FORMACIÓN DE VALORES

 

 

Fundamentación epistemológica del valor moral responsabilidad en la formación del tecnólogo de la salud

 

Epistemological foundation of the responsibility as moral value for training the health technologist

 

 

MsC. Adelaida Pérez Pupo, MsC. Marbelis Reyes Alarcón y Lic. Valia Dalgis Cordoví Hernández

Facultad de Tecnología de la Salud "Dr. Juan Manuel Páez Inchausti", Santiago de Cuba, Cuba.

 

 


RESUMEN

Para la formación del tecnólogo de la salud, se hace necesario el análisis epistemológico del proceso de formación del valor moral responsabilidad porque en él se abordan los elementos fundamentales que contribuyen a la aprensión consciente de los tecnólogos en su modo de actuación. Teniendo en cuenta las tendencias fundamentales de la educación médica superior cubana, se hace una caracterización gnoseológica y didáctica del proceso de formación de este valor, así como los referentes teóricos que sirven de base para su fortalecimiento, la ejemplaridad del profesor en su relación y comunicación con los educandos, limpieza moral, entrega y coherencia entre lo que piensa, lo que dice y lo que hace. Se convierte en un poderoso instrumento para la formación de valores y cualidades morales, la escuela aglutina y vertebra de forma armónica y sistemática, todas las vías por medio de las cuales se genera el trabajo docente, educativo y formativo de todo el proceso pedagógico, constituyendo la función rectora de dicho proceso el trabajo metodológico.

Palabras clave: epistemológico, moral, responsabilidad, valor.


ABSTRACT

For training the health technologist epistemological analysis of the educational process of the responsibility as moral value is necessary, because it deals with the key elements that contribute to the conscious apprehension of the technologists in their performance. Taking into account the fundamental trends of the Cuban medical higher education, a didactical and gnoseological characterization of the educational process of this value is made, as well as of theoretical referents that provide the basis for strengthening it, the example of the teachers in their relationship and communication with students, morality, dedication and consistency between what they think, say and do. It becomes a powerful tool for the values education and moral qualities; the school combines harmoniously and systematically all the ways through which the teaching and training work of the whole educational process is generated, being the methodological work the leading role in this process.

Key words: epistemological, moral, responsibility, value.


 

 

INTRODUCCIÓN

La revolución cubana, construye el socialismo en un mundo unipolar, en un contexto internacional complejo, lo que ha demostrado la necesidad de fortalecer los valores para ello, se debe conocer las potencialidades cognitivas que conducen a cada uno de ellos. Este artículo se basa en la fundamentación epistemológica del valor moral responsabilidad en la formación del tecnólogo de la salud desde el punto de vista cognitivo, pedagógico y metodológico. Los estudiantes de la Facultad de Tecnología de la Salud de Santiago de Cuba presentan insuficiencias.

Para resolver este problema se propuso como objetivo: fundamentar epistemológicamente el valor moral responsabilidad. Para el logro del mismo se utilizaron métodos y técnicas de investigación como el análisis y síntesis que permitió analizar y sintetizar el desarrollo y fundamentación teórica del problema científico y llegar a conclusiones. El método Dialéctico-Materialista determinó la lógica del proceso de análisis epistemológico del valor moral responsabilidad. La observación pedagógica facilitó detectar el problema presentado y la evolución en su solución.

FUNDAMENTACIÓN EPISTEMOLÓGICA DEL VALOR MORAL RESPONSABILIDAD EN LA FORMACIÓN DEL TECNÓLOGO DE LA SALUD

La palabra responsabilidad proviene del latín responsun, que es una forma de ser considerado sujeto a una deuda u obligación"1 (ejemplo los estudiantes son responsables de suspender por falta de estudio). La responsabilidad tiene diferentes formas de manifestarse:

  1. Como cargo compromiso y obligación: "La responsabilidad como profesor de Filosofía es impartir clases con calidad que contribuyan al fortalecimiento del nivel científico, político e ideológico de los estudiantes y de los valores morales que permiten su formación integral".
  2. Como sinónimo de causa: un estudiante fue responsable de la pérdida del libro de Filosofía.
  3. Como la virtud de ser la causa de los propios actos es decir de ser libres: no podemos atribuirle responsabilidad alguna al libro que se extravió y dejó al estudiante sin bibliografía para estudiar, se trata de un objeto inerte que se extravió por descuido.
  4. Como deber de asumir las consecuencias de nuestros actos.

