Vol. 7, No. 83 Agosto 30, 2002 ISSN 1028-4338
En
este número:
Virus del Nilo
Occidental
|
Virus del Nilo Occidental: Actualización
Dra.
Ada Madariaga Villaurrutia*
Lic.
Roxana Rodríguez Tamayo**
Lic.
Rosa L. Vega Almeida**
Nota
Editorial
En
octubre del año 2000 el Consejo Editorial de esta publicación puso
a disposición de la comunidad científica y médica una revisión
sobre el Virus del Nilo Occidental. Sin embargo, dada las actuales
circunstancias relacionadas con esta entidad y más recientemente la
afectación de mayor envergadura ocasionada a los humanos, causando
la muerte a casi una treintena de personas. La presente edición
pretende ofrecer una actualización de los aspectos clínicos y
epidemiológicos más relevantes, así como el tan investigado tópico
de las aves migratorias y su relación con la enfermedad.
Introducción
El
virus del Oeste del Nilo ha emergido en los últimos años en zonas
templadas de Europa y Norteamérica, representando una amenaza a la
salud pública, la salud equina y desde 1999, la salud de las
poblaciones de aves. Hasta el momento, la manifestación más seria
de la infección es una encefalitis muy letal en humanos y caballos,
así como también en ciertas aves domésticas y salvajes (1-3).
La reaparición en Estados Unidos del Virus del Nilo
Occidental o del Oeste del Nilo, como también se le suele
denominar, durante los años 2000 –2002, constituye un fenómeno
bien preocupante debido a que podría propagarse y arraigarse a todo
lo largo y ancho de América Central y Sudamérica, como resultado
de la migración de aves infectadas. Es por este motivo que la
siguiente revisión pretende hacer una breve introducción al tema
con el propósito de poner en el conocimiento de la comunidad médica
cubana algunos aspectos de interés acerca de esta entidad.
atrás
Historia
El
virus del Oeste del Nilo es un virus de la familia Flaviviridae,
compuesto de 10 960 nucleótidos, los viriones tienen una simetría
poliédrica, son esféricos y con un diámetro entre 40 y 60 nm. Fue
aislado por primera vez en 1937 en una mujer en estado febril del
Distrito de Uganda al Oeste del Nilo. La ecología fue caracterizada
en Egipto en 1950 y el virus comenzó a conocerse a causa de una
meningoencefalitis severa que padecieron unos ancianos durante un
brote registrado en Israel en 1957. Sin embargo, a principios de los
60 fue documentada por primera vez en Egipto y Francia la enfermedad
equina. El primer registro epidémico ocurrió en Israel en
1950-1954 y después nuevamente en 1957. La mayor epidemia ocurrió
en el sur de África en 1974, donde hubo más de 3000 casos clínicos.
(1,
2).
Se han notificado brotes en humanos en Argelia (1994),
Rumania (1996-1997), donde se reportaron 500 casos clínicos, con
una tasa de letalidad de aproximadamente el 10%;
República Checa (1997) y en octubre de 1999 el virus fue
identificado como
consecuencia de un brote de encefalitis en New York. Esta es la
primera vez que la entidad en cuestión resultó registrada en EE.
UU, notificándose casos en humanos y caballos, siendo considerado
este brote como un importante suceso en la historia evolutiva del
virus (4, 5, 10).
El virus ha sido identificado además en Medio Oriente, oeste
y centro de Asia y Oceanía (subtipo Kunjin).
Epizootias de la enfermedad en caballos se han reportado, en
Marruecos (1996), Italia (1998) y Estados Unidos (1999 – 2002),
Francia (2000), y en Israel, en aves (1997-2001).
