebral fundamentalmente motivados
por el deseo de divulgar esta afección, que a pesar de los trabajos
realizados, es aún poco conocida, mal estudiada y clasificada, por
lo cual el manejo por parte del personal de enfermería comunitario
es casi desconocido.
Por tanto, son objetivos nuestros el actualizar los conocimientos teóricos
de la Atención de Enfermería en la Rehabilitación
del paciente con parálisis cerebral.16,17
Actualizar los conocimientos sobre etiología, clasificación,
cuadro clínico de las Parálisis Cerebral Infantil. Profundizar
en el manejo de técnicas preventivas y métodos actuales de
rehabilitación en la atención comunitaria. Dar a conocer
los objetivos del tratamiento y las diferentes acciones de enfermería
basadas en las necesidades y problemas que se derivan de la parálisis
cerebral.
Desarrollo del cerebro:
Un cerebro puede funcionar en forma normal cuando sus estructuras están
bien desarrolladas y el metabolismo que sostiene dichas estructuras funcionan
también en forma normal.
El desarrollo del cerebro comienza en las primeras semanas del embarazo
y se prolonga hasta mucho después del nacimiento.
La fase especialmente crítica en el desarrollo cerebral comienza
alrededor de la 15a. semana de embarazo y llega al 4to. año de vida.
Algunos trastornos de influencia sobre el desarrollo de las estructuras
cerebrales durante ese tiempo pueden llevar a graves alteraciones funcionales.18
-
Proliferación de neuronas 1ra. fase: desde la 10 a. hasta
la 25 a. semanas del embarazo, se forman las macroneuronas del cerebro.
-
Proliferación de guías 2da. fase: dura hasta el primer
año de vida y se forman las células gliales.
-
Diferenciación de neuronas 3ra. fase: se extiende desde el
6to. mes de embarazo hasta por lo menos el 3er. año de la vida.
Se diferencian las macroneuronas.
-
Mielinización 4ta. fase: comienza en el hombre cerca de su
nacimiento y llega hasta los 15 años de vida.17
El desarrollo normal de un niño en su totalidad (físico,
mental, emocional y social) depende de su capacidad para moverse aun en
el útero; el niño no sólo chupa su pulgar, sino que
también ejerce presión contra la pared uterina y contra otras
partes del cuerpo cuando moviliza sus extremidades, proporcionándose
retroalimentación táctil y propioceptiva (la función
del sistema propioceptivo consiste en regular el tono muscular en todo
el cuerpo, con la finalidad de mantener y ejercitar los movimientos, los
reflejos posturales desempeñan un papel preponderante en la regulación
del grado y distribución del tono muscular.
El tono muscular depende de la integridad del arco reflejo propioceptivo.
Desde el nacimiento el niño continúa tocando y explorando
su cuerpo. Estudios realizados por Kavits et al. (1978) demostraron
que la exploración que realiza el niño de partes de su cuerpo
mediante el tacto esta relacionada con la edad.
De esta forma, tocando su cuerpo y moviéndose, dándose
cuenta que puede mover su mano dentro del campo visual, el niño
desarrolla una percepción del cuerpo durante los primeros 18 meses,
una sensación de sí mismo como entidad separada de su medio,
un conocimiento de sí basado en sensaciones visuales, táctiles
y propioceptivos. Esto será reemplazado mucho más adelante
mediante el desarrollo de una "imagen" corporal con una mayor influencia
visual, una vez que esta percepción corporal queda establecida,
el niño puede comenzar a relacionarse con el mundo que lo rodea
y puede desarrollar la orientación espacial.
Un niño privado por inmovilidad o dificultad del movimiento y
de la exploración de su cuerpo, o que sólo puede moverse
de un modo distorsionado, tendrá dificultades en el desarrollo de
su percepción corporal, o podrá sólo realizarlo con
dificultades y luego de un prolongado atraso. En consecuencia no resulta
sorprendente que muchos de estos niños puedan tener dificultades
perceptivas y parezcan tener retardo mental.
Por eso con frecuencia es difícil decidir si un niño con
parálisis cerebral sufre de retardo primario o secundario, debido
a la falta de experiencia causada por inmovilidad forzada.
