ACTUALIZACIÓN DE TEMA

 

 

Consideraciones antropológicas en el proceso de formación profesional del médico general

 

Anthropological considerations in the training process of the general practitioner

 

 

Dra. Odalis Querts Méndez, I Dra. C. Oilda Orozco Hechavarría, II Dr. C. Jorge Montoya Rivera, III Lic. Maidilis Beltrán Moret I y Lic. Marcellys Y. Caballero Herrera IV

I Facultad de Ciencias Médicas No. 2, Santiago de Cuba, Cuba.
II Universidad Pedagógica "Frank País García", Santiago de Cuba, Cuba.
III Universidad de Oriente, Santiago de Cuba, Cuba.
IV Facultad de Enfermería, Santiago de Cuba, Cuba.

 

 


RESUMEN

El estudio del hombre es objeto de varias ciencias, entre las cuales figuran: Medicina, Antropología, Psicología y Pedagogía, solo que desde perspectivas de análisis epistemológico diferente, pero para poder comprender al ser humano como una unidad compleja y multidimensional se requiere de una visión holística. De ahí que se requiere de un enfoque interdisciplinario para la integración de la Medicina con la Antropología, pues esta última brinda el conocimiento científico sobre el hombre en las dimensiones biológicas, psicológicas, sociales y culturales para lograr, en el proceso salud-enfermedad, la comprensión y solución de los problemas de salud del individuo, la familia y la comunidad, con un enfoque integral. Por tales razones resulta indispensable adentrarse en los contenidos antropológicos que contribuyan a la formación científica y humanista del médico general. Lo anterior justifica la necesidad de perfeccionar la formación profesional del médico general para tener una visión holística del ser humano y lograr una atención médica integral de calidad.

Palabras clave: Antropología, formación profesional, médico general, visión holística del ser humano, atención médica integral.


ABSTRACT

The study man is object of several sciences, among which there are: Medicine, Anthropology, Psychology and Pedagogy, from different perspectives of epistemological, analysis, but to understand the human being as a complex and multidimensional unit a holistic vision is required. So that an interdisciplinary approach is required for the integration of Medicine with Anthropology, as the last one offers the scientific knowledge on man in the biological, psychological, social and cultural dimensions to achieve, in the health-illness process, the understanding and solution of the health problems in the individual, the family and the community, with a holistic approach. For such reasons it is necessary to go deep into the anthropological contents which contribute to the scientific and humanist training of the doctor. The above-mentioned statement justifies the necessity to improve the professional training of the general practitioner to have a holistic vision of the human being and to achieve a comprehensive medical care.

Key words: Anthropology, professional training, general practitioner, holistic vision of the human being, comprehensive medical care.


INTRODUCCIÓN

El ser humano es una unidad compleja, holística y multidimensional, puesto que en él influyen las dimensiones biológica, psicológica y sociocultural, las cuales están interrelacionadas entre sí; por tanto, son valiosas las consideraciones dadas por el científico Edgar Morin, quien expresó que para comprender al hombre como un ser biocultural se han de ligar la dimensión sociocultural con las física y biológica.1

También resulta importante la teoría sociocultural de Vygotsky,2 donde se enuncia el valor de la cultura para el desarrollo de los procesos psicológicos humanos, debido a que ellos surgen en el proceso de la actividad práctica mediada culturalmente. De igual manera son válidas las ideas de Cole,3 quien expresa que la cultura es el medio único de la existencia humana, que funciona simultáneamente como condición y herramienta de la acción.

Para percibir al hombre como un todo único, además, resulta relevante lo expresado por Martínez4,5 en la teoría biocognitiva, donde se reafirma la necesidad de estudiar al ser humano en su inseparable proceso de mente-cuerpo-cultura.

Resulta importante entonces, reconocer que lo biológico, lo psicológico y lo sociocultural son factores decisivos en la evolución de la humanidad; los procesos morfológicos, fisiológicos y psicológicos se encuentran constantemente bajo la influencia de los socioculturales.

Esta cuestión es significativa para el análisis del proceso formativo del médico general; puesto que el ser humano constituye su objeto de estudio, razón suficiente para no perder la interrelación entre estas dimensiones, con énfasis en la necesidad de profundizar en los factores sociales y culturales, que están asociados al proceso salud-enfermedad; con un enfoque sustancialmente distinto de su quehacer, no centrado en atender a un enfermo sino en preservar la salud del hombre, entendido este como un ser biopsicosociocultural.

