HISTORIA DE LA MEDICINA

 

 

Cuba y su Programa Integral de Salud: un hito sin precedentes en la historia de la medicina

 

Cuba and the Comprehensive Health Program: an unprecedented milestone in the history of medicine

 

 

Dra. Cecilia Melián Savignón, MsC Juan L. Columbié Reyes, Dr. Antonio López Gutiérrez y MCs. Marcia Proenza Segares

Universidad de Ciencias Médicas Santiago de Cuba

 

 


RESUMEN

Se aborda la evolución socio histórica del concepto humanismo: desde la antigüedad con su " Regla de Oro" de la moral la filantropía en el feudalismo, el humanismo burgués, la teología de la liberación, el humanismo real como expresión genuina en el internacionalismo proletario el cual expresa la solidaridad internacional de los trabajadores de distintos países en la lucha contra el capitalismo, el proyecto ético del Che hasta las concepciones éticas de Fidel Castro; ya en Cuba desde su época, Martí expreso al respecto: "Patria es Humanidad". Sobre el presupuesto teórico señalado se aborda como surge el programa integral de salud cubano en 1999 cuya primera materialización fue posterior al desastre de los huracanes George y Mitch, la segunda materialización con la creación de la ELAM y la tercera con la extensión de esta ELAM a muchos países que integran el ALBA y la CELAC así como otros pueblos africanos. Se concluye que el PIS cubano es un hito sin precedentes en la historia universal de la medicina y la pedagogía.

Palabras Clave: humanismo, programa integral de salud, Che, internacionalismo proletario.


ABSTRACT

The social and historical development of the humanism concept is discussed: from the antiquity with the "Golden Rule" of morals, philanthropy in the feudalism, bourgeois humanism, liberation theology, the real humanism as a genuine expression on proletarian internationalism, which raises the international solidarity of workers of different countries in the struggle against capitalism, the ethical project of Che to ethical conceptions of Fidel Castro; since his time in Cuba Martí was explicit about this: "Homeland is Humanity". On the theoretical assumption raised it is dealt with how the Cuban comprehensive health program arises in 1999, which first materialization took place after the disaster caused by hurricanes George and Mitch, the second materialization was with the creation of the ELAM, and the third one with the extension of this ELAM to many member countries of ALBA and CELAC as well as other African countries. It is concluded that the Cuban comprehensive health program is an unprecedented milestone in world history of medicine and pedagogy.

Key words: humanism, comprehensive health program, Che, proletarian internationalism.


 

 

INTRODUCCIÓN

El concepto humanismo no es un concepto nuevo, tiene sus orígenes en el desarrollo mismo de la civilización; su amplitud es tal que en su totalidad está determinado por su dirección, la cual se refleja en la conciencia solidaria humana, que incluye en sí el reconocimiento de la igualdad de los hombres, los valores humanos de las personas y los ideales morales de la sociedad.

Como fenómeno histórico concreto su contenido ha cambiado en las diferentes épocas históricas. Es así como con el surgimiento del marxismo estas concepciones adquieren un fundamento científico al fundamentarse sobre un marcado carácter clasista, por lo que el humanismo marxista se va a conocer también como "Humanismo Real", siendo una de sus expresiones más significativas el INTERNACIONALISMO PROLETARIO el cual expresa la solidaridad internacional de los trabajadores de distintos países en la lucha contra el Capitalismo, por su liberación social y nacional.

En Cuba las concepciones del humanismo y del internacionalismo encuentran su máxima expresión de identidad en la idea expresada, ya en su época, por José Martí al señalar: PATRIA ES HUMANIDAD.

Con este trabajo titulado " Humanismo e Internacionalismo en el Programa Integral de Salud Cubano" - programa que como es sabido fue propuesto por Cuba a raíz de los nefastos efectos de los huracanes Georges y Mitch en Centroamérica en 1999- se quiere rendir homenaje a todos aquellos que desde aquel 22 de octubre de 1965, en que se inició la Primera Misión Internacionalista de la Cuba revolucionaria, en el hermano pueblo de Argelia, han sabido, aun a costa de sus propias vida, materializar todo el ideal de humanismo y de solidaridad humana. En él, además, se destaca el aporte teórico y práctico de Ernesto Che Guevara y de Fidel Castro al ideal del humanismo; de este último expresado en la idea de la creación del propio Programa y de su posterior continuidad en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM).