Bobath cita: "En nuestra experiencia, el deterioro perceptivo
en estos niños, en especial si se descubre en forma temprana, no
necesita llevar aparejado el mal pronóstico que tiene en la vida
un adulto hemipléjico. En el adulto las alteraciones perceptivas
significan daño de áreas expecíficas del sistema nervioso
central, o al menos interferencias con áreas del cerebro que desempeñan
alguna función perceptiva específica, mientras que el niño
con parálisis cerebral no parece tener valor localizado, sino que
con más frecuencia indican falta de experiencia o retardo madurativo".16
Aspectos de la coordinación normal:
El desarrollo normal se caracteriza por la maduración gradual
del control postural, con la aparición del enderezamiento (son respuestas
automáticas pero activas, que no sólo mantienen la posición
normal de la cabeza en el espacio, cara vertical, boca horizontal), sino
también la alineación normal de la cabeza y el cuello con
el tronco y del tronco con las extremidades. El restablecer la alineación
normal de la cabeza y el cuello con el tronco, da al hombre una de las
más importantes características de la movilidad humana rotación
(en el eje corporal; entre los hombros y la pelvis) y equilibrio (respuestas
automáticas altamente integradas y complejas a los cambios de postura
y movimiento) que necesitan para su correcto funcionamiento.
Las reacciones de enderezamiento y de equilibrio están
estrechamente integradas en el adulto normal desde alrededor de los 3 ó
4 años de edad.
Estos factores no están establecidos en el momento del nacimiento,
pero se desarrollan en una secuencia bastante típica al paso de
la maduración del sistema nerioso central.15
Posibles factores dañantes del desarrollo cerebral
Prenatales
-
genética
-
metabolismo materno, infecciones
-
alimentación
-
medicamentos
-
placenta
-
inmunidad
Perinatales
-
pretérmino
-
parto
-
adaptación
Posnatales
-
alimentación, infecciones
-
trauma
-
metabolismo secundario
-
neoplasia
-
ambiente
Factores de riesgo para los trastornos cerebrales
| Prenatal |
gestosis |
| Factores principales |
diabetes materna |
| |
asfixia intrauterina |
| |
líquido amniótico que contiene
meconio |
| |
cardiofocograma patológico |
| |
parto prematuro |
| Factores secundarios |
situación anormal |
| |
operaciones obstétricas (sin cesárea
normal) |
| |
madre <18 años o >40 años |
| |
abuso de nicotina |
| Posnatal |
|
| Factores principales |
apgar 6-3 luego 1 min. y 6 ó menos
luego de 5 min. |
| |
apnea de 2,5 min. o más |
| |
reanimación primaria |
| |
convulsiones |
| |
hipocalcemia |
| |
hemorragia cerebral |
| |
peso de nacimiento por debajo de 2 000 g |
| Factores secundarios |
anomalías del tono |
| |
cefalohematoma |
| |
hemorragias subjuntivales |
| |
fracturas |
El diagnóstico precoz de los trastornos cerebromotores es hoy en
día tan conocido que ya ha dejado de constituirse en problema.18
Detección de los casos de riesgo durante el parto
Una anoxia fetal aguda (fetal distress) puede detectarse hoy día
en la 2da. mitad del embarazo y durante el parto por medio de la cardiotocografía,
por amnioscopia en caso de bolsa intacta y por microinvestigación
sanguínea luego de su apertura. Estos métodos de investigación
otorgan a los signos de advertencia clásicos en el feto alteración
de los tonos cardíacos y (eliminación de meconio) una mayor
seguridad.
Cardiotocografía: permite, en la última parte del
embarazo y durante el parto, el registro continuo de la frecuencia cardíaca
fetal y la inscripción simultánea de la actividad contractual.
Detección de los niños de riesgo después del nacimiento
Uno, 5 y 10 minutos después del nacimiento se investiga el estado
del niño por medio del esquema de apgar; no sólo es
importante la suma de sus valores, sino el examen de cada parámetro.
-
Para el desarrollo futuro resulta valioso saber si falló el corazón
o si el niño esta inhibido por medicamentos que recibió la
madre y, por tanto, no muestra excitabilidad refleja. Un apgar de 7 a 10
luego de un minuto indica el buen estado del niño, pero uno de 3
y menos aparece en un niño muy deprimido, que debe ser reanimado
inmediatamente, para impedir un daño cerebral por anoxia.
