Vol. 5, No. 7 Noviembre 30, 2000 ISSN 1028-4338
En este número:
Infecciones respiratorias
agudas: aspectos clínicos y epidemiológicos
Situación
en Cuba de Infecciones respiratorias agudas:
Infecciones respiratorias
agudas: aspectos clínicos y epidemiológicos
Roxana Rodríguez Tamayo*, Nancy Sánchez
Tarragó*
Las
Infecciones Respiratorias Agudas (IRA) constituyen uno de los principales
problemas de salud a
nivel mundial en niños menores de 5 años por ser una de las primeras
causas de mortalidad y morbilidad. Los niños suelen padecer de 4
a 8 episodios de IRA en un año. Según estimados estas infecciones
representan en este grupo etario, entre el 30% y el 50% de las visitas
a los establecimientos de salud, así como entre el 20% y 40% de
las hospitalizaciones pediátricas en la mayoría de los países en
vías de desarrollo (1, 2).
Anualmente las infecciones respiratorias causan cerca de
3,6 millones de fallecidos entre niños menores de 5 años y son la
principal causa de muerte en este grupo de edad. Según han revelado
estudios casi el 1% de los casos que padecen afecciones respiratorias
finalmente queda con secuelas, las cuales aumentan el riesgo de
infecciones recurrentes (3).
Las Infecciones Respiratorias Agudas están constituidas por
un variado grupo de enfermedades causadas por diversos agentes causales
que afectan uno u otra zona de las vías respiratorias, cuyas manifestaciones
clínicas son bastante evidentes y de alguna forma se repiten en
cada una de ellas. Estos signos o síntomas frecuentemente están
dados por tos de menos de 15 días de duración, dificultad para respirar,
estridor (ronquido), dolor o enrojecimiento faríngeo, otalgia, otorrea,
rinorrea, obstrucción nasal (4). Entre las IRA se encuentran aquellas
infecciones leves como Resfrío o catarro, Faringitis, Amigdalitis,
Bronquitis, Otitis o enfermedades graves como la Neumonía.
La etiología de las Infecciones Respiratorias Agudas está
dada tanto por agentes bacterianos como virales. Entre las bacterias
que causan estas infecciones pueden citarse: Streptococcus pneumoniae,
Haemophilus influenzae y Streptococcus B hemoliticus. En cambio,
entre los agentes virales más comunes se encuentran: Syncitial Respiratorio,
Parainfluenza, Influenza, Coxsackie, entre otros (1, 4).
Según la Organización Mundial de la Salud el Virus Sincitial
Respiratorio (RSV) y el virus tipo 3 de la Parainfluenza son las
causas principales de infecciones respiratorias agudas en la infancia
y la niñez temprana, causando del 20 al 25% de los casos de neumonía
y del 45% al 50% de bronquiolitis en niños hospitalizados (5).
Las
infecciones respiratorias por virus comúnmente desencadenan serias
condiciones respiratorias que traen como resultado la hospitalización
del paciente que tenga un estado crónico subyacente. Tal aseveración
pudo ser constatada en un reciente estudio realizado por expertos
del Colegio de Medicina de Baylor, Houston, el cual reveló que mientras,
de forma general, han descendido las tasas de hospitalización, los
ingresos por infecciones agudas del tracto respiratorio inferior
se han incrementado continuamente desde 1980. Los autores del estudio
hallaron que el 93% de los pacientes mayores de 5 años tenían un
estado subyacente crónico, comúnmente una enfermedad pulmonar crónica.
Este trabajo, entre otros hallazgos, señaló que la Influenza, la
Parainfluenza y el Syncitial Respiratorio fueron
los responsables del 75% de todas las infecciones por virus.
Además sus autores especularon en torno a que las hospitalizaciones
por tales infecciones podrían potencialmente reducirse en al menos
el 50% con el apoyo de vacunas efectivas. Sin embargo, reconocieron
que el desarrollo de las mismas para combatir estos virus no será
suficiente, debido a que es esencial el perfeccionamiento en el
suministro de las vacunas a pacientes en riesgo (6).
