Manolo Gómez Juanola,1 Abanis
López Zamora,2 Mayra Moya Rodríguez2
y Omayda Rosa Hernández Jiménez3
Si queremos conocer acerca de un país o una sociedad, debemos conocer
cómo vive y actúa la familia; si queremos prever el futuro de
una sociedad, podemos saber bastante de ella observando las familias; y si queremos
reflexionar sobre la identidad personal, por qué somos de una forma y
no de otra, por qué actuamos de esta manera, o por qué nos orientamos
en determinado sentido, gran parte de estas respuestas están en la historia
familiar de cada uno.1
El papel y la posición del adulto mayor en la familia y la sociedad han
tenido variaciones de acuerdo con el desarrollo social.2
La familia constituirá por siempre la mejor garantía para el bienestar
físico y espiritual de las personas de edad avanzada,3
y para el anciano representa además la posibilidad de permanencia en
un grupo, en ausencia de otros que ya han desaparecido.4
Teniendo en cuenta lo antes expuesto, decidimos la realización del presente
trabajo, con el objetivo de evaluar las relaciones familiares de los ancianos
a partir de sus propias percepciones.
Se realizó un estudio transversal y descriptivo, durante el mes de octubre
de 2003, en el área atendida por el Consultorio Médico No. 3 del
policlínico de San Diego de los Baños, con el objetivo de caracterizar
las relaciones familiares del adulto mayor, según las variables: edad,
ocupación y niveles funcionales. El universo estuvo constituido por los
120 que componían dicho sector, y la muestra quedó conformada
por 80 de ellos, que convivían en el seno de familias extensas o ampliadas.
Como instrumentos de evaluación fueron empleados la prueba de relaciones
familiares, el índice de Katz y el índice de Lawton.
Existen 3 niveles funcionales determinados por el índice de Katz y Lawton:
Nivel I: cuando el paciente sea dependiente para las actividades básicas
de la vida diaria (ABVD).
Nivel II: cuando el paciente sea independiente para las ABVD, pero dependiente
para alguna de las actividades instrumentadas de la vida diaria (AIVD).
Nivel III: cuando el paciente sea independiente para las ABVD y AIVD.
Los datos fueron analizados con ayuda de una calculadora y aplicada la prueba de Chi cuadrado, contenido en el paquete estadístico MICROSTAT, con nivel de ajuste de a = 0,05.
La tabla 1 devela el predominio de las relaciones familiares muy armónicas (93,7 %) y armónicas (79,1 %) en el grupo etáreo de 60 a 69 años. De los 24 ancianos que perciben dificultades en sus relaciones familiares el 75 % corresponde al grupo de 70 a 79 años (p < 0,05).
TABLA 1. Tipos de relaciones familiares según edad
|
Relaciones familiares
|
60-69 años
|
70-79 años
|
+ 80 años
|
|||
|
n
|
%
|
n
|
%
|
n
|
%
|
|
|
Muy armónicas (n = 32)
|
30
|
93,7
|
2
|
6,3
|
-
|
-
|
|
Armónicas (n = 24)
|
19
|
79,1
|
4
|
16,7
|
1
|
4,2
|
|
Poco armónicas (n = 7)
|
1
|
14,4
|
4
|
57,1
|
2
|
28,5
|
|
Disarmónicas (n = 17)
|
1
|
6,0
|
14
|
82,3
|
2
|
11,7
|
|
Total |
51
|
63,7
|
24
|
30,0
|
5
|
6,3
|
Fuente: Encuesta.
Al analizar la distribución de las relaciones familiares según ocupación (tabla 2), observamos un predominio de las relaciones muy armónicas y armónicas en los ancianos ocupados (40 casos, 71,4 %), y de las relaciones poco armónicas y disarmónicas en los adultos mayores sin vínculo laboral (19 casos, 79,1 %), lo cual resulta estadísticamente significativo.
TABLA 2. Tipo de relaciones familiares según ocupación
|
Relaciones familiares |
Ocupado
|
Desocupado
|
||
|
n
|
%
|
n
|
%
|
|
|
Muy armónicas (n = 32) |
25
|
78,1
|
7
|
31,9
|
|
Armónicas (n = 24)
|
15
|
62,5
|
9
|
37,5
|
|
Poco armónicas (n = 7) |
2
|
28,5
|
5
|
71,5
|
|
Disarmónicas (n = 17)
|
3
|
17,7
|
14
|
82,3
|
|
Total
|
45
|
56,2
|
35
|
43,8
|
Fuente: Encuesta.