Una suma total ascendente durante los primeros 10 minutos es más
favorable en cuanto a pronósticos (buena adaptación posnatal
y/o reanimación exitosa) que una descendente. La suma total del
apgar permite además sacar algunas conclusiones acerca del pH de
la sangre infantil en ese momento.
Además de los niños con apgar desfavorable se presentan
otros de riesgo que deben detectare inmediatamente, lo que se logra con
una curva de crecimiento intrauterino, Lubchenko et al. El conocimiento
de la edad gestacional permite diferenciar las 3 categorías siguientes
de recién nacido:
Pretérminos, nacidos antes de la 37a. semanas de embarazo (antes
del 259 día).
De término entre las 37a. y 41 a. semanas de embarazo (259 al
293 días).
Postérminos, a partir de la 42a. semana (294 días y más).
TIPOS DE PARÁLISIS CEREBRAL
Tipos de parálisis cerebral de acuerdo con los 3 factores siguientes:
tono muscular, tipo de alteración de la inervación recíproca
y distribución de la enfermedad.
Cuadriplejía: compromiso de la totalidad del cuerpo, encontrándose
la parte superior más involucrada o al menos igualmente involucrada,
el control de la cabeza es deficiente, como lo es la coordinación
ocular, presentan dificultad en la alimentación y cierto compromiso
del lenguaje y de la articulación de la palabra.
Displejía: compromiso de la totalidad del cuerpo, pero
la mitad inferior se encuentra más afectada que la superior. El
control de la cabeza, de los brazos y de las manos está por lo general
poco afectado, y la palabra puede ser normal; no obstante, puede estar
presente estrabismo alternante o fijo.
Este grupo está constituido por niños espásticos,
pero ocasionalmente puede asociarse ataxia con la displejía espástica.
Hemiplejía: es el compromiso de un solo lado. Prácticamente
son todos los niños espásticos.
Los casos de paraplejía puro y de monoplejía son extremadamente
raros en la parálisis cerebral.15
Manejo de la parálisis cerebral
"Manejo es un término que indica no sólo el ocuparse del
impedimento motor, sino también de la totalidad de las necesidades
del niño y en especial del establecimiento de una buena relación
madre-hijo. La principal razón para el reconocimiento y manejo precoz;
constituye una buena fisioterapia, el aspecto aislado más importante
es la combinación de la terapia con un programa de entrenamiento
completo de los padres. Dando a la madre una completa comprensión
de la naturaleza del impedimento del niño, explicándole por
qué su hijo no puede hacer ciertas cosas, entrenándola en
la diaria manipulación de su bebé en apoyo del tratamiento,
es mucho más importante que las razones habitualmente dadas para
el tratamiento precoz. No obstante, es verdad que el cerebro infantil e
inmaduro presenta una plasticidad mucho mayor (Gooddy y MacKissack,
1951) de modo que podrían impedirse la adquisición y habituación
a patrones anormales de hipertonía y evitarse el desarrollo de contracturas
y deformidades, obviando así la necesidad de una futura cirugía
correctiva, o al menos dejándola para partes distales".17
El tratamiento y manejo de un niño que sufre de parálisis
cerebral implica enfrentarse a una amplia gama de problemas. En este trabajo
la cooperación de los padres es vital, ya que solamente cuando los
padres y el equipo multidisciplinario trabajan juntos se puede dar al niño
las mejores oportunidades para desarrollar sus capacidades, por muy limitadas
que sean.18,20
ATENCIÓN EN EL HOGAR
Es fundamental la actitud de la familia para favorecer una eficaz rehabilitación,
ya que es en el seno de su hogar donde el niño minusválido
pasa la mayor parte de su tiempo. La enfermera en atención primaria
es vital, pues dentro de sus actividades habituales con frecuencia se encuentra
con pacientes que padecen esta afección; las familias afectadas
piden que se les oriente y enseñe sobre los cuidados que se les
debe proporcionar en su hogar, permiténdoles así recuperar
las capacidades que tenían antes de su enfermedad y que progresen
en la forma más normal posible logrando con esto satisfacción
en la vida hasta el límite total de su capacidad.19
Se debe enfatizar que aunque la buena atención en el hogar es
un factor importante y esencial para el tratamiento, no es un sustituto
de la terapia física ni debe verse como tal.