Caracterización de
algunas de las principales Infecciones Respiratorias Agudas
En
ocasiones es una tarea un tanto difícil identificar cuál de las
infecciones respiratorias
está padeciendo un paciente, pues los síntomas son similares
y la confusión de una por otra podría significar una prolongada
enfermedad y serias complicaciones.
Catarro
común o resfriado
Una
gripe o resfriado común ocurre cuando se presenta una inflamación
del tracto respiratorio alto a causa de un virus. Aunque los virus
de la gripe se encuentran en cualquier ambiente, la exposición es
más probable en lugares cerrados en contacto con otras personas.
Existen cerca de 200 virus diferentes que pueden causar el catarro;
entre los más comunes se encuentran los rinovirus, virus sincitial
respiratorio, virus corona, parainfluenza e influenza.
La infección usualmente comienza con estornudos, dolor de
garganta y tos no productiva.
Lo que diferencia la gripe de otras infecciones virales es
la ausencia de fiebre alta. Después de 3 ó 4 días (una semana generalmente)
la gripe comienza a aliviarse (7).
Tratamiento
El
tratamiento para el catarro común es básicamente simple, lo cual
no quiere decir que no requiera de toda la atención que merece.
Una adecuada dieta, el reposo y la ingestión de abundantes líquidos
son factores importantes que contribuyen a la rápida recuperación.
Maureen C. Van Dinter, especialista del Centro de Medicina
Familiar de la Universidad de Wisconsin, aconseja a aquellos pacientes
que como consecuencia de la gripe presenten dolor de garganta, hacer
gárgaras con una solución de sal común y agua templada, ya que los
líquidos templados y la sal ayudan a las mucosas de las membranas
a contraerse y deshumedecerse. Otro método eficaz para combatir
el catarro son las vaporizaciones durante 15 minutos, este procedimiento
disminuye la inflamación de las mucosas de las membranas en el tracto
respiratorio alto y estimula el drenaje. Asimismo, las fricciones
en el pecho con cremas o pomadas mentoladas pueden descongestionar
y mejorar el estado general del paciente (8).
Carol S. Johnston, Ph.
D, Profesora Asistente de la Universidad de Arizona, asegura
que la Vitamina C puede disminuir el resfriado, pues actúa como
un antihistamínico natural que ayuda a descongestionar los fluidos
de la nariz y el lagrimeo de los ojos. En este sentido, recomienda
tomar 500 miligramos de Vitamina C en la mañana y otra dosis en
la noche, ya sea tanto en tabletas como la que se encuentra en las
frutas y vegetales. Hace énfasis además en el hecho de tomar diariamente
un suplemento de esta vitamina C, aunque reconoce que no es saludable
consumir más de 1200 miligramos al día (8).
Según Katherine Sherif, M. D., Instructora de Medicina en
la Universidad de Ciencias de la Salud de Allegheny y Asesora del
Instituto de Ciencias de la Salud, ambos en Filadelfia, asegura
que el zinc es un importante factor para las reacciones metabólicas
del organismo, lo cual ayuda al sistema inmunológico. Es por eso
que los pacientes con resfriados, con previa instrucción de un facultativo,
deben tomar algún suplemento que lo contenga. Por otro lado, esta
especialista sostiene que la medicina verde es bien útil en el tratamiento
de esta común infección (8).
Actualmente
se encuentra bajo investigación un tratamiento experimental contra
la gripe como es el caso de un aerosol nasal que contiene un compuesto
genéticamente diseñado denominado tremacamra, el cual es muy semejante
a una molécula natural llamada ICAM-1. Esta molécula está localizada
en las células humanas y se adhiere a los rinovirus presentes en
las fosas nasales. La molécula tramacamra engaña al virus al propiciar
que este se adhiera a ella y no a la célula receptora ICAM-1, por
lo que previene que el virus afecte a las células humanas. Un estudio
reciente reportó que este compuesto redujo los síntomas del resfriado
a un 23%, sin embargo, aún no están claros cuales serán sus verdaderos
beneficios. Otros medicamentos como el pleconaril, inhibidor de
la adherencia viral, están también mostrando resultados promisorios
(9).
