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Rev Cubana Med Gen Integr 1998;14(3):256-262
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Trabajos de revisión
Nuevo reto médico. La coinfección SIDA-Tuberculosis
Amed Ferrer Liranza1 y Everardo Valdés
Pacheco2
Resumen: Se realiza una revisión bibliográfica
del tema de la coinfección SIDA/tuberculosis, sobre el impacto que
ha tenido epidemiológicamente esta asociación, así
como las condiciones patogénicas que facilitan el proceso, los rasgos
de la infección tuberculosa en los casos de SIDA, así como
la profilaxis de la tuberculosis en los pacientes VIH positivos y el tratamiento
de los coinfectados con algunas consideraciones sobre la quimiorresistencia
a los fármacos antituberculosos.
Descriptores DeCS: INFECCIONES OPORTUNISTAS RELACIONADAS CON
SIDA/quimioterapia; ISONIACIDA/uso terapéutico; TUBERCULOSIS/prevención
& control; SEROPOSITIVIDAD PARA VIH.
La tuberculosis (TB), enfermedad conocida por el hombre desde hace siglos,
y que en la última mitad del siglo XX, parecía que finalmente
podría ser controlada, quizás no en muy lejano tiempo, ha
tenido, a partir de la década de los años 80, un alza mundial,
no esperada por los médicos.
En 1981 una nueva enfermedad denominada Síndrome de Inmunodeficiencia
Adquirida (SIDA) se reconoce por primera vez en los Estados Unidos de América;1
2 años más tarde, en 1983 fue identificado el agente causal
de esta enfermedad, y fue un nuevo virus al que posteriormente se le designó
con el nombre de virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).2
Unos años más tarde, en 1986, los centros para control de
enfermedades (CDC) de los Estados Unidos, notificaron por primera vez en
33 años, un inusitado aumento de los casos de tuberculosis (TB)
en dicho país, la cual se debía en gran parte a la epidemia
de SIDA.3
Esta asociación SIDA-TB cambió el cuadro epidemiológico
de esta última en el mundo, y la meta propuesta por la OMS de eliminar
la TB para el año 2000 en los países industrializados, ha
debido posponerse por lo menos algunos quinquenios más, debido al
impacto de la epidemia del SIDA. Este impacto es más grave en los
países en desarrollo, en los grupos minoritarios y en los desposeídos
socialmente de los países desarrollados.4
En la actualidad, el VIH se ha diseminado por todo el mundo y a finales
de 1993, el Programa Mundial del SIDA (PMS) de la OMS estimaba que el número
de personas infectadas, superaba los 14 millones, divididos en 13 millones
de adultos y 1 millón de niños.5
Impacto de la asociación
La OMS estima que desde el inicio de la epidemia del SIDA hasta mediados
de 1993, el número de personas infectadas simultáneamente
por VIH y mycobacterium tuberculoso en el mundo era de 5,1 millones, anticipando
que en 1995 habría medio millón de casos con TB activa como
consecuencia del VIH y en el año 2000 cerca de 1 millón.5
Hay países donde el impacto de esta asociación ha tenido
consecuencias desastrosas, así en Haití, con la epidemia
de SIDA, la tuberculosis ha aumentado a más del doble, y de 6 000
a 8 000 casos en 1982, en 1992 se elevó entre 12 000 y 15 000 enfermos.6
Se han realizado estudios que señalan que la probabilidad de
un individuo infectado por VIH de contraer la infección tuberculosa
al exponerse al bacilo es más alto que la de un individuo no infectado.