LA 1RA. ENTREVISTA
Estará enfocada a conocer la opinión de los padres acerca
de cuáles son los principales problemas de su hijo, evaluar sus
habilidades e incapacidades y tratándose de un niño mayorcito
saber que tanta independencia ha logrado, a fin de planear el tratamiento
y el manejo del hogar para un futuro inmediato. La enfermera explicará
paso por paso lo que va a hacer y la razón para hacerlo, así
como lo que espera lograr del tratamiento por etapa. Hará
hincapié en el manejo cuidadoso que deben llevar a cabo los
padres durante los primeros años del niño y particularmente
durante el primer año crítico, ya que a ninguna otra edad
el niño se desarrolla tan rápidamente como durante los primeros
12 meses.
En verdad nunca se insistirá demasiado en el valor del tratamiento
temprano combinado con una buena atención, ya que entre más
pronto se inice el tratamiento y más joven sea el niño, será
menor el grado de anormalidad probable, si descartamos las anormalidades
que no se deben a la parálisis cerebral, es raro que el niño
afectado por este mal sufra contracciones y deformidades.
Como la meta de todo tratamiento es mejorar las actividades funcionales,
la enfermera explicará a los padres que éste no debe verse
como una sesión aislada de media hora cada día, sino que
debe estar directamente relacionado con las actividades diarias, de aquí
que la cooperación de los padres sea tan importante, en el hogar
se puede hacer lo que no es posible en un consultorio.15,20
CÓMO REALIZAR EL EXAMEN FISICONEUROLÓGICO
1. Inspección: observe los movimientos espontáneos
del niño y su actitud
a) En las formas severas movimientos espontáneos reducidos.
b) Asimetría de los movimientos.
c) Mano cerrada fuertemente, en una o ambas extremidades, después
de los 3 meses.
d) Postura móvil espástica de la mano al coger un objeto,
después de los 5 me ses.
e) Cabeza pequeña en relación con el tamaño del
cuerpo.
2. Manipulación:
a) Reflejo tónico del cuello (asimétrico, simétrico)
persistente y asimétrico después de los 6 meses de edad.
-
Reflejo asimétrico del cuello
Al girar la cabeza del niño hacia un lado aumenta la hipertonía
extensora en el lado hacia el que la cabeza fue girada (lado de la cara)
y la hipertonía flexosa en el lado opuesto (lado occipital).
Aparece tanto en pacientes atetoides como espásticos en la posición
de sentado; si el niño trata de mirar hacia arriba sobreviene espasticidad
o espasmos extensos y se encontrará en peligro de caer hacia atrás.
Ese reflejo tónico asimétrico del cuello puede impedir
que el niño tienda su mano y agarre un objeto mientras lo mira,
"para asir el objeto el niño tiene que girar su cabeza, alejándose
del mismo; llevando luego el brazo hacia la parte posterior de la cabeza
(occipucio), no puede llevar sus manos y dedos hacia la boca.
-
Reflejo simétrico del cuello:
La elevación de la cabeza produce un aumento de la hipertonía
extensora en los brazos y flexora en las piernas.
El bajar la cabeza ejerce el efecto opuesto, cuando el niño con
parálisis cerebral es colocado sobre sus rodillas, por lo general
presenta un cuadro total de flexión y no puede extender sus brazos.
Si el paciente quiere asir el objeto, debe volver la cara hacia el lado
contrario, esto le otorga la reducción de la espasticidad extensora
y un incremento relativo del tono flexor, que le permite asir el objeto,
sostenerlo y moverlo.
b) Hipertonía (espasticidad) manifestado por:
-
Movimientos articulares limitados.
-
Aumento de la resistencia al movimiento pasivo.
-
Rigidez al sacudir la extremidad.
-
Tendencia a levantarse con las piernas extendidas, cuando el niño
es llevado de la posición supina a la de sentado.
-
Restricción de la dorsiflexión del tobillo.
-
Dificultad para colocar en abducción los muslos.
-
Extensión exagerada de los miembros inferiores en suspensión
vertical a veces en "tijera".
