Clínica Estomatológica “Tamara Bunke”
Dra. Blanca Lázaro Soto, 1 Dr. Luis Frómeta Díaz,1
Dra. Nayesda Daria Bychkó Trujillo,1 Dra. Dunia Padró Blanco 1 y Dr. Raciel Pérez
Capote 1
En la cavidad
bucal se producen cambios en las distintas estructuras, de forma tal que en el
anciano, por ejemplo, el hueso alveolar se altera, disminuye la vascularización
de la actividad metabólica celular, aumenta la reabsorción y se reduce no solo
la oposición, sino la capacidad reparadora del daño. Con respecto a la encía, las variaciones
consisten en un decrecimiento de la queratinización en ambos sexos, incremento
del volumen de encía adherida y papilas irregulares. El esmalte envejece progresivamente en cuanto
al color --- que va adquiriendo tonos marrones y amarillentos --- y la
permeabilidad. 1
Para muchos
senescentes, la jubilación representa haber llegado a la meta de su camino, a
la cumbre de la montaña de la vida, al cumplimiento de su propósito como ser
humano. En realidad, lo que ha ocurrido
es el fin de una etapa vital y el comienzo de otra diferente a partir de ese
instante. Otros atribuyen a la palabra jubilación los valores de vejez,
achaques, soledad, enfermedades, muerte y existencia sin objetivo alguno; sin
embargo, este vocablo proviene de la voz latina aiubilum (júbilo), que para los romanos significaba vida y alegría,
manifestadas en signos exteriores de complacencia y sabiduría, toda vez que
implicaba otra etapa maravillosa para los gerontes. 2
Los profesionales
que se ocupan de atender a los ancianos, deben hacerlo desde un ángulo positivo
y realista. Aquellos que no creen que
las personas de edad son capaces de mantener una calidad de vida aceptable, no
se esforzarán por asistirles convenientemente para que logren alcanzarla. 3
Para
dentro de dos décadas, entre los países de
Mayor
trascendencia adquiere el problema ante el hecho de que en el 2004 había 17 % de senescentes en Cuba; pero según informe del Directorio Nacional de
Atención al Adulto Mayor y Asistencia Social del Ministerio de Salud Pública, 5
en el 2010 se elevará a 18 % esa cifra, de manera que el país
entero tendrá por primera vez en su historia más ancianos que niños y 1 de cada 4 cubanos se habrá convertido en
geronte para el 2025, fundamentalmente
por la disminución paulatina de la natalidad y el aumento de la esperanza de
vida. 6, 7
En el análisis de
la situación de salud del Policlínico Integral de nuestro municipio de San Luis
se obtuvieron conocimientos inadecuados de salud bucal, ya que 69,2 % de los
ancianos carecían de información adecuada sobre la higiene oral, 66,5 %
ignoraban la importancia de los dientes para la salud en general y 53,2 %
poseían nociones erróneas sobre el uso y cuidado de los aparatos protésicos, lo
cual revela que las acciones de promoción y prevención han sido insuficientes o
no han tenido el impacto necesario en
este grupo poblacional.
Por estas y otras
razones, pero sobre todo por lo obtenido en el trabajo de maestría de
Para llevar a cabo esta investigación se tuvieron en cuenta
determinadas consideraciones éticas relacionadas con las personas que
conformaron el universo de estudio, por razones obvias.
·
Primero
se efectuó una reunión con los factores del Hogar de Ancianos ubicado en el
área de salud del Policlínico Integral, a fin de establecer las condiciones
necesarias para desarrollar exitosamente el ensayo.
·
Previa
explicación sobre los propósitos del trabajo, se solicitó a los gerontes su
disposición y consentimiento informado (por escrito) para participar en la
intervención educativa, haciéndoles comprender que no representaría riesgo o
daño alguno para su salud.