Prevención
Desde
luego que la mejor manera de evitar el catarro común o resfriado
es a través de mantenimiento de un sistema inmunológico fuerte,
lo cual se logra a través de una dieta balanceada, la realización
de ejercicios físicos y el control del estrés. Es válido también
el consumo de vitamina C, tanto en los alimentos que la contengan
como en tabletas, así como tomar diariamente multi-vitaminas/minerales
con el fin de estimular la inmunidad del organismo (8).
Bronquitis
Aguda
La
Bronquitis aguda es una inflamación e irritación de los bronquios,
causada generalmente por una infección viral o bacteriana. En los
niños, los virus son la causa más común de bronquitis (7).
Sus síntomas incluyen tos con mucus, molestias en el pecho,
fiebre y cansancio extremo.
Tratamiento
Para algunos
pacientes con Bronquitis Aguda inhalar los llamados broncodilatadores
puede resultar efectivo. Estos medicamentos relajan, abren las vías
respiratorias, aliviando así los síntomas y reduciendo la duración
de la tos. El más común de ellos es el Salbutamol (9).
A pesar de las fuertes advertencias de los expertos acerca
de que la gripe común no requiere antibióticos, muchos médicos suelen
sentirse presionados por los pacientes o sus familiares a prescribirlos
para las infecciones leves del tracto respiratorio alto. Un estudio
al respecto reportó que se prescriben antibióticos para cerca de
la mitad de los niños que visitan al médico por un resfriado común.
Los expertos estimaron que fuera del hospital sólo la mitad de los
antibióticos prescritos para las afecciones de la garganta; el 20%
de los prescritos para bronquitis y casi ninguno para los resfriados
eran necesario. Este tipo de medicamentos sólo deben ser empleado
en niños y ancianos cuyas condiciones de salud los colocan en alto
riesgo de complicaciones por infecciones respiratorias (9).
La prescripción de antibióticos en muchas personas que no
lo necesitan es un asunto bien preocupante para los profesionales
de la salud. Por tal motivo, es muy importante que los pacientes
y los familiares de los niños con infecciones respiratorias leves,
entiendan que aunque este tipo de fármaco suele aportar cierta sensación
de seguridad, no provee un beneficio significativo y el abuso de
éstos puede contribuir a acrecentar los problemas de resistencia
bacteriana a los medicamentos (10, 11).
La Bronquitis Aguda o la tos persistente asociada con la
gripe casi nunca necesitan de antibióticos, a excepción de la Tos
ferina o la tos por más de 10 días en niños con enfermedad crónica
de los pulmones (no asma). Los médicos podrían prescribir antibióticos
en el caso de tos persistente si se sospecha que esta condición
está causada por los organismos Mycoplasma o Clamidia, los cuales
usualmente afectana niños mayores y adultos jóvenes (9).
Prevención
El
temprano reconocimiento y tratamiento de una pequeña infección de
las vías respiratorias en los fumadores, combinado con el abandono
del hábito de fumar son factores importantes para prevenir el progreso
de esta enfermedad. También se recomienda para este tipo de personas
recibir anualmente la vacuna contra la Influenza (11,12).
Neumonía
La
Neumonía es una inflamación de los bronquios y los alvéolos pulmonares.
Pueden existir alrededor de 30 causas diferentes, entre ellas, virus,
bacterias, micoplasmas, hongos, agentes químicos (12). La
infección típicamente sigue a un resfriado o a la Influenza, pero
puede comenzar como una infección primaria en los pulmones.
Los síntomas típicos de una neumonía viral son tos seca con
dolor de cabeza, fiebre, dolor muscular y fatiga. Ocasionalmente
a la infección viral puede seguir una infección bacteriana (9).
Los síntomas de la neumonía bacteriana son fiebre alta y
una tos que produce un esputo grueso, de color verde amarillento.
Puede sentirse también escalofríos y dolor en el pecho al respirar
(9).