Por lo expuesto anteriormente, en la contemporaneidad se demanda la necesidad de investigar desde las ciencias médicas y sociales el problema del hombre y se han reformulado conceptos acerca de él. Así, se han revelado diversas concepciones por diferentes investigadores, entre las cuales resulta significativa la de Fuentes et al6 respecto a la posición socioantropológica, que tiene en cuenta el vínculo entre la existencia y la esencia del ser humano, lo cual expresa la interrelación de la naturaleza humana y su capacidad transformadora, a partir de la actividad y las cualidades humanas; elementos esenciales para poder comprender al ser humano desde una visión holística.

También, debe tenerse en cuenta que la educación médica en Cuba atraviesa una etapa importante de cambios, pues actualmente encara el reto de formar profesionales con una adecuada y actualizada competencia cientificotécnica, de cualidades humanas que favorezcan la relación médico-paciente, en aras de realizar debidamente su encargo social; además, de ser capaces de analizar los problemas profesionales con una visión integral, buscar soluciones, aplicarlas y asumir responsabilidades sociales; todo ello en un complejo contexto sociocultural y económico, bajo la influencia del desarrollo vertiginoso de la tecnología, con el criterio de que la medicina tiene el objetivo de promover, prevenir, restaurar y rehabilitar la salud de la humanidad. Se hace necesario entonces, tener presente los aspectos previamente analizados que permiten poseer una visión holística del organismo humano y del proceso salud-enfermedad.7

Para lograr los propósitos de la Medicina en Cuba se demanda tener en cuenta la esencia sociocultural del hombre, a través de la actualización constante y el desarrollo de los conocimientos científicos de sus profesionales, por esta razón es importante la formación científica y humanista de los médicos, por lo que se requiere del perfeccionamiento del proceso formativo de pregrado y posgrado.

Resulta entonces indispensable adentrarse en los contenidos formativos que revelen la interpretación humana en el contexto sociocultural donde se desarrolla el hombre; por tanto, la formación científica médica debe establecer estrechos vínculos interdisciplinarios con las ciencias sociales, en general, y de manera particular, con la Antropología.

 

EL PROCESO DE FORMACIÓN PROFESIONAL DEL MÉDICO GENERAL

El modelo de formación del médico cubano, que lo ha singularizado desde su creación, se ha caracterizado por formar un profesional apasionado, responsable y comprometido, con un desempeño comunitario a tono con los principios de la Medicina Familiar.7

Lo anterior se sustenta en que este profesional debe brindar una atención médica integral, preventiva, sistemática y personalizada, con un enfoque biopsicosociocultural, con la aplicación del método clinicoepidemiológico; además de tener una visión integral de los problemas de salud a los que se enfrenta, componentes esenciales de su desempeño profesional.

Se requiere entonces, que los fundamentos científicos de este proceso formativo, en cuanto a los modos de actuación de este profesional, se dirijan al conocimiento de lo antropológico como condición necesaria en la interpretación de los sujetos sociales conscientes, lo cual hace inevitable el enriquecimiento de la sensibilidad social y humana, indispensable para poder estudiar y entender mejor al ser humano en su ambiente natural y sociocultural, así como comprender y resolver los problemas de salud del individuo, de la familia y la comunidad, con un enfoque holístico e integral. Por tanto, resulta indispensable adentrarse en los contenidos que contribuyan a la formación científica y humanista del médico.

En tal sentido, algunos autores4,8-13 abordan la necesidad de una visión antropológica en la formación del médico, pues consideran que esta es una vía demandante que propicia la elevación de su capacidad humanista, social y cultural. Esta posición es válida, aunque se considera que abordar la relación entre visión antropológica y formación del médico todavía queda en un plano general y por demás, muy abierto, que no es capaz de solucionar el real vínculo indispensable entre ambas categorías, al no reconocer la dimensión holística del organismo humano; así como las relaciones dialécticas que se expresan en la existencia humana desde la consideración de la naturaleza humana, su actividad, su capacidad trasformadora y las cualidades humanas con su influencia en el proceso salud-enfermedad.

Investigadores como Beldarraín12,13 abogan por la Antropología Médica en la formación profesional como una disciplina académica y un campo científico capaz de aportar los conocimientos que pertenecen a la dimensión cultural-profesional de un médico, pues según su criterio, los prepara para resolver los problemas socioculturales más generales y frecuentes en su ejercicio profesional.

