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Los médicos y la antropología en Cuba*

Introducción

Desde muy joven me he sentido unido, por lazos de afecto, a la cátedra de Antropología de la Universidad de La Habana, pues visitaba en ella, para llevarle alguna nota de mi padre, al doctor Julio Morales Coello, entonces profesor titular de la asignatura de Antropología Jurídica y allí conocí también a su hijo el doctor José Miguel Morales Gómez, figura muy honesta de la entonces corrupta política cubana, que ya por aquella época era profesor titular de Antropología Jurídica de la Universidad Católica de Santo Tomás de Villanueva.

Mi amistad con el profesor Armando Rangel Rivero me ha hecho nuevamente acercarme a la cátedra y sobre todo al querido Museo Montané y llevado por su viejo afecto hacia mi persona me ha pedido en nombre de sus compañeros que desarrolle una breve conferencia en este tan importante Evento en Conmemoración del Centenario de la Cátedra de Antropología de la Universidad de La Habana, en el cual, además, se le rinde homenaje a un Maestro de la antropología cubana, al profesor doctor Manuel Rivero de la Calle, por el que siempre he sentido una gran admiración e infinito respeto.

El breve tema que quiero exponerles tiene como objetivo llamar la atención sobre como los médicos en Cuba que siempre hemos estado tan estrechamente unidos a los estudios de antropología en nuestro país, no hemos podido lograr nunca que rama tan importante de las ciencias y tan afín con la medicina, figure en nuestros planes de estudios médicos universitarios.

Los médicos en los orígenes de la antropología en Cuba

Un conocedor tan profundo de la cultura cubana como el sabio bibliógrafo Antonio Bachiller y Morales consideraba los más antiguos estudios sobre antropología en nuestro país los realizados por don Miguel Rodríguez Ferrer, escritor público y miembro de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, quien desde 1847 realizaba estudios arqueológicos en expediciones por la isla y que muchos años después aparecerían publicados, junto a otros trabajos, bajo el título de “Naturaleza y civilización de la grandiosa Isla de Cuba o estudios variados y científicos al alcance de todos”, Madrid, 1878.1

Unos años después de aquellos estudios un médico matancero, el doctor Manuel María Almagro y de la Vega, graduado de doctor en medicina en la Universidad de París y revalidados sus estudios en la de Madrid, miembro de la Sociedad Imperial Zoológica de Francia y de la Sociedad de Antropología de la capital gala, realizaba las investigaciones antropológicas y etnográficas que serían publicadas en la valiosa obra Breve descripción de los viajes hechos en América por la Comisión Científica enviada por el Gobierno de S. M. durante los años 1862 a 1866, Madrid, 1866, 174 páginas.2

El médico catalán radicado en Cuba, doctor José A. Reynés de Verdier y Alart, presentaba en 1868 ante la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana el resultado de sus estudios de marcada orientación antropológica con el título “Algunas consideraciones generales sobre la raza negra, su patología y terapéutica”, trabajo que se publicó en igual año en los Anales de la institución.3

Por esa misma época el médico francés doctor Henri Dumont publicaba Investigaciones generales sobre las enfermedades de las razas que no padecen fiebre amarilla, La Habana, 1865 y nueve años después la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana premiaba su obra Estudios de antropología y patología de las razas de color de origen africano de la Isla de Cuba, sobre la que informara elogiosamente el doctor Luis Montané Dardé y diría que el doctor Dumont inauguró en Cuba los estudios antropológicos.4

Pero el verdadero introductor en Cuba de los altos estudios antropológicos lo sería, a no dudarlo, el propio doctor Montané, médico habanero, graduado de doctor en medicina en París, cuando de regreso de dicha ciudad en 1874, formado como antropólogo en el laboratorio y el museo de la Sociedad Antropológica de la capital francesa, junto a los maestros Broca y Hamy, da inicio a sus investigaciones con las que alcanzaría la inmortalidad en la historia de las ciencias en Cuba.