En Estados Unidos de 1999 al 2002 (29 de agosto) se ha
reportado el virus en Alabama, Arkansas, Connecticut, el Distrito de
Columbia, Delaware, Florida, Georgia, Illinois, Indiana, Iowa,
Kentucky, Louisiana, Maine, Maryland, Massachusetts, Michigan,
Minnesota, Mississippi, Missouri, Nebraska, New Hampshire, New
Jersey, New York, North Carolina, North Dakota, Ohio, Oklahoma,
Pennsylvania, Rhode Island, South Carolina, South Dakota, Tennessee,
Texas, Virginia, West Virginia y
Wisconsin. (1,2) (Ver Mapa 1)
En el período de 1999 al 2001 en los Estados Unidos se
notificaron un total de 149 casos
en humanos, en los que se incluyen 18 fallecidos.
Hasta el 29 de agosto de
2002 se han reportado 555 casos en humanos, que incluye 28
fallecidos. Los Estados afectados hasta la fecha son: Alabama (8),
Arkansas (3), Distrito de Columbia (1), Florida (1), Georgia (6) y
dos fallecidos, Illinois (79) y 5 fallecidos, Indiana (7), Iowa (1),
Kentucky (5) y un fallecido, Louisiana (205) y ocho fallecidos,
Maryland (1), Massachussets (1), Michigan (21) y dos fallecidos,
Minnesota (2), Mississippi (91) y tres fallecidos, Missouri (25) y
un fallecido, Nebraska (4), New York(5) y un fallecido, North Dakota
(2), Ohio (32) y cuatro fallecidos, Oklahoma (2), South Carolina
(1), South Dakota (3), Tennesse (5), Texas (39) y un fallecido,
Virginia (3) y Wisconsin (2). (1, 2, 12).
(Mapa
2)
Según reporte del CAREC, el 29 de agosto del 2001, fueron
detectados altos niveles de anticuerpos IgM contra el virus del Nilo
Occidental, en un
paciente masculino, de la isla Caimán Brac, que había ingresado el
día 21 de agosto, con diagnóstico de encefalitis y evolución
satisfactoria. Aunque no se realizaron otros estudios
confirmatorios, por el cuadro clínico, la presencia de anticuerpos
y el antecedente de no haber salido de las islas en los seis meses
anteriores fue reportado como el primer caso probable de Virus del
Nilo Occidental en las Islas Caimán y en la Región del Caribe
(18).
En México se reportó el 28 de agosto del 2002, el primer
caso confirmado de Virus del Nilo Occidental en el nordeste del
Estado de Coahuila. Según un reporte de la EFE la víctima, un
hombre de 72 años de edad contrajo la enfermedad durante un viaje a
Houston (Texas) en julio del 2002 y falleció el 20 de agosto.
Ingresó en el hospital local a mediados del mes con fiebre,
problemas para orinar, desorientación y vómitos, y se le
diagnosticó un cuadro de Neuroinfección, así como Diabetes
mellitus tipo 2 descompensada e Insuficiencia renal aguda. (19)
En el sureste de este país se han detectado por primera vez,
según investigadores de la Universidad Autónoma de Yucatán,
anticuerpos del Virus del Nilo Occidental en un análisis realizado
a seis aves capturadas en el puerto de Celestún y en el municipio
de Tzucacab, 150 km tierra adentro de la Península de Yucatán.
(20)
atrás
Aves
migratorias y Virus del Nilo Occidental
Las
aves migratorias han sido durante mucho tiempo sospechosas de la
introducción del Virus del Nilo Occidental en las nuevas regiones
por las siguientes razones:
·
Los
brotes del virus en las regiones templadas generalmente ocurren
hacia finales del verano y comienzos del otoño, coincidiendo con la
llegada de grandes concentraciones de aves migratorias y
(mosquitos);
·
Estos
brotes a menudo ocurren entre humanos que viven cerca de tierras húmedas
donde altas concentraciones de aves entran en contacto con gran número
de mosquitos ornitofílicos;
·
Los
principales vectores de los que se ha aislado el virus son
fundamentalmente mosquitos ornitofílicos (Culex univittatus en el
Medio Oriente, C. Pipiens en Europa y C. pipiens y
Aedes vexans en América.);
·
Se
han encontrado anticuerpos al virus en la sangre de muchas especies
de aves en Euroasia;
·
Las
aves migratorias han sido vinculadas con el transporte de otros
virus relacionados en el hemisferio occidental: se ha aislado Virus
del Nilo Occidental de aves migratorias activas (ejemplo Sylvia
risoria en Chipre y Streptopelia turtur en Eslovaquia);
·
En
diferentes especies se ha documentado una viremia lo suficientemente
duradera como para infectar a los mosquitos vectores, y
·
La
migración causa un sustancial stress sicológico en las aves. El
stress ha mostrado que promueve la inmunosupresión y favorece la
replicación del Virus del Nilo Occidental en los roedores (9).