Por todo lo anterior el objetivo que se persigue es el siguiente: Resaltar el Programa Integral de Salud ( PIS ), como aspecto esencial contemporáneo de la Historia de Cuba y de la Historia de la Medicina que, a su vez, contribuye con la formación integral de los estudiantes de medicina hoy, futuros internacionalistas como embajadores de la salud pública cubana.

Humanismo e internacionalismo en el programa integral de salud cubano

El humanismo, del latín humanistas = humanidad, principio humano que ha impregnado todas las formas de la comunicación social y del espíritu humano en desarrollo. El propio devenir y la ascensión de la moralidad dependieron de la aceptación del humanismo como forma práctica de la actividad social. Si bien en la comunidad primitiva la ausencia de la idea acerca de la necesidad del perfeccionamiento propio, el carácter limitado primitivo de esta igualdad impedía el desdoblamiento de la moralidad respecto al modo sincrético de la regulación social.

Con la transformación de las relaciones sociales basadas en el parentesco de consanguinidad a la forma territorial, se inicia el paso a la conformación de la idea de humanidad, de igualdad de todas personas. Así ya en las primeras escrituras de los antiguos chinos, de la antigua India, de Grecia y de Roma, se refieren a la regla principal de las relaciones humanas "No hagas a otros lo que no deseas para ti". Esta verdad que recibió con posterioridad el nombre de "Regla de Oro" de la moral, se gravó en la conciencia social de los pueblos civilizados. Aunque, como es lógico, en su desarrollo histórico recibió las más diversas interpretaciones, sirviendo muchas veces para encubrir los intereses de las clases explotadoras.

Es así como el humanismo, comprendido como el respeto y el amor a los semejantes, como conciencia de la necesidad de humanizar las formas de trato a la gente, expresa una de las tendencias más profundas del desarrollo moral. Por cuanto - aún cuando el humanismo es el énfasis general de la búsqueda moral de la humanidad - las normas humanistas de conducta han sido interpretadas de múltiples formas y con los más diversos matices, dándoles a estos un carácter histórico concreto. Con la aparición de las clases sociales, las ideas de igualdad, respeto y valor propio del individuo se han expresado en forma principios y normas clasistas, históricamente concretas, inherentes a uno u otro tipo de moralidad; aunque en ninguno de estos sistemas sociales el humanismo recibió una interpretación adecuada como un principio afectivo.

En la antigua Roma aparece ya la beneficencia como un fenómeno social. El Estado y los ciudadanos ricos ante el temor a las masas indigentes, pero políticamente activas, se veían obligados a compadecerse de ellas y a alimentarlas. Más tarde la Iglesia Cristiana une a las hambrientas masas plebeyas en comunidades de consumo y bajo la prédica aleccionadora de Cristo: "Anda y vende cuanto tienes y dáselo a los pobres". Con lo cual vincula beneficencia con motivos puramente religiosos, (expiación de los pecados, lugar seguro en el cielo, etc.), atribuyendo santidad a la figura del mendigo, transformando la beneficencia en medio singular de reproducir la mendicidad.

Mientras que la burguesía, por su parte, al inicio tuvo una actitud negativa hacia la beneficencia (Filantropía), viéndola como un medio de opresión feudal y de humillación a las personas. Sin embargo, con la toma del poder, pierde el temor y asume la filantropía convirtiéndola en una especie de negocio. Numerosas organizaciones filantrópicas se nutren a expensas del sentimiento humanista de conmiseración, constituyendo en el mundo capitalista un elemento orgánico del sistema ideológico-moral de desorientación de las masas, de su desviación de la lucha de clases.

La filantropía tiene, por supuesto, cierta significación positiva, constituyendo una prueba especial del nivel de humanización de las relaciones sociales, pues parte de las premisas de que todos los hombres poseen el derecho a la felicidad humana. Sin embargo, el humanismo burgués no pretende cambiar esencialmente la posición desdichada de las masas. Tampoco en la filantropía de la Iglesia Cristiana, en sus diferentes etapas, se ha asumido una posición positiva en este sentido, debido a que en la mayoría de los casos la solución que se ofrece se limita a compadecerse de los sufrimientos ajenos y a ofrecer una vida mejor después de la muerte. Aunque es necesario señalar que con la aparición de la Teología de la Liberación este humanismo se plantea como un objetivo, como una meta en la trasformación de las condiciones sociales, para lo cual incluye como vía la Revolución Social.

Con el triunfo del Socialismo, el humanismo comienza a replantearse desde una nueva perspectiva, en la que se rechaza la benignidad sentimental y la impotencia abstracta.