En la tabla 3 apreciamos que de manera significativa prevalecen las relaciones muy armónicas y armónicas en el nivel funcional III (41 casos, 73,2 % ), mientras que en los que perciben sus relaciones como poco armónicas y disarmónicas predomina el nivel funcional II (18 casos, 75 %).
TABLA 3. Tipos de relaciones familiares según niveles funcionales
|
Relaciones familiares |
Nivel I
|
Nivel II
|
Nivel III
|
|||
|
n
|
%
|
n
|
%
|
n
|
%
|
|
|
Muy armónicas (n = 32) |
-
|
-
|
8
|
25,0
|
24
|
75,0
|
|
Armónicas (n = 24)
|
3
|
12,5
|
4
|
16,7
|
17
|
70,8
|
|
Poco armónicas (n = 7)
|
-
|
-
|
5
|
71,5
|
2
|
28,5
|
|
Disarmónicas (n = 17) |
3
|
17,6
|
13
|
76,4
|
1
|
6,0
|
|
Total |
6
|
7,5
|
30
|
37,5
|
44
|
55,0
|
Fuente: Encuesta.
El número de adultos mayores disminuye a medida que aumenta la edad
y se sobrepasa la expectativa de vida, que en Cuba es de 75 años.5
Los resultados en cuanto a la edad guardan relación con lo informado
por otros autores,6-9 aunque también
difieren de lo encontrado en otros estudios.10-12
Con el incremento de los años, las personas padecen de enfermedades crónicas
y discapacidades, lo cual repercute en la dinámica familiar y en la forma
de cómo perciben las relaciones familiares las personas de mayor edad.
Domínguez Sánchez y otros,4
en una serie de 144 ancianos, encontraron predominio de las relaciones poco
armónicas y disarmónicas.
Las relaciones familiares están determinadas por múltiples factores:
unos de tipo físico-material y otros del tipo psicológico afectivo,
de los que dependen en mayor o menor medida el fortalecimiento y la armonía
de las relaciones de la familia, así como el bienestar y la seguridad
de los adultos mayores. Entre el senescente y su familia se establece casi siempre
una relación de ayuda mutua, basada en las actividades de la vida cotidiana,
que le permiten seguir sintiéndose útil.13
El individuo de 60 años o más que se encuentra laboralmente activo
tiene un sinnúmero considerable de razones para sentirse emocionalmente
satisfecho en su núcleo familiar, pues presupone la conservación
del status familiar, al poder influir de forma positiva en el sustento económico
de la familia.7 En este estudio se encontró
una fuerte asociación entre el tipo de relación familiar percibida
por el adulto mayor y su estado de ocupación laboral (p < 0,05).
Los hallazgos en relación con los niveles funcionales se corresponden
con lo informado por Megret Caballero y otros.14
La dinámica familiar puede verse afectada en muchas ocasiones por situaciones
que introducen cambios en su estructura y funcionamiento, debido a la existencia
de hechos que actúan como fuentes generadoras de estrés, como
es el caso del padecimiento de una enfermedad crónica o una discapacidad.15
En la medida que el anciano tenga mayor autonomía e independencia, se
favorece también su estado emocional, y ello permite la satisfacción
de poder ayudar en el hogar, y así mejora la percepción, que sobre
las relaciones familiares, posee el anciano. Nuestro estudio demostró
fuerte asociación entre los altos niveles funcionales y las relaciones
familiares favorables.
Recibido: 16 de febrero de 2004. Aprobado: 21 de octubre de 2004.
Dr. Manolo Gómez Juanola. Calle F No. 24 e/ 4ta y Norte, Reparto
Celso Maragote, Pinar del Río, Cuba.
1 Especialista
de I Grado en Medicina Interna. Diplomado en Gerontología Comunitaria.
2 Especialista de I Grado en Medicina
General Integral.
3 Licenciada en Enfermería. Miembro
Titular de la SOCUENF.