Al
igual que en los casos en humanos, las primeras aves documentadas
como infectadas por el Virus del Nilo Occidental en el hemisferio
occidental fueron identificadas en agosto del 99 en Nueva York. Como
en varios brotes en Europa, el principal vector fue identificado
como el mosquito ornitofílico C. Pipiens. Más aún, el brote en
humanos ocurrió en siete sitios urbanos cercanos a tierras húmedas
donde se concentraban aves migratorias, mosquitos ornitofílicos y
humanos (9).
Estas
circunstancias, conjuntamente con la ecología del virus en el viejo
mundo apoyan la conjetura de que tanto aves silvestres, domésticas,
de zoológico, etcétera, fueron responsables de la introducción
del virus en el nuevo mundo, tanto a través de la migración
normal, el desplazamiento debido a condiciones atmosféricas, o la
importación legal o ilegal (9).
La ecología del Virus del Nilo Occidental indica que es más
probable que el virus persista en el hemisferio occidental si es
transportada por las aves hospederos a lugares de invernación sureños.
Los datos del Viejo mundo indican que las condiciones ideales del
Virus del Nilo Occidental se dan cuando se combinan tres factores
clave: un ave hospedero infecciosa, virémica; un mosquito ornitofílico
activo que sirva de vector y un gran número de una o más especies
de aves hospedero amplificatorias. Esta combinación de numerosas
aves y mosquitos ornitofílicos (ej. En tierras bajas sureñas,
zonas agrícolas húmedas o áreas urbanas) podría proporcionar
amplificación y una base permanente para la diseminación del virus
a través de la migración de las aves. (9)
atrás
Ruta
de migración desde la región de Nueva York
La
migración de las aves desde la región de Nueva York a finales del
verano y comienzos del otoño sigue cuatro rutas principales
(definidas como un círculo de 10 km en un radio centrado en Queens
norte): la ruta sudeste en los Estados Unidos, la ruta que circunda
al Golfo de México, la ruta que lo atraviesa y la ruta Islas del
Caribe/Atlántico Norte.
En la ruta de migración Islas del Caribe/Atlántico norte
occidental, aproximadamente 70 especies de aves tienen poblaciones
que pasan a través de Nueva York y cruzan el Atlántico norte o el
mar Caribe siguiendo una ruta sur hacia sus tierras de
invernación en las islas del Caribe o en la América del
Sur. Esta ruta es elíptica, y las aves siguen una ruta más
occidental a través del Golfo de México o junto a la costa
occidental en la primavera. Los miembros de aproximadamente 22
especies de aves que se reúnen en bandadas durante la migración y
el invierno siguen esta ruta (ejemplo Sterna hirundo, Larus
argentatus, Larus delawarensis y Larus atricilla, los tres últimos
han sido documentados como infectados por el Virus del Nilo
Occidental durante los recientes eventos epidemiológicos (9). (Ver
Mapa 3)
atrás
Cuadro
Clínico
La
infección en el hombre es usualmente asintomática o con
manifestaciones parecidas a los de la Influenza. Las primeras
ocurren rápidamente, dentro de un plazo de 3 a 6 días, aunque el
período de incubación puede extenderse hasta 15 días. Los síntomas
incluyen fiebre de moderada a alta, fatiga, conjuntivitis, náuseas,
dolor abdominal y torácico, cefalea, diarreas, así como
amigdalitis severa y complicaciones respiratorias.