Al caracterizar la filantropía burguesa se observa que esta no contradice, sino que encaja orgánicamente con el individualismo de su moral, con su llamado a aliviar el sufrimiento y la desdicha de los trabajadores, está, de hecho, justificando la diferencia en las posibilidades reales del desarrollo humano y sostiene en los desposeídos la conciencia de su insignificancia.

Sin embargo, en el socialismo se crearon las condiciones para la eliminación de esas diferencias y no solo se promulgó la idea de la igualdad de los derechos sino que se crearon las condiciones materiales y jurídicas para lograr dicho desarrollo. No obstante, los autores son del criterio de que la estatificación de la sociedad, la absolutización del papel de los factores económicos y la creencia, ciega en la transformación de la conciencia individual de las personas, con lo que se subestimaba el papel del factor subjetivo y las individualidades. De esta manera los teóricos o ideólogos socialistas, después de la muerte de Lenin, desvirtuaron en su esencia la concepción marxista-leninista del humanismo.

La estatificación exagerada de la tarea de transformar las condiciones para lograr el desarrollo humano, fue separando a los hombres de esas transformaciones. Aislamiento que - por un lado - creaba el falso criterio de que la responsabilidad de garantizar las mínimas condiciones para el desarrollo del individuo era el Estado, por lo que él no tenía que preocuparse ni por el desarrollo de los demás ni del suyo propio, con lo que mataban toda iniciativa humana de luchar por el prójimo, limitándose solo a su contemplación y, cuando más, a su inculcación a través de la educación y la propaganda. Por otro lado, al dejar de tener que pensar en los problemas de los demás - pues esto es tarea del Estado y los mecanismos creados por este, los que deben garantizar automáticamente la transformación comunista del individuo - conllevó sin proponérselo a un resultado totalmente opuesto al deseado y en lugar de desarrollar el humanismo, se avanzaba cada vez más al individualismo, del comunismo.

En innumerables ocasiones Fidel Castro advirtió sobre este particular, así por ejemplo señalo: "...engañaríamos a nuestro pueblo si le inculcáramos la idea de que dueños de nuestro propio destino en lo económico y social, libres ya de la tutela imperialista, el acceso a la riqueza y a la abundancia no conoce límites..."1 , "la elevación del nivel de vida material es y debe ser objetivo noble y justo de nuestro pueblo a alcanzar con su trabajo abnegado... pero el socialismo no solo significa enriquecimiento material, sino también la oportunidad de crear una extraordinaria riqueza espiritual en el pueblo y forjar un hombre con profundos sentimientos de solidaridad humana, ajeno a los egoísmos y mezquindades que envilecen y agobian a los individuos..."2

En una total sintonía con las concepciones éticas de Fidel - en las que se sintetizan los principios de la llamada ética del ser que se expresa en el ideario marxista- martiano, Ernesto Che Guevara dejó un proyecto ético distinto, en el que el humanismo adquiere un dimensión cualitativamente nueva. El Proyecto ético del Che está basado en la búsqueda incesante de la coherencia; pero no una búsqueda abstracta, sino concreta que permita irradiar el cambio radical de la orientación de la vida de cada individuo. En segundo lugar, esta concepción se expresa en el reconocimiento del carácter central y el valor absoluto del amor por los demás. Pero un amor cuya autenticidad se expresa en la lucha política radical, como fundamento para el progreso social en general y el progreso moral en particular.

Al ser coherente, el proyecto de Guevara abre las puertas para la búsqueda incesante de la conexión entre la tensión ideal de los análisis científicos y las estrategias. Siendo, al mismo tiempo, de impresionante unidad entre el ímpetu de la pasión moral y política y la lucidez del razonamiento científico que orienta su práctica.

Quien estudia el pensamiento ético del Che y su obra en general, se percata de que su vida es un proceso constante de concientización y radicalización que le permite ir construyendo su identidad en la medida en que va descubriendo las particularidades del pueblo como sujeto e identificándose con él. En la obra del Che cobra particular importancia su praxis revolucionaria: praxis que no se define solo por sus objetivos políticos sino también por la tensión ética que la atraviesa y hace de ella un esfuerzo por la realización del humanismo en la historia. Es por eso que el valor de este proyecto no consiste en el llamado al heroísmo, al martirio, al sacrificio total sino que consiste en plantear la exigencia de coherencia entre el proyecto político y la vida personal, al proclamar que es posible comprometerse seriamente para un cambio futuro de la sociedad, sin negar renunciar a la vida personal, sin prefigurar, con la novedad de la vida actual, los rasgos del hombre y del pueblo nuevo por el cual se está luchando.

