Se seleccionaron 61 pacientes con crisis asmáticas y 40 con urgencias
hipertensivas, del total de pacientes que acudieron en 1995 al cuerpo de guardia
del Policlínico Comunitario Docente "Lawton". Se les aplicó cianoterapia
por la metodología establecida por nosotros. Se encontró respuesta
terapéutica total en 35 asmáticos y en 28 hipertensos, respuesta
parcial en 8 asmáticos y en 3 hipertensos y respuesta nula en 18 asmáticos
y en 9 hipertensos. Los pacientes con respuesta terapéutica total no
presentaban otra afección asociada, en tanto que los que tuvieron respuesta
parcial o nula sí tenían otra afección asociada. No se
observó reacción secundaria con este proceder.
Palabras clave: ESTADO ASMATICO/terapia; HIPERTENSION/terapia; URGENCIAS; RADIACION; TERAPIAS ALTERNATIVAS.
El nombre de cianoterapia lo hemos adoptado a partir de raíces etimológicas (ciano-todo azul, terapia-tratamiento). Esta terapia está enmarcada en el campo de la cromoterapia.
Para argumentar ésta, es preciso remitirse a las condiciones del origen y el surgimiento de la vida1 y los fundamentos del espectro electromagnético.2,3
La vida surgió en el mar,1 el mar es azul, la atmósfera terrestre es azul, nuestro planeta es azul. Se conoce que los cosmólogos modernos plantean que la probabilidad de encontrar vida en las cercanías de la tierra es prácticamente nula.4
Admitamos la verdad evidente (demostrable por lógica dialéctica) que la vida no surgió "enferma" porque hubiera sido inviable como proceso material en el seno de su curso evolutivo ascendente donde lo contingente abrió paso al trayecto secular de la evolución. Admitamos que toda morbilidad de los sistemas vivientes surgió después. Entonces, la morbilidad ha de corregirse con el regreso al modelo patrón (quizás así se debe ver la lucha ecológica, faceta singularmente importante del problema, o sea, la recalibración) y aquí es donde justamente radica el valor de la cianoterapia y su generalidad en la atención, profilaxis y reversión de los procesos morbosos, fin último de la medicina como ciencia. Desde luego, la cianoterapia es un elemento indispensable, más no único del problema.
Especifiquemos que hasta donde conocemos, son varias las regiones del espectro electromagnético en las que ocurre una seria interacción entre los sistemas vivientes y su entorno, pero en casi todas hay intervalos aparentes de no interacción, intervalos de interacción perjudicial al sistema viviente, etcétera, mientras que en la región azul esto no ocurre así; ella es de toda interacción benéfica con los sistemas vivientes.
De la teoría del color es fácil comprender que todo objeto físico radia de la luz que le incide, aquellas longitudes de onda que no absorbe o lo hace probremente.4
A su vez, el cuerpo humano se comporta como excelente reflector para los cromos amarillos (de 550 a 590 nm) y los rojos, estos últimos de amplio diapazón espectral (de 590 a 760 nm) y además se comporta como una excelente trampa absorbente para las radiaciones estrictamente azules (de 450 a 500 nm). El término estrictamente azul lo empleamos para destacar que no nos referimos a los cromos mixtos (por la impresión visual) que bordean en el espectro electromagnético al azul, es decir: los verdes (de 500 a 550 nm) y los violetas (de 380 a 450 nm).4 Todo parece indicar que la irradiación azul tiene un efecto ordenante (disminución de la entropía) y también biogénico sobre el sistema biológico humano.
Especifiquemos también que la cromoterapia que aquí desarrollaremos, no niega, pero poco tiene que ver con la concepción psicológica de los colores.
La cianoterapia abarca 2 metodologías complementarias:
Existen otros argumentos más que se añaden a los ya descritos, con respecto a la significación extraordinaria de la región estrictamente azul del espectro electromagnético para la biosfera y la biocenosis, entre éstos podemos citar:
A estos pacientes se les situó en un cuarto oscuro y se expusieron a un foco de 15 watts de color azul colocado a una distancia de 50 cm aproximadamente (bajo visión) durante 4 minutos, colocábamos el bombillo posteriormente en la región central del tórax, en contacto con la piel durante 1 minuto. Se repitió este ciclo terapéutico una vez más.
La cianoterapia programada para un total de 10 minutos fue interrumpida antes de ese tiempo si había desaparición del cuadro clínico que originaba su aplicación.
Se consideró controlada la crisis asmática por la ausencia de falta de aire unida a una ascultación de murmullo vesicular normal, y ausencia de síntomas clínicos con cifras tensionales normales en el caso de las urgencias hipertensivas.
En los 26 pacientes restantes que sí tenían afección asociada se obtuvo mejoría ligera de los síntomas en 8 (20,7 %) y no hubo respuesta terapéutica alguna en 18 (69,3 %).
De los 40 pacientes con urgencia hipertensiva, se logró respuesta terapéutica total en 28, los cuales no tenían otra afección asociada.
De los 12 restantes que sí tenían otra enfermedad asociada, 3 presentaron mejoría ligera de los síntomas con discreto descenso de las cifras tensionales para un 25 %. En los 9 restantes no se obtuvo respuesta terapéutica para un 75 %.
No hemos encontrado en la literatura revisada bibliografía que nos permita comparar nuestros resultados. Aunque éstos son alentadores se exponen bajo el método cibernético de la caja negra, consistente en el estudio experimental de acción y/o respuestas con omisión deliberada del mecanismo de acción.
El hallazgo de una respuesta terapéutica mediocre o nula en los asmáticos e hipertensos con afecciones asocia das nos abre las puertas a la investigación para tratar de encontrar una explicación a dichos fenómenos.
Dado que este método no presenta contraindicación ni reacciones secundarias, por lo tanto aplicable sin riesgo a cualquier paciente, nos permite, además, al obtener una respuesta terapéutica mediocre o nula, sospechar e ir a la búsqueda de una afección asociada tal vez desconocida por el paciente.