Aproximadamente en la
mitad de los casos ocurre una erupción roseolar generalizada. En
algunos pacientes la infección resulta severa y letal. Ésta
incluye hepatoesplenomegalia,
hepatitis, pancreatitis, miocarditis, meningitis aséptica,
encefalitis y mielitis anterior. Durante el brote de 1999 en New
York, la mayoría de los pacientes presentaron rigidez de nuca, vómitos,
convulsiones, confusión, temblores de las extremidades, paresia y
coma. (2, 12).
Evolución
y pronóstico
La
mayoría de las personas infectadas por el virus cursan de forma
asintomática o una enfermedad febril leve. La meningoencefalitis es
una complicación ocasional y la muerte
o las secuelas neurológicas ocurren típicamente entre el 3
- 15% de los casos. Las personas con alto riesgo para la infección
aguda y morir son los ancianos, los niños y aquellos con un sistema
inmunológico comprometido como los pacientes de VIH o los que
reciben quimioterapia (2,3).
atrás
Transmisión
Los
seres humanos contraen el Virus del Nilo Occidental a través de
mosquitos que se han expuesto al virus como resultado de haberse
alimentado de aves infectadas. La transmisión se produce durante la
picadura, pero actualmente la efectividad de transmisión es
bastante baja. El virus no se transmite directamente de persona a
persona, es decir, el hombre es su hospedero final y no se han dado
casos de transmisión directa de las aves a los seres humanos (2,
6).
Las aves son el hospedero primario del virus, el cual entra
en ellas de una manera similar a como sucede en los humanos, a través
de un mosquito expuesto al virus. Típicamente, la infección no
mata a las aves, sin embargo, en los Estados Unidos se han dado
casos donde éstas han muerto debido a la infección. Hasta el
momento no ha sido caracterizada una transmisión que pueda ocurrir
de ave a ave. Infecta con mayor frecuencia a cuervos, aves de corral
y pájaros salvajes (6).
El agente transmisor por excelencia es el mosquito Culex que
se infecta al alimentarse de sangre procedente de las aves. El mismo
mosquito no se contamina con el virus pero puede infectar su próxima
fuente de alimentación. Por tanto, estos insectos constituyen el
vector primario para la propagación de la entidad y por lo general
la fuente de los brotes. Pues aunque se han hallado garrapatas
infectadas en Asia y África, su papel en la transmisión y
mantenimiento del virus aún es incierto (2, 5).
Hasta
la fecha no existen evidencias de que una persona pueda obtener el
virus por la manipulación de aves vivas o muertas. No obstante, se
debe evitar el contacto con éstas u otros animales muertos cuando
no se usen guantes o algún otro medio de protección (5).
atrás
Diagnóstico
Para
arribar a un resultado acertado acerca de la presencia del virus en
los seres humanos se requieren pruebas de diagnóstico
especializadas y la disponibilidad de
laboratorios que puedan proveer el soporte de laboratorio mínimo
(4.a).
Los laboratorios de salud, veterinarios y de referencia deben
contar con locales de bioseguridad a nivel 3 con la capacidad para
conducir exámenes que identifiquen anticuerpos de flavivirus específicos,
capacidad para detectar el ARN viral de la reacción en cadena de la
transcriptasa inversa de la polimerasa (RT-PCR). Con el propósito
de suministrar los exámenes iniciales en muestras tanto en animales
como en humanos es conveniente establecer las pruebas de inmunoensayos vinculadas a las anticuerpos IgM
e IgG (ELISA). Un aspecto muy importante es que los laboratorios de
referencia y de salud pública deben emplear inmunohistoquimica para
detectar el virus en tejidos de autopsia (5).