Responsable es aquel que conscientemente es la causa directa e indirecta de un hecho y que por tanto es imputable por las consecuencias de ese hecho. En la tradición cotidiana la responsabilidad es la virtud individual de concebir libre y conscientemente las maximas universalese nuestra conducta. Para Hans Jonás en cambio la responsabilidad es una virtud social que se configura bajo la forma de un imperativo que siguiendo formalmente el imperativo categórico kantiano: "Obra de tal modo que los efectos de tu actuación sean compatibles con la permanencia de una vida humana autentica en la tierra"2 dicho imperativo se conoce como el "principio de la Responsabilidad".

Aquí podemos apreciar como Kant ha influenciado y mantiene vigente su teoría en la filosofía contemporánea por la claridad y fundamentación de sus propuestas.

La responsabilidad es un valor que está en la conciencia de la persona, que le permite reflexionar, administrar, orientar y valorar las consecuencias de sus actos siempre en el plano de los moral. Una vez que pasa al plano ético (puesta en práctica), persisten estas cuatro ideas para establecer la magnitud de dichas acciones y afrontamos de la manera más prepositiva e integral, siempre en pro del mejoramiento laboral, social, cultural y natural.

Chacón plantea: "Cuando hablamos de la formación de valores morales, nos referimos a un proceso educativo en el que el contenido axiológico de determinados hechos --formas de ser, manifestaciones de sentimientos, actuaciones o actitudes humanas con una positiva significación social-- provoca una reacción de aprobación y reconocimiento (vigencia) en el contexto de las relaciones interpersonales y trasciende al nivel de la conciencia del niño o el joven.

El contenido de estos hechos cobra una significación individual especial e importante --al nivel de la esfera psicológica, afectivo-volitiva--que ellos asumen como algo necesario para encauzar su propia "forma de ser", sus sentimientos, actitudes y actuaciones en la vida cotidiana, en las relaciones con sus familiares, maestros, compañeros o amigos, entre otros. A su vez, se transforman internamente en valores "aceptados" que se incorporan personalmente en un proceso de individualización y se manifiestan por medio de las cualidades morales personales".3

En la medida en que tales sentimientos y actitudes se refuerzan y se vivencian una y otra vez por el niño o el joven en las relaciones humanas con los demás y en las actitudes ante las exigencias de la vida y la realidad, se arraiga cada vez más profundamente la significación social positiva y progresiva del contenido de estos valores, que pasan a formar parte de la escala de valores personales arraigada en su conciencia y ejercen importantes funciones orientadoras, valorativas y normativas, entre otras, por medio de las cuales se realiza la regulación moral de la conducta. De esta forma, no sólo se forman las cualidades morales, sino también las escalas de valores individuales y las orientaciones valorativas principales que indican la tendencia de la línea del comportamiento moral o de la forma de ser del individuo en el transcurso de su vida; o sea, hacia qué valores se inclina en su actitud ante el mundo en que vive.

Este no es un proceso espontáneo ni inmutable, sino que en él incide un conjunto de elementos y factores que contribuyen a este proceso formativo, teniendo en cuenta sus influencias en los diferentes componentes del valor moral, tales como el componente cognoscitivo, el afectivo-volitivo, el ideológico, las vivencias y experiencias morales en la actividad. Dentro de estos elementos, pueden señalarse el sistema de medios de influencias sociales, los sujetos formadores, las vías y los métodos de formación de valores.