Los médicos en la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba

La pasión del doctor Montané por los estudios antropológicos va a producir un verdadero movimiento encaminado al desarrollo de estos estudios en Cuba, lo que empezó a dar manifestación de su existencia con la inauguración el 7 de octubre de 1877 de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba, la que publica su Reglamento en 1878, da inicio a su Boletín un año después, del que lamentablemente sólo vieron la luz siete números y las actas de sus sesiones fueron publicadas, en un volumen, en 1966 por la Comisión Nacional Cubana de la UNESCO, prologadas por el profesor Manuel Rivero de la Calle.5

Fig. 9. Dr. Luis Montané y Dardé (1849-1936). Padre de la antropología en Cuba.

Otra importante figura médica cubana, el sabio oftalmólogo doctor Juan Santos Fernández Hernández, gran entusiasta por los estudios antropológicos como lo demuestran entre muchos sus trabajos: “Las enfermedades de los ojos en las diversas razas que pueblan la Isla de Cuba” (1879), “¿La miopía es un producto de la civilización?” (1886) y “Las enfermedades de los ojos en los negros y los mulatos” (1901),6 no sólo estuvo entre los fundadores de la Sociedad sino que puso a su servicio como órgano publicitario su importante revista Crónica Médico-Quirúrgica de La Habana.

La Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana también colaboró con la Sociedad ya que su presidente y fundador, el doctor Nicolás J. Gutiérrez Hernández, una de las más importantes personalidades médicas cubanas, era un estudioso de la antropología de ahí su interesante comentario acerca del libro del presbítero Labat sobre los caribes de la isla de Guadalupe publicado en 1884 y no menos lo era el secretario de la alta corporación, el también médico eminente doctor Antonio Mestre Domínguez de cuyo estudio “Origen natural del hombre” (1879) dijera don Enrique José Varona Pera que era “una sabia crítica de las doctrinas de Darwin desde el punto de vista del positivismo moderado”.7

Muchos médicos no sólo figuraron como miembros fundadores de la Sociedad sino que se distinguieron en ella por los trabajos presentados, entre los cuales no puedo dejar de citar, en primer lugar, al sabio naturalista doctor Carlos de la Torre y de la Huerta, que debemos recordar que también era médico y los doctores José R. Montalvo Covarrubias con sus trabajos, “El hombre terciario” (1879) y “Deformaciones artificiales del cráneo” (1884); Agustín W. Reyes Zamora con “Estudio comparativo de los negros criollos y africanos” (1879); José I. Torralbas Manresa con “Consideraciones sobre la antropología en Oceanía” (1883) y Fernín Valdés-Domínguez Quintanó, el amigo querido de José Martí, que fue miembro de número de 1877 a 1879 y que años después sería nombrado miembro corresponsal en Baracoa, en 1891, haciéndose constar en acta de sesión de la institución que se debía “a su esfuerzo en pro de la antropología cubana auxiliando a miembros de esta Sociedad en las últimas excursiones científicas”.8

Los médicos y la bibliografía sobre antropología en Cuba

El entusiasmo de los médicos cubanos desbordó con mucho las actividades de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba y de ésto nos da fe el sabio bibliógrafo matancero don Carlos M. Trelles y Govín, quien en su documentadísima obra Biblioteca Científica Cubana, Matanzas, 1919,9 recoge en el tomo primero la bibliografía antropológica cubana hasta 1918 y allí divide la sección dedicada a dicha ciencia del hombre en siete subsecciones y en todas aparecen trabajos de destacados médicos. En la de Antropología General aparecen de los doctores Manuel Almagro; José A. Reynés; Luis Montané; Juan Santos Fernández; José I. Torralbas; Arístides Mestre Hevia, médico especializado en enfermedades nerviosas y mentales, que dedicó gran parte de su vida a estos estudios y su enseñanza; Agustín W. Reyes; José Varela Zequeira, eminente profesor de anatomía de la Universidad de La Habana y Antonio Díaz-Albertini Mojarrieta, notable clínico.

En la de Antropología Física de Carlos de la Torre; Montané; José R. Montalvo; Pedro Valdés Ragués, valioso académico y profesor; Joaquín L. Dueñas Pinto, uno de los maestros de la pediatría cubana e Israel Castellanos González, de prestigio internacional como médico criminalista y policiólogo.