-
Hiperreflexia y área reflexógena aumentada.
-
Clonus.
-
Babinski: muy exagerado o unilateral.
3. El examen del desarrollo muestra un retraso motor evidente.14,15
Problemas identificados en la parálisis cerebral:
-
Inmovilidad.
-
Dificultad para mantener estructura corporal.
-
Úlcera por decúbito.
-
Incapacidad para sentarse.
-
Uso de correas y aparatos de restricción.
-
Convulsiones.
-
Dificultad para succionar, masticar y tragar.
-
Incontinencia vesical y de esfínter anal.
-
Vejiga neurogénica.
-
Dificultad para comunicarse: afasia, disfasia, atraso psicomotor.
-
Accidentes, complicaciones.
-
Osteoporosis y fracturas.
-
Tromboflebitis.
Acciones u órdenes de enfermería:
1. Mantener al paciente en posición funcional
-
Cama dura y lisa.
-
Tabla o soporte a los pies de la cama.
-
Rollo trocanteriano hecho con una sábana o frazada, colocándolo
desde la articulación coxofemoral a lo largo y por fuera del miembro
inferior.
-
Rollo en la mano.
-
Férula para mano y pie.
-
Colocar cabeza recta a la misma altura de los hombros, brazos en abducción,
que se extienda aproximadamente en ángulo de 45 o con
respecto a la axila, codo en se semiflexión y pulgar en abducción,
cadera alineada a igual altura de los hombros, rodilla en semiflexión,
pies en ángulo recto y talón al descubierto.
-
Realizar ejercicios pasivos y activos de extremidades (demostrar).
2. Mantener al paciente limpio y confortable
-
Cambio frecuente de posición cada 2 o 3 horas.
-
Impedir compresiones en prominencias óseas.
-
Acojinar caras internas de rodillas y maleolos internos.
-
Mantener al paciente en cama limpia, seca, sin arrugas.
-
Realizar baño diario, haciéndose énfasis en secado
de la piel.
-
Realizar masajes con alcohol y glicerina.
-
Observar áreas dolorosas edematosas, frías.
-
Vigilar adecuada ingesta de líquidos y alimentos.
3. Facilitar al niño para que logre la posición sentada
Al sentar al niño la espalda se incurva, la flexión de la
cadera es insuficiente, por lo que es necesario una tracción para
sentarlo, las caderas resisten la flexión y hay cifosis compensadora.
Al sentarse sin sostén es muy inseguro y le resulta muy difícil
utilizar al mismo tiempo las 2 manos.
-
Sentarlo en una silla con respaldo alto con brazos y plataforma para los
pies.
-
Mantenerlo con restricción a la silla.
-
Uso de férulas, chalecos restrictivos durante el día o la
noche.
-
Revisar la piel cada 4 horas.
-
Enseñar el uso correcto de férulas y chalecos de restricción
a los familiares.
4. Impedir que durante el período convulsivo se lesione alguna
parte del cuerpo.
-
Proteger la cabeza con objetos blandos.
-
Colocar pañuelo o cuchara en la boca para evitar mordeduras de la
lengua (antes que se contraigan los maseteros).
-
Retirar el cuerpo de objetos o superficies donde pueda golpearse.
-
Desajustar prendas de vestir.
-
Proteger al niño colocando barandas altas.
5. Lograr que el niño pueda succionar, masticar y tragar
-
Sentar al niño con la cabeza estable mirando al frente dándole
pequeñas cantidades de alimentos en la punta de la cuchara, que
succione, cerrarle suavemente los labios retirándole la cuchara.
-
No permitir que la cabeza se incline hacia atrás y que siempre permanezca
en buena posición fisiológica.
-
Hacer que el niño utilice sus labios para tomar el alimento.
-
Tratar que el niño tenga los labios cerrados o que ponga a trabajar
la lengua para mover los alimentos.
-
Poner el alimento en un lado de la boca y luego en el otro. No ponerlo
nunca en el centro de ella.
-
Cerrar la mandíbula levantando el maxiliar, tratar suavemente la
garganta en forma ascendente, permitiendo tocarse la garganta al deglutir.
-
Permanecer de pie detrás del niño, tomar la mandíbula
con una mano firmemente, mientras se mantiene la taza con la otra.