Tratamiento
La
encefalitis del Virus del Oeste del Nilo y otras afecciones
resultante de la infección son enfermedades virales, por
consiguiente los antibióticos no son un tratamiento efectivo. Se
lleva a cabo un tratamiento sintomático para cada paciente,
dirigido fundamentalmente a control de las complicaciones.
Actualmente no han sido desarrollados antivirales eficaces y no se
cuenta con una vacuna comercialmente disponible contra la entidad
(2).
atrás
Prevención
y Vigilancia
La
forma fundamental para prevenir el Virus del Nilo Occidental es
mediante el establecimiento de campañas de fumigación con el
objetivo de eliminar las poblaciones de mosquitos infectados, por
ser estos los vectores en la transmisión del virus al hombre.
El emprender estrategias de control contra los mosquitos
incluyen la vigilancia y el estudio de los mosquitos, la fumigación
aérea y en tierra. Estas tácticas reducen y controlan
estos vectores, constituyendo la mejor acción cuando tienen
lugar cambios sensibles en los factores ambientales tales como, las
temporadas lluviosas, las inundaciones y el incremento inusual de
las temperaturas, situaciones que contribuyen al incremento de las
poblaciones de mosquitos (2, 5).
Una forma efectiva y económica para controlar los mosquitos
es mediante la reducción de las fuentes larvales a través de
programas de disminución consolidados localmente que monitoreen
poblaciones de mosquitos e inicien controles después de ocurrida la
transmisión de la enfermedad. Estos programas también pueden
emplearse como la primera línea de la respuesta de emergencia para
contrarrestar la enfermedad ésta ha sido detectada en humanos o
animales domésticos (2, 5).
El hombre puede llevar a cabo actividades para reducir el
riesgo de ser picado por algún mosquito, independiente de que éste
transmita o no el virus. Primeramente, es conveniente permanecer en
lugares bajo techo y donde no penetren fácilmente los insectos en
las horas del amanecer, la caída de la tarde y al anochecer, pues
estos son los horarios típicos de alimentación de los mosquitos.
Si es necesario salir afuera se deberá cubrir la piel completamente
tanto como sea posible y las áreas del cuerpo que queden expuestas
deberán ser tratadas con repelente contra insectos. Como una
precaución extra se deben rociar o fumigar con repelente las ropas,
ya que los mosquitos pueden picar a través de éstas. Por otro
lado, es importante tener la precaución de reparar los orificios de
las telas o rejillas metálicas de las puertas y ventanas, eliminar
las agua estancadas en los neumáticos de los patios, los jardineras
o tinajones de los jardines, así como los recipientes donde se les
sirven los alimentos a los animales, también las zanjas y canales,
etc. (2, 5).
Resulta
válido señalar que
las áreas de alto riesgo son aquellas con clima templado, en las
cuales las poblaciones de mosquitos pueden proliferar, así como
aquellas zonas cercanas a donde se deposita chatarra u objetos
inservisibles, lugares muy propicios para la acumulación de agua.
Los grupos de riesgo en humanos incluyen los niños pequeños,
los adultos mayores y aquellas personas inmunodeprimidas, como son
los seropositivos por VIH, los que reciben quimioterapia o aquellos
que convalecen por alguna otra enfermedad (6).
Con la introducción en 1999 del Virus del Oeste del Nilo en
el noreste de Estados Unidos se impuso la creación de una serie de
lineamientos co-patrocinados por expertos de CDC (Centro de Control
y Prevención de Enfermedades) y el Departamento de Agricultura de
este país (USDA), con el propósito de estudiar las características
del brote y contar con una fuente de información idónea para el
monitoreo de la actividad del virus y la prevención de futuros
brotes de la entidad. Estos lineamientos son válidos como
experiencia a seguir, debido al peligro potencial que puede
constituir esta enfermedad para cualquier país de la región.
Según CDC y el USDA dada las características de las aves
migratorias constituye una prioridad intensificar la vigilancia en
aquellas zonas que presentan un peligro potencial de infestación o
ya están afectadas. Las actividades de vigilancia activa a
implementar deben hacer énfasis en los siguientes pasos (5):
·
Vigilancia
activa de las aves para detectar la presencia del virus y monitorear
su actividad tanto en poblaciones de aves centinelas como salvajes.
