RECENSIÓN

 

Medicina sin apellidos. Un debate sobre la medicina natural y tradicional en Cuba*

 

Medicine with no surnames. Debate on natural and traditional medicine in Cuba

 

 

Osvaldo de Melo, coordinador

La Habana: Editorial U. H.; 2013. 15 x 23 cm, 240 pp.

 

 


 

 

EMPUJANDO IDEAS

Aunque suene un tanto grandilocuente, no por ello es menos cierto que este libro contribuye a desempolvar una tradición tan vieja como la existencia misma de la Real Academia de Ciencias Médicas Físicas y Naturales de La Habana, fundada hace más de 150 años: la tradición del debate. Hacia el principio de la década de 1870, la convulsión social del país y la epidemia del cólera catalizaban la aparición por doquier de supuestos remedios que, abusando de la credulidad popular, se anunciaban como "capaces de curar cualquier mal". La actividad vigilante y hasta condenatoria de aquella Academia se vislumbra en el informe de sus actividades emitido por Antonio Mestre el 19 de mayo de 1871, donde se leía:

Es deber de esta corporación protestar, cada vez que la ocasión se ofrece, contra ese inmenso arsenal de panaceas que forma el más triste espectáculo a nuestro alrededor: la ciencia de las indicaciones terapéutica, aplicables a condiciones precisas y a casos particulares, desapareciendo por completo ante el incentivo de curarlo todo y a poca costa por un solo medicamento.1

Más de un siglo después, especialmente durante la primera mitad de los años noventa, nuestro país se vio sumido en una crisis económica, asociada -en buena medida- a la caída del llamado Campo Socialista. Durante esos años, Cuba se volcó hacia la búsqueda de soluciones de "emergencias" en muchos campos -especialmente el de la salud-. Con toda lógica, se trabajó por recuperar parte de la cultura popular asociada a la llamada medicina natural y tradicional. Además de su costo prácticamente nulo, esta medicina constituía una alternativa refrescante.

Pero la medicina natural y tradicional, al combinarse con la psicología social asociada a la crisis, también abrió una verdadera caja de Pandora. Toda una pléyade de tratamientos exóticos penetró en tropel, y por las más diversas vías, en la sociedad cubana -desde la "orinoterapia" hasta las "terapias piramidales"-. Su rasgo más común era -podríamos decir- la "universalidad".

La energía piramidal podía, según sus defensores, lo mismo curar una bursitis que reparar una fractura de tibia; además de "dar filo" a las cuchillas de afeitar, hacer que la carne se conservara fresca, alargar la vida útil de las baterías alcalinas y una variopinta lista de efectos beneficiosos. Resulta evidente el paralelo histórico entre este ejemplo y "las panaceas" mencionadas en el informe de la Academia de Ciencias de La Habana de 1871 cuya explícita posición sobre tales temas extrañamos.

Lo cierto es que en la Cuba de hoy -como en la del siglo XXI- la medicina resulta tener apellidos: la natural y tradicional (a veces apellidada alternativa) se encuentra en un bando, mientras que la medicina occidental (científica o basada en la evidencia) se ubica en la acera opuesta. El titulo de este libro sugiere que la medicina no debería tener apellidos. Háyase originado en larga tradición o no, háyase utilizada en ella un producto natural o no, la medicina debería ser medicina secas. Pero han de incluirse en ellas solamente aquellos productos o prácticas cuyas propiedades beneficiosas para la salud humana estén avaladas por el método científico riguroso.

Aunque suelen las medicinas con apellidos coexistir, más o menos pacíficamente, en la consulta de los policlínicos, alguna que otra han cruzado armas, como ocurrió en las sesiones del Taller Pensamiento Racional y Pseudociencia, convocado por la Facultad de Física de la Universidad de La Habana los días 17,18 y 19 de diciembre de 2007, y cuyas memorias se publicaron en un número especial de la Revista Cubana de Física.2 El presente libro, sin embargo, constituye quizás el testimonio más directo de que se tenga noticia sobre el enfrentamiento entre medicinas con apellidos, gracia, entre otras cosas, a la presencia explicita de representantes de ambos bandos. Si bien el "bando alternativo" está en franca minoría, por ese mismo hecho merece respeto: sin su participación, un libro de esta naturaleza simplemente no hubiera sido posible.

La primera escaramuza del debate ocurrió de la mano firme de Iramis Porro -Directora de Juventud Técnica- cuando su revista publicó, en diciembre de 2011, el artículo de Jorge A. Bergado que da titulo a este libro. Tal y como se espera en los sistemas altamente no lineales, este trabajo desencadenó una avalancha de mensajes electrónicos que se extendió a lo largo del periodo enero-abril de 2012, generado por 8 médicos, 3 biotecnólogos, un ingeniero, 4 físicos y un matemático -en su mayoría destacadas personalidades del mundo académico de Cuba-.

Este libro contiene dichos materiales en orden cronológico.

Creo que los lectores disfrutarán superlativamente este intercambio vivo de opiniones, donde la profundidad de pensamiento se da la mano con la fina ironía; donde la fe se levanta, trémula, ante el raciocinio; donde la cultura científica se funde con la humanista y ambas se estremecen, por momentos, ante un rapto de violencia verbal. El resultado es el redescubrimiento inexorable de una verdad, no por sabida, menos contundente: más allá de nombres y apellidos, es el debate quien empuja las ideas.



DrC. ERNESTO ALTSHULER




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* El texto es una copia del primer apartado del libro Medicina sin apellidos. Un debate sobre la medicina natural y tradicional en Cuba, que se presenta a modo de prólogo. Se reproduce con la autorización de su autor.

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Pruna Goodgall PM. La Real Academia de Ciencias de La Habana, 1861-1898. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científica; 2002.

2. Pensamiento Racional y Pseudociencias. Memorias del taller. Rev Cubana Física. 2007 [citado 1 Abr 2014];15(1). Disponible en: http://www.sld.cu/galerias/pdf/sitios/revsalud/relatoria3.pdf