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Rev Cubana Oftalmol 1996;9(1)
Hospital Provincial Docente "Saturnino Lora". Santiago de Cuba
Caracterización clinicoterapéutica de la dacriocistitis crónica
traumática
Dr. José Manuel Díaz Fernández,1 Dr.
Felipe Segundo Fernández Pérez,2 Dra. Madelín
García Gali3 y Dra. Moraima Rodríguez Alba4
-
Especialista de II Grado en Cirugía Maxilofacial. Hospital Provincial
"Saturnino Lora". Profesor Asistente de la Facultad No. 1 ISCM de Santiago
de Cuba.
-
Especialista de I Grado en Cirugía Maxilofacial. Policlínico
Comunitario Integral "Carlos J. Finlay", La Maya.
-
Especialista de I Grado en Oftalmología. Hospital Clinicoquirúrgico
General Santiago de Cuba.
-
Residente de 3er año de Oftalmología. Hospital Provincial
"Saturnino Lora".
RESUMEN
Se estudiaron 12 pacientes con diagnóstico de dacriocistitis
crónica traumática, tratados quirúrgicamente por un
grupo multidisciplinario durante el período comprendido entre enero
de 1992 y junio de 1994 en los servicios de cirugía maxilofacial
y oftalmología del Hospital Provincial Docente "Saturnino Lora"
de Santiago de Cuba. La edad promedio de los pacientes fue de 25,3 años
con un rango de 18 a 39 años y predominio del sexo masculino. La
mayoría de las lesiones se debieron a accidentes automovilísticos.
Además, se demostró que las fracturas bilaterales del complejo
nasoorbitoetmoidal aisladas, tratadas por procedimientos cerrados, constituyen
las variedades clínico-terapéuticas que se asocian con la
dacriocistitis crónica por lesión del sistema excretor lagrimal;
en este último caso predomina el lado izquierdo. La fístula
fue la complicación acompañante de esta afección.
El Bypass lagrimal secundario resultó el proceder de elección
en la corrección de esta entidad, por la efectividad mostrada en
todos los pacientes tratados. Se emiten criterios para prevenir esta afección
durante la evolución de las fracturas del tercio medio superior
de la cara.
Palabras clave: DACRIOCISTITIS/diagnóstico. DACRIOCISTITIS/cirugía.
DACRIOCISTORRINOSTOMIA. RECOLECCION DE DATOS.
INTRODUCCION
El sistema excretor lagrimal consiste en una porción proximal (canalículos)
y otra distal (saco lagrimal y conducto nasolagrimal). Las lesiones del
sistema proximal son bastante comunes y casi
siempre ocurren por trauma ocular y palpebral aislados, razón
por la cual el oftalmólogo y el maxilofacial deben participar en
el tratamiento primario (figuras 1a y 1c).1
 |
 |
| a) |
b) Vista frontal. |
 |
 |
| c) Vista lateral |
D) Sistema excretor lagrimonasal |
La porción distal del sistema de drenaje está protegida por
los elementos del esqueleto facial. Para la disrupción de estas
vías generalmente se requiere la fractura de su manto óseo,
que en raras ocasiones ocurre de forma aislada, ya que con frecuencia afectan
amplias áreas de la región central de la cara y tienen lugar
en un marco de trauma multisistema y extenso.2 La lesión
del sistema lagrimal puede pasar inadvertida o la reparación puede
diferirse hasta que la epífora y la dacriocistitis aparezcan como
secuelas tardías (figuras 1b y 1c).3,4
Antes de la disponibilidad de la tomografía axial computadorizada
(TAC) de corte reducido, las fracturas de la fosa y del conducto nasolagrimal
no podían detectarse con cierto grado de precisión. Como
consecuencia, la presencia de estas fracturas por lo general no se sospechaba
clínicamente hasta que aparecían las complicaciones asociadas
con la obstrucción del conducto nasolagrimal.
Unger5 opina que aunque se realice comúnmente
la TAC en los huesos faciales de pacientes con fracturas complejas, las
del conducto y canal nasolagrimal en ocasiones pueden estar enmascaradas
por lesiones faciales más profundas. Merville6
y Gruss7 recomiendan la exploración, valoración
y reparación del sistema nasolagrimal con fijación de las
fracturas durante el tiempo inicial de reparación. Sin embargo,
la incidencia de lesiones del sistema nasolagrimal u obstrucción
siguiendo las fracturas de la región nasoorbitoetmoidal, parece
ser menor que lo informado por Cruse et al.8 La reducción
cerrada de estas lesiones con placas de compresión externa dan lugar
a una mayor incidencia de obstrucción nasolagrimal, probablemente
debido a la compresión del sistema nasolagrimal por fragmentos óseos
mal reducidos.7,8 Estos propios autores preconizan la reducción
abierta y fijación interna meticulosa de todas las fracturas, con
el objetivo de minimizar la deformidad postraumática y las complicaciones.