-
Darle oportunidad al niño de mordisquear pedacitos de pan tostados
o algo más o menos sólido, dárselo lentamente.
-
Darle de beber líquidos con absorbente.
6. Facilitar el proceso de alimentación
-
Darle tazas cubiertas con un orificio en la tapa a través del cual
se inserta un absorbente.
-
Alabarlo cuando tenga éxito al tragar los alimentos.
-
No regañarlo cuando el alimento se le caiga.
-
No apresurarlo.
7. Mantener al paciente cómodo, limpio y seco
-
Aseo genital, haciendo énfasis en el secado.
-
Cambio de pañales y ropa cuando sea necesario.
-
Lubricación de la piel con sustancias oleosas.
-
Si está con sonda Foley, cuidados y precauciones necesarias.
-
Conservar limpia la sonda, mantener aseos de genitales cada vez que sea
necesario.
-
Mantener sistema de sonda o circuito cerrado.
-
Llenado y vaciamiento periódico.
-
Cambio de sonda en el consultorio médico o policlínico.
-
Cambio de recolectores.
8. Iniciar educación de la vejiga e intestino
-
Estudiar ritmo de evacuación, para ello observar al paciente cada
2 horas por días, registrando las horas en que se encuentra mojado.
-
Colocar el orinal o vacine al paciente 20 minutos antes de las horas
consignadas.
9. Facilitar la comunicación
-
Buscar la forma de comprenderse con el paciente, se puede empezar utilizando
el movimiento de los ojos o la cabeza para probar, a través de algunos
gestos de común acuerdo con el paciente.
10. Estimular el psicodesarrollo
-
Ubicarlo en posición sentada, de goteo, bípeda o de marcha.
-
Estimulación del lenguaje, repitiendo y haciéndoles escuchar
sonidos, música.
-
Estimulación de la inteligencia, haciéndoles escuchar sonidos
diferentes, mostrándoles figuras de diversos colores llamativos,
pasándole objetos de diversas formas y tamaños, hacerle oler
sustancias de distintos olores.
11. Evitar que el niño se haga daño
-
Alejar de él objeto que le pueda quemar, cortar o producir alguna
lesión.
-
Alejar del niño toda sustancia peligrosa.
-
Controlar el uso de correa que pueda dañar al niño por excesiva
presión.
-
Enseñarle a manejarse con seguridad en actividades de su vida cotidiana.
Ej: cruzar calles.
-
Proteger con barandas su cama para evitar caídas.
12. Evitar la completa inmovilidad
-
Realizar ejercicios musculares diariamente.
-
Hacer que el paciente sostenga su propio cuerpo, lo que se puede lograr,
haciéndole poner de pie, o caminar entre barras paralelas, lo que
pueden ser confeccionados en formas casera.
-
Estimular al paciente a movilizarse participando en su cuidado en todo
lo que sea posible.
13. Facilitar la irrigación sanguínea o circulatoria
-
Elevación de las extremidades inferiores en un ángulo de
45 E.
-
Uso de vendas elásticas.
-
Observar signos de hemorragias, pequeñas y grandes en el cuerpo.
-
Evitar presiones de los vasos contra superficies duras.19
De todo lo estudiado podemos concluir que la parálisis cerebral
infantil no es infrecuente y es una de las causas de invalidez infantil
en Cuba que debe ser suficientemente divulgado su estudio para que sean
orientadas acordes a las posibilidades de rehabilitación. En la
etiología prenatal la prematuridad por sí sola asociada con
otros factores fundamentalmente anoxia, toxemia y sangramiento en el primer
trimestre, juegan un papel importante como factor operante primario o precipitante
y no deja de tener valor como un factor secundario o predisponente.
Los niños con parálisis cerebral pueden ser espásticos,
atetoides, atáxicos o flácidos y su inteligencia puede ir
de lo normal a lo subnormal. Pueden tener impedimentos secundarios que
afectan la visión, la audición y el lenguaje, sufrir problemas
específicos de aprendizaje y alguna deformidad física o trastornos
emocionales.
RECOMENDACIONES
-
Perfeccionar los servicios de atención pediátrica comunitaria
a pacientes con parálisis cerebral infantil, con un redimensionamiento
que garantice la calidad de la práctica asistencial de enfermería
en beneficio del paciente y familia.