La Neumonía constituye una de las principales y la más letal
de las IRA. De acuerdo con estadísticas de la Organización Mundial
de la Salud (OMS), la Neumonía causa anualmente más de 100 000 decesos
en niños menores de 1 año, lo que se traduce en un promedio de unas
300 muertes diarias. Aproximadamente cada año el 15% de los niños
menores de 5 años en los países subdesarrollados padece Neumonía
( 5).
Tratamiento
Los
medicamentos empleados para combatir la Neumonía están determinados
por el germen causante de la enfermedad y el criterio médico. En
tal sentido, una vez que el paciente ha recuperado la temperatura
normal, no debe suspenderse la medicación de acuerdo a las instrucciones
del facultativo, de lo contrario la entidad puede recurrir y esta
recaída puede ser más seria que el primer ataque.
Además de los antibióticos, los pacientes deben recibir un
tratamiento de apoyo como pueden serlo, una dieta adecuada y condiciones
de oxígenación apropiadas que garanticen el aumento del oxígeno
en sangre cuando sea necesario. En algunos casos, es conveniente
la utilización de medicamentos para aliviar el dolor en el pecho
y la tos (12).
Las personas jóvenes y saludables que padecen la entidad
pueden volver a tener una vida normal en el plazo de una semana
después de haberse recuperado de la misma. Sin embargo, para aquellos
pacientes de mediana edad pueden transcurrir semanas antes de recuperarse
totalmente y volver a la normalidad (12).
Prevención
Una
conveniente forma de prevención es a través de la vacuna neumocócica.
Las personas que reciben esta vacuna están protegidas contra casi
todas las bacterias causantes de Neumonía por neumococos y otras
enfermedades neumocócicas (13).
Esta vacuna usualmente es suministrada a personas con alto
riesgo de padecer la enfermedad y sus complicaciones. En este orden
de cosas deberán ser inmunizadas las personas de 65 años en adelante,
todas aquellos que sufran de enfermedades crónicas tales
como: cardiopatías, insuficiencia renal, sicklemia o diabetes. Los
pacientes recuperados de alguna enfermedad severa, así como los
que viven en hogares de ancianos u otros centros donde habitan personas
institucionalizadas. No se recomienda la vacunación para las embarazadas
y los niños menores de dos años (12, 13).
Dado que la Neumonía aparece a menudo después de una infección
respiratoria ordinaria, la medida preventiva más importante es estar
alerta ante cualquier síntoma que como consecuencia de algún problema
respiratorio se prolongue por más tiempo del habitual (12).
Influenza
La
influenza es una infección de las vías respiratorias superiores
e inferiores causada por los virus de la influenza A y B.
La infección se caracteriza por la rápida aparición simultánea
de fiebre, escalofríos, dolor de cabeza y fatiga. Es típico el dolor
muscular, especialmente en la espalda, brazos y piernas. La fiebre
puede mantenerse alta alrededor de tres días (9)
Tratamiento
La
amantidina y la rimantadina son medicamentos que ofrecen cierta
protección contra la Influenza A y pueden también acortar la duración
y disminuir la severidad de la enfermedad, suministradas dentro
de las 48 horas a partir del comienzo de los síntomas, aunque no
son efectivos en el tratamiento de la Influenza B. Es importante
señalar que estos medicamentos pueden causar efectos secundarios
como alteraciones en el sistema nervioso central y desajustes gastrointestinales.
Sin embargo, la incidencia de efectos colaterales en el sistema
nervioso central (agitación nerviosa, ansiedad, dificultades en
la concentración, etc.) es más alta entre aquellas personas que
han tomado amantadina que entre los que han consumido la rimantadina.
Además las dosis de ambos medicamentos deben ser bajas para las
personas mayores y todos aquellos que padezcan insuficiencia hepática
(9,14).
Otros fármacos como el Zanamivir, inhibidores de la neuramidasa,
resultan más promisorios para combatir la Influenza, pues
en estudios realizados se ha hallado que acortan la duración de
la enfermedad de uno a tres días y reducen las complicaciones por
Neumonía o Bronquitis. Incluso, contribuyen a prevenir el desarrollo
de la Influenza. El medicamento es administrado como un aerosol
nasal o inhalante y bloquea la capacidad de los virus para escapar
de las células que ya han infectado, de esta forma previenen la
infección a partir de la propagación (9).
