José Díaz Novás1
y Bárbara Rosa Gallego Machado2
El médico y músico austríaco Leopoldo Auenbrugger (1722-1809),
cuando niño ayudaba a su padre, un comerciante vienés, a golpear
los barriles de vino, pues el sonido que producían le permitía
saber si estaban llenos o vacíos. Más tarde, siendo ya médico,
imaginó que el tórax de sus pacientes podía comportarse
como los barriles si fueran percutidos apropiadamente.1
En 1761 publicó en latín la obra: "Nuevos métodos
de cómo descubrir, por medio de la percusión del tórax
del hombre, las enfermedades escondidas en la cavidad torácica",2
en la que planteaba que con la percusión se obtienen tonos diferentes
que dan una idea del estado interior del tórax. Auenbrugger comprobaba
los resultados de sus investigaciones en cadáveres.
La percusión fue ignorada durante medio siglo, hasta que, a comienzos
del siglo XIX, el fundador de la clínica francesa, el barón Jean
Nicolás Covisart (1755-1821), que también fue médico
personal de Napoleón, quedó impresionado por esta técnica,
y la usó durante sus visitas matinales a los pacientes para diagnosticar
las enfermedades, que luego eran comprobadas en las autopsias vespertinas. La
exactitud de la nueva técnica hizo que se convirtiera en el patrón
para el diagnóstico al lado de la cama del paciente, y en 1808 y 1818
Covisart publicó 2 artículos que contribuyeron a la implantación
de la percusión como método diagnóstico.
La percusión directa, que es la técnica original de Auenbrugger,
consiste en golpear el tórax con la punta de los dedos mantenidos juntos;
y la indirecta o mediada fue desarrollada en 1828 por el médico
francés Piorry, que consiste en percutir el tórax a través
de un cuerpo sólido aplicado a la pared torácica. Este cuerpo
sólido, llamado plesímetro era hecho de marfil, y sobre él
percute el dedo. William Stokes y James Hope, simplificaron luego
el método usando el dedo medio izquierdo como plesímetro, naciendo
así la percusión dígito-digital. Joseph Skoda difundió
la percusión por toda Europa, y describió los 4 tipos principales
de sonidos obtenidos por la percusión.
En el pasado siglo John Guarino, combinó la percusión con
la auscultación, para así desarrollar la percusión auscultatoria.
Ello consiste en golpear levemente el manubrio del esternón con la punta
de un dedo, mientras se ausculta con el estetoscopio la pared torácica
posteriormente. Guarino afirmaba que era capaz de detectar con esa técnica
lesiones menores de 2 cm de diámetro.
Aunque con el desarrollo de la auscultación primero, y las técnicas
de imágenes después, la percusión perdió gran parte
de su valor, todavía continúa siendo parte importante e insoslayable
del examen físico.
Recibido: 28 de octubre de 2004. Aprobado: 4 de enero de 2005.
Dr. José Díaz Novás. Policlínico Docente
"Lawton". Ave. Camilo Cienfuegos , entre 10 y 11 Lawton, municipio
10 de Octubre, Ciudad de La Habana, Cuba.
1
Especialista de II Grado en Medicina Interna. Profesor Titular del Policlínico
Docente "Lawton".
2 Especialista de II Grado en Pediatría.
Profesora Auxiliar del Policlínico Docente "Lawton".