Es indiscutible que muchos rehúsan sacrificar a un ideal de justicia a realizarse en un futuro lejano, su vida personal y familiar, a las que también tiene derechos. Pero según esta concepción ética el problema no radica en que todos estén obligados al sacrificio máximo sino al compromiso, a los cambios, a las transformaciones personales.

Por tal razón esta concepción guevariana está dirigida, fundamentalmente, a definir el sentido de la lucha de clases, de las transformaciones revolucionarias, a orientarla hacia el único camino a través del cual el pueblo puede expresarse como verdadero sujeto de la historia.

Si se concibe a la Revolución, esencialmente como la gestión del hombre nuevo y del pueblo nuevo, ella no es solo producto de las armas, sino de un largo y laborioso proceso de auto-educación liberadora que al mismo tiempo construye las condiciones políticas, económicas y culturales para su realización; para el despliegue del verdadero humanismo. De esta forma el humanismo adquiere una nueva dimensión, que la diferencia de toda interpretación economicista, formalista o sentimental. El humanismo popular tiene como fundamento la trasformación del pueblo en creador de su propia obra.

Al concebir el humanismo como la posibilidad real para la realización verdadera de todas las potencialidades humanas de cada individuo, posibilidad que se manifestará en la medida en que ese individuo se vaya incorporando al proceso de la transformación revolucionaria de la sociedad y vaya sintiéndose coparticipe de ese proceso transformador, hay que valorar la significación que en su materialización tiene el Programa Integral de Salud, propuesto por Cuba como parte de la ayuda a los países de Centroamérica y el Caribe, a raíz de los desastres originados en ellos por los huracanes Georges y Mitch en 1999.

Este Programa Integral de Salud que, a juicio de los autores y sin negar el valor de los demás, tiene como elemento de mayor trascendencia el hecho de que expresa con profundidad y precisión la nueva concepción del humanismo: no un humanismo filantrópico, sino como proceso en el que el pueblo actúe como sujeto de su propia historia, y cuya máxima expresión lo constituye la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM).

Si bien el Programa en sí es, en toda su dimensión, una muestra de solidaridad humana y de internacionalismo, con una connotación especial si se toma como punto de partida que pasadas algunas semanas de la catástrofe cuando las cadenas de televisión dejaron de reproducir las imágenes de los miles de cadáveres flotando sobre las aguas o envueltos en el lodo, que en un momento conmovieron al mundo, cesaron también las ofertas y las cifras millonarias que nunca llegaron, quedando en el olvido tanto los que murieron en el instante del desastre como aquellos que continuaron muriendo sistemática y silenciosamente cada día y cada año producto de estos y otros fenómenos no tan naturales, pero sí peores, que en su conjunto provocan más muertos cada año que los provocados por estos fenómenos.

Es cierto que algunos países contribuyeron enviando medicamentos, alimentos y otros recursos, incluyendo aquí a Cuba cuya ayuda no se hizo esperar y que consistió, fundamentalmente en algunos destacamentos de médicos, enfermeras y técnicos así como algunos medicamentos. La ayuda de Cuba adquirió, sin dudas, una significación especial, pues no consistió en una simple limosna, o sea, la donación de algo que no era imprescindible, sino que por las condiciones concretas de esta sociedad esa ayuda significó compartir lo poco que se tenía: con lo que no solo se expresa un alto sentido del humanismo sino también del internacionalismo.

Si a lo anterior se le agrega que la ayuda prestada por Cuba no culminó al cesar las lluvias de los huracanes sino que, por el contrario, esta se fue ampliando tanto en su dimensión cuantitativa como humana, se podría afirmar que ella es una expresión de esa nueva visión de la solidaridad humana que legara el Che, a lo que también puede denominarse "nueva dimensión del internacionalismo". Por otro lado, hay que tener en cuenta que el ejemplo que emana de la labor que realizan los profesionales de la salud en cualesquiera de los países donde se presta colaboración, del mensaje que en cuanto a cultura de salud en su más amplia dimensión, irradia y trasmite energía capaz de estimular cambios significativos en la conciencia de la gente. Allí donde actúa un cooperante cubano nace una nueva Cuba y con ella nuevas ideas, nuevos sentimientos sobre la necesidad de la revolución o - por lo menos - se fertiliza el terreno para ese nacimiento. Por supuesto, que cuando se habla de revolución se está hablando de cambios, de trasformaciones en el modo de pensar y actuar los hombres, en el mejoramiento humano.

