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Revista Cubana de Oncología, enero-junio, 1995
LA ONCOLOGIA EN CUBA
Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología
Desarrollo de la autotransfusión en el INOR
Dra. Guillermina Alujas Sotolongo,1 Dra. Mayra Pino Santiesteban,2
Dr. Gilberto Fleites González3 y Téc. Zenaida
Companioni Ayala4
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Especialista de I Grado en Hematología. Jefa de la Sección
Inmuno-Hematología.
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Especialista de I Grado en Inmunología.
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Especialista de I Grado en Cirugía General.
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Técnica en Inmuno-Hematología.
RESUMEN
La transfusión de sangre presenta múltiples riesgos, incluyendo
la inmunodepresión, la cual puede facilitar el desarrollo de tumores
malignos. La autodonación/autotransfusión es una alternativa
valiosa que desde 1990 se ha realizado en 349 pacientes con cáncer
en el INOR; de ellos, 156 con factor Rh negativo. El estado de hemodilución
normovolémica ligera a moderada logrado, mejora los parámetros
hemodinámicos y disminuye el potencial de agregación de elementos
formes, lo que puede influir en la siembra metastásica transoperatoria.
Es una vía para resolver la escasez de sangre donada y puede ser
valiosa en la preparación para una operación en enfermos
hipertensos o hiperglobúlicos.
Palabras clave: TRANSFUSION DE SANGRE AUTOLOGA; CUBA.
INTRODUCCION
Las transfusiones de sangre alogénicas tienen muchas posibles complicaciones.
Mientras que antes de 1970 se les consideraba inmunoestimulantes, hoy se
conoce su efecto depresor sobre el sistema inmune, cuya integridad nos
protege contra infecciones y contra el desarrollo de neoplasias malignas.
Francis y Shenton1 demostraron que las transfusiones alogénicas
estimulan el desarrollo tumoral en ratas. En 1981, Gantt sugirió
que las transfusiones -beneficiosas para el receptor de un trasplante renal,
al disminuir el rechazo- podrían tener un efecto perjudicial en
las personas con cáncer.2
Los estudios sobre los efectos de la transfusión alogénica
perioperatoria en pacientes neoplásicos y su posible influencia
en la recaída tumoral, han sido muy controvertidos. Tartter3
revisó 15 publicaciones sobre los efectos adversos de las transfusiones,
y aunque aporta elementos en favor de esta relación, no pudo obtener
una conclusión estadísticamente clara, por los múltiples
parámetros que no habían sido estandarizados en los diferentes
estudios: duración y magnitud de las operaciones, cuantía
de las pérdidas sanguíneas transoperatorias, etcétera.
Otro estudio de pacientes con cáncer de colon comprobó una
mayor incidencia de recaídas tumorales en los pacientes transfundidos.4
En los últimos años se ha desarrollado la autotransfusión,
la cual presenta beneficios claros:5 a) la sangre autóloga es más
segura, pues se evitan reacciones por incompatibilidad, sensibilizaciones
y la transmisión de infecciones; b) enriquece las reservas de sangre
del hospital; c) influye positivamente en los patrones de conducta de los
médicos en cuanto a la indicación de hemoderivados.
La sangre extraída varios días antes de la operación,
se reinfunde durante o al terminar ésta. La autotransfusión
sola o combinada con la hemodilución normovolémica mejora
la hemodinamia, al aumentar la velocidad de deslizamiento, reduce espectacularmente
la viscosidad sanguínea6 y disminuye el potencial de agregación
de neutrófilos, plaquetas y posiblemente células neoplásicas,
que, liberadas durante el acto quirúrgico, se detienen y adhieren
a estructuras vasculares, facilitando las metástasis.7 Así,
mientras que el 99 % de las células tumorales que penetran en el
torrente circulatorio no sobreviven para formar metástasis, gracias
a los mecanismos inmunitarios normales y la destrucción por la turbulencia
del flujo,8 la inmunodepresión perioperatoria combinada con un agravamiento
de la hipercoagulabilidad sanguínea podría precipitar la
metastatización, precisamente cuando intervenimos enérgicamente
para tratar de curar enfermos.
MATERIAL Y METODO
Entre enero de 1990 y enero de 1993 se realiza la autodonación y
ulterior autotransfusión en 349 pacientes operados en el INOR. Los
criterios de exclusión fueron los siguientes:
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Negativa del paciente.
-
Peso < 100 lbs (45 kg).
-
Hb < 110 g/L Hto. < 32 vol/%.
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TA mínima > 110 o < 60 mmHg.
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TA máxima > 180 o < 100 mmHg.
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Coagulopatía, crisis asmática, insuficiencia renal crónica.
-
Proceso séptico en la zona de extracción.