Dentro de los factores que influyen en el proceso de la formación de valores se encuentran las condiciones del contexto macro social y del micro medio en que se forma y se desenvuelve el individuo, su pertenencia de clase, las condiciones socioeconómicas de su seno familiar, sus condiciones de vida, las características de la comunidad en la que se desenvuelve, la comunicación y las normas de convivencia familiar, el nivel cultural y los hábitos de educación, entre otros. Además, condicionan incluso el proceso de reajustes y cambios internos (en el orden jerárquico) de la escala de valores individuales que se producen en determinados momentos trascendentales de la vida personal o social y que le imprimen un sello personalizado a las cualidades morales en su manifestación.4

Dentro del sistema de medios de influencia social, la familia y la escuela ocupan el lugar cimero en la formación de los valores y cualidades personales, y en particular de los morales, en los niños y jóvenes.

Es en el seno familiar donde, desde que el niño nace, se trasmite la significación social que tienen los sentimientos, las actuaciones, los hábitos y costumbres correctos (aceptados socialmente) e incorrectos (no aceptados), se le inculca el sentido de lo que es bueno y lo que es malo, cómo comportarse en sus relaciones con los familiares y en la convivencia social en general. Es en ese contexto donde el niño o el joven asimilan el valor del respeto y las consideraciones a tener en cuenta en sus actitudes y relaciones con las personas y con el mundo en el que vive, sus deberes estudiantiles, el amor a la patria, sus relaciones con la naturaleza (cuidado del medio ambiente, de la flora y la fauna, de los animales afectivos), el respeto a las reglas urbanísticas, la observancia de la legalidad y de las leyes ciudadanas, entre otros.5,6

No obstante, este proceso formativo en el seno familiar está permeado y matizado por las condiciones de la procedencia social y los patrones educativos que porta la familia y que practica en sus hábitos, costumbres, formas afectivas de relacionarse y comunicarse entre sí y con el niño o el joven en particular, y que sirven de modelo especialmente significativo en la formación psicoemocional y racional de la personalidad.

Por lo que el modelo familiar puede estar orientado hacia la formación de cualidades morales positivas o puede ejercer influencias educativas negativas, según la concepción, preparación y formas específicas de encauzar este proceso. En este segundo caso, la familia se transforma en un agente o elemento distorsionador del proceso formativo.

Es esta característica la que acrecienta doblemente el lugar y papel que la Facultad desempeña en tan complejo proceso formativo, por ser la institución que en la sociedad está encargada de la educación y formación de los tecnólogos de la salud como su contenido específico, para lo cual debe estar preparada de forma especial. En este sentido la Facultad no cumple esta función de forma aislada, sino en estrecha relación con la familia y como centro aglutinador de la cultura de la comunidad en la que está enclavada e interactúa con las estructuras gubernamentales, las instituciones y las organizaciones políticas.

De esto se deriva que, como sujetos fundamentales de la formación de valores y cualidades morales, se hallan los padres y los profesores, aunque ocupando diferentes posiciones: los padres constituyen un elemento básico, indispensable y necesario en la formación de los hijos, siendo este insuficiente.

Los profesores, por la influencia orientadora y educativa que ejercen, tanto sobre la familia como sobre los diversos factores de las áreas de salud enclavadas en diferentes comunidades, al dirigir el proceso formativo de forma consciente, planeada, con objetivos y fines definidos, se transforman en el sujeto formador principal que los modela y rectorea.7

De ello se infiere la extraordinaria importancia que tiene el respaldo que las instituciones y organizaciones gubernamentales y políticas tienen que dar en cada territorio concreto a la obra de la Educación Médica, tanto en el orden material como en el apoyo y reconocimiento moral del indispensable trabajo de las Facultad de Tecnología de la Salud de Santiago de Cuba y la abnegada labor de los profesores en específicos.

El profesor, como sujeto principal de este proceso formativo, tiene un papel decisivo a partir de las cualidades que porta en su individualidad, en el aspecto personal y profesional como un todo integral. El profesionalismo, como cualidad moral de la ética profesional pedagógica, encierra el dominio que el profesor debe tener de la cultura de su época, de la ciencia que enseña y de la pedagogía para el desempeño de su maestría. Ello unido íntimamente al dominio y cumplimiento de los requerimientos morales que a su persona y función, imponen las exigencias sociales de su profesión plasmadas en el contenido del código de la ética profesional.7

La profesionalidad, en la ética pedagógica, aglutina los valores morales de:

− Profundo humanismo, revelado en el amor a los estudiantes. En una palabra, al ser humano, concretado a través de un trato y comunicación afectuosos y respetuosos de la dignidad personal de sus educandos.
− Amor a la profesión, expresado en la dignidad y honor pedagógico, abnegación y entrega de su trabajo en la docencia y áreas asistenciales.
− Espíritu revolucionario, transformador, creativo y optimista en todos y cada uno de los escenarios donde se desempeñe dentro del Proceso Docente Educativo.
− Ser consciente y cumplidor de sus deberes y responsabilidades pedagógicas; luchador incansable por el perfeccionamiento constante y la excelencia de su trabajo.
− Ser exigente y justo.
− Ser honesto, modesto y sencillo.
− Poseer prestigio moral y autoridad pedagógica ante sus estudiantes, sus colegas, la familia, la comunidad y la sociedad en su conjunto.

Todos estos valores y cualidades del profesor como sujeto profesional, científico-pedagógico, deben hacerlo portador de una ejemplaridad en su vida personal que le imprima a su labor educativa un adecuado clima psicológico moral en sus relaciones y comunicación con los educandos: limpieza moral, entrega y coherencia entre lo que piensa, lo que dice y lo que hace. Consecuentemente con lo cual, la personalidad del profesor se convierte en un poderoso instrumento para la formación de los valores y cualidades morales en los educandos, que son a su vez sujetos activos de su autoformación en este proceso.8

Es importante reconocer que, unidas a la acción de los sujetos formadores propiamente dichos, existen otras personas que por su preparación profesional, su función social y el grado de cercanía e interacción con el tecnólogo en formación, pueden ejercer también influencias educativas en un sentido positivo. Cuando las influencias educativas tienen un carácter negativo no puede hablarse de sujeto formador, sino más bien de agentes deformantes. Este aspecto del problema tiene una significación que va más allá de lo teórico conceptual del proceso educativo. En su sentido práctico, significa que la formación de valores y cualidades morales se da en las redes de un tejido social en cuya interacción recíproca el bien y el mal, lo bueno y lo malo, están siempre presentes en la órbita de la moral de la vida cotidiana, tanto en el seno familiar, como en el propio centro escolar.

Por lo que el proceso formativo no se da de forma aislada, ni abstraído de este hecho objetivo. No es puro ni carece de contaminación.

Todo proceso de formación de valores pasa a su vez por las vivencias y experiencias personales de los educandos como resultado de la práctica del bien y del mal en sus actuaciones concretas. Cuando se produce la trasgresión de una norma moral, la violación de un valor moral, que se capta en los llamados errores cometidos, en las faltas o en los defectos personales, con los consecuentes sinsabores, malos momentos, sentimientos de vergüenza, cargos de conciencia, entre otros mecanismos internos que inciden en el proceso de formación y regulación moral de la personalidad del tecnólogo, se produce un proceso de confrontación interna que puede conducir a la reafirmación de un valor o a la asimilación de un antivalor. De ahí la importancia que tiene el tratamiento educativo de ciertas actitudes negativas en los tecnólogos.

Estos aspectos, que también forman parte del propio proceso formativo, bajo el criterio de que son susceptibles de subsanarse o corregirse en el individuo, son también necesarios para la reafirmación de la propia individualidad del tecnólogo. Sobre todo para el reforzamiento de la tendencia de su orientación hacia determinados valores en su línea fundamental de actitud y comportamiento que él debe ser capaz de ir autodeterminando con seguridad e independencia, según la psicología de la edad y el grado de conciencia que va adquiriendo en el gradual proceso de formación y maduración de su autoconciencia y personalidad.8,9

De esta concepción se infiere el hecho real que todo educador debe comprender: aunque el trabajo educativo y formativo de las nuevas generaciones se orienta por un proyecto teórico o modelo idealizado, los sujetos que formamos son seres humanos diferenciados entre sí por su individualidad y terrenalidad, donde lo perfecto siempre tiene un carácter relativo e interactúa como una aspiración y búsqueda de metas elevadas, en la dinámica entre el ser y el deber ser, en el incesante camino del perfeccionamiento humano que sucede en el tiempo al proceso educativo y formativo.