Por otra parte, resulta innegable que la Antropología adquiere una marcada significación en la formación médica, pues es reconocido que constituye una ciencia holística y abarcadora que ha centrado su atención en el hombre, desde una perspectiva biológica, social y cultural, sobre todo porque tiene en cuenta aspectos de la existencia y esencia humanas; además, está ligada a la apreciación y análisis de elementos tales como valores, costumbres, normas, estilos de vida, organización social, entre otros.14,15

Cabe destacar que en esta ciencia se expresan elementos de análisis para la valoración y comprensión de la compleja realidad social en que viven los seres humanos y las relaciones sociales que se establecen, así como reconocer la unidad y la diversidad humanas. Además, se incorporan claves interpretativas para el estudio de las formas de vida, la dirección del desarrollo humano y aspectos significativos para un adecuado desempeño del médico general.

Si bien, de manera particular, la Antropología Médica busca la manera de satisfacer las demandas humanitarias y científicas del campo de la Medicina, mediante la búsqueda del origen social de las enfermedades y de qué manera la sociedad, la cultura, la política, así como el ambiente afectan su salud (positiva o negativamente); además, a través del análisis de los aspectos culturales como elemento principal, teniendo en cuenta la diversidad cultural y los procesos de identidad presentes en las zonas objetos de estudio, la relación de su cultura con la morbilidad, natalidad y mortalidad, también se hace necesario su estudio en el proceso formativo del médico general.5, 8,16

A pesar de ello, aún se aprecian en el orden teórico-práctico, ciertas limitaciones de su incidencia en las Ciencias Médicas, puesto que el criterio de atención epistémica de estas últimas se centra esencialmente en el cuerpo humano, en el sentido biológico, y se resiente la capacidad de la interpretación de lo biológico vinculado a lo sociocultural, todo lo cual lastra la dimensión holística del ser humano.

Lo anteriormente señalado es trascendente en la valoración del proceso formativo del médico general, debido a que el ser humano constituye su objeto de estudio, razón poderosa para no perder la interrelación entre lo biológico y lo psicológico, lo biológico y lo social, entre lo cultural y lo biológico; así como entre lo biológico y lo ecológico y entre lo social y lo espiritual, que permita comprender e interpretar al ser humano como un todo único; por tanto, quedan todavía aspectos epistemológicos, pedagógicos y profesionales no agotados en dicha formación.

Estos planteamientos, acordes con la intención de lograr mejoras en la pertinencia del proceso de formación profesional, mediante la apropiación por parte de los estudiantes de contenidos antropológicos que generen cambios en sus modos de pensar, actuar y sentir, constituyen aspectos básicos para elevar la cultura universal y profesional, pero contextualizada, que le brinde al médico las herramientas necesarias para su práctica profesional con un biopsicosociocultural (percibido lo cultural desde lo antropológico), lo cual constituye el elemento novedoso que se debe tener en cuenta en el actual enfoque biopsicosocial de la Medicina.

Diversos autores17-24 han tratado la interdisciplinariedad desde diferentes perspectivas, pero todos concuerdan en la importancia de esta categoría en el proceso de formación, en la búsqueda de nuevos conocimientos, en la formación de valores y sentimientos; Además, abarca la dinámica de las interacciones personales y la integración de aportes científicos significativos, cuyos presupuestos definen el cambio tanto social como en todos los aspectos de la vida.

Aunque son numerosos los conceptos de interdisciplinariedad, los autores de este artículo consideraron muy importante el desarrollado por Fiallo,20 debido a su integralidad y por concebirla como un proceso, una filosofía de trabajo, una forma de pensar y de proceder para conocer la complejidad de la realidad objetiva, así como resolver cualquiera de los complejos problemas que esta plantea.

Asimismo, la interdisciplinariedad puede ser aplicada a la formación profesional del médico general, para que los estudiantes logren revelar y comprender las leyes biológicas y sociales que intervienen en el ser humano, así como el sistema de relaciones que se establece en él, y sus contradicciones; puesto que se trata de comprender al hombre como un ser único, complejo y total a partir del contexto sociocultural donde se desarrolla, para que se visualicen los problemas humanos de forma holística vinculados con la existencia y esencia de este, no de forma fragmentada.

Por la complejidad del ser humano, se requiere para su estudio de un conjunto de orientaciones didáctico-metodológico-interdisciplinarias, además de profesores con un pensamiento integrador, puesto que según Fiallo,20 el término interdisciplinariedad en el contexto del proceso pedagógico, abarca los nexos que se pueden establecer entre los sistemas de conocimientos de una y otra ciencia, así como aquellos vínculos que se pueden crear entre los modos de actuación, las formas de pensar, cualidades, valores y puntos de vista que potencien las diferencias.