Asimismo, una vez contraída la infección tuberculosa, la
probabilidad de desarrollar TB activa es más alta. En estos estudios
se encontró que al menos el 50 % de los pacientes positivos al VIH
que se expusieron al M. Tuberculoso contrajeron la infección y el
37 % desarrolló TB activa.7 Sin embargo, en los casos
no infectados por el VIH, menos del 10 % de las personas que se infectan
por M. Tuberculosis desarrollan TB activa en lapsos que varían de
1 a 50 años.8-9
Consideraciones patogénicas
La biología molecular ha permitido demostrar la reinfección
exógena y el desarrollo de TB activa en individuos que ya han padecido
la enfermedad. Dichos estudios indican que estos pacientes no desarrollan
inmunidad y por lo tanto sufren reinfección al exponerse de nuevo
al bacilo tuberculoso.10
El VIH induce una inmunodeficiencia progresiva que favorece la reactividad
de la TB en personas con infección tuberculosa latente y su progresión
hacia la enfermedad en personas con primoinfección o reinfección
tuberculosa.5 Los pacientes con VIH y TB, desarrollan una TB
bacilífera y contagiosa, por lo que aumentan los casos de TB en
personas no infectadas por el VIH.5
Se ha formulado también la hipótesis según los
cuales el bacilo tuberculoso podría estimular la replicación
del VIH, pues se ha observado que esta micobacteria activa la expresión
del VIH in vitro.11
Análisis de la coinfección
El análisis de la coinfección podemos hacerlo desde 3 puntos
de vista.4
-
La frecuencia de la infección por VIH en pacientes diagnosticados
con tuberculosis activa por primera vez.
-
La frecuencia de TB en los casos de SIDA.
-
La reactividad al PPD (Purified Protein Derivate o tuberculina) en la población
infectada por el VIH.
En el primer caso, el aumento de la prevalencia de infección por
VIH en pacientes tuberculosos en los últimos años se ha detectado
en varios países.12-15 En el segundo podemos decir que
la prevalencia es más alta en los países con elevada frecuencia
de infección tuberculosa.16-19 En el caso de la reactividad
al PPD, esta está determinada por 2 factores, la infección
previa por el bacilo, y por la integridad de la inmunidad celular del individuo;
en estudios que incluyen solamente pacientes asintomáticos, se han
estimado prevalencias altas de reactividad al PPD relacionadas con la prevalencia
de la infección TB en la población estudiada.20-22
Rasgos diferenciales de la TB en los casos coinfectados
La tuberculosis en los casos positivos al VIH, tiene sus características
individuales.5
-
Una mayor dificultad en diagnosticarla, debido a la presencia de formas
inespecíficas o atípicas (con la aparición de formas
extrapulmonares y diseminadas).
-
Un menor número de resultados positivos en la baciloscopia y estudio
por cultivo del esputo.
-
La atenuación o desaparición de la reacción cutánea
(PPD).
-
Imágenes radiológicas poco características.
La localización extrapulmonar (miliar, linfática, en el sistema
nervioso central, tejidos blandos, médula ósea, tracto genitourinario,
hígado y sangre), es de un 15 % en pacientes no infectados por VIH,
sin embargo, en los infectados sintomáticos es del 20 al 40 % más
en el 70 % en los pacientes con SIDA, e incluso en el 71 % de los pulmonares,
se ha visto localización extrapulmonar.23-24 También
se ha encontrado que el frotis del esputo tiene una sensibilidad más
baja en pacientes tuberculosos infectados por VIH.25 La radiografía
de tórax es atípica y presenta infiltrados difusos intersticiales
en los lóbulos inferiores con afectación de ganglios axilares
y paratraqueales y derrame pleural.23,26
La frecuencia de TB más elevada en series de autopsias, indican
que probablemente en un número considerable de casos con TB activa
y SIDA, no se realiza el diagnóstico de TB, mientras viva el paciente.4
En relación con la tasa de mortalidad, se ha estimado en estos
casos de TB activa en sujetos infectados por VIH, que es de 2,4 a 19 veces
más alta que en los no infectados.27-29 Se calcula que
estos pacientes recaen con una frecuencia de 3,7 a 13 veces más
que los no infectados. Este tipo de pacientes se recomienda que han de
ser diagnosticados con métodos invasivos (médula ósea,
ganglios, líquido cefalorraquídeo y sangre).25
Profilaxis de la infección tuberculosa
La utilización rutinaria de la quimioprofilaxis con isoniacida,
depende de varios factores; el primero se refiere a la diferenciación
entre reinfección o reactivación e infección latente.