Población objeto de estudio
Estuvo integrada
por las personas de 60 y más años de edad, de ambos sexos y pertenecientes al
área de salud del Policlínico Integral “José Ramírez Corría” del municipio San
Luis, provincia Santiago de Cuba, de las cuales se tomó una muestra aleatoria
simple de 25 ó 26 de ellas, incorporadas al Hogar de Ancianos “Clodomira
Ferrals”, perteneciente a
Planteamiento del
estudio
Por ser un estudio de intervención educativa, constó de 3 etapas:
I. Diagnóstica
II. Intervención propiamente dicha
III. Evaluación
Se realizó una reunión inicial con todos los participantes, incluido el
equipo de trabajo, donde se detalló minuciosamente el programa general de la
investigación.
I. Etapa diagnóstica
Al grupo seleccionado como muestra se le
aplicó una encuesta de conocimientos, en la cual se recogían algunas variables
que permitieron evaluar el nivel de conocimientos acerca de la salud bucal de
los ancianos y su examen bucal. Para
ello se impartieron los siguientes temas:
Tema 1. Bienestar bucodental
Tema
2. Cuidado, uso y mantenimiento de
prótesis y puentes removibles
Tema 3. Examen de la cavidad bucal
Examen bucal:
Aquí también se tomaron en cuenta la edad cumplida, el sexo y el nivel de
escolaridad.
La higiene bucal
(buena, regular o mala) y las alteraciones de la mucosa fueron evaluadas en el
mismo centro.
También se
tomaron en cuenta: estado de la prótesis y los dientes (con caries, perdidos,
sanos u obturados), así como características de la mucosa bucal.
II. Etapa de
intervención
Se desarrolló todo un programa de actividades educativas y
se subdividió a los integrantes en 3 grupos para garantizar la participación de
todos.
Las reuniones se
efectuaron 2 veces por semana. Primero
se impartieron los temas, con una duración de 20 minutos, seguido de las
técnicas participativas, consistentes en la exposición de su experiencia (10
minutos). Los restantes 20 minutos se
dedicaron a los diferentes juegos e ilustraciones. La actividad no excedió de 50 minutos.
Los recursos utilizados consistieron
en: exposición oral, interrogatorio, cuidados,
charlas, discusión en grupo, demostración, técnicas afectivo-participativas y juegos
didácticos (crucigrama dental, diana de salud y rompecabezas de salud).
Las reuniones y consolidaciones de
conocimientos se realizaron en un período de 3 meses, al cabo de los cuales, en
el último encuentro de estudio citado al efecto para el grupo, se aplicó el
cuestionario de la investigación usado en la etapa diagnóstica y se evaluó con
los mismos criterios de esta. Los
cambios producidos en esa fase fueron considerados como el efecto o
consecuencia de las labores educativas sobre el grupo.
La intervención educativa se dirigió a 26 gerontes,
divididos en grupos de aproximadamente 5 abuelos del Hogar de Ancianos
“Clodomira Ferrals” de San Luis, en compañía de los cuales se realizaron 5
reuniones: 3 correspondientes a los temas escogidos y
Una vez obtenida
la información primaria se creó una base de datos computarizada con el software
Epi Info 5 y se confeccionaron tablas de contingencia de una o más entradas,
donde se utilizó el porcentaje como medida de resumen para variables
cualitativas, por ser el más usado en las investigaciones médicas.
Se aplicaron
pruebas de hipótesis de homogeneidad por el método no paramétrico de Chi al
cuadrado (X2), con un nivel de significación de 0,01; la técnica de
Mc Nemar para medir los cambios significativos en situaciones antes y después
de la intervención, así como de independencia para determinar la relación entre
nivel de conocimientos y variables como edad y sexo, con igual error
permisible, mediante el programa Epistat.
En nuestra
casuística primaron los varones (61,5 %) y el grupo de edades de 75 y más años (50,0
%).