En el caso particular del brote de New York, la vigilancia de los
cuervos muertos fue un método adecuado para detectar la presencia
del virus en el área.
·
Vigilancia
activa para detectar y monitorear la actividad del virus en
poblaciones de mosquitos, así como ayudar a la identificación de
vectores potenciales.
·
Realizar
la vigilancia pasiva veterinaria a partir del establecimiento de
alertas generales a veterinarios con vistas tener reportes
actualizados sobre las enfermedades neurológicas en animales, con
énfasis en caballos, como sistema sostén para el monitoreo de la
magnitud del virus en el ciclo ave-mosquito.
·
Realizar
la vigilancia pasiva en humanos a través de alertas generales
dirigidas a los prestadores de los servicios de salud para reportar
la encefalitis viral, y si los recursos lo permiten, la meningitis
aséptica en humanos.
atrás
Consideraciones
Finales
El
peligro potencial para América Central, El Caribe y Suramérica está
latente hoy día, sin embargo, minimizar los efectos del virus en
humanos constituye una actividad de primera línea sólo posible a
través de un monitoreo intensivo de las concentraciones aviarías
de invierno y sus posibles pérdidas, de la recolección y análisis
de los resultados de los exámenes de laboratorio obtenidos a partir
del hallazgo de aves muertas, así como a partir de la implementación
de medidas de control adecuadas contra los mosquitos que proliferan
en los sitios donde han ocurrido dichos hallazgos.
Actualmente los especialistas se esfuerzan por llegar a
definir ciertos criterios que incrementarían los niveles de
prevención y control de la entidad, tales como son el hecho de
predecir dónde el virus podría desencadenarse en un próximo
brote, así como aspectos tan vitales
como la definición de la duración de la viremia o la frecuencia
del ciclo del virus activo en varios poblaciones aviarías y de
mosquitos expuestas a éste. Investigaciones futuras pretenderán
dar respuesta sobre la persistencia a largo plazo del virus activo
en la sangre de las especies de aves del nuevo mundo, pues son
cuestiones de las que hasta ahora nada se conoce, como también muy
poco se sabe acerca de la viremia a largo plazo de otras especies
aviarías (11).
En Cuba no se ha identificado la presencia del Virus del Nilo
Occidental en aves, ni se han reportado casos de infección en
humanos, ni animales, sin embargo, la situación geográfica
nuestra, en el área del corredor de las aves migratorias y la
presencia algunas de las especies de mosquitos asociadas a la
transmisión del virus, el Culex quinquefasciatus (169 municipios),
Culex nigripalpus (166), Aedes albopictus (19), Uranotaenia
sapphirina (31) y Orthopodomyia signifera (9) y los factores climáticos
y ecológicos son importantes factores de riesgo para introducción
del virus por lo que debemos establecer estrategias integrales y
multisectoriales de vigilancia, prevención y control que permitan
su identificación oportuna en las aves y el establecimiento de
medidas para evitar la aparición de casos en humanos y animales.
atrás
Referencias
1. West Nilo Virus http://cuvc.bio.cornell.edu/mcgowan/westnile.htm
2.
West Nilo Virus. Disponible en: URL: http://www.lehigh.edu/~jpb6/westnile.htm
3.
CDC. Division of Vector-Borne Infectious Diseases.
West Nile Virus. Disponible en: URL:
http://www.cdc.gov/ncidod/dvbid/westnile/index.htm
4.
Hubálek, Z. and Halouzka, J. West Nile Fever–a Reemerging
Mosquito-Borne Viral Disease in Europe.
Emerging Infections Diseases 5 (5); sept-oct; 1999.
Disponible en: URL: http://www.cdc.gov/ncidod/eid/vol5no5/hubalek.htm
5.