Lo anterior demuestra el valor del Programa Integral de Salud planteado por Cuba. A esa significación humana emanada de la cooperación debe añadirse la connotación de la segunda parte de ese Programa: la creación de la Escuela Latinoamericana de Medicina, en La Habana y luego la Escuela Caribeña de Medicina en Santiago de Cuba, donde de forma más diáfana y profunda se expresa la esencia de la concepción guevariana de humanismo y de la dimensión ética martiana del internacionalismo.

La creación de la ELAM supera cualesquiera de las concepciones tradicionales y estrechas del humanismo y del internacionalismo, las cuales por lo general poseen un carácter filantrópico que limita la solidaridad humana a los sentimientos de compasión, de lástima e incluso de comprensión con el dolor ajeno. Esta nueva concepción se fundamenta en la visión del hombre como sujeto de la historia, visión que no puede estar limitada por los intereses de clases, nacionales o ideológicos. Su objetivo es preparar a un grupo de profesionales con profundos conocimientos científicos y hondos sentimientos humanos que sean capaces de enfrentar la solución de los graves problemas que en la esfera de la saludposeen estos pueblos y con la convicción de que como dijera el Che que para ser médico revolucionario lo primero que debe tenerse es Revolución. Lo nuevo de esta concepción está en que busca la solución de los problemas desde adentro, con la actuación de actores capaces de representar los intereses de los sectores más sensibles de la sociedad y de movilizar a las masas en la solución de sus propios problemas.

En el acto de inauguración de la ELAM el 15 de noviembre de l999 el compañero Fidel señaló: "Esta institución que hoy se inaugura, como sencillo símbolo de lo que unido podemos realizar, pretende ser una modesta contribución de Cuba a la unidad e integración de los pueblos que aquí representamos" 3; "el ejemplo de la unidad más profunda en la diversidad más rica, estampa del mundo futuro que soñamos."4 Luego agregaba: "lo más importante habrá de ser su consagración total al más noble y humano de los oficios: salvar vidas y preservar salud. Más que médicos, serán celosos guardianes de lo más preciado del ser humano; apóstoles y creadores de un mundo más humano."5

En esta idea planteada por Fidel se expresa con toda claridad la esencia humanista e internacionalista de este Proyecto. Los médicos que se han formado en esta Escuela se han convertido más tarde en especialistas, prestando ya servicio en sus propias comunidades. Su ejemplo despertará conciencias y será seguido por profesionales que -en número elevado y con excelente calidad- se han preparado en las Universidades Latinoamericanas. Por lo tanto, el problema no está en enviar ayuda humanitaria, de carácter millonario tal vez, sino en lograr y en contribuir a la preparación de los hombres y mujeres que en esos países deberán enfrentar por ellos mismos la solución de sus propios problemas, hacer que los pueblos sean y se sientan protagonistas de su propia historia, que es la forma más completa de materializar las concepciones marxista y martiana del humanismo y del internacionalismo. Visión que se encuentra en el centro del proyecto ético del ser nacido con Varela, continuado por Martí, Mella, Fidel y el Che.

Solo la internacionalización de la solidaridad humana desde esta perspectiva en que ha sido concebida y practicada por Cuba, es posible hacer frente a la globalización neoliberal, sin riesgo de que se desintegre la identidad nacional cubana.

 

CONCLUSIONES

El Programa Integral de Salud que desarrolla Cuba escalonadamente, a partir del Triunfo Revolucionario, constituye un fenómeno histórico de gran trascendencia social parar la historia universal de estos tiempos. La Escuela Latinoamericana de Medicina constituye un hito socio-pedagógico sin precedentes en la historia universal de la pedagogía médica.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. Castro Ruz F. Ideología, conciencia y trabajo político, 1959-1986. La Habana: Editora Política; 1986. Fidel Castro Ruz. Discurso en la inauguración de la Escuela Latinoamericana de Medicina. 15 de noviembre de 1999.
  2. Guadarramas Pablo. Humanismo en el pensamiento latinoamericano. Edit. Cienc. Soc. La Hab. 2001.
  3. Guadarramas Pablo. Humanismo , Marxismo y Post modernidad.
  4. Castro R. Fidel. Discurso en la inauguración de la ELAM 15-11- 1998
  5. Tabloide Nro. 1 del Curso de Historia de la Filosofía.

 

 

Recibido: 22 de abril de 2013.
Aprobado:20 de junio de 2013.

 

 

Cecilia Melián Savignón. Universidad de Ciencias Médicas, avenida de las Américas, entre calles I y E, reparto Sueño, Santiago de Cuba, Cuba.
Correo electrónico:melian@sierra.scu.sld.cu