Palabras clave: FACTORES DE RIESGO; NEOPLASMAS/epidemiología; EPIDEMIOLOGIA/estadísticas.
Se definen como factores de riesgo todos aquellos fenómenos que contribuyen a las causas de una enfermedad.3 En general, en oncología los factores de riesgo están asociados con el desarrollo de una o algunas localizaciones de cánceres más que con todos los cánceres.3
El comportamiento de estos factores de riesgos de cáncer en Cuba constituye la base científica para brindar medidas preventivas, así como establecer acciones de salud encaminadas a disminuir el riesgo de nuestra población. Nuestro objetivo es estudiar el comportamiento de dichos factores según provincias y sexos, formar grupos de regiones donde el comportamiento de los factores de riesgo sea homogéneo, determinar diferencias entre los sexos, así como la importancia de los factores que participan en la formación de los grupos mediante el uso e interpretación del análisis de componentes principales (ACP) y el análisis discriminante (AD).
a) Factores demográficos: edad, sexo, raza, zona de residencia, estado civil y nivel educacional.
b) Otros factores de riesgo: nivel socioeconómico, hábito de fumar, frecuencia de cigarrillos, tiempo que lleva fumando, consumo de bebidas alcohólicas, antecedentes patológicos familiares de cáncer (APF), conducta sexual y conducta reproductiva.
Las variables estudiadas fueron los porcentajes de ocurrencia de estos factores por provincia y sexo; se realizó la distribución de frecuencia para cada variable. Se compararon ambos sexos según los diferentes factores, para lo cual se aplicaron pruebas de hipótesis de comparación de proporciones. Para seleccionar las variables más importantes y buscar grupos, se aplicaron los métodos multivariados de análisis de componentes principales y discriminantes.4,5
Más del 50 % de la población tiene un nivel socioeconómico medio; las provincias orientales presentaron el mayor porcentaje de personas con nivel bajo, y Ciudad de La Habana, el mayor porcentaje con nivel alto.
La prevalencia de consumo de bebidas alcohólicas resultó mayor en los hombres para todas las provincias, aunque en el sexo femenino la prevalencia fue alta en Ciudad de La Habana y en la zona oriental, fundamentalmente en Santiago de Cuba.
Las diferencias entre los sexos fueron estadísticamente significativas (p < 0,01) en cuanto a: edad de comienzo de las relaciones sexuales, porcentaje de fumadores y consumo de bebidas alcohólicas (tabla 1).
El análisis de componentes principales dio como resultado que sólo 5 componentes explican más del 80 % de la varianza total. El primer componente se caracteriza por el hábito de fumar, el consumo de bebidas alcohólicas y la edad de comienzo de las relaciones sexuales. El segundo componente refleja una asociación entre la raza y el nivel socioeconómico. El tercer componente revela una diferencia en el consumo de aceite y manteca por la población. El resto de los componentes no tiene una interpretación de interés para el problema.
Si observamos en un correlograma, el primer componente contra el segundo (figura 1), vemos 2 grupos: uno formado por las provincias orientales asociadas con el nivel socioeconómico bajo y medio, la raza mestiza, consumo de bebidas alcohólicas con mucha frecuencia, mayor tiempo fumando y el inicio de las relaciones sexuales a edades tempranas, y otro por el resto de las provincias con un comportamiento diferente.
Para comprobar la existencia de estos grupos, se aplicó un análisis discriminante que considera una clase formada por las provincias occidentales y centrales, y otra por las provincias orientales.
Un primer análisis que considera las variables nivel socioeconómico, hábito de fumar, consumo de bebidas alcohólicas, relaciones sexuales y razas blanca y mestiza, separó los 2 grupos sin error de clasificación, en un segundo análisis que considera sólo el hábito de fumar y el consumo de alcohol se obtiene el 71,4 % de buena clasificación para el primer grupo y el 66,67 % para el segundo, con sólo el 0,3 % de error (tabla 2).
Para el sexo femenino se obtuvo además información sobre el número de hijos, la edad del primer parto, el porcentaje de mujeres nulíparas, menarquía y/o menopausia temprana y tardía, el número de abortos y los antecedentes patológicos ginecológicos. Se encontró una diferencia entre las provincias occidentales y centrales con las orientales. Esta diferencia está asociada a que las primeras tienen un nivel socioeconómico alto, son fundamentalmente de raza blanca, tienen su primer hijo después de los 20 años y no más de 3 en total, mientras que las segundas tienen un comportamiento contrario.
Esto se refleja en los resultados obtenidos, donde se evidencia una marcada diferencia entre las costumbres de 2 grandes regiones del país: oriental y centro-occidental.
Los estudios realizados en Cuba acerca de la prevalencia del tabaquismo muestran una tasa mayor en las provincias occidentales que en las orientales, y en general, para el sexo masculino que para el femenino.7 Además, el riesgo de cáncer de pulmón tiende a ser mayor en áreas urbanas que en rurales.8 Esto coincide con la marcada diferencia obtenida en cuanto a los factores hábitos de fumar y consumo de cigarrillos entre las provincias y entre los sexos.
El riesgo de padecer cáncer cervicouterino se ha asociado comúnmente con bajos niveles socioeconómicos y conductas sexuales promiscuas, tanto de la mujer como del compañero sexual,7,8 lo cual se ve apoyado por los grupos de mujeres obtenidos, caracterizados además por la conducta reproductiva.
Frecuentemente se observa una amplia diferencia entre los niveles socioeconómicos y los cánceres más comunes.8,9 Además, las causas sociales de las diferencias en el estilo de vida deben tenerse en cuenta en el momento de hacer una intervención de salud, por lo que resulta de gran importancia en la formación de los grupos las diferencias entre los niveles socioeconómicos y su asociación con el resto de los factores.
Estos resultados nos permiten concluir que los factores hábito de fumar, consumo de bebidas alcohólicas y conducta sexual son los de mayor influencia en la caracterización de los grupos, tanto geográficamente como por sexos, y debe tenerse en cuenta a la hora de planificar medidas de prevención y/o detección temprana del cáncer.
La aplicación de los métodos estadísticos multivariados nos permitieron tener una idea del comportamiento de todos los factores de riesgo en su conjunto, lo que nos habla más de los hábitos de vida que un análisis de cada variable por separado, además de determinar cuáles son las variables que más influyen y formar grupos de provincias. Los resultados obtenidos deberán tenerse en cuenta cuando se realice una acción de salud.
Lic. Patricia Lorenzo-Luaces Alvarez. Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología. Oficina del Registro Nacional de Cáncer. Calle 29 y E, Vedado, Ciudad de La Habana 4, Cuba.