Anterior a la
acción educativa (tabla 1), 88,5 %
poseían nociones inadecuadas acerca del tema y luego se elevó a 96,2 % los que
obtuvieron sólidos argumentos sobre las afecciones de la cavidad bucal que
pueden menoscabar su salud y calidad de vida, con alto valor
significativo.
Antes de
intervención prevalecían los conocimientos inadecuados sobre cuidados, uso y
mantenimiento de prótesis y puentes removibles en 23 de los 26 abuelos, para
88,5 %; pero después de ella, todos adquirieron nociones adecuadas al respecto.
Tabla 1.
Conocimientos sobre bienestar bucodental de los ancianos antes y
|
Antes |
Después |
Total |
||||
|
Adecuado |
Inadecuado |
|||||
|
No. |
% |
No. |
% |
No. |
% |
|
|
Adecuado |
2 |
7,7 |
|
|
2 |
7,7 |
|
Inadecuado |
23 |
88,5 |
1 |
3,8 |
24 |
92,3 |
|
Total |
25 |
96,2 |
1 |
3,8 |
26 |
100,0 |
Fuente: Encuesta
p < 0,001
En nuestro ensayo se puso de manifiesto que excepto 1 de los
26 ancianos, los restantes tenían nociones equivocadas sobre el examen de la
cavidad bucal (tabla 2); pero
después quedó apenas 1(3,8 %) sin entender cabalmente la información que se les
había transmitido y ejemplificado.
Tabla
2. Conocimientos
sobre examen bucal antes y después de la intervención
|
Antes |
Después |
Total |
||||
|
Adecuado |
Inadecuado |
|||||
|
No. |
% |
No. |
% |
No. |
% |
|
|
Adecuado |
1 |
3,8 |
|
|
2 |
38,0 |
|
Inadecuado |
24 |
92,3 |
1 |
3,8 |
24 |
96,2 |
|
Total |
25 |
96,1 |
1 |
3,8 |
26 |
100,0 |
Fuente: Encuesta p <
0,001
Los conocimientos generales inadecuados sobre salud bucal (tabla 3) se elevaban a 92,2 % antes de
la intervención, pero las técnicas participativas y nuestro diálogo abierto y
cordial con los abuelos garantizaron que la totalidad obtuviera correctas
nociones sobre el tema; logro avalado por una elevada significación
(p<0,001).
Los varones se habían preocupado menos por su salud bucal,
pues ninguno poseía conocimientos adecuados acerca de ello antes de recibir
nuestras orientaciones sobre el tema, en contraste con 2 abuelas (7,7 %) que sí
demostraron tenerlos inicialmente.
Después de intervenir educativamente, aún quedaron 2 hombres con
conocimientos inadecuados.
Tabla 3. Conocimientos generales sobre salud bucal antes y
|
Antes |
Después |
Total |
||||
|
Adecuado |
Inadecuado |
|||||
|
No. |
% |
No. |
% |
No. |
% |
|
|
Adecuado |
|
7,7 |
|
|
|
7,7 |
|
Inadecuado |
|
|
|
|
|
92,3 |
|
Total |
|
|
|
|
|
|
Fuente: Encuesta p <
0,001
Específicamente,
24 de los 26 ancianos desconocían todo lo relacionado con la salud bucal antes
de la intervención (tabla 4), pues
los 2 que sí tenían información adecuada previa, se enmarcaban en los primeros
grupos erarios. Nuestras acciones
educativas lograron modificar satisfactoriamente los conocimientos en
Tabla 4. Conocimientos
generales sobre salud bucal antes y después de la
intervención según edad
|
Edad (en años) |
Antes |
Después |
||||||
|
Adecuados |
Inadecuados |
Adecuados |
Inadecuados |
|||||
|
No. |
% |
No. |
% |
No. |
% |
No. |
% |
|
|
60 - 64 |
1 |
3,8 |
1 |
3,8 |
2 |
7,7 |
- |
- |
|
65 - 69 |
1 |
3,8 |
1 |
3,8 |
2 |
7,7 |
- |
- |
|
70 - 74 |
- |
- |
9 |
34,7 |
8 |
30,7 |
1 |
3,8 |
|
75 y más |
- |
- |
13 |
50,0 |
12 |
46,2 |
1 |
3,8 |
|
Total |
2 |
7,7 |
24 |
92,3 |
24 |
92,3 |
2 |
7,7 |
Fuente: Encuesta
Independientemente del nivel de escolaridad de los abuelos (tabla 5), todos carecían de
conocimientos generales sobre salud bucal y persistían nociones erróneas en
cuanto a higiene bucal, uso y mantenimiento de prótesis, cepillado dental,
afecciones periodontales y otros elementos importantísimos para disfrutar de
una aceptable calidad de vida en el sentido más amplio y completo de la frase.