Guidelines for Surveillance, Prevention, and Control of West
Nile Virus Infection -- United States.
Morbility Mortality Weekly Report 49(02), 21January; 2000.
Disponible en: URL: http://www.cdc.gov/epo/mmwr/preview/mmwrhtml/mm4902a1.htm
6.
West Nile Encephalitis: CDC answers your questions about West
Nile Encephalitis. Disponible en: URL: http://www.gti.net/bfp/West_Nile_QA.htm
7.
USGS Investigates West Nile Virus, Steps Up Bird
Surveillance. Disponible en: URL: http://www.usgs.gov/wnvfactsheet.html
8.
West Nile Virus May Be New Deadly Strain, USGS Tells
Congress. Disponible en: URL: http://www.usgs.gov/public/press/public_affairs/press_releases/pr1128m.html
9.
USGS Biologists Tracking West Nile-like Virus in Birds.
Disponible en: URL: http://www.usgs.gov/public/press/public_affairs/press_releases/pr1050m.html
10.
West Nile-like Virus in the United States. Disponible en:
URL: http://www.cdc.gov/od/oc/media/pressrel/r990924.htm
11.
Rappole, J. H. Migratory Birds and Spread of West Nile Virus
in the Western Hemisphere. Emerging Infections Diseases 6 (4) jul-agost; 2000.
Disponible en: URL: http://www.cdc.gov/ncidod/eid/vol6no4/contents.htm
12.
Beneson, A. S., editor. Manual para el control de
enfermedades transmisibles. 16ª ed. – Washintong D.C.: OPS, 1997
(Publicación Científica No. 564). – p.46.
13.
Anderson, J, F. Isolation
of West Nile Virus form mosquitoes, crows and cooper´s hawk in
Connecticut. Science (5448), 1999.
14.
Ministerio de Salud Pública, Cuba. Datos aportados por la
Unidad Nacional de Vectores y Lucha Antivectorial, 10/08/2002.
15.
IPK. El Virus del Nilo Occidental en las Américas . Boletín
Epidemiológico, Vol. 21 No.4, diciembre 2000.
16.
UATS-MINSAP. Reporte Técnico de Vigilancia. Vol. 5. No. 6,
octubre 15, 2000.
17.
CDC. Division of Vector-Borne Infectious Diseases.
West Nile Virus. Disponible en: URL:
http://www.cdc.gov/ncidod/dvbid/westnile/index.htm
18.
CAREC. WEST NILE VIRUS IN CAYMAN ISLANDS, oct 17, 2001.
Disponible en: URL: http://www.carec.org/data/alerts/990904.htm
19.
EFE: Mexico reports first victim of West Nile Virus, aug 28,
2002. Disponible en: http://library.northernlight.com/FD20020828870000072.html?cb=0&dx=1006&sc=0.
En: Fuente: Programa para el Seguimiento de Enfermedades Emergentes
2002 ago 28. Disponible en: URL: http://www.promedmail.org
20.
El Diario: Nuevo Laredo. México
ago 28, 2002. En: Programa para el Seguimiento de
Enfermedades Emergentes 2002 ago 28. Disponible en: URL: http://www.promedmail.org
atrás
*Especialista
en Medicina Interna. Master en Epidemiología. UATS Nacional
**
Especialista en Ciencias de la Información. UATS Nacional
atrás
|
Publicación de:
Unidad de Análisis y Tendencias en Salud
Ministerio de Salud Pública
Calle 23 Esq. N. Plaza de la Revolución
La Habana. Cuba. CP 10 400
Teléf. (537)-329357/ 323914
Fax. (537)-662312
E-mail: uats@hesp.sld.cu
|
Edición: Lic. Nancy Sánchez Tarragó
Consejo Asesor:
Dr. Daniel Rodríguez Milord
Dra.
Ada Madariaga Villaurrutia
|
Copyright ©Unidad
de Análisis y Tendencias en Salud. MINSAP. 1997
webmaster@hesp.sld.cu
|