El propósito de la presente investigación es:
-
Determinar las variables edad, sexo, origen y sitio afectado de la dacriocistitis
crónica postraumática.
-
Precisar las entidades traumáticas del complejo maxilofacial de
mayor prevalencia en el desarrollo de la dacriocistitis crónica.
-
Establecer los resultados posoperatorios de la dacriocistorrinostomía.
-
Resaltar de forma sintetizada los factores capaces de prevenir el desarrollo
de esta entidad nosológica.
METODOS
Se solicitaron a los Departamentos de Codificación y Archivo los
informes operatorios e historias clínicas de los pacientes intervenidos
por dicha entidad nosológica, con la finalidad de extraer la información
requerida.
Para la recolección de los datos primarios se elaboró
una planilla de encuesta donde se plasmaron las variables de interés,
acordes con los objetivos de la investigación.
Se confeccionó una tabla resumen, se utilizó para ello
el diseño estadístico de valor porcentual apoyado en la técnica
de tabulación de datos.
RESULTADOS
El promedio de edad de los pacientes fue de 25,3 años, con un rango
de oscilación de 19 y 39 años. Hubo predominio del sexo masculino
(75 % del total).
Obsérvese en la tabla resumen que las principales causas de las
lesiones en el aparato lagrimonasal recayeron en los accidentes del tránsito
(58,3 %), las agresiones físicas (33,3 %) y los accidentes industriales
(8,4 %).
TABLA RESUMEN. Datos clínicos y terapéuticos
en 12 pacientes con dacriocistitis crónica postraumática
| Edad promedio: |
25,3 años |
|
| Rango de oscilación: |
18-39 años |
|
| Sexo: |
Masculino: 9 pacientes |
(75 %)
|
|
Femenino: 3 pacientes |
(25 %)
|
| Causas: |
Accidentes automovilísticos: 7 pacientes |
(50,3 %)
|
|
Agresiones físicas: 1 paciente |
(33,3 %)
|
|
Accidentes industriales: 1 paciente |
(8,4 %)
|
| Tipos de fracturas: |
|
| Nasoorbitoetmoidal aisladas: |
Bilateral: 6 pacientes |
(50,0 %)
|
| (66,7 %) |
Unilateral: 2 pacientes |
(16,7 %)
|
| Extendida al complejo nasoorbito-etmoidal |
Bilateral: 1 paciente |
( 8,3 %)
|
| (33,3 %) |
Segmentaria: 3 pacientes |
(25,0 %)
|
| Compromiso del aparato lagrimal: |
Izquierdo: 8 pacientes |
(66,7 %)
|
|
Derecho: 4 pacientes |
(33,3 %)
|
| Método de tratamiento: Cerrado: |
12 pacientes |
(100,0 %)
|
| Resultado: Satisfactorio |
(100 %)
|
| Complicaciones de la dacriocistitis crónica: |
|
| Fístula: 8 pacientes |
(66,7 %)
|
| Epífora: 4 pacientes |
(33,3 %)
|
Con respecto a las lesiones traumáticas del esqueleto facial, en
primer término aparecen las fracturas aisladas del complejo nasoorbitoetmoidal
(66,7 %) y entre ellas la forma bilateral con 6 pacientes, para el 75 %
del total de este tipo de lesión. La otra modalidad de fractura
que produjo disrupción del sistema excretor lagrimal fue la nasoorbitoetmoidal
extendida (33,3 %), En todos los casos se observan combinaciones de los
ya clásicos Le Fort a alto nivel, fundamentalmente en su forma segmentaria
o unilateral (tabla resumen y figura 2).
FIGURA 2.
Como era de esperarse, la modalidad terapéutica empleada en todos
los casos de corrección de las lesiones traumáticas del tercio
medio del esqueleto facial correspondió al método de reducción
cerrada, con resultados regulares en el orden morfofuncional, cuyo análisis
escapa de los propósitos de este estudio.
En relación con el compromiso del aparato lagrimal, se observó
un predominio de las lesiones del lado izquierdo (66,6 %) , en comparación
con el 33,3 % del lado derecho.
La dacriocistitis crónica se presentó en toda la serie
y en el 66,7 % había fístula.
Estas resultaron las complicaciones detectadas en las lesiones traumáticas
del sistema excretor lagrimal en su fase tardía, y que motivaron
la aplicación técnica quirúrgica correctora conocida
como dacriocistorrinostomía en los 12 casos que integraban la casuística.
La técnica de derivación o Bypass lagrimal secundaria
resultó satisfactoria en todos los pacientes, tanto en el orden
estético como en el funcional.
DISCUSION
Si bien es cierto que actualmente contamos en nuestro medio con un nuevo
método diagnóstico como la TAC para detectar el compromiso
de las estructuras tanto blandas como duras del sistema excretor lagrimal
nasal, éstas pasan inadvertidas por mala utilización de tan
preciada técnica.