PROCEDIMIENTO DE AUTOTRANSFUSION
El enfermo se valora en la consulta de autotransfusión, donde se
planifica la fecha de las extracciones. Si el cirujano solicita sólo
500 cm3, se extraerá esa cantidad de 2 a 3 días antes de
la intervención; si solicita 1 000 a 1 500 cm3, se harán
varias extracciones de 500 cm3, los días 10, 7 y 2 antes de la operación,
y se administra a la vez fumarato ferroso por vía oral. La última
extracción (día 2), se puede realizar en el salón
de operaciones, si se va a combinar con hemodilución transoperatoria.
La sangre se desplasmatiza, los glóbulos se almacenan a 4-6 0C,
y el plasma a 0 0C, hasta el día de la operación.
En caso de no utilizarse, se conservan hasta 15 días posteriores
a la extracción.
RESULTADOS Y DISCUSION
La autodonación/autotransfusión se realizó en 349
pacientes en 3 años. El tipo de operaciones realizadas se muestra
en la figura 1.
En 32 de estos pacientes al momento de la autodonación se encontraron
tensiones arteriales superiores a 140 y 80, sin alcanzar valores excluyentes,
y la sangría contribuyó a la estabilización tensional
preoperatoria. En 48 pacientes existía poliglobulina (Hb > 160 g/L)
antes de la autodonación. En ellos este proceder permite reducir
la viscosidad de la sangre y aumentar la perfusión hística
durante el acto quirúrgico, disminuyendo el riesgo de complicaciones,
sobre todo trombóticas.
Es importante recordar que muchos tumores frecuentes -de pulmón,
páncreas, estómago, colon- se asocian a hipercoagulabilidad
y consiguientes tromboembolismos, llegando al clásico síndrome
que Trousseau describió en 1865 (tromboflebitis migratoria),
o el desarrollo de coagulación intravascular diseminada,9 trastornos
que pueden deberse a: a) activación plaquetaria por células
tumorales; b) producción de sustancias procoagulantes por macrófagos/monocitos
activados; c) producción de procoagulantes por el tumor.10 A partir
de los trabajos pioneros de Burrows y Tartter en 1982 sobre
la relación entre transfusión perioperatoria y recaída
tumoral, existen múltiples estudios que indican una influencia negativa
sobre el intervalo libre de enfermedad y la sobrevida de pacientes transfundidos
antes, durante o después de una operación potencialmente
curativa.11
En las 3 neumonectomías la autotransfusión se asoció
con hemodilución transoperatoria. Esto es particularmente valioso
en la cirugía del cáncer de pulmón, por necesitar
con frecuencia sangre y por el frecuente estado de hipercoagulación
en estos enfermos.12
Los grupos sanguíneos de los pacientes estudiados se señalan
en la figura 2. Casi la mitad de los enfermos pertenecía a grupos
Rh negativos. Con el desarrollo de los grandes procederes quirúrgicos
y la reducción de la masa de donantes en la población, se
dificulta cada vez más mantener las reservas de estos grupos escasos.
Con la autotransfusión se garantizaron operaciones que hubiera sido
necesario aplazar por falta de sangre.
Como complicaciones, sólo ocurrieron 12 hipotensiones banales
después de la sangría (3,4 % del total de pacientes). Luego
del alta hospitalaria, en 80 pacientes persistía una anemia ferripriva
ligera, tratada con vitaminas y hierro. Modernamente se acepta la anemia
normovolémica, incluso en el período posoperatorio inmediato,
que no debe tratarse con transfusiones.13 Sin embargo, en 60 pacientes
que autodonaron (17,2 % del total) se administró, además,
sangre alogénica (18 durante la operación y 42 en el período
posoperatorio). Es posible que muchas de estas transfusiones pudieran haberse
evitado.
CONCLUSIONES
La autotransfusión evita las complicaciones más temidas de
las alotransfusiones, garantiza las reservas de sangre y contribuye a preservar
la población de donantes especiales. Es ventajosa en pacientes hipertensos
o hiperglobúlicos. Debemos luchar por incrementar la práctica
de la autodonación /autotransfusión y la hemodilución
normovolémica transoperatoria. Debe evitarse la indicación
rutinaria de transfusiones ante una anemia normovolémica ligera
a moderada, tanto antes de una operación como después de
ella, sobre todo por los efectos inmunodepresores de las trans-fusiones
alogénicas, que pueden tener un efecto negativo sobre la evolución
del cáncer.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
-
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laboratory animals. Lancet 1981;2:871.
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Recibido: 28 de noviembre de 1994. Aprobado: 20 de diciembre de 1994.
Dra. Guillermina Alujas Sotolongo. Instituto Nacional de Oncología
y Radiobiología. Calle 29 y E, Veado, Ciudad de La Habana 4, Cuba.