-
Lograr integrar al niño a su ambiente familiar en forma efectiva,
estimulando su independencia y recreación.
-
Establecer un sistema de educación permanente a los prestadores
del área de salud.
SUMMARY
A descriptive informational study was conducted aimed at giving nurses
the knowledge of some essential aspects of suicide (characteristics, risk
indicators, methods for diagnosis and intervention) in order to increased
the effectiveness of their role in the prevention of this health problem
after having determined the information needs of these professionals. It
is analyzed the usefulness of the nursing care process to approach those
patients and families at suicide risk. The main signs of danger for suicide
behavior as well as the essential risk factors and the most important methods
for the early detection of both indicators are stressed in this paper.
Nurses are instructed how to act in the presence of a patient with suicide
indicators and of this family. It is concluded that a better training of
these professionals to face this healths problem would be a great contribution
to the reduction of the impact of suicide on the community.
Subject headings: HEALTH STATUS INDICATORS; PRIMARY HEALTH CARE; NURSING
CARE; SUICIDE/prevention & control; RISK FACTORS.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
-
Ingram TTS. Congenital ataxic syndromes in cerebral paralysis. Acta Pediatric
1962;51:201-9.
-
Denhoff E, Silver ML. Prognostic Studies in Children with Cerebral Paralysis
IMA 1956;(6):161.
-
Guthrie D. Historia de la Medicina, 2da. ed. Barcelona: Salvat, 1953:87-8.
-
Vassal J. La maladie de Little, Actualites Paralysis 1959;1:181-204.
-
Roboz P. Etiology of congenital cerebral paralysis Arch Pediatrics 1962;
79:223-50.
-
Skatuvedt M Cerebral paralysis: A clinical Study of 370 casos Acta Pediatr
1958;46:1-101.
-
Charosh LI, Dunning HS. An Approsa?il
of pneumoencephalography in mental retardation and epilepsy. Pediatrics
1956;18:716.
-
Ingram TTS. Dis Childhood 1966;41:337-57.
-
Ribeiro Cardoso, P. Papel de la terapia física. Parálisis
cerebral. Pediatría Pract 1963;34:1-60.
-
Woods GE. Some Clinical Notes and EEG. Finding in cerebral paralysis. Arch
Dis Childhood 1965;40:394--401.
-
Borbolla Vacher E. Consideraciones sobre la etiología de las encefalopatías
crónicas. Rev Cubana Ped 1964;36:129-35.
-
Koern T. Congenital cerebral paralysis. Arch Dis Child 1966;41:337-57.
-
Doyan F, Leiter N, Gagnard L, Rumeau R. Stude Statisque des relations existent
entre formite motrice cerebrale. Arch Franc Ped 1978;35:395-606.
-
Nelson. Manual de procedimientos y diagnósticos. Tratamiento en
Pediatría. La Habana: Pueblo y Educación 1988:59-96.
-
Bobath K. Base neurofisiológica para el tratamiento de la parálisis
cerebral. 2da. ed. Madrid: Ed Médica Panamericana, 1992.
-
Bobath K, King E. Trastornos cerebros motores en el niño. Madrid:
Médica Panamericana. S.A, 1992.
-
Bobath B. Actividad postural refleja anormal causada por lesiones cerebrales.
3ra. Ed. Madrid: Médica Panamericana, S.A.,1992.
-
Nancie R, Finnie F. Atención en el hogar del niño con parálisis
cerebral infantil. La Prensa Médica Mexicana México,1995.
-
Apablaza Corea R. Parálisis cerebral. Un desafío para la
salud comunitaria. Revista Rol de Enfermería No.178, enero 1993.
-
Bobath B, Bobath K. Desarrollo motor en distintos tipos de parálisis
cerebral. Madrid: Médica Panamericana, Junio 1992.
Recibido: 10 de diciembre de 1997. Aprobado: 19 de agosto de 1998.
Lic. Mercedes Armenteros Borrell. Vicedirección Provincial
de Enfermería, Ciudad de La Habana, Cuba.
1 Licenciada en Enfermería.
Enfermera especializada en Rehabilitación, Administración
y Docencia.