Mientras que la amantidina y la rimantadina, administrada
a adultos saludables en los 2 primeros días del comienzo de la enfermedad
puede reducir la severidad y duración de los signos, así como los
síntomas de la enfermedad por Influenza A, el zanamivir y el olsetamivir
puede reducir la duración de la enfermedad por Influenza A y B,
no complicada, aproximadamente en un día. Para disminuir la emergencia
de los virus resistentes a los medicamentos antivirales, debe ser
descontinuado el tratamiento de la amantadina o rimantadina tan
pronto como clínicamente se autorice, por lo general después de
los 3-5 días o dentro de las 24-48 horas después de la desaparición
de los síntomas. En cambio, el plazo recomendado para el tratamiento
con zanamivir u olsetamivir es de 5 días (14).
Prevención
Los
virus causantes de la Influenza varían cada año, lo cual posibilita
que ellos fácilmente eludan el sistema inmunológico de su huésped,
motivo por el cual se hace necesario cambiar anualmente la composición
de la vacuna.
Los componentes para la vacuna de la temporada 2000-2001
fueron seleccionados por la OMS en febrero de este año: un virus
semejante a A/Moscú/10/99 (H3N2), uno semejante a A (Nueva Caledonia/20/99
(H1N1) y un virus B/Beijing/184/93 (16).
Vacuna
de Influenza
Desde
principios del mes de octubre del 2000 la Administración de Medicamentos
y Alimentos de los Estados Unidos publicó que existía demora en
el suministro de las vacunas de Influenza correspondientes a la
actual temporada, lo que podría provocar períodos de no disponibilidad
de la misma. Casi todos los años, la mayor disponibilidad de vacunas
se produce desde octubre, sin embargo, este año se producirá en
noviembre-diciembre. Teniendo en cuenta esta situación el Comité
Asesor de Inmunización del CDC recomendó que los esquemas de vacunación
a los grupos de riesgo comiencen no antes de noviembre y
que las personas sanas retrasen su vacunación hasta diciembre (17).
Según
manifestó el Dr. John S. Abramson, presidente del Comité de Enfermedades
Infecciosas de la Academia Americana de Pediatría, esta situación
con el suministro de la vacuna es poco probable que cause problemas
porque en los últimos años la temporada de Influenza hizo un pico
en diciembre sólo en cuatro ocasiones. El pico usual es en enero
o febrero) (17).
Pero a juicio de este especialista, aún sin un faltante real
de vacuna, el problema con la actual distribución realza otra situación
que empeoraría en caso de una pandemia. Por ejemplo, los fabricantes
de vacunas están suministrándola más sobre bases contractuales que
sobre la base de las necesidades. El resultado es que existen
hospitales que no tienen vacunas y, sin embargo, comercialmente
sí están disponibles (17).
Otro problema potencial es la identificación de grupos de
riesgo. Los ancianos están identificados como de alto riesgo, pero
los niños hasta los 3 años también deberían ser considerados en
este grupo de riesgo, pues sus tasas de hospitalización por Influenza
son 12 veces mayores que la tasa de un niño en edad escolar.
El Comité Asesor de Inmunización (ACIP) del Centro de Control
y Prevención de Enfermedades (CDC) ha publicado las recomendaciones
para la prevención y el control durante la presente estación de
Influenza 2000-2001. De acuerdo con este documento la vacuna contra
la Influenza está recomendada para cualquier persona de 6 meses
en adelante, quienes ya sea por la edad o por una condición médica
subyacente, tengan un alto riesgo de desarrollar complicaciones
por Influenza. También deben recibir la vacuna el personal de salud
y otras personas que tengan contactos cercanos con aquellos grupos
de alto riesgo. En conclusión, puede ser administrada a cualquier
persona que tenga como mínimo 6 meses de edad, con el propósito
de reducir la probabilidad de infección por esta entidad (18).