Al referirse a las vías de la formación de valores y cualidades morales, todo profesor con cierta experiencia puede dominar que estas vías en la Facultad de tecnología de la Salud, cuentan con la clase y un conjunto de actividades extracurriculares como la preparación y realización de matutinos con diversidad de contenidos histórico patrióticos o artístico-culturales, la preparación políticas, y metodológicas; la realización de actividades productivas de pesquisa y socialmente útiles, donde la labor pedagógica educativa del profesor tiene un espacio importante en las actividades formativas de los tecnólogos en las horas de debate y reflexión, actividades de extensión universitaria, realización de círculos de interés; las reuniones de brigadas, espacios dedicados a conversaciones y debates de temas sociopolíticos de interés especial o de actualidad nacional e internacional; las reuniones de padres; las visitas a las casas, así como otras vinculadas con la comunidad que conforman la vida del tecnólogo.

Sin embargo, el centro que aglutina y organiza, de forma armónica y sistémica, todas las vías por medio de las cuales se genera el trabajo docente educativo y formativo de todo el proceso pedagógico en la facultad, es el trabajo metodológico. Este constituye la función rectora de dicho proceso.

Es en el trabajo metodológico al nivel de facultad, años, asignaturas y profesores donde debe diseñarse todo el trabajo docente educativo, que tiene su elemento central en la clase y su extensión hacia todas las otras actividades extra docentes, donde la clase encuentra su complemento en todas las direcciones encaminadas a la formación de la cultura general, científica, laboral y la cultura de los sentimientos con un contenido axiológico y una orientación humanista que encierra todo lo referente al denominado "trabajo político ideológico". En realidad, el trabajo político ideológico es un momento esencial dentro del trabajo educativo en su más amplio sentido, pero que no se reduce a ello, sino que abarca todo el contenido de la estructura de la ideología predominante en la sociedad, a partir del sistema socioeconómico y político imperante y los intereses de clase que representa.

Por esta razón, el trabajo educativo, que es esencialmente una actividad ideológica, tiene en cuenta lo político, vinculado a la moral, lo jurídico y lo estético, y penetra todo el proceso docente-educativo en general e integra el contenido del diseño curricular y extracurricular de una forma armónica, lo que en la Facultad de Tecnología se concreta por medio del principio de integración del estudio con el trabajo, el que unido a los restantes, vértebra la relación del componente académico con el componente laboral e investigativo y el proceso de formación de valores en los tecnólogos.

Es por ello que la elaboración y formulación de los objetivos generales del trabajo docente-metodológico y educativo dentro de la estrategia del trabajo pedagógico de la facultad, es un paso esencial en el diseño y proyección integral del trabajo a realizar en cada curso escolar y rompe con la dicotomía metafísica entre lo docente metodológico y lo educativo, así como entre lo curricular y extracurricular que atenta contra el proceso de formación de valores.10

Los métodos que contribuyen a la formación de los valores morales son inherentes al quehacer de las funciones socializadoras de la facultad y a todo el accionar profesional. Estos métodos inciden de forma simultánea en la actuación, las vivencias y las experiencias morales, así como en el elemento más interno del tecnólogo, su conciencia, tanto en el plano racional como en el emocional o esfera de los sentimientos.

Ello se debe a que estos métodos ubican en el centro de su atención la formación de valores morales a partir de que el educando descubra y haga suyas determinadas exigencias histórico sociales de su contexto macro social y de su micro medio más particular, como el seno familiar, la facultad y la comunidad, por medio de los cuales se abre una visión más general hacia el sentido de la nacionalidad, la nación, la patria, el mundo y el universo, así como su lugar en relación con todo ello.