En la de Antropología Fisiológica de Ramón Hernández Poggio, estudioso clínico, con su comentada Aclimatación de los europeos en Cuba (1874) y Juan Guiteras Gener, tropicalista de renombre internacional. En la de Antropología Comparada de Montané; Torralbas y Montalvo. En la de Antropología Arqueológica de Carlos de la Torre, Montané y Francisco R. Argilagos Guinferrer, médico camagüeyano de brillante historial patriótico en las guerras de independencia.

En la de Antropología Cultural del doctor Pablo Lafargue Armainac, el yerno cubano de Carlos Marx, con su ensayo El matriarcado. Estudio sobre los orígenes de la familia (1900); Antonio Mestre; Antonio de Gordon Acosta, médico de conocimientos enciclopédicos, era graduado en todas las carreras de la Universidad de La Habana en su época; Enrique López Veitía, notable oftalmólogo e Israel Castellanos. Y de Antropología Criminal de Montalvo; Israel Castellanos; Esteban Borrero Echevarría, médico, poeta y maestro, uno de los fundadores de la Escuela de Pedagogía y Manuel Pérez Beato, erudito historiador médico español que desarrolló en Cuba toda su obra científica e historiográfica.

Inexplicable ausencia de la antropología en los planes de estudios médicos

La cátedra de Antropología fue creada en la Universidad de La Habana al ponerse en vigor, mediante la Orden Militar Número 212 de 4 de noviembre de 1899, el llamado Plan Lanuza para la enseñanza universitaria, por haber sido elaborado y puesto en práctica cuando era Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes el eminente jurisconsulto cubano doctor José Antonio González Lanuza.10

La cátedra se impartió desde un principio en las Escuelas de Ciencias, Pedagogía, Derecho Civil y Derecho Público, para lo cual se nombró como catedrático al doctor Luis Montané Dardé, lo que llenó de regocijo a todos los amantes de la antropología en Cuba.

Aunque el Plan Lanuza fue un plan de estudios de proliferación de cátedras y asignaturas y la carrera de medicina se aumentó de siete a ocho años, con un período preparatorio de dos, en el que figuraron numerosas nuevas asignaturas como Anatomía y Fisiología Animales, Anatomía y Fisiología Vegetales, Fitología, Micrografía y Fotografía, Bacteriología y Patología Experimental, se suprimió la de Historia Crítica de la Medicina y no se le dio entrada a la de Antropología.

Siempre me ha llamado la atención esta omisión, que se mantuvo cuando ocho meses después se puso en vigor el Plan Varona, que en oposición al Plan Lanuza era un plan de estudios de restricción de materias que no fueran indispensables y así se suprimieron del plan de estudios médicos casi todas las mencionadas anteriormente menos las de Bacteriología y Patología Experimental.

A pesar de los nombres ilustres que llevan estos planes, el segundo el del célebre filósofo y pedagogo doctor Enrique José Varona Pera, sabemos que en la confección de los de medicina intervinieron ilustres médicos cubanos de gran experiencia docente y que tuvieron en cuenta, sobre todo en el segundo, los serios problemas económicos que confrontaba el país y la necesidad de formar profesionales capaces pero más rápidamente, por lo que se redujo el tiempo de la carrera de ocho a cinco años. Los profesores médicos que los redactaron fueron: José Varela Zequeira, Juan Guiteras Gener, Julio San Martín Carriere, Eusebio Hernández Pérez, Gabriel Casuso Roque, Francisco Domínguez Roldán, Diego Tamayo Figueredo, Raimundo García Menocal y Raimundo de Castro Allo.

Creo que de haber sido posible se hubiera puesto en práctica el programa de la asignatura de Antropología de las carreras de Ciencias y Pedagogía que a grandes rasgos comprendía: definición de antropología, lugar que el hombre ocupa en la naturaleza, origen de la especie humana, antigüedad de la especie humana, edades diversas, el hombre fósil, industrias primitivas del hombre, evolución de las civilizaciones, prehistoria americana en general y cubana en particular, cuna de la humanidad, formación de las razas, las razas actuales: su clasificación, estudio rápido de las razas mixtas americanas, principales caracteres étnicos y prácticas de antropología.11

Este programa a desarrollar por el doctor Montané en el primer año de la carrera de medicina, conjuntamente con el de anatomía descriptiva, extendido hasta el segundo, impartido a su vez por el doctor Varela Zequeira y completado en el tercer año con anatomía topográfica o por regiones a cargo del doctor Domínguez Roldán, le hubiera dado al médico en formación una visión más abarcadora de la concepción morfológica del ser humano.