En ese mismo sentido, al revelarse las relaciones dialécticas que permitan la valoración e interpretación de contenidos médico-antropológicos, se propicia su generalización en el análisis de las diferentes situaciones de salud que se presentan en la práctica médica comunitaria, lo que dinamiza el proceso de formación profesional del médico general.

Resulta oportuno atender entonces, desde el punto de vista epistemológico de la Antropología, los nodos cognitivos interactuantes e interdependientes, que tributen a la formación del médico general asociada a sus modos de actuación, seleccionados con los criterios pedagógicos del docente, con el objetivo de instruir, educar y desarrollar al estudiante.

Se debe partir del reconocimiento de los diferentes niveles de sistematicidad del conocimiento de la ciencia, entre ellos los núcleos conceptuales deben ser ordenados de forma coherente en el marco de una sola red conceptual, para que permita interpretar e integrar lógicamente las dimensiones biológica, psicológica, social y cultural del ser humano.

El concepto es el elemento más importante del pensamiento lógico. Entre los conceptos que aporta la Antropología, son imprescindibles para lograr la interpretación holística del ser humano desde la Medicina, los siguientes: diversidad cultural, diversidad adaptativa, identidad cultural, vida cotidiana, transculturalismo; multiculturalismo, costumbres, tradiciones, creencias culturales, entre otros. Debe estudiarse de forma activa sus interrelaciones y sus influencias en el proceso salud-enfermedad, por ejemplo: la diversidad cultural puede modificar el crecimiento y el desarrollo humano, el proceso de envejecimiento, los procesos inmunológicos, los hábitos nutricionales, así como otras funciones del organismo humano. Este es el enfoque que debe tenerse en cuenta en el proceso formativo del médico, si se quiere que cumpla con su rol en términos de salud comunitaria.

Además, en el proceso de formación profesional del médico general, resulta imprescindible la formación de los modos de actuación con pertinencia, ellos se corresponden con las acciones de salud, promoción, prevención, restauración y rehabilitación, las cuales son importantes en su ejercicio profesional; pero las 2 primeras requieren esencialmente de fundamentos biológicos y socioculturales. De esta forma se evidencia, aunque de manera implícita, la necesidad de una cultura antropobiomédica de este profesional, pues se considera que la promoción y la prevención son procesos esencialmente socioculturales, que requieren de una formación bioantroposocial en el médico general.

La promoción de salud se representa por las acciones para transformar positivamente los estilos de vida, conocimientos, costumbres higienicosanitarias de los individuos, las familias y la comunidad.

Por otro lado, la prevención de enfermedades se refiere a las acciones específicas que se realizan para evitar la aparición de alteraciones en la salud o complicaciones de estas alteraciones. Se pueden efectuar tanto en el paciente sano, en el de riesgo, en el enfermo, como en el discapacitado. En la prevención se pueden identificar 4 niveles: primordial, primario, secundario y terciario. De ellos, el primero es el reconocido y desarrollado recientemente; su objetivo radica en evitar el surgimiento y la consolidación de patrones de vida social, económica, cultural y del ambiente físico; además constituye a elevar el riesgo de enfermedad. La prevención primaria se basa en limitar o evitar la aparición de la enfermedad, mediante el control de los factores causales o de riesgo. Estos son los niveles preventivos que esencialmente se forman desde los primeros años de la carrera y los que se proyectan fortalecer desde la formación bioantroposocial en el médico general.25

Las acciones de promoción de salud y prevención de enfermedades se realizan, en la mayoría de los casos, en la educación en el trabajo, que tiene varias modalidades. En la atención primaria de salud la modalidad fundamental son las actividades en el terreno que constituyen el escenario perfecto para la aplicación del método clinicoepidemiológico, en el cual una adecuada formación profesional bioantroposocial del médico general permitiría el estudio del hombre sano con una visión holística, y tanto las acciones de promoción como de prevención sean pertinentes y de calidad. Todo esto contribuye a que los educandos se formen en la educación en el trabajo y a través de ella, donde el individuo sano o enfermo constituye el principal recurso.