Unger5 en un estudio de 25 pacientes con fracturas
del tercio medio de la cara, constató 36 fracturas de fosa, canal
nasolagrimal o ambas, mediante el empleo de TAC de corte reducido, 19 involucraron
a la fosa nasolagrimal y 17 el canal. Siete de ellas envolvieron primariamente
a la fosa nasolagrimal, mientras que 17 fracturas estuvieron limitadas
al canal nasolagrimal; las 12 restantes resultaron combinadas de fosa y
canal, de las cuales 11 fueron bilaterales.
Este propio autor constató 3 tipos de patrones de fracturas del
manto óseo lagrimonasal: avulsivas, conminutas y lineales.
Las fracturas con avulsión de fragmentos se deben a otras que
ocurrieron a través del hueso lagrimal y proceso frontal de la maxila,
que separó la porción mayor del hueso las estructuras nasolagrimales
de las óseas adyacentes, mientras quedó intacto el surco
del saco lagrimal. Por su parte, las fracturas conminutas afectaron las
paredes de la fosa o canal nasolagrimal, en tanto que las lineales, solamente
el canal nasolagrimal.
El tipo de fractura predominante de la fosa nasolagrimal fue la forma
avulsiva y la conminuta en las del canal nasolagrimal.
Estos resultados muestran que las fracturas del esqueleto nasolagrimal
ocurren en asociación con las fracturas faciales unilaterales simples
y con las fracturas más complejas de la porción media de
la cara que involucran al complejo nasoorbitoetmoidal.
Sin el empleo de la TAC las fracturas del complejo lagrimonasal no pueden
detectarse con cierto grado de precisión. Como consecuencia, la
presencia de estas fracturas por lo general no se sospecha clínicamente
hasta que aparecen las complicaciones asociadas con la obstrucción
del conducto nasolagrimal, como dacriocistitis, epífora o mucocele,5-7
lo cual quedó plenamente demostrado en nuestro estudio.
Actualmente existen pautas bien definidas para prever las secuelas tardías
de las lesiones del sistema excretor lagrimal, como la dacriocistitis crónica.
Estos criterios están encaminados a evitar intervenciones quirúrgicas
como la cirugía de derivación lagrimal secundaria. Entre
ellos se citan los siguientes:
-
Realizar de forma sistemática la TAC a las lesiones que afectan
el complejo nasoórbito-etmoidal, con la finalidad de poner en evidencia
las fracturas de fosa, canal nasolagrimal o ambas.
-
Llevar a cabo la técnica preconizada por Pashby et al. de
intubación del sistema lagrimal distal con disrupción como
parte de la reparación interdisciplinaria primaria de las fracturas
de la porción central de la cara que involucran al complejo nasoorbito-etmoidal.
-
Efectuar un acceso abierto extendido con reducción meticulosa de
las fracturas del complejo nasoorbito-etmoidal mediante el empleo de la
fijación interna con alambre en forma de cadena o mediante el sistema
de miniplacas (figura 3).
-
Contraindicar el método de reducción cerrada con empleo de
láminas de compresión externa en las fracturas del complejo
nasoorbitoetmoidal, por cuanto ello conlleva a una mayor agresión
a las ya dañadas estructuras nasolagrimales y a la aparición
de dacriocistitis crónica, epífora, etcétera.
FIGURA 3.
SUMMARY
Twelve patients diagnosed as having chronic traumatic dacryocystitis and
surgically treated by a multidisciplinary team during January, 1992 and
June, 1994 at the maxillofacial and ophthalmology service of "Saturnino
Lora" Provincial Teaching Hospital, Santiago de Cuba, were studied. The
average age of patients was 25.3 years and male sex was found to be predominant.
Most of the lesions were due to traffic accidents. Besides, it was demonstrated
that isolated bilateral fractures of the naso-orbitoetmoidal complex, treated
by closed procedures, are the clinicotherapeutical entities which are associated
with chronic dacryocystitis due to a lesion of the lacrimal excretory system;
in the latter case the left side is predominant. Fistulae was the accompaning
complication of this afection. The secondary lacrimal bypass was the choice
procedure in the correlation of this entity, because of the effectiveness
proven in all patients treated. Certain criteria for the prevention of
this lesion during the evolution of the fractures of the superior Mid third
of the face are pointed out.
Key words: DACRYOCYSTITIS/diagnosis. DACRYOCYSTITIS/surgery;
DACRYOCYSTORHINOSTOMY. DATA COLLECTION.
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Cruse CW, Belvins PK, Oneal RM. Naso-ethomoide-orbital fractures. J Trauma
1980;20:551-9.
Recibido: 1ro de febrero de 1996. Aprobado: 20 de febrero de 1996.
Dr. José Manuel Díaz Fernández. Independencia
No. 125 entre 4ta y Ave. de Céspedes, Reparto Sueño, Santiago
de Cuba, Cuba.