La quimioprofilaxis es útil cuando se trate de la reactivación
de una infección latente. La prevención en estos casos fundamenta
la recomendación de la Organización Panamericana de la Salud
(OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) de administrar
quimioprofilaxis a todos los pacientes en riesgo que vivan en zonas de
alto riesgo de TB; es necesario evaluar la situación epidemiológica
local.4 Una vez demostrada la eficacia de la quimioprofilaxis
antituberculosa en estudios de seguimiento a larzo plazo, será necesario
evaluar la relación costo-beneficio de su administración
y la factibilidad de programas comunitarios;30 aunque queremos
señalar que algunos autores han observado que la tasa de incidencia
activa de TB, aumenta en el intervalo posterior a la profilaxis,31
considerando otros que la administración prolongada de quimioterapia
antituberculosa es innecesaria.30,32
En el caso de nuestro continente, la OPS está recomendando la
administración de la quimioprofilaxis con isoniacida a todos los
sujetos positivos al VIH, independientemente del resultado del PPD, que
vivan en regiones de alta endemia de TB.33 A los que vivan en
regiones de baja endemicidad de TB, se recomienda la quimioprofilaxis,
de acuerdo con el resultado del PPD.34
Resistencia a la terapéutica y reacciones adversas
Otro problema que tenemos que enfrentar en estos pacientes coinfectados
SIDA-TB, es la aparición en ellos de cepas multirresistentes; así
se ha reportado el 3,3 % de cepas resistentes a la isoniacida y la rifampicina.35
En New York se presentó un estudio de estos pacientes coinfectados
en el que el 32 % de las cepas de myco-bacterium tuberculoso eran
resistentes a 3 fármacos;36 y se añade a este
problema de la quimiorresistencia el de un aumento de las reacciones adversas
en estos pacientes, así Kiruga en 105 enfermos coinfectados, encontró
reacciones adversas 5 veces más frecuentes,27 hecho también
encontrado por otros autores.30
Consideraciones finales
La coinfección VIH-tuberculosis ha creado un problema en el mundo
actual para el control y erradicación de esta última, hecho
en el que los organismos de salud internacionales venían pensando
como posible en los últimos años, pero la asociación
a la actual epidemia de SIDA y el incremento mundial que ha tenido la tuberculosis,
ha puesto en duda la posibilidad de un control de la enfermedad tuberculosa.
En Cuba, no tenemos como un relevante problema de salud al SIDA, dada
la política de salud de internamiento en sanatorios, que se tenía
con todos los casos VIH positivos. Sin embargo, con la nueva forma de seguimiento
ambulatorio de estos pacientes, y la incorporación de éstos
a sus hogares y centros laborales, los médicos internistas junto
a los médicos de la familia, pasamos a tener una participación
activa en el seguimiento y control de estos enfermos.
La tuberculosis en nuestro país ha dejado de ser una enfermedad
frecuente desde hace varios años, sin embargo, últimamente
ha tenido cierto incremento.
La tenencia entre los pacientes de las áreas de salud, de portadores
del VIH en seguimiento ambulatorio, debe alertarnos en la vigilancia epidemiológica
de estos pacientes; se debe tener un conocimiento del estado epidemiológico
de la tuberculosis en el área y recomendar, en caso necesario, el
tratamiento profiláctico con isoniacida para los portadores del
VIH; se debe vigilar estrechamente el estado de salud de éstos y
recordar en todo momento que son altamente susceptibles a la infección
del bacilo tuberculoso, e igualmente tener en cuenta la atipicidad de la
presentación de la tuberculosis en estos casos.
-
Especialista de II Grado en Medicina Interna.
Asistente del Policlínico Docente "19 de abril", Vedado, Ciudad
de La Habana.
-
Especialista de II Grado en Medicina Interna. Asistente del Policlínico
Docente "19 de abril", Vedado, Ciudad de La Habana.
SUMMARY: A bibliographic review is made on the topic of AIDS/tuberculosis
coinfection, the epidemiological impact of this association, the pathogenic
conditions facilitating this process, the characteristics of tuberculosis
infection in AIDS patients, as well as on the prophylaxis of tuberculosis
in HIV positive patients and the treatment of those coinfected. Some considerations
are made on the chemoresistance to antituberculosis drugs.
Subject headings: AIDS-RELATED OPPORTUNISTIC INFECTIONS/drug
therapy; ISONIAZID/therapeutic use; TUBERCULOSIS/prevention & control;
HIV SEROPOSITIVITY.
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