Es importante que el encuentro con estas exigencias, expresadas como necesidades objetivas y subjetivas, despierte el interés y la motivación interna del tecnólogo hacia el establecimiento de ciertas obligaciones y compromisos en su actuación para consigo mismo, con las personas con las que se relaciona según el vínculo afectivo, y en cuanto a determinados fenómenos y acontecimientos de la naturaleza y la vida social que demandan una actitud y actuación de su parte como expresión del sentido del deber, la responsabilidad, la honestidad, la dignidad, el patriotismo y la solidaridad, entre otros.10,11

El contenido de estos valores tiene que practicarse en las actividades y tareas que la facultad diseñe a través de acciones específicas, según los valores que se propone formar. Esto explica el carácter activo de este proceso, en cuanto a que los valores morales se forman en el propio accionar, en la interacción, en la comunicación, en la multifacética actividad en la que los tecnólogos se ven inmersos, tanto en el hogar como en la comunidad y, en particular, en la Facultad de Tecnología, que tiene que estar previsto, preparado, organizado y dirigido pedagógicamente hacia este fin.

En ello incide directamente el papel de los métodos y las didácticas de las diferentes carreras, las cuales deben propiciar el carácter activo del Proceso Docente Educativo, empleando métodos y técnicas participativas y problemáticas, entre otras, donde la relación teoría-práctica-valores humanísticos sea objeto de un riguroso tratamiento por parte del colectivo de profesores, los tecnólogos participan, hacen, sienten y constatan con inteligencia, sentimiento, seguridad, creatividad e independencia, evidenciando el cumplimiento del deber de forma consciente que en otras palabras es la responsabilidad.

En este proceso de formación de valores, el tratamiento de la individualidad requiere especial atención, ya que estos valores sólo se forman en el mundo interno de cada individuo, donde el profesor en su labor debe penetrar con el mayor tacto pedagógico y la mayor cautela, y teniendo en cuenta las normas éticas de la relación profesor-alumno y profesor-familia. Esta última es un elemento que no puede soslayarse en todo este proceso.

Esto significa trabajar con la espiritualidad de los tecnólogos, haciendo brotar en ellos sentimientos nobles, hacérselos sentir y crear los mecanismos para que los puedan expresar y plasmar en diversas formas (oral, escrita, artísticamente, entre otras).

En correspondencia con la psicología de las edades y las características individuales de los educandos, el profesor debe emplear los mecanismos de la autoconciencia a partir de la autovaloración y la valoración, a través de las cuales se confrontan los puntos de vista y se reafirman los propios. De esta forma se contribuye a que los tecnólogos vayan adquiriendo seguridad en sí mismos y aprendan a auto conocerse, con lo que se conforman, reajustan y reafirman los rasgos que van caracterizando su individualidad, en la medida en que se sienten satisfechos o no con su propia imagen, así como se favorece la confrontación permanente de su autovaloración con la valoración que de él tienen las demás personas durante la atención al paciente en las áreas asistenciales.11

En esto incide la formación de determinadas aspiraciones personales, tanto presentes como futuras, donde la orientación profesional tenga un lugar asociado a la intención de ser un individuo activo, útil y de bien que aporta a su bienestar personal, familiar y social. Este proceso incluye la auto proposición de metas para el logro de sus propósitos y para su perfeccionamiento, pues es muy importante que los tecnólogos en su proceso formativo puedan tener los elementos que den respuesta a las interrogantes siguientes: ¿de dónde venimos?, ¿quién soy?, ¿hacia dónde vamos?

La comprensión del profesor y la familia, para no coartar, imponer esquemas o patrones, limitar inquietudes y necesidades personales, sin enfrentamientos desafiantes ante las discrepancias, entre otros, son requerimientos de este proceso formativo, alejado de todo tipo de autoritarismo, paternalismo, relación de subordinación u otras formas que limiten la participación, la plenitud al actuar o al expresarse. Estimular y facilitar las posibilidades espirituales y de la sensibilidad humana en cada uno de los tecnólogos es parte del cultivo de la individualidad en la conformación de su escala de valores y cualidades morales personales en correlación con el colectivo o intereses sociales.

La apertura de espacios de debate y reflexión, diálogo e intercambio, no sólo sobre diversos temas de interés, sino también sobre su propia vida personal, coadyuva a este fin educativo, en el cual el uso de las reglas para el debate o el trabajo en grupos puede ser una vía que contribuya a la formación de la receptividad, la paciencia y la tolerancia necesarias en la comunicación y la convivencia social, en la aceptación mutua y en el respeto hacia las diferencias de las individualidades, así como de la libre expresión y la defensa de los puntos de vista de forma reflexiva y con sinceridad. Todos estos elementos conforman las bases de la solidaridad humana.