Esto, sin embargo, no ocurrió tampoco en 1919 cuando se amplió a seis años la carrera, ni en 1924 cuando se llevó a siete con la reforma de estudios, ni en 1928 cuando se agregó un curso de premédica, mucho menos durante los planes de transición de 1934 y 1937 que constaron de cinco años de estudios, ni en 1941 cuando se instauró el Plan Vieta de siete años que duró, con ligeras variaciones en 1959, hasta la reforma universitaria revolucionaria de 1962 que llevó nuevamente al plan de estudios la asignatura de Historia de la Medicina y creó otras nuevas, no se obtuvo igualmente con el moderno plan integrado de 1969 confeccionado por el notable pedagogo médico doctor Fidel Ilizástegui Dupuy, ni con los tres últimos de 1978, 1986 y 1994.

Gran parte de las materias del programa de Antropología Jurídica del doctor Montané, sobre todo de craneometría, craneografía, osteometría y antropología criminal, muy de acuerdo con la época, fueron incorporadas a partir de 1918 por el doctor Raimundo de Castro Bachiller a sus programas de Medicina Legal.12 Esperamos que en los futuros planes de estudios para nuestras Escuelas de Medicina se rectifique esa vieja omisión y se incorporen las modernas concepciones de la antropología médica, como ya se hace en algunas universidades latinoamericanas, como la Universidad Nacional Autónoma de México.

Referencias Bibliográficas

  1. Mestre Hevia A. La antropología en Cuba. Anal. Acad. Cienc. Med. Fis. Nat. Habana. 1894; 31: 33-54.
  2. Delgado Fernández G. Repertorio Biográfico Cubano. Tomo 2. 1956: 318-319. Copia mecanografiada en biblioteca particular del Dr. Gregorio Delgado García.
  3. Reynés de Verdier J. A. Algunas consideraciones generales sobre la raza negra: su patología y terapéutica. Anal. Acad. Cienc. Med. Fis. Nat. Habana. 1868; 5: 139-148, 180-186, 222.
  4. Montané Dardé L. Informe acerca de una obra del Dr. Dumont intitulada “Antropología y patología comparadas de los hombre de color africanos que viven en la Isla de Cuba”. Anal. Acad. Cien. Med. Fis. Nat. Habana, 1876; 13: 122-136.
  5. Rivero de la Calle M. Actas de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba. Comisión Nacional Cubana de la UNESCO. La Habana, 1966.
  6. Le Roy Cassa J. Bibliografía del Dr. Juan Santos Fernández. Imp. de Lloredo y Cia. La Habana, 1916.
  7. Varona Pera, E. J. Desde mi belvedere. Cultural S.A. La Habana, 1938.
  8. Delgado García G. En el ciento treinta aniversario de su nacimiento. Fermín Valdés-Domínguez, médico revolucionario y hombre de ciencias. Cuad. Hist. Sal. Pub. 1987; 72:221-230.
  9. Trelles Govín C.M. Biblioteca Científica Cubana. Tomo I. Imp. Juan F. Oliver. Matanzas, 1919.
  10. Delgado García G. Historia de la enseñanza superior de la medicina en Cuba. 1726-1900. Cuad. Hist. Sal. Pub. No. 75. Ed. Cien. Med. La Habana. 1990:102-104.
  11. Universidad de La Habana.Memoria Anuario correspondiente al curso académico de 1901 a 1902. La Habana, 1902: 97-98.
  12. Castro Bachiller R. Cátedra de Medicina Legal y Toxicología. Programa. Imp. La Propagandista. La Habana, 1927.

* Conferencia leída en Evento en Conmemoración del Centenario de la Cátedra de Antropología de la Universidad de La Habana. Aula Magna. Universidad de La Habana, diciembre 28 de 1999.

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