Grupos
que deben ser inmunizados contra la Influenza
La
vacunación se recomienda para los siguientes grupos que tienen alto
riesgo de desarrollar complicaciones a partir de la Influenza:
Las
personas de 50 años o mayores.
Los
residentes de los hogares de ancianos y todos aquellos centros donde
existan pacientes institucionalizados de cualquier edad con un estado
médico crónico.
Adultos
y niños con insuficiencias crónicas pulmonares y del sistema
cardiovascular, incluyendo asma.
Adultos
y niños que estuvieron hospitalizados o requirieron atención médica
regular de forma reiterada durante el año precedente por enfermedades
crónicas del metabolismo, insuficiencia renal, hemoglobinopatías
o inmunodepresión.
Niños
y adolescentes que recibieron tratamiento con aspirina durante un
período de tiempo prolongado y por consiguiente, pueden tener riesgo
de desarrollar Síndrome de Reye después de la infección por Influenza.
Las
mujeres que se encontrarán en el segundo o tercer trimestre del
embarazo durante la temporada de Influenza.
Otros
grupos a considerar para la vacunación
Las
mujeres que se encontrarán después del primer trimestre del embarazo
durante la temporada de Influenza deben ser inmunizadas. Además
deben ser vacunadas antes de la temporada, aquellas gestantes que
han estado bajo condiciones médicas que incrementen su riesgo de
complicaciones con la enfermedad, independientemente de la etapa
del embarazo (18).
Aunque
la información disponible relativa a la frecuencia y severidad de
la Influenza o los beneficios de la vacunación entre personas infectadas
con el Virus Inmunodeficiencia Humana (VIH) es limitada, algunos
informes sugieren que los síntomas de la enfermedad pudieran ser
prolongados y el riesgo de complicaciones puede aumentar para algunos
infectados de VIH. Esta vacuna ha producido considerables títulos
de anticuerpos contra la entidad en seropositivos inmunizados, los
cuales tienen síntomas mínimos relacionados al Síndrome de Inmunodeficiencia
Adquirida (SIDA) y el conteo alto de células CD4. En pacientes con
VIH avanzado y conteo bajo de células CD4, la vacunación puede no
inducir títulos de anticuerpo protectores, en estos casos una segunda
dosis de la vacuna no mejora la respuesta inmune de estas personas.
Debido a que la Influenza puede causar una enfermedad seria con
complicaciones, y dado que la vacunación puede repercutir en la
producción de títulos de anticuerpos protectores, ésta beneficiará
a muchos pacientes infectados con el VIH, incluyendo a las embarazadas
(18).
La
vacuna no afecta a mujeres que están en período de lactancia, ni
a sus hijos. La lactancia materna no afecta negativamente la respuesta
inmune y no constituye una contraindicación para la inmunización
contra la Influenza.
Deben
vacunarse antes de viajar todas aquellas personas con alto riesgo
de complicaciones que no fueron inmunizadas durante el otoño e invierno
pasados, si fueran a viajar con los siguientes proyectos: viajes
al trópico, viajes organizados con grandes grupos de turistas en
cualquier período del año y viajes al Hemisferio Sur en los meses
de abril a septiembre. Las personas con alto riesgo que fueron vacunadas
antes de viajar durante la estación anterior deben ser nuevamente
inmunizadas con la vacuna actual en el siguiente otoño e invierno.
Además aquellos de 50 años o más, y todos los que tengan alto riesgo
deben visitar a sus médicos antes de los viajes de verano para discutir
los síntomas y riesgos de la Influenza, así como la conveniencia
de llevar medicamentos antivirales para la profilaxis o el tratamiento
de la misma (18).
En
cuanto a la población en general, la vacuna debe ser administrada
a cualquier persona que quiera reducir la probabilidad de contraer
la enfermedad. Ésta puede ser dada a los
niños de 6 meses en adelante. Aquellas personas que ofrecen
servicios indispensables a la comunidad deben considerar su inmunización
para minimizar la discontinuidad de actividades imprescindible durante
los brotes. También se debe exhortar a recibir la vacuna a los estudiantes
y personas que pasan tiempo determinadas instituciones, como por
ejemplo becas u albergues (18).