Tabla
5. Conocimientos
generales sobre salud bucal antes y después de la
|
Escolaridad |
Antes |
Después |
||||||
|
Adecuados |
Inadecuados |
Adecuados |
Inadecuados |
|||||
|
No. |
% |
No. |
% |
No. |
% |
No. |
% |
|
|
Primaria |
- |
- |
5 |
19,3 |
3 |
11,5 |
2 |
7,7 |
|
Secundaria |
- |
- |
20 |
76,9 |
20 |
76,9 |
- |
- |
|
Preuniversitario |
- |
- |
1 |
3,8 |
1 |
3,8 |
- |
- |
|
Universitario |
- |
- |
- |
- |
- |
- |
- |
- |
|
Total |
- |
- |
26 |
100,0 |
24 |
92,3 |
2 |
7,7 |
Fuente:
Encuesta
Comúnmente, la
conducta de los ancianos con respecto a su salud bucodental suele ser negativa,
pues muchos de ellos consideran que la pérdida dentaria es consecuencia
inevitable de haber llegado a la vejez; por tanto, pierden interés por
conservar los dientes en buen estado o restaurarlos, debido en gran parte a su
propia convicción de que no pueden aspirar a otra condición que no sea la de
portadores de prótesis parciales o totales, lo cual se explica por el hecho de
que en ellos la autopercepción suele estar caracterizada por sentimientos de
pérdida de la autoestima, del
significado o sentido de la vida y de la facilidad de adaptación. Obviamente, esa errónea creencia favorece la
aparición de alteraciones en la articulación temporomandibular, la afectación
de la estructura de los tejidos blandos de la mucosa bucal, la masticación, la
digestión y finalmente la estética facial.
Lo anterior no
significa, en modo alguno, que todo es negativo a estas edades, pues uno de los
aspectos positivos más importantes en los adultos mayores estriba en la
capacidad de estabilidad y continuidad;
cualidad que les proporciona la aureola de persona digna de confianza, capaz de
recibir confidencias y entregar consejos sabios, de modo que merecen nuestro
respeto y consideración. 9
Se impone adoptar estrategias a corto y mediano plazos para garantizar
el cuidado de su salud en sentido general, tomando en cuenta que el aumento
numérico de la población geriátrica es el factor más característico en los cambios
demográficos de nuestros tiempos, unido al descenso de la natalidad.
El bienestar
bucodental forma parte de la higiene personal y de la salud; sin embargo, para
lograrlo deben promoverse un buen cepillado, los necesarios cuidados en la
adaptación, uso y conservación de prótesis y puentes removibles; la conveniente
alimentación y los exámenes odontológicos periódicos, 10 -13 donde se acentúe la importancia de asistir a
las consultas como mecanismo preventivo para detectar precozmente cualquier lesión
u otro proceso morboso que pueda producirse en la cavidad bucal.