Algunos autores19,26 plantean que para perfeccionar la formación del médico general y lograr una verdadera educación médica, acorde con los cambios necesarios de su práctica clínica, es decisivo un acercamiento a las exigencias de los contextos socioculturales, basado en el principio de la educación en el trabajo, que es aprender en los servicios de salud y en la comunidad, desde los primeros años de la carrera y todas las disciplinas médicas.

Para lograr estos propósitos es indispensable la apropiación integrada de novedosos contenidos y métodos que dinamicen los modos de actuación médica en correspondencia con las dificultades docentes, a partir de los problemas de salud, a los cuales debe darles solución en el contexto formativo; que desarrollen el pensamiento científico-académico, los sentimientos y los valores en los estudiantes, así como que potencien una cultura científico-humanística que los prepare para su futuro desempeño profesional, a través del proceso de formación bioantroposocial en el médico general.

En tal sentido, se conceptualiza la formación profesional bioantroposocial como un proceso que tipifica a la formación profesional del médico general, que es contínua, sistemática, planificada, organizada y dirigida a la interpretación holística del ser humano. Trascienden en la argumentación científica y ejecución de los modos de actuación del médico, y de manera particular, las acciones de salud: promoción y prevención primordial y primaria, desde la práctica médica comunitaria con una interconexión con el proceso salud-enfermedad, donde se introduce una visión biopsicosociocultural a los problemas de salud; además, se enfatiza en el enfoque de riesgo, la vigilancia de la salud comunitaria y la realización, por tanto, del diagnóstico comunitario, lo cual beneficia la atención primaria de salud.

Cabe agregar que en esta formación, los estudiantes se motivan, se apropian del contenido a través de procesos lógicos del pensamiento como la inducción-deducción, transferencia, inferencia, generalización, entre otros; se enriquece el contenido con la práctica médica comunitaria en los diversos contextos socioculturales y se desarrollan los modos de actuación del médico, cualidades de la personalidad, actitudes, conductas, así como los valores. Se contribuye además, al desarrollo de las capacidades científicas y humanistas en los estudiantes, así como de sus potencialidades a partir del desarrollo armónico y lógico que se alcanza desde una sistematización de la formación profesional bioantroposocial.

La cultura antropobiomédica se define como la que se expresa a través del aprendizaje de los contenidos formativos acerca del hombre, con una visión holística y dialéctica en un período determinado. Permite tener en cuenta la red de significados, sentidos y valores relacionados con el hombre, así como emociones, sentimientos, intereses; motivaciones, actitudes, comportamientos, tradiciones, creencias y otras cualidades trascendentes en la formación de la personalidad, en fin, de todas las potencialidades humanas.

A partir de lo anterior se puede identificar el contexto sociocultural como el espacio medioambiental donde viven y se desenvuelven los seres humanos, en el cual se generan las relaciones dialécticas sociales, se expresan las diferentes formas culturales que les proporcionan significados y sentidos para el diario vivir; donde se adaptan, lo enriquecen y lo trasforman para su desarrollo, con la cultura universal de la humanidad, lo particular de grupos humanos y lo singular de cada sujeto; por tanto, resulta importante enseñar al médico general a conocer el contexto sociocultural y contribuir a sus transformaciones para mantener la salud del individuo, la familia y la comunidad.

Lo expresado anteriormente muestra el carácter significativo de la Antropología en general, y en particular la Antropología Médica, la cual es indispensable en la formación profesional del médico, puesto que está inexorablemente ligada al origen y desarrollo de toda la tonalidad de la variabilidad humana y los modos de comportamientos sociales, a través del tiempo y el espacio.

 

CONCLUSIONES

En la formación profesional del médico general se evidencia la necesidad de la integración de los conocimientos médicos y antropológicos, para lograr la comprensión, explicación e interpretación del ser humano desde una visión holística, que conlleva a la transformación de su desempeño, al brindar solución a los problemas de salud del individuo, la familia y la comunidad, presentados en su accionar con un enfoque integral, lo que redunda en más eficiencia y pertinencia en su proceso formativo.

La continuidad del perfeccionamiento del proceso de formación profesional del médico general demanda de un conocimiento bioantroposocial, con un redimensionamiento de sus modos de actuación, para brindar una atención de salud de calidad.

 

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Recibido: 28 de agosto de 2013.
Aprobado: 3 de septiembre del 2013.

 

 

Odalis Querts Méndez. Facultad de Ciencias Médicas No. 2, avenida Cebreco, km 1 ½, reparto Pastorita, Santiago de Cuba, Cuba. Correo electrónico:odalis@medired.scu.sld.cu