Personas
que no deben ser vacunadas
No
deberán recibir la inmunización
aquellos a los que se les conozca que padecen de hipersensibilidad
anafiláctica al huevo u otros componentes contenidos en la vacuna
sin antes consultar a un médico. En estos casos el uso de un antiviral
es una opción para la prevención de la Influenza A. No obstante,
las personas que tienen una historia de hipersensibilidad anafiláctica
a los componentes de la vacuna y también tienen alto riesgo de contraer
la entidad, podrán beneficiarse de la misma luego de una adecuada
evaluación de alergía y desensibilización (17).
Un aspecto de interés a ser aclarado es que las personas
con enfermedad febril aguda no deben ser vacunadas hasta tanto los
síntomas hayan pasado. Sin embargo, no está contraindicado su uso
en los niños que padezcan una enfermedad menor con o sin fiebre,
especialmente en aquellos
con infección leve del tracto respiratorio alto o rinitis
alérgica (18).
Influenza y su relación con la morbilidad
y mortalidad por Neumonía
Los
virus de Influenza han estado asociados a las muertes por neumonía.
En la Tabla 1 se muestran las
epidemias de Influenza más importantes de este siglo y el
número de muertes por Neumonía asociado. El total llega a las
650 000 muertes.
Sin embargo, el virus continúa causando muertes durante los
años no pandémicos. El número de muertes por neumonía atribuido
al virus durante los años recientes interpandémicos iguala al número
de muertes atribuibles a las pandemias recientes. Desde la pandemia
de 1957 hasta el presente, la infección por virus de la Influenza
ha producido más de 600 000 fallecidos (16) .
Tabla 1. Muertes por
neumonía atribuidas a pandemias recientes de Influenza
|
Pandemias
|
Año
|
Cepa
|
Número de muertes por neumonía
|
|
Influenza española
|
1918
|
H1N1
|
500 000
|
|
Influenza asiática
|
1957
|
H2N2
|
70 000
|
|
Influenza de Hong Kong
|
1968
|
H3 N2
|
34 000
|
Fuente: Cox and Subbarao. Tomado
de: Introduction of the neuramidase inhibitors. http://www.medscape.com/Medscape/ID/Treatment-Update/2000/tu02/tu02-02.html
Referencias
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Argentina. En: http://www.santafe.gov.ar/msyma/respi.htm
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4. Capitulo IX - Como atender
al niño con infecciones respiratorias agudas y que
hacer para prevenirla
(http://media.payson.tulane.edu:8086/spanish/aps/aps18s/ch09.htm
(10)
5. OMS. Influenza Vaccines http://www.who.int/vaccines-diseases/research/virus1.htm
6. Glezen PW. Patients hospitalized for respiratory infections often have
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8.
Colds. En: http://www.healthyideas.com/healing
9. What are the treatments
for more severe upper respiratory tract infections ? En:http://www.lycos.com
10.
National Jewish Medical & Reasearch Center. Upper
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11.
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12.
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13.
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http://www.cdc.gov
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18.
ACIP. Practice guidelines: ACIP issues recommendations for
the 2000-2001 influenza season.
* Especialistas en Información. UATS Nacional.
roxana@hesp.sld.cu, sanchezn@hesp.sld.cu
Situación
de las Infecciones Respiratorias Agudas en Cuba
María
Josefa Llanes Cordero**
La
mortalidad por
Influenza y Neumonía en nuestro país permanece dentro de
las primeras cinco causas de muerte en los niños menores de 5 años
y ocupa la sexta causa en la población general. La morbilidad registrada
por el número de consultas médicas por Infección Respiratoria Aguda
(IRA) muestra un promedio anual de
4 000 000 atenciones, que constituyen entre el 25 y el 30%
de las consultas externas y alrededor del 30% de las hospitalizaciones.
La mayor parte de las IRAs son autolimitadas y leves, por esta razón
una gran proporción de los afectados no busca asistencia en los
servicios de salud.