Jiménez Pérez et
al 14 sometieron a prueba la existencia de asociación entre la
percepción de salud bucal con el bienestar subjetivo como medida de la calidad
de vida en ancianos, para lo cual aplicaron tres instrumentos (bienestar,
calidad de vida y salud bucal) a 80 adultos de la tercera edad. Este grupo le atribuyó mayor importancia a la
funcionalidad de los dientes, al componente social y en menor medida al
emocional. La percepción de salud bucal no es diferente para los edéntulos y
con dientes; en cambio, la forma en que perciben su salud bucal está
relacionada con el bienestar y calidad de vida, razón que justifica considerar
la percepción de salud bucal como factor predictor de calidad de vida
Inicialmente,
algunos opinaban que para limpiarlas bastaba utilizar abundante agua solamente,
con lo cual impedían retirar todos los restos de alimentos, al prescindir del
cepillado, y en cambio contribuían a deteriorarlas.
Si las personas
de la tercera edad carecen de buenos hábitos de
higiene bucal y no tienen costumbre de visitar periódicamente al dentista, el
resultado es la dificultad en el proceso de masticación de los alimentos, que
suele estar acompañada de problemas primarios en boca y dientes, como
consecuencia de esta mala higiene (caries, enfermedades periodontales,
gingivitis y otros), en detrimento de su salud en general. 15
Los adultos de la
tercera edad pueden sufrir trastornos psíquicos, limitaciones físicas y
carencias económicas, que muchas veces les obligan a depender de los demás para
que les ayuden en las labores domésticas, atiendan sus asuntos propios y les
proporcionen cuidados personales.
Esas razones son
generalmente determinantes para que los senescentes ingresen en el Hogar, pues
ya en la mayoría de los lugares ha perdido vigor la antigua familia extensa,
casi patriarcal, donde convivían naturalmente abuelos, padres e hijos. Era casi
obvio que las distintas generaciones compartieran vivienda, alimentación,
recreación y conversación. Abuelos y nietos se cruzaban en los pasillos y
habitaciones de la casa y se transmitían de unos a otros las tradiciones,
costumbres, inquietudes y problemas. 9 En la sociedad actual, caracterizada por
familias nucleares, se ha reducido predominantemente el núcleo a padres e hijos
(muy pocos), los cuales trabajan o estudian, indistintamente, o todos tienen
vínculo laboral, de modo que los gerontes permanecen gran parte del tiempo
solos o carecen de familiares que se ocupen verdaderamente de ellos.
En la instalación
objeto de estudio había más hombres que mujeres institucionalizados; diferencia
presumiblemente atribuible a las características de las féminas, que aunque
enviuden o vivan solas son capaces de atender las labores hogareñas u ocuparse
de la crianza de los nietos para ayudar a los hijos o nueras que trabajan o
estudian, de manera que suelen permanecer en las casas con los demás
familiares.
En sentido
general, los hombres desconocían cómo
cuidar o mantener su salud bucodental, pues ni siquiera les preocupaba su
estética facial para limitarse en sus relaciones sociales, mientras que las
mujeres han sido siempre más presumidas, cuidadosas y menos temerosas de
asistir al facultativo.
Por otra parte,
debe tomarse en cuenta que la juventud de estos gerontes transcurrió en una
época mediatizada, de manera que independientemente de pertenecer a uno u otro
sexo no disponían de recursos financieros para asistir a las consultas privadas
de estomatología ni existían programas preventivos odontológicos de carácter
estatal, unido a la nula difusión de estos contenidos por los medios de
difusión, en aquel entonces supeditados a intereses particulares.
Aunque en
nuestras periódicas reuniones se trataba de transmitirles los mensajes de salud
con la mayor sencillez posible y auxiliándonos de recursos nemotécnicos, que
les permitían interactuar con nosotros y esclarecer todas sus dudas e
inquietudes, finalmente 2 adultos mayores no comprendieron cabalmente las
indicaciones estomatológicas y quedaron sin modificar su nivel de
conocimientos, posiblemente debido a su grado de escolaridad de primaria,
alcanzado después de haber sido alfabetizados durante la campaña de 1961, pues
en las áreas rurales no disponían generalmente de “escuelitas” para enseñar a
leer y escribir o los campesinos y sus hijos estaban obligados a trabajar en el
campo para poder subsistir, de manera que no tenían tiempo para asistir a las
aulas.