Los requerimientos metodológicos a tener en cuenta para contribuir a la formación de los valores morales. Estos deben servir para la elaboración de acciones concretas:

− Condiciones del macro y el micro medio social del individuo. Diagnóstico de partida.
− Condiciones y tono de la comunicación en las relaciones interpersonales directas en el contexto de las relaciones sociales.
− Métodos activos y participativos del aprendizaje que desarrollen la inteligencia, la creatividad y la independencia cognoscitiva.
− Formación de la autoconciencia, reafirmación del yo, autoconocimiento y seguridad en sí mismo en correlación con los otros. Valoración y autovaloración, espíritu crítico y autocrítico.
− Pensamiento y acción flexibles ante las contradicciones y cambios de la realidad.
− Comprometimiento con la realidad ante las exigencias morales de su época.
− Atención al mundo espiritual interno (esfera de los sentimientos y la voluntad).
− Formación práctica de vivencias y experiencias morales personales en las actitudes, conductas y relaciones humanas.
− Formación de aspiraciones e intereses, en forma de objetivos e ideales personales y sociales asociados a ser un hombre o mujer útil y de bien, a partir de la autoproposición de metas.
− Estímulo de la autenticidad y plenitud al actuar. Reconocimiento de las virtudes de cada uno.
− Influencia sistémica del vínculo familia-escuela-comunidad, en relación con otros elementos del sistema de influencias sociales, como es el caso de los medios de difusión masiva.
− Dentro de los valores morales la responsabilidad ha sido tratada por diferentes autores por ser un tema actual y necesario. A diario hablamos de este valor en nuestro quehacer cotidiano.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. Castro Ruz R. Discurso pronunciado por el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, compañero Raúl Castro Ruz, en el Segundo Período de Sesiones de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Palacio de Convenciones, el 27 de diciembre de 2008, "Año 50 de la Revolución" [citado 16 Feb 2013]. Disponible en: http://www.cuba.cu/gobierno/rauldiscursos/2008/esp /r271208e.html
  2. Chacón Arteaga N. Ética y bioética desde una perspectiva martiana [citado 16 Feb 2013]. Disponible en: http://www.monografias.com/trabajos66/bioetica-cubana /bioetica-cubana.shtml
  3. Chacón N. Dimensión ética de la educación cubana. La Habana: Editorial Pueblo y Educación; 2002.
  4. Chávez Rodríguez J, Báxter Pérez E, Valdés Veloz H. La educación en valores y la relación con la evaluación de su calidad. La Habana: Editora Política; 2008.
  5. Báxter Pérez E. ¿Cuándo y cómo educar en valores? La Habana: Editorial Pueblo y Educación; 2008.
  6. Báxter Pérez E. Educar en valores. Tarea y reto de la sociedad. La Habana: Editorial Pueblo y Educación; 2007.
  7. Egea Álvarez M. La labor educativa. En: Selección de lecturas. La Habana: Editorial Pueblo y Educación; 2007.
  8. Fabelo Corzo JR. Los valores y sus desafíos actuales. La Habana: Editorial José Martí; 2003.
  9. Egea Álvarez M. Labor educativa. Selección de lecturas. Compilación. La Habana: Editorial Pueblo y Educación; 2007.
  10. Fuentes González HC. Textos de didáctica de la Educación Superior. 2001 C. Álvarez. 1992-1996.
  11. Cuba. Ministerio de Educación Superior. La gestión universitaria y el rol del profesor. Guía de Estudio Ministerio de Educación Superior. La Habana: MES; 2008.

 

 

Recibido: 22 de abril de 2013.
Aprobado: 20 de junio de 2013.

 

 

Adelaida Pérez Pupo. Facultad de Tecnología de la Salud "Dr. Juan Manuel Páez Inchausti", km 2 ½ y Autopista, Carretera de El Caney, Santiago de Cuba, Cuba. Correo electrónico:lulu@medired.scu.sld.cu