Tomando como referencia las cifras de atenciones referidas
anteriormente y tomando en consideración los estudios realizados
en el país que reflejan que el 20% de los episodios leves de IRA
consumen antibióticos, podemos estimar los elevados costos que gravitan
al Sistema de salud por esta causa. Además de los gastos en hogares
de ancianos, escuelas, centros de trabajo y círculos infantiles,
incurridos por el pago de la seguridad social debido a ausencias,
todo lo cual representa un importante impacto económico, social
y humano, que causan estas enfermedades.
Los virus de Influenza, sobre todo los del tipo A y B y los
Virus Sincitial respiratorio son los principales responsables de
las alzas epidémicas que se observan en los meses de Septiembre-
Noviembre y Febrero- Abril de cada año con mayor magnitud del problema
cada tres ó cuatro años.
En el pasado año, 1999, se produjo una situación epidémica
estacional con una incidencia al cierre de la semana 52, de 80 136
atenciones, para un acumulado de 5 182 246 atenciones y una tasa
nacional de 46508.0 x 100 000 hab. Como se ha señalado a través
de la Vigilancia
este ha sido un año de gran actividad epidémica en todas
las provincias del país, con afectación en todos los grupos de edades,
similar a lo registrado internacionalmente.
En cuanto a la circulación del agente causal,
se evidencia un predominio del virus de la Influenza A (H3N2)
tipo Sydney, (similar a la situación reportada internacionalmente)
el cual ha sido aislado en el
laboratorio de referencia nacional del Instituto de Medicina
Tropical Pedro Kourí e informado a las diferentes unidades del Sistema
de Salud, en las alertas nacionales elaboradas al respecto.
En nuestro país el promedio de notificaciones anuales oscila
en alrededor de 5 millones de casos. En el acumulado del año actual
(hasta el 27 de noviembre del 2000) se han reportado un total de
4 289 539 atenciones. Las mayores afectaciones se detectan en las
provincias de Cienfuegos, Villa Clara, La Habana, Sancti-Spiritus,
Ciudad de la Habana, Matanzas y el municipio especial Isla de la
Juventud, alcanzando tasas de incidencia por encima de la media
nacional. La morbilidad se encuentra en la zona de alarma del canal
Endémico pero dentro de los límites pronósticos estimados para la
temporada.
En el acumulado del año se reportan 41 brotes con un total
de 1891 afectados, el 100% en instituciones cerradas como escuelas,
Círculos Infantiles, Hogares de Ancianos e Instituciones de Salud,
en personal no inmunizado.
Los estudios serológicos realizados en
los laboratorios de Influenza y
VSR y Adenovirus del Instituto de Medicina Tropical (IPK)
informan que la circulación en la población menor de 15 años es
fundamentalmente a expensas de los virus Sincitial respiratorio
y en la población adulta los de Influenza A (H3N2).
La experiencia acumulada con
la vacunación contra la influenza, muestra una eficacia entre el
70 y el 90%, con una reducción de hasta el 70% de las hospitalizaciones
y una disminución de hasta el 85% de la mortalidad asociada en los
mayores de 65 años, cuando se inicia y mantiene anualmente
la vacunación,
lo que es necesario
por las frecuentes mutaciones que se producen en este virus.
En nuestro
país se ha logrado mantener desde el año 1997 la vacunación
antigripal a todos los ancianos internos y Seminternos y vinculados
a casa de abuelos así como a los pacientes sometidos a Diálisis y
Hemodiálisis. Para la temporada 1999-2000 se
incrementó la cifra
a 150 000
con lo cual se logró inmunizar además
los ancianos de la comunidad en la provincia de Cienfuegos
y el Municipio Isla de la Juventud y en esta temporada esta previsto
inmunizar 300 000 personas, para, de esta manera, ir ampliando la
inmunización en la población de mayor riesgo que en nuestro país lo
constituyen los mayores de 85 años.
** Especialista de 1er grado en
Epidemiología. Jefa del Programa de Tuberculosis e IRA
fefa@hesp.sld.cu
Esta página fue actualizada
por última vez: Abril 03, 2001
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en Salud
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