Luego de las
reuniones y encuentros participativos se elevaron los conocimientos sobre otras
funciones de los dientes, pues si bien la mayoría los relacionaban con la
masticación, aprendieron que la ausencia de las piezas dentarias afecta
grandemente la salud al provocar: problemas digestivos, pérdida de las
dimensiones de la cara, depresión de la musculatura y el tejido celular
subcutáneo facial, alteraciones emocionales por disminución de la autoestima y
hasta conflictos conyugales.
Aunque la vejez
comienza a los 60 años, el envejecimiento se inicia mucho antes, de manera que
el objetivo de lograr una ancianidad satisfactoria, donde las personas asocien
el incremento de la longevidad con el mantenimiento de su salud en general,
autonomía e integración social, depende de que este proceso se desarrolle
también de forma saludable. 16 - 20
La aplicación de
técnicas participativas 20 puso de relieve que usando un método
dinámico de aprendizaje, que motive y
actúe sobre el componente afectivo del conocimiento, así como se diferencie de lo habitualmente realizado
en labores educativas poco creativas y recurrentes, puede conseguirse que a pesar de la edad
avanzada, los ancianos aprendan y valoren la importancia de su responsabilidad
hacia su salud bucal.
Finalizada la
actividad, los abuelos más aventajados recibieron estímulos por su desempeño en
el ensayo y un diploma que les acreditaba como Promotores de Salud Bucal, a fin
de que pudiesen extender y aplicar sus conocimientos dentro y fuera de la
institución. Los ancianos agradecieron
públicamente el haber sido escogidos
para la intervención, por los beneficios que les reportaron las visitas, los
intercambios de opiniones y los juegos didácticos, 20 sobre todo
estos últimos, que resultaron tan objetivos y amenos para cambiar algunas
formas de pensar erróneas o nutrirse de nuevas informaciones sobre el
mantenimiento de la salud bucodental.
La intervención
educativa sobre salud bucal demostró y corroboró que se puede interactuar con la población, en este
caso geriátrica, para modificar favorablemente sus conocimientos acerca de
ello, ya sea proporcionándolos, incrementándolos o rectificándolos con acciones
comunitarias generales y específicas, dirigidas a cambiar conceptos y estilos
de vida inadecuados.
La generalización
de resultados previos en ancianos fue una experiencia reveladora de problemas
recurrentes: la primacía del
desconocimiento sobre salud bucal y la necesidad de atención estomatológica,
hasta ahora generacionales pero tendientes a no serlo en las próximas décadas,
cuando los gerentes sean los beneficiados por los programas y planes del
sistema nacional sanitario cubano desde la niñez o adolescencia temprana.
Se recomienda extrapolar esta acción educativa a otros hogares de
ancianos y círculos de abuelos en la provincia, por los beneficios que les
reporta en el orden personal y la importante información que proporciona para
el diagnóstico de salud odontológico en general.
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Dra. Blanca Lázaro Soto
Máximo Gómez nr 190, San Luis, Santiago de Cuba
1 Especialistas de I Grado en Estomatología General Integral. Instructores
CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO
Lázaro Soto B, Frómeta
Díaz L, Bychkó Trujillo ND, Padró
Blanco D, Pérez Capote R. Modificaciones del conocimiento sobre salud bucal en adultos mayores
institucionalizados en el municipio de
San Luis [artículo en línea]. MEDISAN 2006;10(esp).<http://bvs.sld.cu/revistas/san/vol10_(esp)_06/san02(esp)06.htm>
[consulta: fecha de acceso].